"La única ventaja de jugar con fuego es que uno aprende a no quemarse" -Oscar Wilde-

Lecciones

Tengo mis propios juicios sobre lo que se dice "una lección bien aprendida", hay lecciones y lecciones, y de ellas podemos tomar o dejar aquel mensaje que encontramos al final de cada una. Por mi parte siempre tomé lo que fue conveniente, siempre supe qué camino era el que debía tomar. Fui fuerte e inteligente a la hora de elegir, algo que no puedo decir de ti.

Nuestros caminos comenzaron a separarse, casi sin darnos cuenta, aunque las diferencias se notaban en grande, todo fue silencioso y lento, como si no nos importara... ¿Ahora nos importa? ¿qué tan malo podría ser llevarte mal con tu hermano durante toda tu eternidad?.

Quizás era como tenían que resultar las cosas, quizás se deba a aquel mito de "el más fuerte se comió al más debil". Sé que soy el más fuerte, pero ¿eres tú, hermanito, eres el más débil? ¿eres aquel que tendrá que terminar su vida por obra de mis propias manos?.

Si me pongo a pensar en todas las veces que nos enfrentamos puedo llegar a la conclusión de que mi tabla de puntos se encuentra algo más elevada que la tuya, aunque admito que casi me alcanzas. Pero repito, "casi", eso no quiere decir que lo hayas hecho, o que estés a punto de hacerlo, de hecho no creo que algún día lo hagas. Estoy seguro que se debe a la diferencia de temperamentos, siempre fui más constante que tú, nunca me importó qué consecuencias pueda traer aquello, si lo deseaba, lo tendría. Tú siempre te planteaste demasiado las cosas.

Recuerdo cuando éramos pequeños y tú te negabas a pasar la mano por encima de una vela encendida. Podía ver la duda en tus ojos, y cierto temor, aunque era un temor extraño, como si temieses más por mi que por tí, no parabas de repetir "no hagas eso Damon, podrías quemarte". Pero yo nunca te escuché y quizás ésa haya sido una de mis grandes ventajas. Buscar aprendizaje de mis propias lecciones así se trate de tener que jugar con fuego.

Damon Salvatore.