CAPÍTULO 3
Luego de haber cantado, me quedé profundamente dormida. Cuando me desperté, ya era de mañana, lo pude notar, por que una persona, regordeta y bajita, rubia de ojos celestes. Ella habría las cortinas de mi habitación.
Buenos Días señorita, ¿Cómo durmió?
Era la nueva sirvienta, la señora Stonks. La había contratado Helia cuando llegó a Japón y cómo no contratarla si era un pande Dios...
Buenos Días, dormí muy bien –dije bostezando fuertemente-Gracias por preguntar.
Cuando me senté, mi perrito cayó al suelo. Estiré mi brazo para agarrarlo, pero ella fue más rápida, se agachó, le sonrió, y lo miró con ternura. Le sacudió la nariz, y miro a él y a mí reiteradas veces, esbozó una sonrisa muy grande y me entregó a mis manos.
Lindo peluche. ¿Quién se lo regaló?- me preguntó-
Mmmm... Mejor dicho, lo encontré...
Lo encontraste...-dijo alzando una ceja, intimidándome-
Sep...-¡me estaba haciendo dudar!¡qué gran poder de intimidación!-
Ah...
¿Por qué lo dice?
Por hubiera jurado que yo ví al mismo muñequito en otra parte...
¿En dónde?
Pues...no tiene importancia...
¡Si la tiene!
Pues, verás es el...
Buenos Días señoritas, ¿que hacen tan temprano levantadas?-dijo algo, que dicho por otro hombre hubiera sonado muy cortés, pero...el lo dijo tajante, como si no quisiera que la Sra. Stonks no me dijera lo que me quería decir.-
Me...Me...Me tengo que retirar, si me disculpan.
Claro-dije yo-
Sra. Stonks...
¿Si Sr.Helia? ¿Qué se le ofrece?
Después hablaremos-dijo en un tono muy amenazador-
Si Señor-dijo y salió corriendo como alma que lleva el diablo-
¿Cómo te encuentras?
Muy bien, gracias por ser tan cortés. ¿Y tú?
Bien ¿Desayunaste?
No
Toma aunque sea un vaso de jugo, por que necesitas tomar o comer algo antes de tomar su medicamento-dijo mostrándome un frasco de vidrio, y pasé saliva.
Miré atrás suyo, el se dio vuelta a ver quién era, y yo trate de escapar por la ventana que da hacia el jardín.Cuando sentí unas manos tibias tomarme por la cintura y empujarme hacia el interior del cuarto.Tenía MUCHA más fuerza que yo. Me dejé llevar, tan solo, para que cuando me depositara en el suelo, salir corriendo como despavorida.
Él me seguía desde muy cerca, pero yo era más rápida que él. Cuando ya iba a medio pasillo, otra vez esas mismas manos me volvieron a tomar de la cintura, para colocar mi cuerpo en su hombre izquierdo, mientras yo gritaba como despavorida.
Me llevó a rastras, otra vez hacia mi cuarto. Nunca sentí tanta vergüenza. Cuando me llevaba, todos los empleados me miraban como si fuera una ramera barata. Cuando cruzo el lumbral de la alcoba, cerró la puerta fuertemente, me deposito en el suelo, y lo primero que hice fue darle una buena cachetada. Dejándome para ver su perfil derecho, de dio vuelta y me miró con un odio increíble en sus ojos y luego, tranquilidad absoluta, como si tuviera todo el poder...
¿Por qué me miras de esa manera?
Alzó una ceja, se acercó a mí, y me miró como si estuviera haciendo una expedición militar. Le dije:
¿¡QUÉ ME MIRAS TANTO!? ¡ME PONES NERVIOSA Y...!
Y no pude continuar la frase por que el vivo, había metido una gran cucharada de un medicamento horroroso en mi boca. Cuando sacó la cuchara de mi boca, me miró como si se tratase de alguien el cual debía tratarse como un Rey.
Ya está. Tan solo necesitaba que gritaras para que tomaras tus medicinas.
No podía más del rubor en mis mejillas y el tic nervioso se había apoderado de mi globo ocular derecho.
¿Tan sólo hiciste todo eso para que tomara mis medicamentos?...
