Tras bambalinas

Aquel ritual mecánico era parte de su día despojarse de la ropa era quitarse la coraza quedar indefensa frente a su propio reflejo justo cuando nadie mas la veía, eliminar el maquillaje con un algodón dejando su cara al natural para que pudiera respirar mientras su sonrisa iba retrocediendo poco a poco quedando solo un rostro pálido sin edad, retiraba cada pendiente del orificio en que habían estado suspendidos, su espalda por inercia se encorvaba; ya no había contrapeso, ni testigos, solo ella, solo ella y su frágil anatomía, ella que cuando el alba aparecía se coloreaba las mejillas, se inventaba una esperanza, se alzaba el cabello, acallaba su pasado, cerraba con llave las promesas para volverlas a abrir cuando la noche caía y ella desdibujada no era mas anatomía, ni madre, ni esposa era solo un montículo de arena amarilla descansando sin voluntad en el banquillo de su propia y autónoma sentencia desocupada de cualquier papel que hubiera tenido que ejecutar "a todos nos toca un papel, no hay audición, pero si papel y diálogos, nadie nos pregunta, nadie nos entrena para actuar de repente despiertas un día cegada por las luces del escenario, acribillada por las miradas del auditorio que espera oírte decir cosas inteligentes, cosas soeces, poemas a la luz de la luna, que de tus labios emane un llanto conmovedor, para después observar como aplauden extasiados, y te lancen flores, rosas, jazmines, margaritas, jitomates, si no fuiste un buen payaso, luego desnudo y cansado uno deja de ser uno mismo para ser solo lo que ellos quisieron, lo que ellos creyeron, por que no hay fuerzas para enfrentarse contra de si para negarse y gritar que no es lo que se piensa y nos permitimos flotar sin vida en una corriente que nunca sabemos donde se detendrá y de la que con suerte un día saldremos después de haber sido pescados para terminar cortejados en la bandeja plateada de algún individuo que jamás quiso martirizarnos, es solo que su papel era ser el depredador del mismo modo mis roles siempre han sido segundones, al principio, cuando solo era una sirvienta en el palacio real, fui solo sombra, una sombra lánguida que se movía sigilosamente confundiéndose con los muebles, con el color de las paredes, pero después él nació, se me había muerto un niño del que ni su llanto llego a mis oídos y me mando hablar la reina para que amamantara a su criatura que importaba que aquello fuera un sacrilegio en nuestra tierra, era el príncipe y por el todo se podía cambiar y lo santo dejaba de ser santo y lo malo de ser malo y yo deje de ser estéril por que lo tenia todo el tiempo entre mis brazos, como si de verdad fuera mío y lo era; no es que yo me quiera sentir importante, es que no ha pasado un solo día en que no lo recuerde, sus ojitos negros y densos que a nadie dejaba entrar, su carita suave, su sonrisa esporádica, su voz, su miedo a la oscuridad; cierto es que no lo horneo mi carne, que no vio la luz por el túnel de mi cuerpo, pero yo lo arrope cada noche…

-Bueno, duérmete ya

-pero con una condición- propuso él con su voz infantil

-Cual- se giro ella con una sonrisa para verlo mientras cerraba las cortinas de los aposentos

-no apagues la luz- susurro con una sonrisita cómplice

-esta bien, pero con una condición

-ah Bunny, que chantajista

-ah príncipe que regañón

-bueno. Cual

- que mañana cenes sin chistar

-está bien- respondió no muy seguro de si mismo viendo como la mujer delgada y castaña se alejaba- ¡Bunny!!

Bunny se dio media vuelta para observar con detenimiento a su niño tratando de imprimir aquellas facciones en su memoria, tenia la sensación de quererlo aprisionar para siempre entre sus brazos, en su alma -¿que pasa?

-¿me quieres, Bunny?

-muchísimo

-me vas a querer siempre

-así es, cariño, siempre

-¿me vas a querer cuando sea grande?

-si

-¿me vas a querer cuando gane muchas batallas?

La mujer asintió con la cabeza dando un profundo suspiro tomando asiento en la cama del pequeño

-y si pierdo alguna vez, me seguirás queriendo

-claro, mi cariño no tiene condiciones, ¿lo sabias?

El infante movió su dedo índice en modo afirmativo, Bunny lo imito con una sonrisa empezando a hacerle cosquillas -quiero que te grabes algo en tu cabecita de chorlito- hizo una pausa- yo siempre te querré, no importa que hagas, no importa si ganas o si pierdes, no importa donde estés, ni tampoco donde este yo, yo siempre te querré cada vez un poquitito mas, ¿estamos de acuerdo?

-que pasara si mueres

-no moriré hasta que seas un hombre grande y fuerte y tengas muchos hijitos

-¿Me lo prometes?- peticiono el niño arrojándose en los brazos de su nodriza

-sí- síii-si-siiiiiiiiiiii, mira, vamos haciendo un trato, yo te daré el dije que me dio mi abuelita y así cuando me extrañes, yo voy a estar contigo- sugirió mientras se desprendía de una placa con sus iniciales grabadas poniéndola en la palma del príncipe y encerrándola en el pequeño puño

- yo te daré mi anillo con el sello de la casa real- menciono entusiasmado el principito

-ja, ja, ja, no, van a pensar que me lo robe y entonces, si, jamás nos volveremos a ver, mejor dame un beso de buenas noches, no me hace falta nada material para recordarte, yo jamás te olvidare

La mañana siguiente a aquella noche volví a ser solo un espectro al que nadie le pregunto como se sentía sin su niño, al que nadie interrogo, al que nadie presto atención, la mujer que salio gritando como poseída por los pasillos del palacio que el príncipe no estaba en su cama, la loca que se jalaba el cabello, que se rasgaba la ropa sin provocación.

Las lágrimas surcaban lentamente los pómulos de Bunny, sus ojos claros sin fondo se posaban en el espejo hurgando en la profundidad de la decoración a sus espaldas, las manos finas descansadas en el propio regazo, su intuición le soplaba cosas ininteligibles que solo podía traducir en un presentimiento muy parecido a la sensación que da el encuentro con las cosas perdidas.

-Mamá, ¿me acompañas mañana al salón de belleza?- pregunto Bulma desde el umbral de la habitación

-Claro, claro, querida, me quiero retocar el tinte- contesto la madre sin ver a su hija

- ¿estas llorando?

-Ah!, no es nada muñequita, ese desmaquillante siempre me irrita los ojos- se excuso Bunny recuperando el tono habitual de su voz mientras guardaba un anillito en la bolsa de su bata de seda color marfil.

Me parece oportuno, advertir que a partir de este capitulo, como ya habran observado, el hilo de la historia cambia un poquito transformandose ligeramente en eso que por aqui se le llama universo alterno; sin embargo espero que les siga agradando mi manera de manipular las cosas. Espero tambien sus reviews, estoy algo triste por que tengo muy poquitos, y eso me hace pensar en muchas cosas. En fin gracias por leerme y saludos desde Mexico. NOMICA