Cedrella Black

Resumen: Tojours Purs es el lema de su casa. Pero para Isla, Phineas, Marius, Cedrella, Alphard, Andromeda y Sirius, ser uno mismo, era muchos mas importante, que ser un Black.

Todo Pertenece a Rowling


~Cedrella Black, por casarse con Septimus Weasley~


Querida hija mía:

Tu hermana Charis nos ha abandonado, y tanto tu hermana como yo estamos aniquiladas. La desgracia ha caído en un instante sobre nosotros, sobre la casa Black. Cuando apenas me recuperaba del funeral de tu padre, me llego una carta de Gaspar avisándome que tu hermana estaba muy grave. Lamentablemente, no me hallaba en estado de ponerme en camino hacia Liverpool, pero tu hermana Callidora partió enseguida. Cuando llego la pobre Charis agonizaba. Gaspar estaba en su cabecera y los sanadores la cuidaban lo mejor que podían, pero Merlín quería tenerla a su lado. Ayer por la noche tu hermana Charis se extinguía en brazos de su marido y en presencia de sus hijos y Callidora. Aunque hubiese deseado que trasladaran el cuerpo aquí, a Londres, para enterrarla junto a tu padre, su lugar esta en el recinto de la familia Crouch.

El funeral será mañana, me encantaría asistir, pero mi alma y cuerpo no me permiten moverme de la cama. Te agradecería que asistieras, para que tú y Callidora despidieran a tu hermana por mí. Ruega por el eterno descanso de Charis.

atte: Lysandra Black

Cedrella dejo caer la carta en sus rodillas. Apenas ayer ha llegado a casa de su hijo Arthur por la reciente paternidad de este y de su adorada y única nuera Molly. La alegría del reciente nacimiento de su segundo nieto, Charles, repentinamente ha quedado aniquilada. Por su memoria desfilan las imágenes: ella misma tirando de los cabellos de Charis por haber roto su muñeca; ambas vestidas de Satén y Encaje blanco, abren el cortejo de la boda de su primo Acturus tirando flores por el pasillo, mientras Callidora demasiado mayor para hacer eso, lleva la cola del hermosos vestido blanco de Melania; cabalgando la familia completa por las colinas pertenecientes a los Black desde siglos atrás. Ve a su hermana riendo a carcajadas, seria, exaltada, poniendo mala cara.

A veces la aun niña Charis se deslizaba silenciosa a su lado y le confesaba a ella, y solo a ella, sus sueños, sus miedos, sus metas y esperanzas. Solo dos años las separaban

Cedrella también recuerda el día que se fue de su casa, el día que decidió decir No a su compromiso con Gaspar Crouch. Recuerda el rostro desolado de su hermana que le rogaba con la mirada que no la dejara sola. Pero su amor por Septimus había sido más grande y sus sueños de una vida llena de amor la obligaron a pensar solo en ella, en ser egoísta y no pensar que al irse, condenaba a Charis a la vida que ella horrorizada había abandonado. Y Cedrella sabía sin miedo a equivocarse, que Charis por más buena y pura que hubiera sido, nunca se lo había perdonado.

La única que siempre intento mantener contacto con ella había sido su madre, Lysandra, quien nunca había sido excesivamente cariñosa, había renegado de la decisión de su marido de olvidar por completo que habían tenido alguna vez una tercera hija. Aquella hija que de pequeña se sentaba a sus pies, apoyando su cabeza en sus rodillas mientras el Leia concentrado El Profeta. La misma hija que siendo adolescente era recibida cada inicio de verano por su padre quien la levantaba en brazos mientras ella reía y gritaba de felicidad.

Cedrella sabe que no será bien recibida por su familia, y probablemente ni siquiera le permitan entrar para ver el cuerpo de su hermana por ultima vez. Pero al menos puede intentarlo.

oOo

Y aunque lo esperaba, para ella fue increíble que su Tía Hester y su Prima Cassiopeia hubieran intentado negarle el paso, cuando ella era entre todos los presentes, la que tenia mas derecho a despedirse de Charis, por que ambas habian tenido un lazo que para Cedrella, muy a pesar de los años, muy a pesar de que ella estaba vivía y su hermana no, aun estaba presente.

Molesta, Cedrella se había deshecho del brazo de su Tía de un tirón. Hester se había mostrado indignada y había estirado su cuello por completo con las mejillas rojas de ira por el atrevimiento de su sobrina.

Y ella podía entenderlo, ya que seguramente en la memoria de su Tía, ella seguía siendo la mansa niña que seguía todas sus indicaciones sin chistear.

