SOY UNA PERDIDA.
Resumen: Si me dieran a elegir entre vivir de la forma correcta y vivir como hoy lo hago, fácilmente escogería la segunda opción; después de todo, estoy empezando a creer que lo más hermoso de mi vida ocurrió por haber sido una prostituta.
Autora: risita
Advertencia: Esta historia es AU y contiene ooc
Disclaimer: Naruto®es propiedad de Masashi Kishimoto y por lo tanto no me pertenece, en cambio, esta historia y los ambientes creados son toditos míos.
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Capítulo 2. MIRADAS.
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Me volví a mirar al espejo por enésima vez, no sé como me convertí en esto, en una mujer sin principios, sin voluntad, sin dignidad. Si mi madre no se hubiera fijado en su patrón y si ella hubiera tomado otro camino, talvez yo no estaría aquí, talvez estaría terminando la preparatoria y decidiendo cuál universidad sería mejor para mí.
¿Pero qué universidad es para una prostituta? Me siento totalmente vacía. Mi madre no me ha buscado, talvez lo hizo cuando recién desaparecí, pero probablemente se cansó de que las autoridades no dieran con mi paradero. Perdió las esperanzas como yo las he perdido.
De mi padre ni hablar, talvez esté en estos momentos disfrutando de todos sus billetes en una isla completa para él y su familia. Podría asegurar que esta total y plenamente feliz besando a su mujer, abrazando a sus hijos pequeños y regalándoles coches de lujo a los mayores. Él esta feliz y en paz, yo no.
¿Y mi príncipe? Creo que fue un espejismo, una sombra que se coló en mis delirios, un bloqueo mental para una situación horrorosa. Talvez no fue él, talvez fue un puerco bastardo el que me quitó la virginidad. No lo sé. Si hubiera sido real, probablemente estaría comprometido y aún más apuesto que cuando lo conocí.
Hinata me tocó fuertemente los hombros al ver mi trance. Siempre me pasa eso cuando sueño despierta, mi madre decía que era de herencia, que mi padre siempre hacia eso cuando pensaba seriamente en algo que le interesaba.
Un hombre de unos 45 años de edad entró por mi puerta, Hinata salió rápidamente y me miró con sus lindos ojos: ella esperaba que todo saliera bien. Sólo pude sonreír ante su bondad. El señor se sentó a mi lado, sus cabellos tenían pocas canas, éstas se ocultaban, como avergonzadas, detrás de los mechones más oscuros. Sus ojos eran verdes, su boca era delgada; definitivamente era un hombre importante y fino, además de guapo.
Odio la mirada de los hombres, con sus ojos endemoniados, fijamente en mí, me hace sentir la cosa más sucia del mundo. La primera vez que me miraron así fue cuando me violó el más joven de los jefes. A él lo odio más que a nada en este mundo. Estaba sumamente ebrio, entró a mi cuarto, después de la maravillosa noche con el fantasma de los ojos negros, y me poseyó sin importarle mis plegarias.
Eso fue todo lo contrario a la experiencia con aquél muchacho. Esta vez sentí asco de sus manos, de sus besos feroces, de sus caricias cortantes. Ahí fue cuando entendí que ser una prostituta, forzadamente, es un suplicio para cualquiera. Talvez las que lo hacen por gusto o por necesidad no se sientan así como yo. Después de todo, para ellas es un trabajo; pero para mí, es el mismísimo infierno.
El señor me miró fijamente, pero su mirada no es como las de costumbre, llenas de lujuria, completamente salvajes; no, su mirada esta llena de ternura, como si de algún lado me conociera. Se quedó pasmado, como en trance, igual a mí, talvez estaría pensando en que posiciones elaboraría conmigo ya que estuviéramos ambos desnudos.
Golpeé ligeramente su hombro derecho, y el respondió asustado. Me miró de nuevo con esa ternura que hacía tiempo no había visto. La forma en la que sus ojos me veían me hizo sentir bien conmigo misma. Fue la segunda vez que me sentía así desde que estoy aquí.
El hombre no quería sexo conmigo, estuvo dos semanas enteras viniendo a verme. A platicar conmigo, a contarme su vida. Tenía una esposa que estaba verdaderamente loca. Él quería dejarla, pero ella pelearía hasta que lo dejara en la ruina, no la amaba para nada. Se enamoró de una amiga suya, con la que procreó una linda niña cuando eran amantes. Su amiga se cansó de esperarlo y lo dejó.
Me dijo que ella había sido el único amor de su vida. A su hija no la podía ver, porque si su mujer se llegaba a enterar de su existencia, la mataría, pues, al ser la niña la única hija, era la heredera universal de toda la fortuna del señor. Tenía amigos muy distinguidos en la ciudad de Tokio: el alcalde, los dueños de las empresas más poderosas y personas humildes a las que ayudaba mensualmente.
Él sólo quería poder permanecer siempre al lado de su hija, pero no podía hacerlo, por el bien de esa criatura. Las pocas veces que la vio, fue cuando era recién nacida, una verdadera belleza. La sostuvo pocos minutos en sus brazos y se sintió con la libertad de gobernar el mundo.
Un día llegó muy entusiasmado, me tomó de la mano y me sacó del burdel. Pude ver, después de 5 años, el maravilloso Sol, las lindas y vivas flores, los pajaritos volar de árbol a árbol. Los niños jugar en un hermoso parque. El cielo azul con unas nubes al fondo. Fue una de las mejores experiencias que he tenido.
