Disclaimer: No, ningún caballero es mio ni la serie ni nada... Bueno la historia si, y el personaje de Alexiel de Merak es completamente mio todito lo demás es de Zelha, Argesh Marek y el mundillo de Kurumada.

Capitulo VI: Dreams

Estuve dormida hasta la mañana siguiente, cuando desperté me encontré rara.

Primeramente me resultó algo raro no ser despierta con los gritos de Milo, después que recordé la pelea con Camus no me pareció extraño andar en ropas de batalla… y menos aún que a un lado de aquella camilla una cabeza de largos cabellos azulados descansara. Sonreí maliciosa mientras tiraba levemente de un mechón que se encontraba a mi alcance, ni cinco segundos duré cuando ya tenía un par de ojos verdes mirándome fijamente.

- Por fin despiertas… después dirás que tienes sueño…

- Y lo tengo Ale, lo tengo -dije bostezando un poco-. Oye… ¿cómo fueron las batallas?

- Pues Kanon y yo empatamos porque los dos lo decidimos antes, Alexa simplemente pisoteó al floristero y Chloe lo pasó mal pero logró hacer su tanto…

- ¿Y la cabrita? -noté como Aleisha se tensaba levemente para después suspirar hastiada. Me miró fijamente y su mirada había cambiado totalmente

- Tuvo una pelea demasiado fuerte -dijo en un susurro-. Está… en coma.

Creo que mi sorpresa se dejó ver demasiado, si era normal que yo cayera tan pronto; era demasiado débil en las peleas y eso se dejaba translucir demasiado rápido. Pero de Zelha era algo inconcebible, ni de ella ni de las demás; Aleisha me contó como había sido la pelea contra Saga y la comprendía, si se hablaba de poder en aquel Santuario era normal que la imagen recurrente fuera Saga. Aleisha me comentó de la indignación de parte del Santuario, no sólo con Saga sino con Camus por la batalla contra mí.

- Tenían que probarnos, tal vez Géminis si se pasó con eso pero él -dije volteando la mirada-, tenía que hacerlo así…

- ¡¡Ahhh baka!! -casi gritó intentando controlarse y dándome un suave toque en la cabeza-. Ese idiota se pasó contigo, todos lo vimos…

- No, Ale, él me enseñó algo. Yo soy débil, cuando Hagen entrenaba yo me dejé ir mucho porque él cuidaba de mí, a su muerte mi entrenamiento se reforzó pero poco más o poco menos sabía que Bud estaba. Ahora seguía en lo mismo, mis entrenamientos con Milo no avanzaron mucho, tú misma te diste cuenta que no soy constante en un cuerpo a cuerpo -Aleisha gruñó al recordar aquel entrenamiento donde peleamos y rápidamente me desestabilizó-. Mis técnicas si sé utilizarlas y desperté el Cosmo de fuego de los Merak cuando me vi en peligro… pero debo aprender a pelear con mis puños.

- Háblalo con Milo si eso crees, él sigue siendo tu tutor… Así que ve levantándote, avisa a Marin que te vas y tira para la Casa del Escorpión. Por cierto, si vas a buscarme no lo hagas a Géminis –bajó la mirada-. No puedo estar ahora mismo en el mismo lugar que Saga… podríamos matarnos mutuamente. Le preguntaré a Alexa si me deja quedarme en Piscis con ella por unos días.