Casi con brusquedad se adentro en el recinto sin parase por los murmullos de los ahí presentes. Estaba segura que todos los Black estaban ahí y que aunque los años ya hubieran pasado por su rostro, podían reconocerla sin ningún problema, los Black siempre han podido oler a los traidores.

Cedrella solo buscaba entrar, ver el cuerpo de su hermana y tal vez darle el pésame a Gaspar y a sus sobrinos. Y no es que a ella le apenara ver a su Ex-prometido, ya que esta segura que juntos, solo habrían tenido un matrimonio infeliz, pero teme mas que nada, que el hombre siga siendo igual a ese jovencito orgulloso y arrogante que recuerda y sea capaz de armar un escándalo por despecho incluso en el funeral de su esposa.

-¡No puede ser cierto!-dijo una voz a sus espaldas- no puede ser cierto-

Cedrella voltio sobre su hombro, ahí parada junto a ella, mas vieja, mas ancha y arrugada, Callidora la observa con los ojos bien abiertos.

-Cedrella…-gime mientras que con brusquedad la toma del brazo y la saca del lugar hacia los jardines. Callidora la ha aprisionado entre un pilar y su cuerpo, mientras a ella la invadía la sensación de mareo. La necesidad imperiosa de escapar de esa absurda intimidad, de esfumarse, de desaparecer en ese mismo instante y pretender, igual que había hecho su familia hacia tantos años (su hermana incluida) que ella jamás había existido para ellos, que jamás había sido una Black. Pero estaba atrapada. Entre sus orígenes y su memoria, que habían firmado hacia tiempo una alianza hostil y que prácticamente la obligaban a permanecer en aquel lugar donde nadie parecía querer su presencia.

-Siempre tan encantadora-dice en broma cuando Callidora presiona con violencia su brazo. Pero ella parece no encontrar la gracia. Sus ojos están rojos y los años le han dejado marcas en el rostro

Cedrella esta lista para que su hermana la eche del funeral, pero contrario a lo que espera, Callidora suelta su brazo y se sienta en una banca invitándola a hacer lo mismo.

Ella, recia, vacila un poco, hasta que finalmente se sienta a su lado.

oOo

Las cosas cambian bastante en adelante. Las visitas de Callidora se vuelven algo normal en la rutina de Cedrella. Igual que tomar el té y tener ardientes riñas sobre los convencionalismos sociales. Ella no ha pedido perdón y Callidora tampoco ha pedido disculpas por haberle cerrado la puerta luego de su huida, no han tocado el tema en lo más mínimo y es algo que hasta cierto punto, a Cedrella le tranquiliza. Hasta esa tarde.

-Siempre sentimos celos de ti-le anuncia Callidora mientras endulza su te-Charis y Yo-Cedrella permanece callada- Siempre fuiste mas bonita y encantadora, mas graciosa, la favorita de todos, hasta de nuestro padres-agrego

-Ellos nos querían por igual

-El día que te fuiste fui tan feliz-confeso como si no la hubiera escuchado-Pensé que finalmente, podría sobresalir, no ser mas la Sengundona detrás de ti-

-Me alegro por tu felicidad-contesto la otra desdeñosa

Callidora de nuevo pareció perderse en si misma por que se dedico a mover su Té el resto de la tarde sin comentar nada mas.

Las reuniones siguieron. Incluso durante la guerra. Cuando sus bando ya estaban establecidos.

-No soy fanática de la sangre como bien sabes, pero no puedo evitar estar de acuerdo con las ideas del Señor Oscuro-

-No me cuesta creer eso, pero creí que eras más inteligente-

-No se trata de eso Cedrella, se que tu quieres ver todo blanco o negro. Pero una mujer como yo debe aprender que en todo ahí algo bueno y algo malo-

-Que podría tener de bueno matar a los nacidos de muggles, que son tan magos como nosotros-

-Si, tienes razón, no voy a discutirlo. Pero muchos no lo ven así. Muchos y en ocasiones me incluyo, sentimos una especie de rabia ante aquellos que han nacido con un poder que ni siquiera tendrían que tener, son hijos de muggles por Merlín, no se supone que deban tener nuestro podres. Ellos no nacen en nuestro mundo y solo llegan a crear revuelo en nuestra forma de vida porque no están acostumbrados a ella-

-Pero Callidroa. Matar, ¿Eso es realimente necesario?-

-Todo lo malo ahí que cortarlo de raíz-

-¿Lo malo?, ¿Ahora es malo ser un nacido de muggle?-

La otra se encogió de hombros.

-En estos tiempos, lo es querida-

oOo

Cuando el que no debe ser nombrado cayó. Ni Cedrella ni Callidora lo celebraron o lo lamentaron. Simplemente se reunieron una vez más a tomar el Té. Como una tarde cualquiera.