Al día siguiente entró algo seco y pensativo. Talvez ya no vendría más, talvez se cansó de mi aburrida compañía. Me miró por unos segundos y luego escondió su mirada de la mía. Me sentí totalmente ansiosa, desesperada.
- Muchachita – me dijo, su voz era algo ronca, pero me hacía sentir en paz – quiero platicar contigo.
- Adelante señor.
- Tu nombre es Sakura, ¿cierto? – preguntó algo inseguro, me sorprendí totalmente, ese hombre me conocía de algún lado.
- Así es, ¿como lo sabe? – mi tono fue frío.
- Conozco a tu madre, somos amigos desde pequeños, pero por las circunstancias nos tuvimos que separar, ella te ha estado buscando desde hace mucho tiempo niña – sonrió.
- ¿Enserio? – me ilusione de nuevo. Así que mi madre me había estado buscando, después de años de estarme formulando la misma cuestión en la cabeza, la respuesta siempre fue que me estaba buscando. Me sentí viva de nuevo.
- Sí, mira, lo tenemos todo arreglado. Hoy mismo te irás conmigo, yo te sacaré de aquí. Sé que te buscarán, sé que estos malditos lo harán y, para no poner a tu madre en peligro, te irás a Francia.
- ¿Cómo? ¿Irme a Francia? – Definitivamente eso me sorprendió - ¿Sin antes ver a mi madre? – No, eso era un precio que no iba a pagar, la extrañaba bastante como para alejarme más de ella.
- Piénsalo, estos infelices te buscarán y si tienen pistas de ella, le harán daño y no queremos eso. En cambio, tu te vas, yo cuido de ella, y cuando todo este seguro tu regresas y podrás vivir plenamente.
- No lo sé – dije dudosa.
- Mira, como te dije, está todo arreglado. En Francia, una amiga mía te ayudará en todo. Sé que querías ser doctora, así que ella te ayudará con eso, es la mejor maestra de medicina del mundo. Vivirás con ella, cuando mucho en tres años regresarás y podrás ejercer tu profesión, disfrutar a tu madre y ser feliz de nuevo – sonrió abiertamente.
- Pero, eso es costoso – agaché la cabeza.
- Para mí no, irás ahí. Por favor, hazlo por nuestra amistad, por tu mamá, por tu felicidad – sus palabras fueron convincentes y me animaron rotundamente, volví a tener la ilusión de salvar vidas.
- Esta bien – respondí – sáqueme de aquí.
La sonrisa que se formó en su cara me hizo sentir que había tomado la decisión correcta. Rápidamente pidió permiso para sacarme del lugar, obviamente mis ex jefes aceptaron instantáneamente, por las altas regalías que el señor les da. Subimos a su auto y en minutos estuvimos en el aeropuerto.
Estoy muy nerviosa, ciertamente apenas conozco la ciudad de Tokio y tengo pánico por mi llegada a Francia. Lo único que me mantiene de pie es tener la conciencia de que no seré más una prostituta. Seré la doctora que anhelé ser desde pequeña. Tres años son poco, me servirán para madurar completamente y ser una mejor persona.
Pensando bien, no sé el nombre de mi salvador, creo que no me lo ha querido decir por cuestiones personales, así que no se lo preguntaré, no quiero ser indiscreta con la persona que me ha liberado de tanto infierno.
El señor le entregó el pasaporte y los boletos de avión a la azafata, me despedí de él con un gran abrazo y un fuerte beso en la mejilla, él me deseo la mejor de las suertes y dio la media vuelta mientras susurraba que todo estaría bien.
Al subirme al avión no pude evitar sentir un enorme miedo, era mi primera vez volando. Cuando el avión aterrice me llevará directo al camino por el que está mi felicidad. Talvez tenga que caminar demasiados kilómetros, pero sé que valdrá la pena, sé que estaré orgullosa de mí y que ya no sufriré más.
Fueron horas de estar mirando el cielo por la ventana, una señora con una gran barriga estaba sentada al lado mío. Me quedé maravillada al entender que estaba muy embarazada. Inconcientemente toqué su barriga y ella sonrió ante el tacto.
Comencé a sentir los movimientos de la criaturita que tenía dentro, pateaba con gran fuerza, no sé como le hace la mujer para soportar tremendos golpes, probablemente sea su amor de madre el que la impulsa a seguir adelante.
- Será niña – dijo en un suspiro.
- ¡Maravilloso! – exclamé al sentir de nuevo otra patadita.
- Creo que le agradas – sonrió mientras se tocaba la panza – mi madre dice que cuando vayas a convertirte en madre, tendrás el sexo contrario al que está dentro de mi vientre, así que tendrás un varón.
- ¿Cómo sabes eso? – pregunté asombrada.
- Sólo son supersticiones de mi madre.
Un bebé, que feliz sería mi vida si llego a ser madre algún día. En estos momentos no sería una buena opción, pero talvez después; ahora sólo tengo que terminar la meta que me he propuesto: convertirme en una magnífica doctora, regresar a Tokio y vivir feliz al lado de mi madre. Espero que así sea.
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Bueno, la conti, porque lo pidieron. Sólo no le vayan a decir a mi madre que estoy haciendo esto en vez de tarea, seguro me mata xd .. ¿Comentarios? ¿Sugerencias? ¡Gracias!
risita
