Después de un breve silencio, Harm se levantó y caminó hasta la puerta, seguida de Mac. Se despidieron y ella le observó desde la ventana, como subía a su Corvette y se marchaba.
11:15
Horas
Apartamento de Harm
Al norte de Union Station, Washington
DC
Diane esperaba apoyada en la pared, al lado de la puerta, a que el inquilino del apartamento apareciera. Había llamado al timbre varias veces y al comprobar que nadie la abría, decidió quedarse allí.
Escuchó un coche y después unos pasos. El ascensor comenzó a subir y Harm salió de él. Sonrió al ver a su amiga allí parada, esperándole con una sonrisa en la cara.
H:
¿Llevas aquí mucho tiempo?
D: No, prácticamente acabo de
llegar. –Él se acercó hasta la puerta y abrió-. ¿Qué tal tu
día?
H: No ha estado mal. ¿Y tú, terminaste con todo lo que
tenías que hacer? –Preguntó, sentándose en el sofá-.
D: Casi
todo, solo me queda encontrar un apartamento que me guste. –Se
sentó a su lado y sonrió-. He visto el que venden, justo debajo del
tuyo. La pega es que tiene demasiado que arreglar.
H: Yo arreglé
este. Si quieres puedo ayudarte con la reforma.
D: No sé,…
seguramente tú tengas muchas cosas que hacer y no quiero que… -La
interrumpió-.
H: ¡Venga ya! Sabes que no es ninguna molestia. Se
me dan muy bien las chapuzas.
D: Lo sé.
H: Además, no creo
que puedas quedarte en esa suite eternamente.
D: Eso es verdad.
De hecho, tengo que buscarme otro hotel. Mi reserva terminó hoy y se
me pasó renovarla. –Intentó levantarse, pero Harm la detuvo-.
H:
Puedes quedarte aquí, Di. A estas horas no creo que encuentres nada
en un hotel decente. –Ella sonrió-.
D: Siempre tan oficial y
caballero, Harm. Pero no quiero abusar de ti. Ya me has prometido
ayudarme con la reforma del apartamento. No puedo pedirte que también
me dejes quedarme aquí para dormir.
H: Diane. –Dijo, cogiéndola
de los brazos-. Sé cómo está el apartamento de abajo y llevará
varias semanas, incluso si contratases a gente experta. Para mí no
es ninguna molestia que te quedes aquí. Eres mi amiga y quiero
ayudarte, ¿Qué hay de malo?
D: Tu novia. –Dijo, seria-.
H:
¿René? –Preguntó, sorprendido-. ¿Cómo sabes tú que…?
D:
Webb. –Le cortó-. Se le va demasiado la lengua con los de la
agencia. Todo lo que no sea confidencial, él lo canta a los cuatro
vientos.
H: Ah… -Sonrió-. Bueno, no creo que haya problemas. Se
ha ido a visitar a su madre. Hace tiempo murió su padre y la mujer
se siente muy sola.
D: Entiendo… Bueno, como sé que vas a
insistir… está bien, me quedo. Pero al menos me dejarás colaborar
en las tareas de la casa, ¿no?
H: Tú también eres muy cabezota,
¿eh?
Los dos se sonrieron y después de que estuvieron discutiendo quien dormiría en el sofá, Diane acomodó un cojín y unas mantas y se tumbó en el sillón. Cuando estuvo segura que Harm estaba durmiendo, sacó su móvil del bolsillo y escribió un mensaje.
"¿Qué
te dije? Estoy en el apartamento de Harm y va para largo. Creo que le
tendré ocupado conmigo, por lo menos, hasta que te cases con la
coronel.
Buenas noches. Diane".
