Mucho más atrás de lo que pudieran recordar habían crecido juntos, ambas familias eran amigas y era lógico que ellos también lo fueran, crecieron fuertes y unidos, los tres se veían por toda la aldea revoloteando como pequeñas mariposas. Itachi era apenas unos meses mayor que Hinata y tres años distaban de su hermano menor, Sasuke, pero nunca fue excluido, todo lo contrario, los dos querían al niño desde su cuna aunque apenas podían mirarlo de puntillas. Sasuke sintió que había sido bendito con dos hermanos mayores y los otros dos se sentían de la misma manera. Por estas razones, su infancia fue sumamente dulce, llena de juegos y golosinas, pijamadas y salidas a recorrer los bosques, eran tan felices que dormían juntos en la hierba durante el verano sin esperar nada más de la vida.
Alrededor de los doce años las hormonas hacen efecto en los jóvenes muchachos, Hinata sentía la inclinación de verse un poco más femenina y cambió su atuendo a uno con una falda o vestidos más apropiados, Itachi por su lado vio que debía mostrar su fuerza física y comenzó a entrenar por su cuenta. Ambos habían entrenado suavemente una tarde de otoño, y se sentaron a disfrutar del viento un momento, en ese momento ambos se miraron y todo cambió, habían dejado de verse como buenos amigos, quizás de manera un tanto exploratoria se dieron su primer beso en ese lugar, sin saber que eran vigilados, Sasuke quería jugar y los vio, incrédulo huyó a su casa, pensando que fue un error o lo que había hecho era incorrecto.
Desde aquella tarde la pareja se fue consolidando con el pasar de los años, al principio los padres creían que era un amor juvenil y superficial, pero al parecer se querían con intensidad. Salían en citas cada vez que podían y se despedían antes de cada misión en las puertas y se esperaban a la llegada del otro con impaciencia. Hinata era más pudorosa y lo evitaba hasta poder verse más adecuada para él, lo iba a buscar a su casa para salir un momento juntos, lo llenó de bufandas y guantes para sus misiones, todo hecho a mano para demostrar su devoción.
Itachi no podía sino estar complacido con su novia, era preciosa, inteligente y muy dulce, no hallaba la hora para poder tener su departamento y poder llevársela a vivir con él, a veces se dormía imaginando esa vida de pareja, ella esperando con la cena lista y él llegando con flores para adornar cada habitación. La colmaba de delicias y siempre apartaba parte de su sueldo para ella y ahorrar para vivir esa vida, a pesar de no decirle su plan.
Sasuke por su lado se había vuelto más retraído y amargado, odiaba que su hermano hubiera tomado el lugar que a él le correspondía, no sabía que guardaba sentimientos por ella hasta que con la edad llegaron aquellos sueños subidos de tono. Si su hermano no estuviera, vivirían cada fantasía juntos, le haría suplicar de placer en sus sábanas. Por esa frustración no hablaba con la pareja, Hinata no lo veía como hombre sino como un hermano menor al que cuidaba llevándole dulces o cosas que a él le gustaba cada vez que visitaba a su hermano y se iban a pasear.
- Hiashi, papá, quiero casarme con Hinata - soltó Itachi con un semblante impasible sorprendiendo a todos en la mesa, incluida su novia - espero aprueben nuestra unión - Hiashi aclaró su garganta suavemente mientras su padre trataba de tragar lo que tenía en la boca, las madres guardaban silencio al saber que era el curso lógico de las cosas.
- Bu-Bueno, Itachi - inició el padre, pero su hija interrumpió.
- Espero lo apruebes, no quiero a nadie más por esposo, Fugaku-sama, Mikoto-sama, de verdad amo a su hijo y quiero hacerlo feliz - ese comentario bastó para que el moreno se sonrojara.
- Entiendo que quieran casarse, pero son muy jóvenes - siguó Hiashi - no puedo simplemente dejar a mi hija emprender este camino - Itachi sacó de su bolsillo una caja con alianzas.
- Voy muy en serio, la conozco desde su nacimiento, y prefiero morir antes que hacerla llorar una lágrima siquiera - Sasuke se sentía asqueado ante esas palabras.
- Entonces hagamos un compromiso, pero no autorización para casarse - dijo Fugaku - Hiashi, no van a desistir, es mejor que sean guiados antes de casarse - el hombre suspiró pesadamente - oh, vamos hombre, sabías que no sería una niña por siempre - le dio una palmada en el hombro mientras asentía.
- Bienvenida a la familia - soltó la mujer ante su futura nuera, antes de tomar su mano su hijo menor rompió sus palillos y se levantó de la mesa.
- Sasuke - le llamó la joven con ojos tristes.
- Yo no la quiero en esta familia - la mirada era tan dura que la asustó.
