Después de aquella noche habían decidido darse una oportunidad. Habían hablado con el almirante y este les felicitó por la noticia. Él movió todos los hilos que podía para que los dos siguiesen bajo su mando. Incluso mantuvo una charla con el Secna para que les dejara trabajar juntos.

Gracias a eso, Harm y Mac siguieron ocupando sus puestos en el JAG y continuaron como si entre ellos no hubiera pasado nada. Cuando llevaban el uniforme eran el comandante Rabb y la coronel Mackenzie. Amigos y compañeros de trabajo. Fuera de eso, eran Harm y Sarah. Dos personas normales, que se querían.

Habían pasado tres meses desde que Diane desapareció, junto con Brumby. Nadie supo nada de ellos durante todo ese tiempo. Webb les había dicho que intentó buscarles por todos los Estados Unidos y Australia, pero no encontró nada, y esa situación no les gustaba para nada.

En su día libre, Mac decidió quedarse en el apartamento, y aprovechar para limpiar. Los dos habían decidido quedarse en el de ella, ya que era el que estaba más cerca del trabajo. A Harm le costó bastante desprenderse del suyo, pero al final aceptó. Le alquiló la casa al hermano de Bud, ya que él quería estudiar derecho y así no le pillaría tan lejos.

Mac estaba limpiando la cocina, cuando sonó el timbre. Sin pensar demasiado en quien podía ser, abrió la puerta y se quedó helada. Delante de ella estaba un sonriente Mic Brumby, con una pistola en la mano.

Mi: Hola, Sarah. ¿Qué tal estás? –Al ver que no reaccionaba, sonrió aún más-. No te preocupes, si eres buena y haces lo que yo te diga, no te dispararé. ¿De acuerdo? –Ella asintió-. Bien. Ahora, vas a coger tu chaqueta y vendrás conmigo. Si no lo haces, tu querida doble, Diane, se encargará de mandar a tu piloto al otro barrio. ¿Entendido?
M: Está bien.

Y así lo hizo. Cogió su chaqueta y caminó al lado de Brumby. Bajaron a la calle y se subieron a un coche, aparcado con el motor encendido delante de la puerta. Cuando vio a la conductora, está le sonrió.

D: Bienvenida a bordo, coronel. Le aviso. –Se giró a ella-. Quédese quietecita en el asiento y no intente nada raro. Harm tiene una bomba en su coche. Si veo que intenta escaparse, atacarnos o cualquier estupidez que se le ocurra… Con todo el dolor de mi corazón, él lo pagará muy caro. ¿Me he explicado bien?
M: Perfectamente.
D: Me alegro que lo haya entendido. –Miró a Brumby, y sonrió-. Mic, cariño, ¿harías el inmenso favor de atarle las manos y vendarla los ojos? No tengo ganas de que sepa a donde vamos.
Mi: Claro, cielo. –Se sentó al lado de Mac y comenzó con su tarea-. Ya has oído, Sarah. Pórtate bien y no le haremos nada nadie.

Horas después…

Harm llegó sonriendo al apartamento donde vivía con Mac. Había hecho ese camino muchas veces pero siempre se acababa marchando. Ahora no. Todo era distinto entre ellos. Por fin, tenían un 'nosotros'.

Se bajó del coche y caminó silbando hacia la puerta. Cuando estaba a punto de entrar al ascensor, el conserje le llamó.

Da: Comandante…
H: Dave, ¿qué tal?
Da: Muy bien, gracias. ¿Puede acompañarme un momento? Es sobre la coronel Mackenzie.
H: Si, claro. –Se extrañó y le siguió hasta el cuarto del conserje-.
Da: Mire. –Señaló en la pantalla y pulsó el play-. La grabación es de hoy. La cámara está justo delante de la puerta. Aquí… ¿Ve? Esa es la coronel. –Harm asintió-. Y al tipo que le acompaña, le vi varias veces. Creo que era su prometido… no me acuerdo del nombre…
H: ¿Mic Brumby?
Da: Si, así se llamaba. Bien. La cámara los ha grabado justo a la hora de la comida. En ese momento yo no estaba aquí. Si se fija bien, lo que lleva en la mano brilla con el sol.
H: Parece un… -Dave acabó la frase por él-.
Da: Un arma. Creo que es la reglamentaria de la armada Australiana, pero no estoy seguro.
H: ¿Se ve si la coronel ha vuelto? –El conserje negó con la cabeza-. Gracias, Dave.
Da: Ha sido un placer…

Le gritó, mientras Harm corría hacia el coche. Allí, marcó el número de Webb y esperó a que contestara.

H: Webb, soy Harm. Han secuestrado a Mac.

H: Voy a casa del almirante. ¿Te espero allí?

H: Vale. Hasta ahora.

Tiró el móvil al asiento del copiloto y pisó el acelerador. Iba todo lo rápido que las señales le permitían y eso le ponía nervioso. Cuando llegó a la casa de su jefe, se bajó rápidamente del coche y llamó a la puerta.

AJ: Comandante… ¿Qué hace aquí?
H: ¿Puedo pasar? –Le dijo. El almirante se echó a un lado y le dejó entrar-.
AJ: Pase… Webb acaba de llegar.
W: ¿Cómo que han secuestrado a Sarah? –Los tres se sentaron, y Harm miró a ambos-.
H: Cuando he llegado al apartamento, el conserje me ha pedido que le acompañase a la conserjería. Me ha enseñado una de las grabaciones de la cámara de la entrada. Brumby se la ha llevado a punta de pistola.
AJ: ¿Tienes el video? –Estaba acostumbrado a cuando no llevaban uniforme, tutearse-.
H: Si. Me lo dio antes de marcharme.

Le entregó la grabación a su superior y él la puso. Vieron el video dos veces y tanto el almirante como Webb llegaron a la misma conclusión de Harm. Brumby se había llevado a Mac contra su voluntad.