Cáp. 16: Un nuevo día
Había amanecido temprano. Hermione se calzó las zapatillas y, cubriéndose con una manta para protegerse del frío, se levantó de la cama. Vio a Ginny medio dormida, con una sonrisa dibujada en su rostro. Un gran ramo de rosas estaba sobre su mesilla de noche. Hermione se encogió de hombros y salió de la habitación. Ron estaba esperándola. En el rostro de la chica se dibujó un gesto de miedo y remordimientos.
-Creo que tenemos que hablar, Hermione.
-Yo… mira, ya te dije ayer lo que pensaba, no deberías meterte en mi vida… sé que es duro de aceptar, lo comprendo… pero… ¡¿se puede saber qué hago yo dándote explicaciones?! Mira, he pasado por momentos muy duros para llegar hasta donde estoy y no voy a permitir que me lo estropees.
-Hermione, yo sólo quería pedirte perdón.-dijo Ron humildemente. Hermione se sintió el ser más despreciable del planeta.
-Lo siento, Ronald… no sabía que…
-Tranquila, soy yo quien tiene que pedirte disculpas. Me he portado fatal contigo, no he estado ahí para ayudarte cuando lo necesitabas y por si fuera poco, en el momento en el que consigues ser feliz, yo voy y me pongo en tu contra. Eso no es ser un buen amigo, Hermione, y me siento fatal por ello.
-Disculpas aceptadas, Ron.-dijo Hermione dedicándole una sonrisa a su amigo.
-¿En serio? ¿Me… me perdonas?-dijo él emocionado.
-Pues claro.-dijo ella riendo. Para sorpresa de Ron, Hermione se lanzó sobre él y lo abrazó con fuerza.-Gracias por comprenderlo, gracias de verdad.
-Hermione yo… de nada.-dijo él ruborizándose al tener a Hermione tan cerca. La chica se separó de él y se quedó mirándolo a los ojos.
-Eres un cielo, Ron. No sé cómo agradecértelo. Hasta creo que me has animado para que se lo diga a Harry.
-¡No! Digo… no, mejor no.
-¿Por qué no? Si tú lo has aceptado él también lo hará.
-No creo que sea una buena idea…
-¿Pero por qué dices eso?
-Verás…-dijo Ron comenzando a improvisar.-Últimamente está muy sensible, ¿comprendes? Se acuerda mucho de Sirius y además no le está yendo muy bien en las notas… Snape le puso otro cero hace poco y… vamos, que no está pasando una muy buena temporada que digamos. Una sorpresa como esta no creo que le haga mucho bien. Por eso será mejor esperar.
-Vaya… no sabía que lo estuviera pasando tan mal… Bueno, entonces no le diré nada. Mejor más adelante.
-Sí, será lo mejor.
-Gracias de nuevo, Ron. Me has salvado de meterme en problemas con Harry.-dijo Hermione. Cogió las manos de Ron entre las suyas y le dio un beso en la mejilla. Después, se dirigió de nuevo a su habitación despidiéndose con la mano. Ron se quedó unos minutos con la mano puesta sobre la mejilla en la cual Hermione le había dado el beso.
Hermione abrió la puerta de su habitación llena de una felicidad inmensa. Se alegraba de haberse arreglado con Ron. No soportaría perder al que había sido su amigo desde que era pequeña, aquel que la había salvado en primero del troll en los lavabos… Sonrió al recordarlo. Habían pasado muchos y muy buenos momentos juntos y no estaba dispuesta a echarlo todo a perder. Tenía suerte de que Ron fuese comprensivo. Al entrar se encontró a Ginny sentada en la cama, con el ramo de rosas que había visto antes entre las manos.
-¿Y bien, Ginny? ¿Quién es el nuevo pretendiente?-le preguntó Hermione con una sonrisa pícara. La pelirroja se sobresaltó.
-Vaya, Hermione, no te había oído llegar. Bueno, la verdad es que…-ahogó una risita nerviosa.- No te lo vas a creer si te lo digo.
-¡Vamos, me tienes impaciente!-dijo la castaña sentándose junto a ella.
-Es… es Harry.-dijo Ginny, y se puso del mismo color que su pelo.
-¡¿Harry?! ¡¿Lo dices en serio?!-preguntó Hermione sorprendida.
-Ya, es demasiado bueno para ser cierto, ¿no? Ya te dije que no me creerías.-dijo Ginny bastante ofendida.
-Ginny, no he querido molestarte… claro que te creo y… ¡es genial!
-¿Verdad que sí?-dijo Ginny sonriendo de nuevo.-Aún no me lo creo.
-¿Y cómo fue?
-Pues… yo estaba en la sala común cantando… se me acercó por la espalda… y me dio el ramo. Y luego me besó.
-¡Que bonito!-dijo Hermione riendo tirándose de espaldas en la cama mientras se llevaba las manos al corazón.
-¡No te rías!-le reprochó la pelirroja.
-¿Para cuándo la boda?
-¡Oh, Hermione!
El día pasó sin mayores contratiempos. En las clases, Draco y Hermione continuaban comportándose como si fueran los mayores enemigos sobre la faz de la tierra, aún era pronto para que la gente supiese lo que pasaba entre ellos. Ginny estaba extremadamente feliz y Hermione se alegraba muchísimo por ella. Al fin tenía lo que por ser tan buena persona se merecía: un chico que la quisiera más que a otra cosa en el mundo. Todo parecía ir genial. Parecía.
Al anochecer, Hermione se despidió de Draco diciéndole que tenía muchos deberes que hacer para el día siguiente. Mentira, por supuesto, ya los había terminado a la hora de la comida. Así que se dirigió hacia los baños de Myrtle la Llorona. Había pasado un mes desde la última vez que había estado allí, la poción debía de estar lista, había luna llena… Myrtle parecía estar dormida así que no molestó a Hermione. La chica fue hacia el último de los baños, donde tenía escondido todo. Se acercó al caldero. Ya no emitía aquella tenue luz azulada, miró en su interior y vio que todo el líquido había desaparecido. Aunque no desaparecido exactamente. Se había concentrado todo en una esfera más pequeña que el tamaño de un puño y se había vuelto sólido. Hermione cogió la esfera del fondo del caldero y la miró impresionada. Estaba todo listo. Era de un color azulado, medio transparente, del mismo color que el líquido tenía antes de transformarse en aquella esfera tan peculiar. La invadieron los remordimientos. Aquello que había hecho no estaba bien. No sólo violaba decenas de normas de Hogwarts, ¡sino que también rompía la norma citada en el artículo 351 del Uso Indebido de la Magia del mismísimo Ministerio! Al diablo con el Ministerio. Aquello no la preocupaba, peor sería si algún profesor la descubriera. Miró la esfera por última vez y se la metió en el bolsillo interior de la túnica, donde estaría bien protegida.
