Borró el mensaje y al rato, su móvil vibró. Sacó el aparato sonriendo y comenzó a leer.

"Sabía que eras buena, pero no tan rápida. Veremos que tal sale todo. Si al final logro casarme con Mac, tú te quedarás con tu querido comandante. Buenas noches para ti también.
Mic".

Si todo salía a pedir de boca, dentro de unos meses podría ser la novia del guapo piloto naval, y ocuparía su sitio como su mujer. Tendría el lugar que seguramente habría ocupado si no hubiese desaparecido. Sonrió al pensarlo. Ella y Harm, unidos en un feliz matrimonio. Con suerte, sería ella la que llevase sus hijos y no su clon del cuerpo de marines.

….

Era por la mañana cuando Harm se despertó. Preparó su uniforme y se dirigió a la ducha. Iba pensando en lo que hubiera podido tener con Diane, cuando se la encontró de espaldas a él y totalmente desnuda. Antes de decir nada, vio una toalla azul cerca de ella. No recordaba haber dejado ninguna toalla en ese sitio, por lo que supuso la habría puesto Diane.

Mientras miraba la tela, la ocupante de la ducha se dio la vuelta y sonrió. Con el andar de una gata se acercó a Harm y le abrazó. Le miró intensamente a los ojos y le besó. Al principio, Harm no le respondía, pero ella continuó insistiendo y al final, cedió.

07:30 Horas
Apartamento de Mac
Georgetown, Washington DC

Estaba a punto de salir, cuando sonó el teléfono. Corrió a cogerlo y sonrió sin muchas ganas al identificar la voz.

M: Buenos días, Mic.

M: He dormido bien, gracias. ¿Y tú?

M: Me alegro.

M: No, hoy no puedo. El almirante me dio un caso ayer y tengo que ir a Norfolk. Pasaré allí todo el día. Lo siento, Mic.

M: De acuerdo. Cuando tenga un hueco libre te aviso.

M: Yo también. Hasta otro día.

Recogió todas sus cosas y salió rumbo a la oficina. Lo que le había dicho a Mic era mentira. No tenía ganas de dejar a Harm solo en el JAG. Sentía demasiada curiosidad y quería pasar todo el día allí para ver el comportamiento de su compañero, con Diane por allí pululando.

Cuando vio su foto en el apartamento de Harm, pensó que tal vez habrían podido ser buenas amigas. Pero ahora, al saber que estaba viva, no estaba tan convencida de ello. Bud le contó una vez que el único hombre que le interesaba a Schonke era el comandante Rabb. Decía que la había escuchado hablar con otra teniente de a bordo sobre el tema.

FB

B: ¿Qué le pasa al comandante Rabb, señora?
M: No lo sé, Bud. –Le contestó, encogiéndose de hombros-. El aniversario de la muerte de Diane es este mes. Debe ser eso.
B: A lo mejor. Siempre he pensado que esa mujer estaba enamorada del comandante.
M: ¿Por? –Preguntó, con curiosidad-.
B: Bueno,… la teniente Schonke siempre hablaba con su compañera de camarote sobre él. Una vez la escuché decir que estaba muy ilusionada por él le había invitado un fin de semana a una cabaña rural.
M: ¿Y?
B: Ella suponía que sería un fin de semana romántico, y la idea le gustaba. Entonces, cuando llegamos a puerto ocurrió todo aquello… ya sabe. ¿Tiene alguna pregunta más, señora?
M: No Bud, gracias.