Que abandonada tenia esta pag... despues de mas de dos años (dios, como pasa el tiempo) de ausencia por razones q no viene a cuento explicar aqui, he decidido retomar este fic, ya q le puse mucho empeño en su dia. Ahora, por fin, esta completamente escrito, asiq solo tendre q preocuparme d actualizar. Terminare este fic, se lo debo, le tengo mucho cariño como para abandonarlo incluso despues de dos años...
Regreso a nn
Cáp. 15: Fuerza de convicción y una unión junto al fuego
-Te escucho.
Ron se había reunido con Pansy para hablar. El chico aún no tenía muy claro lo que iba a hacer, lo que iba a decidir o no. Quería escuchar lo que la Slytherin tenía que proponerle, y después de conocer todos los matices y recapacitar sobre las consecuencias que estos traerían, decidiría que hacer respecto a Draco y Hermione.
-Es muy simple, Weasley. Tú te dedicas a Granger y yo a Draco.
-Sólo dime lo que tendría que hacer.
-Es tan fácil como convencer a Granger de que Draco no la quiere o que la engaña. La sangre sucia es muy orgullosa, no lo tolerará. Y todo se terminará. Y yo estaré ahí, esperando a que ocurra, para consolar a Draco cuando lo necesite. No podrá resistirse a volver conmigo.
-Hermione no me creerá.
-¿Cómo que no te creerá?
-Pensará que estoy celoso y que lo único que intento es separarlos. Anoche la escuché hablar con mi hermana sobre esto. Entonces te creí. Y me enfadé con ella por lo suyo con Draco.
-¡¿Pero cómo eres tan idiota, Weasley?!
-¡¿Pero qué he hecho ahora?!
-¡No debiste decirle nada a Granger¡Ahora todo será más difícil!
-Yo… no sabía que…-decía Ron, que comenzaba a comprender.
-Me dijeron que eras tonto, pero no pensé que lo fueras tanto.
-Gracias, Parkinson.-dijo Ron con sarcasmo.-Además, no creo que sea tan difícil.
-¿Tienes algún plan?
-Sólo hay que invertir el tuyo. En vez de ser yo el que advierta a Hermione de que Malfoy no la quiere, convéncele tú de que ella no la quiere a él. Así será tu querido Draco quien termine con ella. Y luego entro yo en escena, "Ron el consolador".
-A ti lo único que te interesa es ganarte a Granger.
-No lo niego. Y a ti ganarte a Malfoy, así que no me vengas con cuentos de que lo que quieres es ayudarme porque no me lo creo.
-Vaya… me sorprendes, Weasley. Estás desarrollando unas ideas dignas de los Slytherin's.
-Eso no debe de ser bueno.-dijo el pelirrojo con malicia. Pansy lo miró con superioridad.
-¿Entonces qué?-dijo Pansy ignorando el comentario de Ron. -¿Aceptas o no?
-No perdemos nada con intentarlo.-se limitó a decir Ron mirando a Pansy con una sonrisa malévola dibujada en su rostro.
-Muy bien, Weasley. Me gusta el cambio de actitud que Granger está ejerciendo sobre ti. ¿Quién diría que el tímido Ronald Weasley es capaz de intentar separar a su mejor amiga de su "gran amor" para conseguir que esté junto a él?
-Si lo miras de ese modo…
-Y ahora no te eches atrás. Porque es exactamente así como tienes que mirarlo. Y yo que llegué a pensar que podías tener alma de Slytherin…
-¡Eso nunca!
-Como quieras.-dijo ella encogiéndose de hombros.-A decir verdad me da igual. Entonces me encargo yo. Y no estaría mal que te dejaras ver con Granger por ahí para que los rumores lleguen a Draco. Así será más sencillo.
-No creo que quiera verme después de lo de ayer.
-Está claro que tu cerebro no da para mucho. Sólo tiene que pedirle perdón, disculparte por haberte metido en su vida… ¡Y todo resuelto! Además, así conseguirás estar junto a ella cuando Draco la deje.
-Lo dices como si fuéramos a conseguirlo.
-Y lo conseguiremos. Eso no lo pongas en duda. ¿Acaso no sabes las cualidades de los seguidores del grandioso Slytherin? Ambiciosos, fríos, calculadores…-iba diciendo mientras se acercaba cada vez más a Ron, mirándolo a los ojos. Era casi tan alta como él.-Siempre conseguimos nuestros fines, Weasley.
