Marius Black
Resumen: Tojours Purs es el lema de su casa. Pero para Isla, Phineas, Marius, Cedrella, Alphard, Andromeda y Sirius, ser uno mismo, era muchos mas importante, que ser un Black.
Todo Pertenece a Rowling
~ Marius Black, por ser squib~
-¡Acéptalo Padre!- grito Marius Black-¡Soy un Squib!-siguió antes de sentir su mejilla arder cuando su padre lo abofeteo
-Si eso es lo que quieres ser, ¡Bien!- grito Cygnus con el rostro rojo de ira- pero ningún Squib vivirá bajo mi techo-
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Pollux Black había mostrado su primer estallido de magia cuando tenia tres años de edad, el niño había lanzado una figura de porcelana a la cuna de la pequeña Cassiopeia. Cygnus Black se había mostrado orgulloso.
Cassiopeia Black lo había hecho a los cinco años haciendo que le crecieran orejas de burro a unos niños muggles que se burlaron de su nombre. Su padre se había mostrado orgulloso.
Incluso la pequeña Dorea, que con un año hizo estallar la bludger de su hermano mayor. Y aun con un Pollux molesto, Cygnus se había mostrado orgulloso.
Pero durante sus primeros años, Marius no mostró ningún indicio de magia, y Violetta se había preocupado, Cygnus la había calmado, después de todo, Marius era un Black, tarde o temprano mostraría su poder.
Marius cumplió nueve años, hasta ese momento había mostrado ser un niño inteligente y astuto, educado y muy despierto. El ejemplo perfecto de un Black, de un Slytherin.
Tanto Violetta como Cygnus esperaban grandes cosas de Marius, pues Pollux había mostrado que solo servia para meterse en problemas, aun y cuando sus padres estuvieron complacidos de que les diera una lección a esos sangre sucias.
Cuando Marius cumplió diez años, ni Violetta ni Cygnus prestaron atención al hecho de que el niño aun no mostraba un estallido de magia.
Cumplió once años y no recibió su carta a finales de Agosto, Cygnus pensó que todo se trataba de un grave error. Mas de alguno intento decirle que su hijo menor no era un mago, Marius era un Squib. Pero Cygnus jamás lo acepto.
Aun contra su voluntad, aun contra lo que Marius se había resignado a ser, Cygnus le enseño lo necesario para ser un mago, le compro una varita que realmente nunca pudo usar. A cada fallo el niño era cruelmente castigado. Marius aprendió sobre la historia mágica y los animales, logro fabricar con éxito muchas pociones, pero nunca pudo realizar un hechizo.
Finalmente, a los trece años, Marius se canso de aparentar ser algo que jamás seria, el ya adolecente no odio jamás la magia, pero no estaba dispuesto a vivir en un mundo donde no pertenecía.
Para Cygnus escucharlo de su boca fue mostrarle una realidad demasiado dolorosa…
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-¡NO!-gritaba Violetta llorando
Pollux no decía nada, estaba pálido y serio. Dorea tenía sus hermosos ojos verdes abiertos de par en par mientras veía a Marius hacer su maleta.
-No te vayas- le dijo cuando paso junto a ella, mientras ponía su mano en su hombro. Marius sonrió y se deshizo del agarre.
-Cuídate mucho Dorea-le dijo acariciando su cabello negro.
En el pasillo Cassiopeia lo esperaba al pie de las escaleras.
Parece una estatua, no lleva ese gesto arrogante de siempre, ahora sus ojos están abiertos como platos y su mano se apoya en los pasamanos de la escalera. Le parece increíble que Marius este dispuesto a abandonar a la familia. Y el la entiende, por que ni siquiera el comprende como es capaz de dejar su hogar, por que tal vez no pertenece al mundo mágico, pero al menos, se consolaba pensando que pertenecía a la familia Black y tal parece que hoy a abierto los ojos y se a dado cuenta que ni siquiera tiene eso.
Hace un gesto a su hermana mayor, una despedida silenciosa.
Antes de salir su madre lo detuvo y le entrego una gran bolsa de piel.
-Son joyas, tu las necesitas mas-le dijo soportando las lagrimas-busca a este hombre-dijo mientras le entregaba un pedazo de pergamino-el te ayudara-
Marius observo a su madre a los ojos, el tenia trece años, pero comprendía que su madre debía obedecer la orden de su padre y dejarlo ir. Comprendía que Violetta lo amaba. Aun siendo un Squib, el era su hijo. Y sus ojos turbados mostraban la impotencia que sentía al no poder contradecir a Cygnus, que se había encerrado en su despacho.
Marius se acerco a su madre y le dio un último abrazo. El la observo a los ojos de nuevo, y se dieron un adiós definitivo.
El joven salio por la puerta y bajando por la calle leyó el pergamino. "Phineas Black" decía esta. Un traidor…..Marius sonrió, seguro el lo ayudaría.
Cygnus observo escondido tras la cortina de su despacho como Marius seguía bajando por la calle con su pequeña maleta y una bolsa de piel, lo observo hasta que se perdió de vista, una parte de el le gritaba que corriera tras el y lo regresara a casa, otra mas le decía que ya volvería, se arrastraría por su perdón.
Cygnus Black no volvió a ver a su hijo.
