Y después de esa declaración, se marchó dejando a Harm y a Mac solos, en el apartamento de él. Pasaron un rato callados cada uno en su sitio, hasta que ella se levantó y le miró.
M:
Creo que yo también me voy. Es mejor que no esté aquí cuando
llegue Diane. –Al ver que su amigo no se movía, se agachó delante
de él y le acarició la mejilla-. Si necesitas cualquier cosa… a
la hora que sea… llámame.
H: Gracias, Mac.
Tres horas después de su compañera se marchase, sonaron las llaves en la cerradura y entró Diane. Harm seguía sentado en el mismo sitio, en el sofá. Ella, al verle, se acercó con cuidado y ocupó el lugar libre, a su lado. Cogió aire e intentó recordar el discurso que había preparado. Estaba segura de que después de escucharla, le perdonaría.
D:
Tengo que hablar contigo, Harm.
H: Habla, te escucho. –Dijo,
fríamente-.
D: Sé que debes odiarme, pero no lo hice con mala
intención. Seguramente Sarah te contó que nos vio a Mic y a mí…
-Comenzó a llorar-. Te juro que yo no quería… -Él la
interrumpió-.
H: No te creo, Di. –Por primera vez desde que
Diane entró, la miró a los ojos-. Hemos hablado con Webb. Sé que
has trabajado con Brumby, y que estás casada con él.
D: ¡ESO ES
MENTIRA! –Gritó-.
H: ¿¿MENTIRA?? ¿POR QUÉ NOS IBA A MENTIR
WEBB? –Le respondió, en el mismo tono-.
D: ¡NO LO SÉ!
H:
Nos ha mostrado información de la página de la CIA. ¿También nos
iban a mentir ellos, Di? –Dijo, más calmado-.
D: Harm, yo te
quiero. Te voy a dar un hijo y…
H: ¡¡ESO TAMBIÉN ES MENTIRA!!
–Volvió a gritar, levantándose del sofá-. ¿¿SABES LO QUE
SIGNIFICA PARA MÍ TENER UN HIJO?? ¿¿SABES LO QUE SIGNIFICÓ PARA
MÍ CREER QUE TU ESTABAS EMBARAZADA??
D: Lo siento… -Le miró,
llorando-. No quería hacerte daño, Harm. Solo quería hacerte
feliz. Sabía que tú quieres un hijo, por encima de todo y… -La
volvió a interrumpir-.
H: En eso estás equivocada, Diane. –Le
respondió, desde su sitio, frente a la ventana-. Si me hubieras
contado que no podías tener hijos, no me habría importado. Te
hubiera pedido que te casaras conmigo igualmente, porque eres muy
importante para mí y te quería.
D: ¡¡PERO NO ME AMAS, HARM!!
–Respiró profundamente y continuó-. Que me quisieras no habría
sido suficiente para que te quedaras conmigo. Cuando la coronel
hubiese querido, te habría tenido a sus pies, sin importarte con
quien estuvieras. Por eso me inventé el embarazo. Pensé que así no
te irías de mí lado. Ya te perdí una vez, no quería que pasara lo
mismo. –Acabó susurrando-.
H: Me has engañado, Diane.
–Suspiró-. No sé si podré perdonarte. –La miró fríamente, y
terminó con la conversación-. Mientras te esperaba, he metido tus
cosas en una maleta. Seguramente a tu amante no le importará que
pases un tiempo con él, mientras buscas un apartamento.
D: Pero
Harm, yo…
H: Adiós, Diane.
Seguía mirando por la ventana cuando escuchó la puerta cerrarse de golpe. Continuó observando cómo su antigua mejor amiga de la academia se marchaba, con su maleta.
Volvió a sentarse en su sofá y se tapó la cara con las manos, dejando salir toda la rabia que sentía en forma de lágrimas. No sabía cuánto tiempo pasó así, hasta que recordó lo que le había dicho Mac.
Levantándose, cogió su chaqueta, el móvil y las llaves de su Corvette y se fue rumbo a Georgetown. Pasó todo el camino debatiendo si hacia bien en ir a su apartamento. No sabía si lo había dicho enserio o solo por decir algo. Al final, terminó por dejar actuar a su lado irracional y cuando quiso darse cuenta, estaba frente a la puerta de su amiga y ya había llamado.
M:
¡Harm! –Iba sonreír, pero cuando vio su aspecto no lo hizo-. Ven,
entra.
H: No quiero molestarte…
M: Y no me molestas. –Le
miró a los ojos y le entendió-. Te lo ofrecí enserio, Harm. Te
aprecio mucho y eres mi mejor amigo. Quiero ayudarte.
H: Gracias,
Mac. –Le sonrió, débilmente-.
M: De nada, marinero. –Le
devolvió la sonrisa-. ¿Has comido algo? –Negó con la cabeza-.
Bien, entonces siéntate, iba a pedir ahora la cena. ¿Chino?
¿Italiano?
H: Italiano.
Se apartó a un lado y le dejó pasar. Cuando cerró la puerta, Harm se acercó a ella dejándola encerrada entre él y la pared. Sin decir nada, atrapó sus labios y la besó. Mac se sorprendió, pero enseguida le respondió.
