Génesis.
¿Que clase de mundo era uno construido en siete días? ¿Que tipo de guardianes merecía? Cuales eran las catástrofes que necesitaba para entender su escasa inmunidad, contra centellas incandescentes, contra invasores, ningún otro se le había resistido antes ¿Qué había sucedido entonces? ¿En que había fallado? Necesitaba respuestas, explicaciones, justificaciones, excusas, disculpas; le hervía la sangre de indignación, de maldita incertidumbre acababa de perder a uno de sus mejores soldados por culpa de alguna escoria que apenas mandara al siguiente escuadrón no volvería a ver la luz del día… se regocijaba creando aquella imagen: una masa sanguinolenta clamando por piedad a los pies de su perfecta creación, si, eso era Vegeta para él, su creación a imagen y semejanza un guerrero impresionante, un estratega brillante, un orgullo inquebrantable, un hombre inteligente, digno de ser uno de los mejores soldados, tenia un detallito era para su malestar un príncipe "que cursi" por esa razón había exterminado a esa apestosa raza saijayines "hasta el nombrecito era ridículo" pero el jovencito se seguía creyendo de sangre azul "pobre diablo" hacia tiempo había llegado hasta sus oídos que este tramaba una sublevación, era por este otro motivo que lo enviaría lejos de él quizás y con mucha suerte también caería en plena batalla y eso solo significaría la extinción definitiva de sus temores mas crudos "nunca, pero nunca se debe desestimar una profecía son creadas en la desesperación, cuando el quicio se ha perdido, cuando todas las esperanzas han muerto aparecen, dan la impresión de no haber existido nunca, pero están siempre ahí bamboleándose en las oraciones de los guardianes de un pueblo, columpiándose en los sueños de sus reyes, amenazando a los enemigos esperando la conjunción de momentos exactos para completarse, nunca se sabe en quien confiar, por eso, es mejor no confiar en absolutamente nadie, sobretodo en nuestras propias creaciones, que como aves de rapiña te dejan vacías las cuencas y beben a sorbos su contenido, dejándote ciego"
La puerta crujió pesada mientras se abría lentamente
-¿me llamo Lord Freezer?- pregunto Vegeta haciendo una breve reverencia guardándose todo el odio que le inspiraba ese tirano para un mejor momento, un momento que venia germinándose desde el primer día de su estancia en aquel cuartel.
-así es, mi estimado, Vegeta, necesito que me respondas algo- comenzó Freezer con su voz a todas luces entrenada para la hipocresía- ¿que clase de mundo es uno creado en siete días? ¿Que tipo de guardianes merece si todo comenzó en un jardín paradisíaco al sexto día cuando empezaron a andar desnudos un hombre moldeado de barro y una mujer sacada de una de las costillas del macho condicionados para comer cualquier fruto de cualquier árbol a excepción de uno del cual probaron por culpa de una serpiente infame acto que les valió el exilio del mentado paraíso?- Freezer dejo bailando sus interrogantes junto con el eco que producía su voz en la habitación
-quien le contó eso- dijo el príncipe haciendo ver su completo escepticismo respecto a lo que acababa de escuchar
-¿tu crees que ese mundo merece guardianes tan poderosos como para asesinar a uno de mis soldados y a uno de tus últimos súbditos, Vegeta?- replanteó Freezer
-Por supuesto que no- respondió Vegeta secamente, esa era la clase de respuestas que había aprendido a dar por inercia, eso era lo que a su gobernante le gustaba escuchar, eso era para él lo mas parecido que tenia a la libertad
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