Cuando Harm le contó la noticia a Mac, esta se quedó helada. Se alegró por él y por Diane, pero la dolió profundamente no ser ella quien le diera un hijo. Desde ese momento, se mostró mucho más fría y distante con todos, pero aún más con Harm.

Últimamente apenas hablaba con nadie de la oficina, a no ser que fuera necesario. Llegó a tal punto que, el almirante la obligó a coger la baja. Era mediodía cuando recogió sus cosas y se fue, tan deprimida como siempre.

16:05 Horas
Apartamento de Brumby
Washington DC

Aparcó el coche cerca del edificio y se bajó, dejando sus cosas dentro. Durante el trayecto había estado pensando en todo y había tomado una decisión. Se marcharía de la vida de Harm para siempre. No soportaba la idea de verle en la iglesia casándose con otra, y encima si esa otra mujer era su propia doble.

Había decidido dejar a Brumby, pedir un traslado a donde fuese necesario, y si el almirante se lo denegaba, dejaría los marines. No quería estar presente cuando Harm le enseñase a su bebé, ni ver que él había encontrado la felicidad con otra mujer.

Llamó a la puerta y esperó pacientemente a que su prometido le abriera la puerta. Cuando lo hizo, se quedó petrificada ante lo que vio. Su futuro marido, en calzoncillos, y con marcas en el cuello.

Br: ¡Sarah! ¿Qué haces aquí?

Ella no respondió. Simplemente entró y caminó hasta la habitación. Siguió el rastro de ropa, tanto femenina, como masculina hasta el cuarto y abrió la puerta. Se enfureció al reconocer a la mujer que estaba en la cama, tapada con una sábana. Se dio la vuelta y al llegar hasta donde se encontraba Mic, le dio una bofetada y tiró el anillo de compromiso al suelo.

Br: Mac… Sarah… espera…
M: No, Mic. –Levantó el dedo amenazándole-. No me vuelvas a dirigir la palabra. ¿No me decías que como podía querer casarme contigo si estoy enamorada de Harm? Entonces, respóndeme a mí. ¿Cómo querías casarte conmigo, si me has sido infiel?
Br: No sé como…
M: ¡NO! –Le gritó-. ¡NO INTENTES EXPLICARTE! ¡¡ME HAS ENGAÑADO!! Y nada menos que con ella… -Señaló al interior del apartamento-.
D: ¿Qué vas a hacer ahora, coronel? –Sonrió, quedándose en la puerta-. ¿Contárselo al bueno de Harm?
M: Es lo menos que debo hacer.
D: ¿Y a quién crees que creerá? ¿A una mujer celosa, o la mujer que le va a dar un hijo?
M: Eso ya lo veremos…

Contestó, antes de darse la vuelta. Salió caminando con la cabeza en alto y se montó en su coche. Sabía perfectamente a donde tenía que ir y que es lo que, como amiga, y como mujer enamorada, debía hacer.

Condujo lo más rápido que pudo hasta el JAG y entró. El guardia, al reconocerla, la dejó pasar sin preguntarle nada. Aparcó el coche en su plaza del aparcamiento y cogió aire. Debía contarle a Harm lo que había descubierto, antes de que Diane pudiera dar su versión.

Estaba a punto de entrar al edificio cuando escuchó a Harm llamándola desde la terraza. Caminó hasta él, con los ojos rojos y se sentó. Él, al verla, se levantó de su silla para agacharse a su lado. Le cogió la cara entre las manos y le obligó a mirarle.

H: ¿Qué te ha pasado, Mac?
M: No sé si decírtelo, Harm. –Se le llenaron los ojos de lágrimas y Harm le habló-.
H: Este no es el lugar. –Le agarró suavemente del brazo y la llevó a un lado del edificio, donde nadie los vería-. Cuéntamelo, Mac.
M: ¿Prometes no enfadarte conmigo, por nada de lo que te diga? –La miró confundido, pero asintió-. El almirante me ha dado de baja. Dice que llevo unos días mal y… bueno, el caso es que decidí ir a ver a Mic, para decirle que anuláramos la boda. He decidido pedir un traslado a otro lugar y si me lo deniegan, dimitiré.
H: ¿Dimitir? ¿Por qué?
M: Déjame acabar, por favor. –Asintió-. Fui al apartamento de Mic para decírselo cuando… cuando le encontré engañándome con otra mujer. –Harm iba a abrazarla, cuando soltó la bomba-. Estaba con Diane.