Aunque ninguna era ajena al importante hecho que había pasado apenas veinticuatro horas antes. Ellas ya estaban viejas, lo que pasaba en el mundo era algo que ya no les importaba, piensan que de nada serviría tener una opinión, cuando jamás se les tomaría en cuenta. Por que deberían entonces molestarse en comentarlo.

Hace tiempo dejaron la conversación de su traición en el olvido, pero aun axial no le sorprende cuando su hermana vuelve al circulo vicioso que es para ella, preguntarle las razón del abandono al clan Black.

-Es que, me parece increíble que hayas renunciado a todo Cedrella- le comenta sorprendida, como si no hubieran pasado tantos años del incidente, sino como si fuera algo reciente-¿Qué fue lo que hizo que renunciaras a todo?, ¿Por que fuiste capaz de renunciar a tu status, al dinero, al poder que te ofrecía el matrimonio con Gaspar Crouch?-

-El amor Callidora-le contesta sin ninguna pausa, sin necesidad siquiera de pensar-Yo me case muy enamorada de Septimus, y por que sabia de ante mano que con Gaspar, nunca hubiera podido ser feliz-

Y con esa respuesta, el asunto queda zanjado para siempre.

oOo

Los años siguen pasando, y la traición, la sangre, el que no debe ser nombrado, se vuelven temas aburridos, y ambas hablan ahora de sus hijos, de sus nietos, y en ocasiones, de sus bisnietos.

La relación se vuelve menos tensa con el tiempo, y sin darse cuenta, actúan como si no hubieran pasado años sin hablarse.

Hasta que un día llega a casa de Callidora, y ella no la espera en la sala como siempre, los elfos se mueven por todos lados, buscan por ahí y por haya, nadie le explica nada, pero no es necesario, ella se da cuenta cuando ve a su hermana en su cama, con los ojos vidriosos, débil, casi calida, como nunca antes fue capaz de verla, y con un sanador sobre ella que mueve su varita intentando que el color vuelva a sus pálidas mejillas.

-¿Qué hace ella aquí?-le reclama a un elfo-No es momento de dejar pasar visitas-

-Pero ella es amiga suya-farfulle el duende con su voz chillona-Siempre visita a la Señora-

Cedrella se siente abrumada y con la sensación de querer huir de ahí, sale del cuarto, pero no se aleja, no puede ver a Callidora así, pero tampoco es capaz de abandonarla.

A fuera se oía el arrullo de las palomas. Todo era como de costumbre, pero faltaba algo. Cedrella pensó que hacia pocos años Callidora no existía. ¿La echaría de menos? La pregunta era demasiado tonta, claro que lo haría.

Ni siquiera podía despedirse. Había tantas cosas que le hubiera gustado decirle. ¿Y que le habrías dicho?, se pregunto así misma, la palabra que no has logrado pronunciar desde que ella ha vuelto a tu vida, habrías podido decirle finalmente, luego de tantos años: "Hermana"

La palabra, aparentemente simple, tan revolucionarias para Cedrella la golpearon en la garganta como si en aquel momento fuera demasiado tarde, demasiado tarde todavía siquiera para hacerlas salir.

La impotencia le recorrió, demasiado tarde. El arrullo de las palomas sonaba cada vez mas burla. Para escapar se dedico a mirar por la ventana, pero ver los campos que rodeaban aquella mansión que pertenecía a los Lombottong solo le hizo recordar las colinas de las fincas Black, cabalgando con la familia que antaño adoraba y pensó siempre estaría a su lado, primero ella los aparto, y mas tarde la muerte se los arrebato, su madre había muerto poco después que Charis y de eso hacia años, y ahora otra vez se quedaba sola. Cerró la cortina dejando que su dolor recorriera sus mejillas, por que ademas de su familia Black perdida, también recordaba el rostro de su marido Septimus, y el de sus dos hijos, Billius y Jaques, sus niños, que habían muerto tan jóvenes.

¡Demasiado Tarde!

En ese momento la puerta se abrió y salio el sanador que atendía a Callidora, un ángel que daba la noticia de muerte.

-Lo siento-dijo juntado las manos-No he podido hacer nada. El Corazón. ¿Sabe si tiene familia cercana? Alguien debe encargarse de los trámites y del entierro. Nosotros no sabíamos….al fin y al cabo usted era su amiga.

-No-dijo Cedrella. Su mirada se poso una vez mas en la ventana, en las colina que adornaban el paisaje, y a lo lejos, el templo donde se habían velado a cada uno de sus familiares- Yo soy, era….ella era -dijo mirando con desafío al hombre- ….ella es mi hermana-