18:15
Horas
Apartamento de Brumby
Washington DC
Mic Brumby estaba sentado en su sofá viendo un partido de futbol, cuando unos golpes en su puerta le obligaron a levantarse. Al abrir, se sorprendió al ver a la persona que estaba al otro lado. Sin decir ninguna palabra, se apartó de la puerta y la dejó pasar.
D:
Vaya… veo que estabas ocupado. –Le sonrió, mientras señalaba la
televisión-. Puedo volver en otro momento, si te molesto.
B: Ya
sabes que tú no molestas, Diane. Me alegra verte por aquí.
¿Terminaste con tu misión?
D: Si, por fin. –Se sentó en un
lado del sillón, y Mic hizo lo mismo-. Necesito tu ayuda.
B:
Dime. –Le sonrió-.
D: Quiero preguntarte, y que me cuentes, con
todo lujo de detalles, cual es la relación que tienen Harm y Sarah
Mackenzie.
B: ¿Harm y Mac? –Ella asintió-. Bueno… ellos
dicen que solamente son compañeros de trabajo y muy buenos amigos,
pero todos creemos que hay algo más, entre ellos. Lo único es que
no lo saben, o se lo callan. ¿Por qué quieres saber…? Ah…
-Volvió a sonreír-. Estás pensando en liarte con él, ¿no?
D:
Quiero intentarlo. Pero antes quería saber si mi 'gemela' me
daría problemas.
B: No tienes de que preocuparte. Se casará
conmigo dentro de un mes. –Sonrió, orgulloso-. El único obstáculo
que tienes entre Rabb y tú es René Peterson, su novia actual.
D:
No creo que ella sea rival para mí. Al fin y al cabo, Harm siempre
estuvo atraído por mí. No me será difícil que engañe a esa tal
René.
Los dos continuaron hablando del tiempo en el que no se habían visto y recordaban momentos en los que trabajaron juntos, bajo las órdenes de la CIA. Llegó la hora de la cena, y como Mac no iba a ir con él, Mic pidió a Diane que se quedara con él para cenar.
20:59
Horas
Apartamento de Mac
Georgetown, Washington DC
Harm caminaba hacia la puerta de su compañera, con su sonrisa de piloto. Por primera vez, en toda su vida, llegaba puntual a algún sitio. Llamó al timbre y esperó, escuchando los pasos de Mac cada vez más fuertes.
M:
No me lo puedo creer. ¡Has llegado puntual! –Le sonrió-. Pasa, la
cena está lista.
H: Gracias por invitarme, Mac. –Le dijo,
mientras colgaba su abrigo-.
M: No hay de qué. Me apetecía
secuestrarte, hace tiempo que no hablamos.
H: Llevas razón. La
última vez que pudimos hablar, y no sobre trabajo, fue hace tres
días. –Contestó, irónico-.
M: Para mí eso es mucho tiempo,
ya sabes que puedo decirte las horas que han pasado desde el viernes.
Se sentaron a la mesa y cenaron, mientras hablaban de cosas sin importancia. Mac quería preguntarle sobre su visita a Diane desde que entró por la puerta del JAG, al mediodía. Decidió que era mejor esperar y que fuese él quien le hablase. Pero, al no hacerle, le invitó a cenar para poder sacar ella el tema.
Cuando terminaron, se fueron al sofá con dos tazas de café. Bebían en silencio, hasta que Harm terminó y la miró.
H:
¿Qué te preocupa, Mac? –La aludida le miró, muy sorprendida y
dejó su taza al lado de la de él-.
M: Es solo que… Bueno…
Quería saber qué tal te fue con… ya sabes. –Le sonrió-. Si
habéis aclarado todo, si va a trabajar en el JAG,…
H: ¿Estás
nerviosa? –Ella asintió-. ¿Por qué?
M: No sé cómo abordar
el tema, sin ser demasiado cotilla y… directa. –Le miró a los
ojos-. Harm, soy tu amiga y me preocupo por ti. Te aprecio mucho y no
quiero que te hagan daño.
H: Lo sé. –Le cogió la mano y la
acarició-. Si veo que puede herirme, lo dejaré, no te preocupes.
¿De acuerdo?
M: Vale. –Se soltó de su mano y le abrazó-.
Entonces, ¿va a trabajar con nosotros o no?
H: Creo que sí. Ya
veremos lo que nos encontramos en la oficina. –Le cogió la cara
entre sus manos y sonrió-. Que ella esté viva no cambia nada entre
nosotros, Mac.