- Hijo, ella siempre ha sido como tu hermana - quiso conciliar Mikoto pero su hijo escupió al suelo y se retiró.
- Debería hablar con él - insistió la joven, pero el mayor le tomó la mano.
- Sasuke debería lidiar con esto solo - soltó Fugaku, hizo una señal para que trajeran licores y dulces para celebrar el compromiso entre los jóvenes.
- Estoy segura que no quiso decir eso - Mikoto aclaró el rostro de la chica maternalmente, Hiashi lo agradecía después de haber perdido a su esposa Hana, Mikoto la tomó como hija, invitándola a dormir cuando Hana estaba mal y Hiashi debía velar por ella.
Sasuke prefirió salir a caminar lejos de esa casa, terminó en ese lugar, donde vio cómo lo que quería le era arrebatado, su hermano lo había traicionado por una falda, debía soportar a aquellos dos unidos cada día, en cualquier lugar que fueran deslumbraban. Naruto lo alcanzó con una botella de sake.
- Itachi pidió a Hina en matrimonio - dio un largo trago, demasiado para su bienestar - ella aceptó - su amigo le dio unas palmadas en su espalda.
- Hina-dono era la mujer ideal para tu hermano, han estado juntos toda la vida - Sasuke lo interrumpió.
- ¡Al igual que yo! - el rubio retrocedió un poco incómodo.
- Hey, ella es como tu hermana mayor, no te dejará de querer - quiso tranquilizarlo, pero logró todo lo contrario.
- Yo la quiero desde que puedo recordar - apartó la mirada para seguir bebiendo - pero nunca llamé su atención de la manera que lo hace Itachi, es todo lo un prodigio, la cabeza de la familia, no hay nada que haga mal - Naruto se sorprendió.
- ¿Tú amas a Hina-dono como Itachi-dono? - el moreno negó.
- Mucho más, muchísimo más, cualquier mujer es asquerosa para mí, cualquiera que no sea ella - sacó un cigarrillo para fumar cada parte de su ira.
- Oye, no deberías beber tanto, estás diciendo tonterías - quiso levantarlo pero este se negó - alguien viene - pudieron escuchar pasos suaves.
- ¿Dónde me llevas? - era ella con los ojos vendados en la espalda de su prometido.
- Si te dijera no sería sorpresa - le dio un montón de vueltas hasta llegar al claro.
Sasuke pudo ver cómo llegaban al mismo punto, decidieron esconderse. Él la bajó con suavidad y besó suavemente sus labios.
- Si nuestros padres dijeron que sí, deberíamos llevar algo que diga que nos vamos a casar - la desató y le enseño una caja aterciopelada.
- I-Itachi - al abrirla habían dos argollas sencillas, él no tardó en colocar en su fino dedo la correspondiente - ¿qué tan seguro estabas de que aceptarían? ¿hablaste con ellos? - el moreno negó suavemente.
- Estaba seguro porque le agrado a tu padre, y mis padres te adoran - le besó la mano haciendo que se sonrojara - soy un ninja respetado, responsable y con buen sueldo, te daré la vida que mereces - la joven se le colgó del cuello.
- Has pensado en todo - lo besó con suavidad - creo que eso por eso que me gustas tanto, eres brillante, pero que nadie lo sepa, no quiero tener que ser una esposa celosa - el moreno rió.
- Un poco quizás, eres linda cuando estás molesta - ella negó.
- Sólo me preocupa Sasuke - el joven se sonrojó al escuchar decir su nombre - es tan joven que no quiero lastimarlo - ¿así lo veía? ¿cómo un niño?
- Es un poco molesto, pero se acostumbrará a que seas su cuñada y su hermana mayor - jamás lo haría.
- No creo que lo haga, parece que en serio me detesta, siendo que lo recuerdo desde que nació - Itachi la calló al bufar un poco.
- ¿Piensas en él luego de nuestro compromiso? - ella soltó una risa suave.
- Claro que sí, es parte de tu familia, es mi pequeño hermanito, ¿acaso sientes celos de tu propio hermano? - él negó.
- No quiero darle atención ahora, ya es bastante la preocupación que le da a mamá y papá, no quiero que afecte nuestro matrimonio - ella se cubrió la boca del sobresalto.
- No me acostumbro a esto, ni siquiera sabía que ibas a pedirle que nos casáramos - Itachi besó su mano con la alianza puesta.
- Pues yo sí, esposa - al escuchar esa palabra la miró directamente, resultó seductor e hizo que le temblaran las piernas.
- Ahora puedo decir que vas a ser mi esposo - dudó un poco de sus palabras - y padre de mis hijos - ambos se sonrojaron al instante.
- La verdad al crecer pensé que siempre estaríamos juntos - Sasuke pensó lo mismo, mientras los veía sentarse juntos - pero ahora me he vuelto avaro, no quiero compartirte - Hinata bufó.
