¡¡¡Aquí está la continuación que pidieron!!!
Espero les agrade (:
Disclaimer: Ni Naruto ni ninguno de sus personajes me pertenecen, le pertencen a Masashi Kishimoto. La historia, sin embargo el mía.
Quiero el divorcio
- ¡Feliz Navidad, Sakura-chan! – fue lo primero que le dijo Naruto, cuando ella tocó el timbre de su puerta.
- Feliz Navidad Naruto. – susurró ella. Sentía que su voz se había extinguido, sentía que en cualquier momento iba a caer, y esa era la principal razón por la que había venido a la casa de su mejor amigo. Si iba a caer en algún lado, prefería hacerlo en su casa.
- Entra, estás llena de nieve. – Naruto se hizo a un lado y la dejó pasar sonriendo, sin embargo, comenzó a perder su sonrisa cuando descubrió que ella llevaba maletas.
La miró intentando encontrar las palabras adecuadas para preguntarle, sin embargo ella lo cortó:
- No me mires así, no me pienso mudar acá – Hizo un intento de sonrisa. – Sólo, si me dejas, quisiera pasar la noche acá. Mañana mismo me voy, creo que todavía no han comprado mi casa.
- Sakura-chan, tú sabes que puedes pasar la noche acá cuando quieras, sin embargo… ¿Qué te pasó? ¿Cómo que vas a regresar a tu casa? Cuéntame. – le dijo, haciéndole un gesto para que ella se siente en el sofá. Se sentó y se quitó el abrigo, dejándolo a un lado. Naruto se sentó junto a ella.
- Yo… - ella quería contarle todo lo que había pasado, sin embargo, ninguna palabra podía salir de su boca. Naruto notó eso y decidió sacarle la información poco a poco con preguntas.
- ¿Tiene que ver con Sasuke? – ella sólo asintió, comenzando a temblar un poco. - ¿Te peleaste con él? – le siguió preguntando, hasta que ella comenzó a llorar. Ella no se había quebrado desde que descubrió la infidelidad de Sasuke, tenía que ser fuerte para enfrentarlo, sin embargo, ahora estaba con su mejor amigo, intentando contarle lo que había pasado, se quebró. Seguía llorando y sintió un abrazo fuerte. Era Naruto la estaba abrazando. Ella hundió su cabeza en su pecho y siguió llorando. Tenía que relajarse. Tenía que ser fuerte.
- Sakura-chan… dime, ¿Por qué te peleaste con él? – le preguntó, cuando ella ya había dejado de llorar.
- Fui…al supermercado – comenzó Sakura, lo más calmadamente posible. – Fui a comprar vino… para la cena… iba a pagarlo… y… y… - no podía continuar.
- Tranquila, Sakura-chan, tranquila. Respira hondo. – le dijo y ella le hizo caso antes de proseguir.
- Fui a pagar el vino y… vi a Sasuke… - volvió a respirar hondo. – Besando a otra mujer. – dijo esto último muy rápido, pero aún así Naruto la entendió y se la quedó mirando estupefacto.
- Sakura, escúchame… ¿Estás… completamente segura de lo que viste?
- Sí Naruto. Lo estoy. Ella le dijo: "¿No tienes que ir ya con tu esposita?" y él le dijo: "No hablemos de ella ahora, créeme, ahora ni sé quien es".
- ¿Y tú que hiciste?
- Lo llamé a su celular y se puso muy nervioso. Le colgué y regresé a su casa. Preparé la cena de Navidad, y cuándo el regresó y se sentó, le dije que ya sabía todo y me fui.
- Ese bastardo… - dijo Naruto – Cuando lo vea te juro que cuando lo vea le voy a dar…
- Naruto, tranquilízate. Tú no vas a hacer nada.
- Está bien, como digas. No pusiste ningún tipo de veneno en su comida, ¿O sí?– Sakura sonrió levemente.
- Se ve que piensas lo peor de mí. No, no puse nada. Entonces, ¿Me puedo quedar?
- Sabes que sí, eso no se pregunta. Voy a tomar un baño. Siéntete como en casa. – le dijo, antes de entrar al baño.
Sakura se relajó un poco más en el sillón. Cerró los ojos. No podía creer como había cambiado su vida en unas tres horas, aproximadamente. Ahora lo que tenía que hacer eran varias cosas. Primero, tenía que regresar a su antigua casa de soltera, limpiarla, arreglarla, y establecerse ahí. Segundo, tenía que invitar a Naruto a cenar como agradecimiento de poder quedarse esa noche ahí. Tercero, tenía que llamar a Gaara para…
¡RING, RING!