Suspiré levemente, no podía creer que Zelha estuviese así. ¿Es que Athena no se preocupa de los suyos¿Es que acaso piensa que aquello será mejor así? Me levanté casi de un salto de aquel sitio, ahora más que nunca necesitaba respirar y salir de todo aquello, no pensar más…

Tras hablar con Marin, quien me pidió demasiadas veces que pensara en lo que iba a hacer, comencé a caminar por el Santuario. No pensaba aún subir a la Escalera Zodiacal, no deseaba encontrarme con ninguno de los Dorados aún, por suerte aún no había mucha gente allí y las pocas que había visto eran las Kóres (1) de Atenea. Ellas irían al Templo que tenían cerca de la Fuente donde pasábamos las Amazonas las horas muertas, aquel Templo estaba destinado sólo para el reposo de la Diosa y a las Amazonas cuando tuvieran hijos… Sonreí falsamente¿acaso con el mal genio de estos Caballeros alguna amazona se enamoraría?, bajé la mirada cuando un par de ojos índigos llenaron mi mente. Sí, aún con mal genio, aun tratándonos mal caíamos en sus redes…

Llegué a la Fuente y me metí dentro de ella, aún era demasiado de mañana pero el agua fría despejaría mi cabeza que parecía aún llena de hielo de algún ataque del Caballero de la Onceava Casa. Las ropas no tardaron en pegarse a mi cuerpo producto de aquel líquido elemento y mis cabellos flotaban alrededor mío, tal y como flotaba yo en aquel agua. Miraba el cielo que comenzaba a amanecer y pensaba en el día de ayer, en aquel sentimiento, en Camus y sus ataques, en Zelha, en Asgard… y en Touma. Aquel pelirrojo había conseguido lo que se proponía, tal vez por mi terquedad en ganarle al Acuariano o tal vez…

- ¿Tomando un baño tan temprano? -casi salté del agua al escucharle. ¿Desde cuándo se presentaban los Ángeles tan de improviso?

- Despejando ideas, Touma -susurré tapándome el pecho con los brazos cruzados sobre ellos-. Necesitaba pensar, sobre todo después de lo que le ocurrió a Zelha…

- Entiendo -dijo él sentándose al borde de la Fuente y acariciando con un par de dedos el agua que se arremolinaba cerca de mí-. Tú tuviste mucha suerte… despertaste el Séptimo Sentido pronto…

- ¿El qué¿Qué yo qué? -le miraba sin entender, yo aún no sabía como le había ganado a Camus. Yo no recordaba nada de la batalla; sinceramente, era como si mi mente hubiera hecho aquella elección por sí sola. Aleisha tampoco quiso comentarme el cómo, pero debió ser muy grande para quedar completamente agotada.

- Tú despertaste el Cosmo de fuego de los Merak, amiga mía -me sonrió el muchacho de bermejos cabellos-. No lo controlaste mucho, eso sí, y por eso te desmayaste…

Parpadeé un par de veces sin comprender nada. ¿Yo había hecho aquello¿Yo sola? Hagen se reiría cuando le comentara en la siguiente carta, pero…yo sola… yo lo había hecho… Miré aún estupefacta a Touma.

- ¿Estás mintiéndome?

- Oye¿me ves cara de mentiroso? -comentó haciéndose el enfadado con una mueca de fastidio en sus labios. Yo me eché a reír.

- Jamás me creí capaz de aquello, yo no soy alguien fuerte… de hecho, aunque quiera aparentarlo sé bien que no lo soy. Mira a las demás, Touma, Aleisha no tuvo problema frente a Kanon, Alexa barrió totalmente a Afrodita, Chloe supo cómo hacerle frente a aquella oscuridad… y Zel… -suspiré mientras se me venían aquellos ojos a la mente.

- Zelha supo como utilizar su don y le pasó algo como a ti, pero multiplicado -me respondió Ikarus-. Ambas hicisteis morder el polvo a vuestros contrincantes, y eso os hace merecedoras de un honor aún superior al de los Santos Dorados…

Le miré fijamente tras esas palabras, él sonreía y yo estaba frustrada… ¿cómo demonios hacía para ver aquello tan claro? A veces me recordaba a Lady Flare, ella siempre nos apoyaba a todos con una sonrisa, nos curaba las heridas cuando caíamos y ella siempre estuvo a mi lado cuando Hagen murió. Ella había llorado a mi lado, delante de aquella tumba de hielo que le habían proporcionado; ella acudía todas las noches a mi cuarto cuando despertaba entre sueños… La misma había apoyado mi decisión de convertirme en Diosa Guerrera; sonreí con languidez apoyada en la fuente.