Le dije amenazadoramente. Lo cual, el respondió:
Si.
Sentía que la sangre hervía. Entonces levante mi mano y cuando iba a estrecharla contra su cara, se dio vuelta y dijo tranquilamente:
Te ves mejor cantando que gritando. Eres más hermoso y inofensiva...
Y se fue de lo más pancho.
PASARON VARIAS SEMANAS, HASTA QUE FINALMENTE, FALTABAN DOS DÍAS PARA QUE ELLA MARCHARA
Con el poco tiempo que había pasado en esa casa estaba muy feliz. Unos días antes de mi partida, descubrí al jardín algo marchito. Y desde entonces lo cuido. Creó que me extrañará. Le cantaba todas las mañanas sin excepción. Unos de esos días vino a la casa un Sr. que era gerente de cantantes a saludar a Helia, y se había estado quedando la última semana. Me llevaba muy bien con él. Se llamaba Akira. Tenía el cabello oscuro, o mejor dicho, lo que quedaba de él. Tenía los ojos risueños, y de un color azul muy raro. Su tez era pálida y siempre me sonreía. Al principio no sabía por que, pero esta semana iba a partir a su país natal, Dinamarca, y me hizo una proposición que me dejó helada
Flash Back adentro de otro Flash Back+
Estaba como todas las mañanas limpiando arduamente al jardín. Mientras estaba limpiando la parte más hermoso de mi jardín, llegué a mis hermosas rosas rojas. Empecé a tararear tranquilamente, cuando sentí algo que percibía todas las mañanas, asi que, no le presté atención. Cuando sentí que se acercaba. Lo primero que me venía a la mente era Helia diciéndome que por que estaba con SU jardín e iba a empezar la misma pelea de todos los días. Me dí vuelta, pero me encontré con el Sr. Akira sonriéndome tiernamente, mientras me decía:
Srta. Flora, quisiera hacerle una proposición que va a cambiarle la vida.
¿Si?
Le pregunté extrañadamente.
Todas estas mañanas la he estado escuchando cantar, y su voz me parece fabulosa...
Yo no entendía. Me estaba diciendo a mi, Flora Silka, ¿¿¿que cantaba bien???
...y me gustaría que trabajase para mí.
Tan sólo puse a atinar a decir una sola palabra.
¿Eh?
Entonces me miró y quedé helada. Entonces pase saliva. Cantar, ¿yo? Me sentí una completa desubicada. Unos hombres aparecieron de la nada y se pusieron atrás de él. Entonces se me estaban acercando lentamente. Miré hacía un costado y estaba Helia recostado tranquilamente.
¿Si o no? Yo veo mucho potencial en usted, Srta. Flora.
Eh...
¿Si?
Pues, verá, nunca en mi vida cante para alguien más que para las plantas y cosas inanimadas. Una sola vez cante frente a un público, y fue un desastre, asi que, le recomendaría que se compre anteojos nuevos.
Muy graciosa. Otra virtud que hay que tener.
Tosí. Tosí. Cada vez más fuerte, y mas me iba a acercando a la pared, cuando ví, por el rabillo del ojo, que Helia se desacomodó del lumbral y puso una mano sobre el Sr. Akira.
Creo que ese no es el modo de que Flora coopere, y de usted de proponerle una nueva vida.
¿Perdón? Sr. Helia, creo que no escuche bien, ¿me está diciendo que la estoy tratando mal a la srta. Flora?
Si, creo que es lo único que escuchó bien desde que hablamos esta mañana.
Me quedé como piedra mirándolos. Había dicho: ¿desde que hablamos esta mañana?
Señorita, ¿si o no?
Levanté la vista y esa mirada quedó grabada en mi subconsciente. Era de ternura, me sonrió y asintió. Bajé la cabeza hasta el Sr. Akira, y dije:
Si.
Genial, mañana nos veremos a las 6:30 AM. ¡Hasta entonces!
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Holasss!!!
Aca va el 2do. Capi. Espero q no esta TAN malo. Bueno esta + q eso, pero
Jijiji
Muxas gracias x los reviews y espero +.
No voi a actualzar asta llegar a 5.
Besos, los kiere,
Kasu!
