Parece que mi fic no tiene mucho éxito TT Continuaré publicando algunos caps de todas formas…

Cáp. 8: La nueva Hermione

Hermione empalideció. Se llevó las manos a la cara y rompió a llorar. Ya lo había soltado y no había vuelta atrás. Ginny se sentó a su lado y posó una mano sobre el hombro de la castaña. Esperó silenciosa, dejando que Hermione afrontara el dolor y la vergüenza que sentía.

Ya tranquilízate, Hermione.-le dijo con cariño y esbozando una sonrisa.

Perdóname, Ginny. Sé que te he defraudado…

No tengo nada que perdonarte.

¿No estás enfadada?-preguntó Hermione mirando sorprendida a Ginny. Ella negó con la cabeza.

Lo que en estos momentos estás sintiendo es algo muy bonito, Hermione. No dejes que se convierta en una tortura.

¿Cómo hacerlo si sé que nunca…?

Ven conmigo.-le cortó Ginny.

¿Qué?

Que vengas. He dicho que eres capaz de conseguir a cualquiera. Y también a Draco Malfoy. Si Draco no acaba deseándote hasta querer morir, te juro que me tiro al lago para que me coma el calamar gigante.-Hermione dejó escapar una leve risita.

Gracias, Ginny. ¿Me ayudarás?

Por supuesto. No lo dudes. Anda ven.

¿No es un poquito exagerado, Ginny?-preguntó Hermione saliendo del cuarto de baño. Se había puesto un top negro y ajustado y una minifalda que dejaba ver sus bonitas piernas.

Créeme, Hermione. Los tíos se vuelven locos al ver las piernas de una mujer.

Pero Ginny, estamos en invierno. La gente va a pensar que soy una buscona.

Tal vez tengas razón… Bueno, esto lo dejamos para verano.-Hermione miró a Ginny con cara de reproche.

Será mejor que me vista como siempre…

¡Ah, no! Eso sí que no. Se acabaron los colores pálidos y aburridos. Si quieres llamar la atención de Draco tendrás que cambiar un poco.

Pero Ginny…

Tú hazme caso a mí. Anda ponte esto.-le pasó ropa un poco más normal y Hermione volvió a meterse al cuarto de baño. Salió al poco rato vestida con una falda verde de tablas, que le sobrepasaba las rodillas, unos delicados zapatos y un jersey naranja de cuello vuelto. Miraba sonriente a Ginny.

¿Qué tal?

Te ves genial, Hermione.

Me noto un poco extraña…

Eso te pasa por ir vestida siempre de gris o de blanco. A ver si varías un poquito.

Pues entonces ya está.

¡Tú quieta aquí!-gritó Ginny riendo.

¿Y ahora qué?-preguntó Hermione exasperada.

Dios, tienes menos paciencia que mi madre. No tengas prisa. Las cosas hay que hacerlas bien.

¿Y qué más quieres que haga? Ya me he cambiado la forma de vestir y…

Y nada más. Siéntate frente al espejo. Vamos a ver qué podemos hacer con ese pelo.-Hermione soltó un respiro de resignación y se sentó junto al tocador. Ginny se frotaba las manos, dispuesta a entrar en acción. Miraba hacia los lados, como si buscase algo.

¿Qué buscas, Ginny?

Tiene que estar por aquí… ¡Ya!-dijo sacando una revista de su mesita de noche.

Ginny… ¿qué vas a hacerme?-preguntó Hermione con miedo.

Mira.-dijo la pelirroja tendiéndole la revista. En ella aparecía la foto de una mujer con el pelo perfectamente peinado, liso y brillante. Debajo había una inscripción con letras muy grandes y llamativas que decía: "¡en sólo 10 minutos!"

No pensarás que mi pelo puede quedar así, ¿verdad?

Ya lo creo que lo pienso.

Ginny, esas revistas no dicen más que tonterías.