- No soy nada valioso, tú sí, ahora tendré que cuidarte más, no quiero que otra mujer te mire como yo - se tomaron las manos con fuerza y se durmieron en el lugar.
Sasuke quería tomarla entre sus brazos y convencerla de que no se casara, si no accedía la encerraría para sí mismo, quizás perdía la cabeza por saber que ellos lo dejaban atrás, pero más le dolía que ella no lo quería ni un poco, o tal vez porque no lo conocía como hombre. Tal vez sólo necesitaba llevarla a la cama una vez y bastaría para que ella desistiera, si gozaba de buen tamaño y un buen ritmo ella suplicaría por él y cambiar su matrimonio.
Poco conocía el corazón de la joven, que adoraba a su prometido, Itachi la consoló incontables veces y fue la luz de su vida muchas veces, lo amaba completo, era el hombre perfecto para ella, le daría honor a su familia, Hiashi no podía pedir mejor yerno, sería un buen padre y esposo. Era gentil, tranquilo y nunca aceleraba las cosas en la intimidad, aunque no se había entregado a él por completo, tampoco era ingenua y lo complacía con sus manos sobre la ropa con extrema vergüenza, eso le bastaba a él, lo que ella pudiera darle, sabía que no la dejaría de querer por mojigata que fuera, poco sabía que él era su único objeto de deseo y lo anhelaba con suma necesidad.
Lo acarició en el pecho y jugó con timidez con el borde de la camiseta sin mirarlo a los ojos, él prefería fingir ignorancia, si bien ambos querían, ninguno cedió ante su deseo con nadie más por falta de interés. A pesar de ser controlado temía por su cordura al sentir que el toque iba más abajo de la cintura, la detuvo con su mano.
- Oh, perdona, no quería presionarte - él negó sin mirarla.
- Es que - se mordió la lengua - quiero que vayamos lo más lejos posible - tanto Sasuke como Hinata se sonrojaron.
- Yo me marcho, no los quiero ver coger - susurró Naruto para desaparecer.
- Yo, yo también - susurró guiando la mano de su amante a su pecho para que lo estrujara.
- Ah - era suave y basto - no sé si este es el lugar correcto - ella negó.
- Lo es, aquí fue donde todo empezó - suspiró al volver a sentir cómo él la presionaba.
- ¿Puedes quitarte la ropa? - ella se sentó y obedeció mientras él observaba, su blusa la desabotonó sin dejar de mirarlo dejando ver un sostén de algodón, bajó los tirantes
Era una vista admirable, una joven bonita y pura se desvestía sin ninguna intención de acelerar las cosas, pero para Itachi bastaba con su mirada para desearla con todo su corazón, acomodó su ropa para que ella no se contagiara con ninguna infección ni se resfriara. Él sentía que era su momento de demostrar su masculinidad con ella, buscaba ser más seductor mientras ella buscaba desnudarlo con sus manos hacía que ella lo tocara y bajara su mano.
- Es grande - que palabras más halagadoras para él.
- ¿Crees que puedas atenderlo? - ella se relamió, no esperaba que se refiriera a eso.
Lo recostó con suavidad y lo engulló mirando directamente sus ojos, estaba extasiado al punto de empujar su cabeza, quería follarle esa boquita que tantas veces había besado, se levantó con cuidado y siguió sus instintos, veía las lágrimas de su promentida pero era incapaz de detenerse. Sasuke no pensó que ella le haría eso a su hermano y podía verse haciendo lo mismo que su hermano, que esa mujer le diera una buena mamada, oh estaba duro, no dudó en atenderse a sí mismo para poder imaginar que ella ponía sus manos en él.
-Déjame ponerlo dentro - ella asintió - eres preciosa - la besó con suavidad mientras entraba en ella con fuerza.
- I-Itachi, me vas a partir a la mitad - jadeó mientras él arremetía con fuerza en ella.
- No, jamás podría hace algo así, mi esposa resiste mucho y la quiero conmigo así todo el tiempo - se mordió el labio tratando de no perder el control, después de todo ella no dejaba de ser frágil a sus ojos.
Mientras la pareja estaba inmersa en el momento Sasuke llegaba a una sola conclusión, la vida de Itachi era todo lo que anhelaba, no quería prestigio ni honor, tampoco riquezas, no, quería lo que él tenía en ese momento, a una mujer que lo quisiera de esa manera, que lo quisiera siendo incapaz de ver a otro hombre, era obvio que le era fiel pues ante cualquier propuesta pasaba directamente o no caía en cuenta. Él le sería igual de fiel, no sería más un mujeriego a pesar de su rechazo por las mujeres no negaba que abusaba de su atractivo. Algo vendría a su cabeza para poder resolver el conflicto al precio que fuera.