- El destino es algo curioso -susurré llamando la atención de mi interlocutor-. Cuando llegué aquí pensé que iba a ser una pérdida de tiempo, que no podían enseñarme más puesto que era la mejor… y todos me habéis dado lecciones. Aleisha me enseñó a sonreír, Chloe a ser valiente y no temer, Alexa a pelear por mis ideales, Ninah a no echarme nunca más atrás, mis Maestros a controlar mi Cosmo, a canalizarlo… Tú –dije mirándole a esos ojos turquesas-, a creer en mí misma... y Zelha -sonreí-, a ser una auténtica mujer…

- Nunca te acostarás sin saber nada nuevo, Blancanieves -respondió malicioso, llamándome por aquel apodo impuesto por Zel-. Lo bueno es que eres consciente de lo que puedes y no puedes hacer, y quieres ponerle freno.

Poco después volví a Escorpio, con un poco de suerte no volvería a Acuario hasta dentro de mil años; no quería volver ni de broma. Entré y me pareció extremadamente raro no encontrar a nadie, demasiado silencio.

Demasiado temprano, tonta.

Me metí por los pasillos hasta llegar a mi habitación, era reconfortante llegar al lugar que tenía como casa. Me tiré en la cama con un suspiro, pensando en todo lo que estaba pasando y en la determinación de mis palabras con Touma. Tan determinada estaba a ello que me sorprendí, si mi hermano me escuchase se reiría… ¿Sería capaz de mejorar¿De hacerme más fuerte? Yo quería ser capaz de pelear y no caer tras de eso como lo hice ante Camus, saber manejar mi Cosmo sin problemas… llegar al Séptimo Sentido..

Recordé palabras de Siegfried sobre aquello, era bastante rebuscado como decía muchas veces mi hermano, pero habían sido unas palabras transmitidas a todos y cada uno de los Dioses Guerreros:

- El rango de un guerrero es el resultado de su propia conciencia, su voluntad, su condición física... en verdad todos estos elementos son importantes, pero la base de la Cosmoenergía, el elemento final que determina la fuerza última de un caballero es el Séptimo Sentido... -me dijo en aquella ocasión, mientras Alberich me daba clases en el Valaskialf (2).

- Mira que eres rebuscado, Capitán -sentenció Syd, quien no perdía ojo de lo que pasaba, vi por unos momentos a mi pelirrojo profesor enfadarse muy seriamente. Le enfadaba de sobremanera que nos molestasen, más cuando decía que con mi poca capacidad e inteligencia no necesitaba que estuviesen a mi alrededor, molestando.

- Hay formas de decirlo Mizar, el Capitán utilizó la formula para mentes privilegiadas… el pueblo necesita otra más suave.

- Por Odin, Alberich… eres simplemente odioso -tras eso Delta sonrió y yo escondí una leve sonrisita, sabía como molestarlos. Syd se me acercó y me abrazó levemente-. Lo que quería decir el Capitán con eso, es que toda tu fuerza y tu potencial para ser Diosa Guerrera solo se limitará en si consigues o no, el Séptimo Sentido.

Me quedé levemente sumida en mis recuerdos y sonreí, así que todo mi camino tendría que desembocar en el hecho de conseguir el Séptimo Sentido. No solo el mío, sino el de todas. Aleisha, Chloe, Zelha, Alexa… todas teníamos esa meta en común.

- He de conseguirlo…

- Deja de soñar rubia, levántate de esa cama y vámonos, tienes mucho que entrenar -di un salto en la cama mirando a la puerta.

- ¡¡Milo!!

Mi camino, el camino seriamente… comenzaba aquí.

(1)Kóres: Vírgenes

(2) Valaskialf: Es la primera mansión de Odín, donde estaba el Trono.