No hubieron muchos reviews ¬¬

En fin, de todas maneras es mi obligación poner el capítulo tres (: muchos pensaron, en fin , no lo dijeron en sus reviews, pero por lo menos mis amigas, pensaron en la vaga posibilidad que Gaara fuera prostituto, por lo de "servicios". No queridas, Gaara no es prostituto, al menos no en mi fic. xD
Cuídense mucho (:


En el capítulo anterior…

- ¿Moshi moshi? – contestó una voz masculina, algo cansada. ¿Quién no? ¡Eran las dos de la madrugada!

- ¿Gaara? – preguntó Sakura.

- ¿Sakura?

- Sí. ¿Cómo estás?

- Bien, ¿y tú?

- Ah… bien, también. Oye, perdón por llamarte a esta hora pero… necesito de tus servicios. – dijo Sakura.


Gracias por todo

- ¿Qué por qué?

- Me estoy divorciando. – hubo un silencio. Gaara estaba buscando qué decir en esa situación, pero no se le ocurría nada. - ¿Crees que nos podríamos ver mañana, bueno, hoy a eso de las cuatro de la tarde? Aparte, quiero retirar mi casa de la lista de ventas. Me pienso volver a mudar allí.

- Claro, Sakura. Nos vemos.

- Gracias. Cuídate mucho.

- Tu también, adiós.

Sakura colgó el teléfono. Gracias a Dios conocía a un amigo que fuera abogado. Se volvió a sentar en el sillón, cuando Naruto le preguntó desde la cocina:

- ¿Te preparo ramen, Sakura?

- No, gracias, no quiero comer.

- Está bien, entonces sale ramen para dos. No puedes estar sin comer. – dijo Naruto entrando a la sala, con su mandil.

- Gracias Naruto. No sé qué haría sin ti. – dijo ella abrazándolo.

- Bah, no digas esas cosas, Sakura-chan.

- Es cierto. Te quiero un montón, mi queridísimo mejor amigo.

Mejor amigo… mejor amigo… mejor amigo… esas palabras retumbaron en la cabeza de Naruto, sin embargo él también la abrazó.

- Y tú seguirás siendo mi querida mejor amiga. Bueno, basta de ponernos emotivos. – dijo Naruto, soltándola y riendo. – Hay ramen que preparar.

- Claro, gracias. Voy a ponerme mi pijama. – dijo Sakura, buscando su ropa en su maleta y dirigiéndose al baño.

Naruto terminó de preparar el ramen y puso los dos platos en la mesa del comedor, junto a los clásicos palitos chinos. Un par de minutos después, Sakura salió del baño, ya con su pijama puesto. Era muy simple, consistía en un pantalón de tela color celeste y un polo color blanco con pequeños diseños celestes. Se sentó en la mesa, junto a Naruto.

- Esto huele delicioso Naruto, no sabía que cocinaras tan bien. – le sonrió Sakura. – ¡Itadakimasu! – dijo, comenzando a comer. - Dios, esto sabe mejor de lo que huele.

- No exageres. - le dijo divertido.

- No exagero. Llamé a Gaara. – le dijo Sakura, cambiando de tema. – Tengo que ir mañana a eso de las cuatro para ver lo del divorcio. – Suspiró.

- Si quieres te acompaño. – le ofreció.

- Muchísimas gracias, Naru. – le dijo Sakura, sin notar un leve rubor que habían subido a las mejillas de su amigo. – No soportaría ir sola. – Él le sonrió, para luego mirar al vacío y ponerse a pensar en algo. Ella no aguantó la curiosidad y le preguntó:

- ¿En qué piensas?

- ¿Hace cuánto no nos vemos? – le preguntó.

- Déjame pensar. – Sakura intentó hacer memoria. – No puede ser. – susurró. - ¡¿No nos vemos desde que mi boda?! – preguntó histérica.

- Creo que tienes razón.

- No puedo creerlo. Siento tanto no haberte visitado, es que yo… - Sakura meditó su respuesta. La verdad era que había perdido contacto con todos sus amigos desde su matrimonio. Gaara, Naruto, Hinata, Ino… no los había visto hace más de un año. Se sintió un poco culpable. Sasuke le había hecho olvidar directa o indirectamente a todos sus amigos.

