Cáp. 2: Enfrentamientos

Cuando Hermione despertó, se dio cuenta de que era la única que quedaba en la habitación. Apartó las blancas sábanas que la cubrían y se levantó. El silencio reinaba en la habitación. Se acercó a la ventana y se apoyó en el alféizar. El cielo estaba oscuro a causa de las nubes que se alejaban, lentamente, como si no quisieran abandonar el lugar. Al menos había parado de llover. La hierba aparecía húmeda por el rocío y la tormenta, y en las hojas de los árboles colgaban blancas perlas de agua. La joven dejó escapar un suspiro. Desde que aquel chico existía en su vida, todo había dejado de ser bello. La alegría parecía haberse esfumado al saber que él nunca estaría a su lado. Hermione hizo un gran esfuerzo por contener las lágrimas. No estaba preparada para responder al interrogatorio de Ginny. La pasada noche había logrado disimular, ya que sus lágrimas se mezclaban con el agua de la ducha. Se vistió muy lentamente, sentía que no quería salir de aquella habitación. No quería afrontar la realidad. Pero necesitaba salir, necesitaba verle. Cuando bajó a la sala común, se encontró con que Ginny, Harry y Ron la estaban esperando.

-Buenos días, Hermione.-saludó Harry sonriente. ¿Qué diría él si descubriera lo que ella sentía? Era mejor no pensarlo.

-Hola, Hermione. Ya pensábamos que no ibas a salir de la habitación.-le dijo Ron. ¿Y qué diría él? Seguramente no le volvería a dirigir la palabra…

-Buenos días, chicos.-saludó ella intentando sonreír y que su voz sonara alegre. Ser feliz parecía haberse vuelto una tarea imposible…

-¿Qué tal has pasado la noche?-le preguntó Ginny intentando que le diera algún tipo de información. Cosa que no consiguió.

-Bien.-se limitó a decir la castaña.-Vamos a desayunar, tengo hambre.-la chica atravesó la estancia y salió por el retrato. Ginny se apresuró a seguirla. Los chicos se miraron e intercambiaron miradas de incertidumbre.

-¿Tú sabes qué le pasa?-le preguntó Harry a Ron.

-¿Yo? Ya sabes que para mí las chicas son como las explicaciones de Snape: imposibles de entender.-Harry soltó una carcajada ante el comentario de su amigo.

-Bien, vale…-dijo cuando se calmó un poco.- Creí que igual lo sabrías.

-Y yo creí que lo sabrías tú.

-¿Y eso por qué?

-Porque ya tienes experiencia con las chicas. Lo digo por lo de Chang, no se si lo habías pillado.-dijo Ron entre risas.

-¡Cállate, Ron!

Salieron de la sala común, Ron todavía riéndose de Harry, que parecía estar haciendo un gran esfuerzo para no ponerse a gritar. Llegaron a Gran Comedor y vieron que Hermione estaba sentada en una esquina de la mesa, y Ginny frente a ella mirándola con preocupación. La castaña observaba un plato de gachas mientras las hacía girar con la cuchara con gesto abatido. Harry y Ron hicieron ademán de sentarse junto a ella pero vieron como Ginny negaba con la cabeza con expresión sombría y fueron a sentarse junto a Neville, Dean y Seamus.

-Hermione, sé que te pasa algo, así que no intentes negarlo.-dijo Ginny rompiendo el incómodo silencio que se había formado entre las dos.

-Ya te he dicho que estoy bien.

-No Hermione, no estás bien. Llevas unos días muy rara. Soy tu mejor amiga y me preocupo por ti. No trates de engañarme.

-Ginny, por favor, comprende que…

-No, Hermione. Mira, algo te pasa, y quiero saber de una vez qué es. No puedes pasarte toda la vida evitándonos a Ron, a Harry y a mí.

-Algún día te lo contaré.-susurró Hermione soltando un suspiro. La pelirroja se tapó el rostro con las manos, totalmente exasperada.

-Siempre me dices lo mismo, Hermione. Algún día. Pero luego ese día nunca llega.

-Está bien. Tienes razón. Te lo contaré.-Hermione hizo una pausa que obligó a Ginny a acercarse más a ella.- Es por…-la castaña fue a señalar a aquel chico que la perseguía en todo momento en su mente, pero ya no estaba en la mesa. Se había ido. Hermione se quedó sin saber como reaccionar.

-¿Y bien?-inquirió Ginny. -¿Es por qué?

-Más bien, por quién…

-¿Estás enamorada, Granger?-Hermione se volteó lentamente, totalmente pálida ante aquellas palabras. Lo hizo muy despacio, pues ya sabía quién le esperaba a sus espaldas. Se giró y se encontró cara a cara con Draco Malfoy.

-Lárgate, Malfoy. No tengo tiempo que perder contigo.

-Átate una piedra al cuello, tírate a un río y hazle un favor al mundo.-soltó Ginny con cara de profundo fastidio, ya que Draco había conseguido que Hermione no le dijera de quién estaba enamorada.

-Tú cállate, Pobretona-Weasley.-Ginny resopló y comenzó a juguetear con el tenedor, ignorando totalmente a Draco.

-No te metas con ella, Malfoy. No te ha hecho nada.-intervino Hermione.

-Lo siento Granger, pero tú no eres nadie, mejor dicho, nada, para decirme lo que tengo o no tengo que hacer.-Hermione sintió como se le encendían las mejillas y la palidez de su rostro iba cambiando de color.

-Deberías cuidar tu bocaza si no quieres acabar en Azkaban haciéndole compañía a tu padre.-dijo, intentando que su voz sonara lo más fría posible. Draco la miró con profundo odio, se volteó rápidamente y desapareció tras las puertas.

-Te has pasado, Hermione. Ni siquiera un Malfoy se merece eso.

-Eso le pasa por buscar pelea. Que reflexione sobre las consecuencias antes de actuar.

-Supongo que tienes razón…-de pronto, Ginny puso cara de haberse acordado de algo muy importante.-Hermione, me estabas contando todo este lío que ha ocurrido estos días…

-Te lo contaré más tarde.

-Pero…

-No, Ginny. Más tarde, no estoy de humor.-dicho esto, se levantó del asiento y salió del gran comedor.

-Te odio, Malfoy…-gruñó Ginny mientras iba tras la castaña.

-¿Y a estas dos qué les pasa?-murmuró Ron de bastante mal humor cuando las dos se marcharon.

-Ni idea.-le contestó Harry.-Pobre Hermione, le pasa algo, y quiero saber qué es.

-Muy bien, Harry. Vas progresando. Has conseguido descubrir que a Hermione le pasa algo.-dijo Ron con tono sarcástico.-La pregunta es, ¿qué?

-Ya te he dicho que no lo sé.

-Seguro que ha sacado una A de aceptable en algún examen y ahora está deprimida.

-Ron, no tiene gracia.

-Ya lo creo que la tiene.-dijo el pelirrojo mientras estallaba en carcajadas.