- ¡Naruto, tu teléfono está sonando! – avisó Sakura.
- Ehm… Sakura-chan, no se si te habrás dado cuenta que me estoy bañando. – contestó sarcásticamente. – Contesta, por favor.
Sakura suspiró y levantó el auricular. Iba a preguntar quién era cuando su interlocutor comenzó a hablar.
- ¡Naruto! ¡Respóndeme! ¿Está Sakura ahí? ¡Pásame con ella ahora mismo! ¡He llamado a todos sus malditos amigos y no saben dónde mierda está!
- Soy yo, Sasuke. – dijo Sakura, reuniendo fuerzas. Sabía que llegaría ese momento, sabía que tenía que volver a oír su voz, y por lo que planeaba, sabía que tenía que volver a verlo. Sin embargo, aún no tenía muchas fuerzas. Pero tenía que hallarlas. - ¿Qué quieres?
- Sakura, primero que todo, escúchame, déjame explicarte.
- ¿Qué podrías decirme? ¿Qué podrías explicar? Toda la gente dice "Déjame explicarte", sin embargo ¿Qué podrían decir si les dan la oportunidad de "explicar"? Es patético. No quiero oír tus tonterías.
- Sakura, yo lo siento mucho, por favor. Tú sabes que te amo, fue un momento de debilidad, créeme. Si vuelves conmigo, te juro que no lo volveré a hacer, te prometo que te haré la mujer más feliz del mundo…
- Aunque suene tentador, no. Puedes seguir haciendo lo que quieras. A propósito, gracias por llamar. – Hizo una pausa – Quiero el divorcio.
Hubo un profundo silencio. Sasuke se había quedado sin habla. No había esperado eso, y por consiguiente, no había planeado respuesta a eso.
- No puedo seguir confiando en ti, no quiero seguir viviendo bajo el mismo techo que tú, quiero el divorcio. Hazme las cosas más fáciles y hagámoslo por mutuo acuerdo. Mi abogado te llamará en un par de días. – y colgó. Suspiró. En eso, Naruto salió de la ducha con una toalla amarrada a su cintura.
- ¿Quién era? – preguntó, secándose el cabello con otra toalla.
- Sasuke. – respondió Sakura secamente, bajando la cabeza. Naruto se quedó unos momentos de pie, esperando una reacción de ella, como la vez pasada, que se quebrara, sin embargo ella permaneció impasible. Ella levantó la cabeza y le dirigió una pequeña pero significativa sonrisa. Algo más alegre, Naruto se dirigió a su habitación a ponerse su pijama. Luego de un par de minutos, apareció Naruto en la sala y se sentó junto a Sakura.
- ¿Crees que me puedas decir qué te dijo? – le preguntó dudosamente.
- Sí. Quería…explicarse, que lo escuchara, y le dije que no tenía sentido, no tenía nada que explicar, todo estaba muy claro. Luego, me dijo que lo perdonara… me comenzó a prometer cielo y tierra. – hizo una pausa y sonrió sarcásticamente. – Le dije que no, y… le pedí el divorcio.
Naruto se quedó asombrado. Sin duda alguna, Sakura era mucho más fuerte de lo que él creía. ¡Pedirle el divorcio tan rápidamente a su ex esposo, con el que estuvo más de cinco años de novios! Realmente, Sakura era una mujer fuerte, que sólo se quebraba unos instantes y luego, sabía sobrellevar el dilema. La admiraba.
En eso, Sakura sacó de sus pensamientos a Naruto.
- Naruto… ¿Me podrías prestar tu teléfono?
- Eso tampoco se pregunta. Ya te dije, esta es tu casa tanto como la mía. No tienes que pedir permiso para nada.
- Se llama educación, Naruto. – le dijo Sakura, sonriéndole. Se levantó y cogió el teléfono, mientras Naruto se dirigía a la cocina, para darle privacidad. Ella sacó su teléfono móvil, sin saldo, y buscó un número en su libreta de direcciones. Marcó el número en el teléfono de Naruto y esperó.
- ¿Moshi moshi? – contestó una voz masculina, algo cansada. ¿Quién no? ¡Eran las dos de la madrugada!
- ¿Gaara? – preguntó Sakura.
- ¿Sakura?
- Sí. ¿Cómo estás?
- Bien, ¿y tú?
- Ah… bien, también. Oye, perdón por llamarte a esta hora pero… necesito de tus servicios. – dijo Sakura.
Bueno, está aquí, espero ver reviews (:
Cuídense mucho!!!
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