- Olvídalo, Sakura-chan. – le dijo él, regalándole una sonrisa que en lugar de hacerla sentir mejor, la hizo sentir más culpable

- Oye, una pregunta. Si es Navidad… ¿La ibas a pasar solo? - al ver la expresión de Naruto, Sakura prefirió haber callado. Él siguió comiendo su ramen, sin embargo se notó una expresión triste en su rostro.

- Sí. – susurró.

- Pero tú sabes que puedes ir cuando quieras a mi… digo, la… su…. – No sabía como llamar a su antigua casa. Ya no era más suya, ya no iba a volver ahí.

- Capto el mensaje. – Sonrió – Sin embargo, no gracias.

- Naruto, somos amigos desde la secundaria. Puedes confiar siempre en mí, yo siempre estaré ahí para ti.

- No, prefiero pasarla aquí, en serio.

- Tú sabes que tanto yo como Sasuk-… - Sakura hizo una pausa. Ya no estaba con Sasuke. Sintió que le iba a ser algo difícil acostumbrarse a estar sin él. Suspiró y se dedicó a seguir comiendo. Terminaron de comer y ella ayudó a Naruto a lavar los platos. Mientras él terminaba de limpiar la cocina, ella cogió un cojín de la sala y se echó en el sofá, con la cabeza en el cojín. Cerró los ojos. Pasaron un par de minutos y sintió como la jalaban de la mano hasta sentarla de nuevo.

- ¡Naruto! ¡Estaba a punto de quedarme dormida! – le regañó Sakura.

- Lo siento, pero tú no vas a dormir en el sofá.

- ¿Entonces dónde? ¿En el suelo? – preguntó sarcásticamente.

- Tú vas a dormir en mi cama. – Sakura lo miró escudriñándolo con la mirada, desconfiada. Al ver esa mirada Naruto se sonrojó hasta las orejas, suponiendo lo que Sakura estaba malinterpretando. - ¡No pienses eso! Me refiero a qué tú duermes en mi cama y yo en el sofá.

- Es tu casa y tú debes dormir en tu cama. – le recalcó Sakura.

- Pero eres mi mejor amiga y no puedes dormir en el sofá. Aparte mañana va a ser un día duro. – Le recordó para luego mirarla tiernamente. – Tenemos que ir a tu casa, limpiarla y luego ir donde Gaara para lo de tu divorcio.

El tono de voz con el que le habló fue como un tranquilizante para ella. Relajó cada músculo de su cuerpo y sintió una paz recorrerle por todo su ser. De quedarse oyendo su tono de voz se fijó en sus ojos celestes hermosos que tiene. Realmente, nunca había visto una persona con unos ojos tan bonitos como los de él.

Si no hubiera sido por su tono de voz, no le hubiera hecho caso. Se dirigió a su habitación. Era muy sencilla, las paredes eran color crema. Tenía una pequeña mesa de noche al lado de su cama, donde había una lámpara, el teléfono y un par de libros. Lo que más le gustó de su cuarto, fue la gran ventana que había a un lado, donde se podía apreciar casi toda la ciudad. Era realmente hermoso. Luego de apreciar el escenario, se acostó en la cama. Era realmente muy cómoda. Cerró sus ojos y se quedó dormida al instante.

Horas después, una fría brisa de aire entró por la ventana y la hizo despertar de golpe. Se abrazó a si misma, sin embargo, el invierno la atacaba ferozmente. Al pie de la cama de Naruto habían algunas frazadas extras, así que tomo una y se le puso encima y se volvió a acurrucar disfrutando el calor que le proporcionaba la manta. Se estaba volviendo a quedar dormida cuando recordó algo. Si ella estaba que se moría de frío, Naruto, que estaba afuera en la sala, que recibía toda la corriente de aire, segura ya se estaba congelando. Cogió otra frazada y salió del cuarto.

Efectivamente, cuando llegó a la sala, Naruto estaba encogido en el sillón, instintivamente abrazándose a sí mismo. Sakura se sintió algo culpable. Si ella no hubiera venido a su casa, él no estaría muerto de frío ahora.

Se acercó a Naruto y lo tapó con la frazada. Vio como lentamente él se iba relajando más, dejando su pose encogida. Sonrió tiernamente. Se agachó junto a él hasta que sus dos rostros quedaron a la misma altura. Se quedó unos instantes viendo sus ojos cerrados y su expresión tranquila.

