SOY UNA PERDIDA.
Resumen: Si me dieran a elegir entre vivir de la forma correcta y vivir como hoy lo hago, fácilmente escogería la segunda opción; después de todo, estoy empezando a creer que lo más hermoso de mi vida ocurrió por haber sido una prostituta.
Autora: risita
Advertencia: Esta historia es AU y contiene ooc
Disclaimer: Naruto®es propiedad de Masashi Kishimoto y por lo tanto no me pertenece, en cambio, esta historia y los ambientes creados son toditos míos.
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Capítulo 2. MUERTE.
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Estoy en Francia, totalmente alejada de cualquier lugar en donde puedan encontrarme. Cuando llegué al aeropuerto lo primero que vi fue a una linda señora con un enorme cartel que decía "Haruno". Me acerqué a ella y al estar frente a frente me abrazó fuertemente.
Debo decir que mi nueva mentora, la única, está muy dotada. Enserio, Tsunade tiene los pechos más grandes que he visto. En el burdel, las chicas tenían lo suyo, pero nada comparado a esto.
Su casa es muy grande, con nosotros vive una chica que sigue a Tsunade a todos lados, creo que se llama Shizune. De vez en cuando nos visitan sus amigos, hacen fiestas y se embriagan. Precisamente hoy están haciendo una. Tsunade está 40% del tiempo enseñándome medicina en al biblioteca y 60% bebiendo alcohol. No entiendo como su hígado está a salvo. Pero no me quejo, ella enseña perfectamente.
Hoy no quise bajar a festejar, hoy se cumplen tres años desde que llegué a este lugar. Tres años desde que nadie ha tocado mi cuerpo en forma libidinosa. Tres años de vivir siendo una persona responsable, libre y digna. Tres años trabajando en un sueño que quiero consumar en realidad. Espero poder lograrlo.
- Disculpa – la puerta de mi cuarto se abrió mientras yo miraba la televisión, dejando ver a un apuesto muchacho de ojos azules y cabellos rubios.
- ¿Si? – pregunté intrigada.
- Dice la vieja que bajes a celebrar tu despedida – sonrió torpemente – lo siento, soy un grosero, me llamo Naruto Uzumaki – se acercó a mí dándome la mano.
- Sakura Haruno – lo imité mientras sonreía – Está alcoholizada, ¿cierto?
- Por supuesto, no ha parado de llorar porque te vas – movió graciosamente la cabeza.
- Es triste, pasé tres años aprendiendo de ella que ya no sé si me acostumbraré a su ausencia – ciertamente me entristecía la idea. Por cierto, no lo mencioné, me iré de aquí en menos de 7 horas. Veré a mi madre en menos de 12. No puedo estar más ansiosa.
Pero algo me aterra. ¿Y si los causantes de mi doloroso pasado aún me buscan? ¿Y si dañan a mi madre? ¿Y si me hacen daño de nuevo y me regresan al horrible burdel? No, no debo pensar así, mi vida será mucho mejor. Cuando menos lo piense, estaré en los brazos de mi madre mientras ella me abraza y me dice una y otra vez que me ama.
Y aquí estoy, después de volar en un avión y de despedirme de las personas que me acompañaron durante mucho tiempo, estoy de nuevo en mi ciudad. El aeropuerto está más amplio y justo delante de mí esta mi salvador; sus ojos están apagados, está serio y trata de sonreír pero no lo logra. Algo anda mal.
- Bienvenida Sakura – me abraza fuertemente.
- Gracias señor – sonrío - ¿Podemos ir con mi madre?
- Claro – me lleva a su lado y no se separa de mí, está muy extraño, así no lo recordaba. El mismo auto negro que me liberó la vez pasada. Nos dirigimos a un extraño lugar, no se bien qué es ni qué fin tiene; nos paramos frente a una especie de lápida. No puede ser, tiene el nombre de mi madre escrito. Estamos en un cementerio. Qué tonta soy, tengo un horrible nudo en la garganta.
- Murió hace un año víctima de un cruel cáncer de mama. No puedo vencerlo, pero cada día pensó en ti – yo no pude hablar, abracé la lápida de mi madre mientras las lágrimas descendían por mi rostro. Mi impulso, mi fuerza, mis sueños, todo se había desmoronado. Lo que me mantenía viva se me fue de las manos.
Y era lo único que anhelaba: ver a mi madre, olerla, oírla, tocarla, sentirla y ahora se ha ido. No la tengo, no quiero vivir, no puede haberse muerto. Claro que no, es un mal sueño, estoy en el avión durmiendo y por los nervios tengo pesadillas. Si, eso es. Otra vez me engaño a mi misma. El señor sigue ahí conmigo; es de noche y me sigue mirando mientras lloro desconsoladamente.
- ¿Por qué no me lo dijo? – le grité con la voz quebrada - ¿Por qué alimentó mi ilusión?
- Ella así lo decidió, todo fue su voluntad.
- ¿Su voluntad? ¿Y la mía donde queda? ¿En este cementerio?
- Claro que no… - iba a continuar pero no se lo permití, le grité una y otra vez que se fuera, que me dejara sola y al mismo tiempo mi corazón lloraba amargamente. Esto no se compara con haber sido secuestrada, ultrajada, maltratada y humillada; no, si por algo yo seguía respirando era por mi madre, mi heroína, mi mejor amiga. Yo sólo quería volver a verla, pero no en una cripta, no bajo tres metros, así no.
Estuve cinco días en el mismo lugar, recostada sobre la tumba de mi madre, contándole todo por lo que pasé en su ausencia. No comía, no bebía, no dejaba que nadie me tocara, me resistí a todos los intentos humanos del señor y de los guardias para sacarme de ahí. En ese lugar yo era sólo un muerto más. Estaba decidida: moriría junto a mi madre.
En los días que estuve, pude ver a una fina dama llorarle a su esposo. Le decía que lo amaba y después me miraba dudosamente. El quinto día se acercó a mí y burlo mi muralla: me abrazó fuertemente y yo le correspondí mientras dejaba mis últimas lágrimas sobre la tumba de mi madre.
La mujer decía una y otra vez que todo iba a estar bien, que ahora no estaba sola. Sin decir nada me puse de pié y traté de caminar, pero ya no me quedaban fuerzas. Cuando pensé que caería unos brazos me sujetaron, débilmente pude ver al ser más maravilloso del planeta: sus ojos eran profundamente negros al igual que su cabello y su piel era clara y suave. Creí por un momento que me llevaría al cielo.
- Hmp – fue lo único que oí de sus labios, después todo fue una profunda oscuridad.
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Bueno, sé que me tardé mucho, espero que no se vuelva a repetir puesto que tengo los capítulos siguientes casi terminados, sólo me falta afinar algunos detalles y claro, sus comentarios para poder continuarlo. De verdad muchísimas gracias por todas sus respuestas. Estoy muy contenta, a pesar de que estoy un poco enfermita, por todo lo que ha pasado. Los quiero mucho, nos leemos pronto.
Este capi está dedicado a mi buena amiga lirami … Espero que te haya ido muy bien en tu primer día de clases.
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