Varias semanas después…

Para asombro de todos, incluido Harm, Diane decidió dejar la marina. Ella le había contado que quería intentar tener algo serio con él y no quería que su carrera se lo impidiera.

Después de lo que ocurrió en su ducha, Harm decidió dejar a René y darse una oportunidad con su antigua amiga. Diane decidió no comprarse un apartamento y vivir con Harm. Desde ese momento, Mac optó por no aparecer por la casa de él. Cada vez que intentaba convencerla, siempre encontraba una excusa.

20:30 Horas
Apartamento de Harm
Al norte de Union Station, Washington DC

H: Ya estoy en casa, Di.

Dijo, dejando su maletín en el suelo. Se quedó parado cuando la vio sentada en el sofá, con un aparato blanco, parecido a un termómetro, en las manos. Se acercó a ella y le puso la mano en el hombro. Ella, al sentirlo, se sobresaltó.

H: Perdóname si te he asustado, no era mi intención.
D: No te preocupes. –Sonrió-. No te había escuchado al entrar.
H: ¿Qué pasa? ¿Estás bien?
D: Si… no es nada…
H: Entonces, ¿eso qué es? –Preguntó, señalando el objeto-. Parece un…
D: Es una de esas pruebas de embarazado. –Susurró, mirando el aparato-. El farmacéutico me lo recomendó, dice que es el más fiable de todos los que tenía.
H: ¿Desde cuándo crees que estás embarazada?
D: Desde el día de la ducha. –Contestó en el mismo tono-. Solo queda esperar un minuto, después se sabrá el resultado.
H: Esperaremos.

Y esperaron. El minuto se les hizo eterno a los dos. Harm siempre había querido ser padre y al saber que Diane podría estar embarazada le ilusionó. No quería mostrarlo por miedo a que la prueba saliese negativa.

Por otra parte, Diane estaba nerviosa. Sabía de sobra lo que significaría que estuviera embarazada. Sabía que si salía positivo, Harm se haría cargo de ella y del bebé. Sabía que él querría casarse con ella, y de lo que más estaba segura era de que un embarazo le separaría definitivamente de Mac y Brumby podría casarse con ella.

Todos tendrían lo que quería, y nadie saldría perdiendo. Mac quería un hombre a su lado. Harm a una mujer que le diera un hijo. Ella quería a Harm y Mic quería a la coronel Mackenzie. Absolutamente todos salían ganando.

H: Ya ha pasado el minuto. –Dijo, mirando el reloj-. ¿Ya ha...? –Diane miró la pantallita y comenzó a llorar-. ¿Qué pasa, Di? ¿Cuál es el resultado?
D: Yo… yo… -Le miró-. Enhorabuena, papá.

Harm abrazó a Diane y comenzó a reírse. No podía creer que después de tanto tiempo, fuera a cumplir uno de sus mayores sueños. Iba a ser padre. Estaba eufórico.

H: ¿Tú quieres el niño, verdad? –Preguntó, después de soltar a Diane-.
D: Claro que lo quiero, Harm. –Sonrió-. Cariño, tú sabes que no sería capaz de interrumpir mi embarazo.
H: Lo sé, pero quería estar seguro al cien por cien.
D: Hablando de seguridad… las pruebas de la farmacia no son seguras. Tendría que hacerme un análisis de sangre para confirmarlo. –Le acarició la mejilla-. No quiero que te ilusiones demasiado, ¿vale?
H: Está bien.