- Gracias por todo, Naruto. – le susurró, para después darle un suave beso en la frente. Él sonrió en sueños y ella hizo lo mismo. Regresó al cuarto de Naruto, donde se volvió a quedar profundamente dormida.

º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º·º

Despertó abruptamente cuando sonó su despertador del celular. Aún soñolienta miró la hora. Eran las nueve de la mañana. Se acurrucó a un lado, sin embargo, no encontró nada. Tantos años había visto al mismo hombre a su lado al despertar, que la hizo ponerse algo melancólica. Ya no iba a haber nadie en su cama ahora. Tenía que aceptarlo.

Se levantó y para quitarse cualquier sueño, se dio una ducha. Se cambió rápidamente de ropa. Salió a dar los buenos días a Naruto, cuando vio que él seguía dormido. Sonrió tiernamente y se dirigió a la cocina, donde preparó el desayuno. Felizmente, su amigo tenía lo necesario para hacer un saludable y rico desayuno. A diferencia de sus demás amigas, ella le encantaba cocinar. Ellas detestaban cuando sus novios o esposos, les pedían que cocinasen. Sakura no. Desde niña, le gustaba cocinar, así que cuando su madre no quería cocinar porque, para variar, no le gustaba cocinar, ella lo hacía con mucho gusto. Cuando hacía algún postre, y lo servía en la mesa, siempre se imaginaba a su futuro esposo o novio esperándola en la mesa, para comer juntos.

Cogió unas naranjas y las exprimió, para luego poner el jugo en dos vasos. Luego, cocinó unos panqueques. Le echó miel encima. Estaba disfrutando cocinar. Más que cocinar, le gustaba cocinar… mientras cantaba una canción

Naruto despertó cuando oyó la voz de Sakura cantar. No era una voz prodigiosa ni nada por el estilo, no tenía nada especial… sin embargo… la canción…

Como te puedo olvidar

Yo no te puedo borrar

¿Cómo te saco de mi destino…? - y ahí se le quebró la voz a Sakura.

- No. Concéntrate Sakura. No más depresión. Nadie cambiará. Tienes que ser fuerte. Fuerte. – Naruto oyó que ella se decía a si misma. Hubo un corto silencio y él volvió a escuchar la voz de Sakura cantando una canción "algo" diferente a la anterior.

Te mentiría si te digo que no puedo
que si me dejas no voy a sobrevivir.
Te mentiría pues de amor nadie se muere
que el dolor pasa y se acurruca dentro en mí.
Te extrañaría por las tardes si me acuerdo,
pues no es muy bueno la cabeza atormentar.
Es mas bonito emocionarme si te veo
en una foto pues de frente sería fatal
- soltó una pequeña risa.
Te mentiría si te digo que no puedo,
que si me dejas no voy a sobrevivir.
Te mentiría si te digo que yo vuelvo
a ser de nuevo alguna vez parte de ti.

La voz de ella había cambiado. Ahora ella estaba más alegre. Y si ella estaba feliz, pues él también. Naruto caminó sonriendo a la cocina, donde Sakura estaba terminado los últimos detalles del desayuno.

- Buenos días dormilón. – saludó ella, dándole un beso en la mejilla.

- Buenos días, Sakura-chan. ¿Qué preparas? – le preguntó curioso.

- Jugo de naranja recién exprimido y unos ricos panqueques con miel. – le respondió ella sonriendo. - ¿Es suficiente para usted, señor gourmet? – le preguntó ella, divertida.

- Sakura, le estás hablando a alguien que come ramen de desayuno, almuerzo y comida. – le recordó él.

- Sí, y para eso estoy yo. Para cambiar tu dieta. No puedes comer ramen todos los días, eso no alimenta.

- Pero llena. – dijo él, ayudándola a llevar el desayuno a la mesa. Se sentaron juntos y comenzaron a devorar el desayuno. Estaba realmente delicioso. Luego de terminar de comer, Sakura fue a lavar los platos, mientras Naruto se daba un baño y se cambiaba. Ambos terminaron de hacer lo suyo casi al mismo tiempo y así salieron a la casa de soltera de Sakura.


Tierno (:

Yo también quiero que Naruto me prepare ramen ToT.

P.D. la primera canción que canta Sakura es "Como te puedo olvidar" de Six Pack y la segnda es "Te mentiría" de Gian Marco

Reviews, porfaaa (: