W: ¿Sabes si había alguien más con él?
H: No. Pero creo que Diane tiene algo que ver con esto.
W: Voy a llamar a la agencia para poner a algunos hombres en su busca. Espero que pronto tengamos noticias. –Se levantó y llamó por teléfono, desapareciendo por la puerta-.
AJ: ¿Crees que puedan hacerle algo?
H: No estoy seguro, señor. –Suspiró-.

Estuvieron todo el rato en silencio, mientras Clay hablaba con teléfono. Cuando volvió, se sentó en el sitio que había estado ocupando y se quedó observando fijamente su móvil. Al cabo de un minuto, habló.

W: Han encontrado movimientos en la cuenta bancaria de Diane. Ha retirado cuatrocientos dólares esta mañana. Ahí se el rastro, lo siento. Les he pedido que estén alerta, por si hubiese más movimientos.
AJ: Gracias, Webb. –En ese momento, el móvil de Harm empezó a sonar y al reconocer el número, lo cogió-.
H: Dónde está la coronel Mackenzie.
D: Oh… Tranquilo, ella estará bien. Deberías preocuparte por ti, Harm.
H: ¿Por qué debería hacerlo, Diane?
D: Para empezar, tienes una bomba conectada en tu coche. Le prometí a mi querida sustituta que si se portaba bien, cuando estuviéramos a salvo te avisaría. –Suspiró-. ¿Cómo es la vida, no? Me perdiste una vez, y ahora que podías arreglarlo, perderás a mi clon. –Se rió-.
H: ¿Qué quieres, Di? –Le preguntó, fríamente-.
D: A ti. Solo te quiero a ti.
H: ¿Qué puedo hacer para que no la hagáis daño?
D: Simple. Cásate conmigo.
H: Sabes que no te quiero.
D: No me importa. Te mandaré los papeles por correo al apartamento de la coronel. Cuando los tengas, solo tienes que firmarlos y dejarlos en el buzón. Nosotros nos encargaremos de cogerlos, no te preocupes. Te volveré a llamar, cariño.

Y después, colgó. Harm se quedó como lo había hecho antes Webb. Miró por largo rato su teléfono en silencio, y tuvo que preguntarle el almirante para que hablase.

AJ: ¿Qué te ha dicho, hijo?
H: Que dejarán a Mac si acepto casarme con Diane. –Le respondió, mientras ocultaba su cara entre las manos-. Me mandará los papeles por correo y volverá a llamar.
W: Tendremos que pinchar los teléfonos, y poner más cámaras en el edificio de Mac.
H: Está bien. –Le tendió el teléfono-. ¿Cuándo me lo devolverás?
W: Mañana, a mediodía.

Era más de medianoche cuando Harm volvió al apartamento. Cogió una de las fotos que él y Mac se habían hecho, en una de las ferias locales. Aún no sabe cómo logró convencerle de ir a aquel lugar, pero no se arrepiente. Mientras observaba la foto, recordó una de las atracciones en las que ella había entrado sola.

FB
20:15 Horas, Sábado
Feria anual
Washington DC

M: Harm… ya te he dicho que quiero entrar sola. –Sonrió-.
H: ¿Por qué? Solo quiero enterarme de lo que esa mujer va a decirte. –Le devolvió la sonrisa-.
M: Te prometo que te lo contaré cuando salga. –Harm suspiró-. Gracias, flyboy.

Entró, un poco nerviosa en la pequeña tienda, y la mujer que estaba sentada detrás de una pequeña mesa la sonrió. Con una mano, le indicó que se sentara y ella obedeció.

-: Tú dirás, querida. ¿Qué deseas saber? ¿Trabajo? ¿Amor? ¿Dinero?
M: Amor. –Le sonrió. La vidente comenzó a barajar sus cartas y después, las extendió en la mesa-.
-: ¿Has sufrido en este aspecto, verdad? –Mac asintió-. Dos de tus parejas murieron, y has estado a punto de casarte… -Decía, mientras veía y expandía las cartas en la mesa-. Afortunadamente, has encontrado a tu otra mitad. –Levantó la vista hacia ella y sonrió-. Muy pocas personas lo logran. Debes de sentirte afortunada.
M: Mucho.
-: Él te ama de verdad, querida. No lo dudes nunca. –Mac sonrió-. Pero, la prueba más grande está por venir. Tened cuidado. –Sonrió al sacar la última carta-. Vuestro amor saldrá triunfante de esa prueba, y seréis felices. –Recogió la baraja y sonrió a Mac-. No le dejes escapar, Sarah.
M: ¿Cómo sabe mi…? –Dijo, intrigada-.
-: Puedo ver el futuro. –Sonrió-. Las cartas pueden decir mucho más si se tiene un verdadero don. Llevas demasiado tiempo enamorada de ese hombre, y él de ti. Pero el trabajo siempre suele complicarlo todo. –Suspiró y cuando Mac fue a pagarle, la mujer le cogió las manos-. Ha llegado la hora de que seas feliz, querida. No tengas miedo a lo que el futuro pueda depararte. Siempre has sabido sacarle partido a todas las etapas de tu vida, y eso no cambiará. Deja que tu corazón te guíe, por una vez. Para entender a este hombre deberás de dejar ser la brillante abogada. ¡Suerte!

Mac salió bastante asombrada por todo lo que le había dicho la vidente. Harm, al verla, se acercó y la agarró por la cintura.

H: ¿Estás bien, Mac?
M: Si… es solo que… me ha dejado asombrada lo que me ha dicho esa mujer, nada más. –Sonrió-.
H: ¿Y puedo saber qué es lo que te ha dicho para dejarte así?
M: Me ha dicho que por fin, he encontrado al hombre de mi vida. También me ha dicho que deje actuar como abogada y deje que mi corazón me guíe. Debe de ser buena, porque ha adivinado mi nombre, y mi trabajo.
H: Entonces, tendrás que hacerla caso, ¿no? –Mac asintió-. ¿Quieres ver alguna cosa más?
M: No, vámonos a casa. Tengo ganas de aprovecharme de mi novio. –Le sonrió ampliamente-.
H: No voy a discutirte eso, marine. –Le devolvió la sonrisa, y se marcharon-.