Tú a callar y déjame hacer a mí.-Ginny sacó un frasquito de su baúl que, según le dijo a Hermione, lo había preparado ella misma siguiendo las instrucciones de la revista. En teoría, era una poción para alisar el cabello y conseguir que quedase como el de la mujer de la foto. La pelirroja abrió el frasquito y echó una sola gota en la cabeza de Hermione. El líquido se extendió por todo el pelo, desde la raíz, hasta las puntas. Hermione miraba espantada su reflejo en el espejo. No se fiaba para nada de aquellas revistas para adolescentes. Al cabo de unos minutos, el líquido que se había ido extendiendo desapareció por completo y dejó ver el cabello de Hermione. El sol arrancaba destellos dorados, los rizos estaban perfectamente definidos y había aparecido peinado elegantemente. Ginny sonreía satisfecha.

Vaya… yo…-intentaba decir Hermione, pero las palabras no salían de su boca.

¿Qué dices, Hermione? Te ha quedado genial.

Es increíble, Ginny. ¿Qué poción es esa?

Ni idea.-las dos se miraron por unos momentos y comenzaron a reírse a carcajadas.

Cuando Hermione bajó a la Sala Común, varias personas se quedaron mirándola impresionados. La mayoría no podía creerse que aquella chica fuese la Hermione que se dedicaba a estudiar y estudiar, siempre escondida tras los libros. Tras ella bajaba Ginny, que sonreía a Hermione. La castaña no podía creerse que un par de cambios pudiesen afectar tanto la impresión de la gente.

Vaya, Hermione. Estás impresionante.-dijo Harry, que la miraba como si no la conociera.

Gracias Harry.-dijo Hermione poniéndose colorada.

¿Con quién te vas a encontrar?-preguntó Ron bastante molesto.

Con nadie. Además, si lo hiciera, no sería de tu incumbencia, Ronald.

No irás a ver a ese inútil de Krum, ¿verdad?

Ron, Víctor vive en Bulgaria. Difícilmente voy a ir a verle.-Ron soltó un gruñido parecido a "sí ya, claro".

No estarás celoso, ¿verdad Ronnie?-preguntó Ginny con ironía.

¿Yo? ¿Celoso? ¡Por favor!-dicho esto, se dio la vuelta y se alejó de allí dando grandes zancadas.

Perdonadle. Está un poco trastornado.-dijo Harry llevándose un dedo a la cabeza. Ginny y Hermione rieron.

Anda Harry, ve con él.-le dijo Ginny.

Sí, tienes razón. Luego os veo.-y se giró para ir detrás de Ron. Hermione y Ginny intercambiaron una sonrisa.

¿Lo ves, Hermione? Arrasas allá a donde vas. Mi hermanito está loco por ti. Bueno, en realidad, siempre lo ha estado.-rió Ginny.

No creo que sea para tanto…

Ya lo creo que sí. Te lo digo yo, que soy su hermana.

Ron siempre ha sido muy amable… ya vale.-se cortó Hermione a sí misma.-Vamos a desayunar, necesito comer algo.-salieron por el retrato y descendieron por las escaleras que llevaban al Gran Comedor. Cuando Hermione entró, varias personas se voltearon para verla, especialmente los chicos. Ella bajó la mirada avergonzada y caminó silenciosa hacia la mesa de Gryffindor. Sintió cómo dos penetrantes ojos grises estaban clavados en ella.

¡¿Pero qué se cree esa tipa!-murmuró Pansy abrazando a Draco. Él se la quitó de encima.

¿Qué decías?

Draco, estás raro… No dejas de mirar a la sangre-sucia… ¿Te ocurre algo, mi vida?

No. Es… como tú bien has dicho… una sangre… sangre…

Sangre-sucia, sí.-concluyó Pansy radiante. Draco se sentía raro. No había sido capaz de llamar sangre-sucia a Hermione. No podía ser que un simple cambio en ella le estuviese afectando tanto. ¿O hacía ya tiempo que él la miraba con ojos diferentes?