-Sí, la verdad es que tenéis mucho parentesco con la serpiente de vuestro escudo.
-Y tú tienes una maldita lengua viperina.
-Será la influencia de juntarme tanto contigo últimamente.
-Si ya casi respondes como yo… ¡Ja! Gryffindor's… os creéis los reyes del universo.
-Para rey del universo ya está Malfoy, que piensa que es el mejor sobre la tierra sólo por llevar ese estúpido apellido.
-Sí, al igual que tú eres lo peor sólo por llevar "ese estúpido apellido".-dijo la chica imitando el tono de voz de Ron.
-¿Sabes? Odio el sarcasmo. Así que cállate de una buena vez.
-¿Ves¿Por qué tengo que ser yo la que se calle? A mí nadie me manda callar, y menos un Weasley.
-Pues ya va siendo hora de que aprendas a hacer caso a la gente. No siempre vas a poder hacer lo que te dé la gana.
-Ya cállate, Weasley.
-Con esa actitud no conseguirás nada en la vida.
-¡En esta vida sólo sobreviven los fuertes!
-¿Y piensas que así serás más fuerte? Cuando salgas de este colegio, donde todo es demasiado fácil, alguien explotará esa maldita burbuja en la que estás encerrada. Y verás lo que es la vida en realidad, la vida es esto, un asco. Nos vemos.-dijo el pelirrojo. Se marchó de allí silbando plácidamente, con las manos entrelazadas a la espalda, dejando a Pansy llena de ira.
Ginny estaba sentada junto al fuego en la Sala Común. La espalda apoyada contra el cálido respaldo, los ojos cerrados, pensando. Harry. No conseguía sacárselo de la cabeza. Había estado saliendo con otros chicos, sí, pero él era diferente. Desde la primera vez que lo vio, cuando ella tenía 10 años y él 11, en el andén 9 ¾ , su rostro había quedado grabado a fuego en sus recuerdos. Le vino a la mente la letra de una canción de su grupo de música muggle favorito. "Y es que empiezo a pensar que el amor verdadero es tan sólo el primero. Y es que empiezo a sospechar que los demás son sólo para olvidar".
-Por eso esperaba con la carita empapada…-canturreó distraída, aún con los ojos cerrados.
-Que llegaras con rosas…-siguió cantando alguien a sus espaldas. Ginny se giró y vio a Harry, que sonreía abiertamente y traía un hermoso ramo de rosas rojas entre sus manos.
-Con mil rosas para mí…-terminó ella.
-Sí, Ginny. Con mil rosas para ti. ¿Te gustan?
-Claro que me gustan, Harry.-dijo ella con un hilo de voz. Se había quedado sin habla. Antes se esperaba ver a Snape repartiendo golosinas entre los alumnos que a Harry regalándole rosas. Tomó el ramo entre sus delicados brazos y lo olió. Podía sentir el aroma del campo, era como estar libre por primera vez en mucho tiempo. Dejó el ramo en el sillón en el que había estado sentada, quedándose de pie mirando fijamente a Harry.
-¿Por qué lo hiciste?-preguntó confundida.
-No soportaba verte con esos tipos con los que has salido…-dijo mientras se acercaba a ella.-Al final me he dado cuenta de que he dejado de verte como la hermana pequeña de mi mejor amigo. Por fin he descubierto que te has convertido en toda una mujer, Ginny.
-Harry, eso significa que…
-Sí, eso mismo.-dijo él. Se acercó aún más a ella, quedando sus rostros separados tan sólo por escasos centímetros. Ginny respiraba entrecortadamente al tener el rostro, los labios de Harry tan cerca. El chico la sujetó por la cintura y la pegó contra su cuerpo. Juntó sus labios con los de ella, casi con desesperación. Ginny correspondió de inmediato. No se creía lo que estaba ocurriendo, era imposible… Despertó. La luz entraba por las ventanas. Instintivamente, fijó sus ojos en la mesilla de noche, donde un gran ramo de rosas reposaba. Y se sintió más tranquila, recordando lo que había ocurrido la tarde anterior. No, no había sido un sueño. Harry y ella estaban juntos.
