Capitulo 3: ¿Qué diablos fue eso?

BPOV

Faltaban 15 minutos para que tocara el timbre del almuerzo y había decidido saltearme mi clase con Emmett. El bochorno de la fotografía del anuario había sido lo bastante malo como para tener que aguantar las bromas de mi primo.

Emmett era alumno del último año. Su madre, Érica, era la hermana de Charlie y como su padre no lo había reconocido Emmett tomó su apellido materno: Swan. Era un chico extremadamente divertido e inmaduro, podía tener problemas o situaciones en las que una persona normal se estresara pero esa palabra no formaba parte de su vocabulario. Tenía el cabello corto y rizado, de un color casi negro y ojos como la miel, era bastante robusto y podía pasar como un luchador si se lo proponía. Incluso me sacaba dos cabezas en altura. A diferencia de sus inteligentes y no materialistas-superficiales amigos –incluido Edward-, Emmett tenía un gran corazón.

Había decidido saltearme la clase de Historia: debido a la constante falta de atención de la profesora cualquier alumno hacía lo que quisiera y era el momento ideal para las bromas pesadas, en especial las de Emmett.

-Y en resumen se considera a William Shakespeare como uno de los máximos autores de la literatura debido a que…- dijo el profesor Patterson.

-Es como te dije, Sarah la encontró en la fiesta de Brad: ¡la chica se puso extensiones y le quedan re horrorosas! – murmuró Jessica a su amiga tan fuerte como para que el curso completo la oyera.

-¡Srita. Stanley! Por su conversación veo que le interesa mucho el tema. Ya que tiene ganas de compartir su opinión: ¿Puede decirme una de las principales obras del autor del que hable la clase entera? –indicó.

-Ehhh…-miró a su compañera.

-Habla de Jakespar- le susurro la chica.

Tuve que ahogar una risa por una cuestión de respeto ¡Suerte que Emmett no estaba aquí! Estaría rodando por el piso de la risa si lo hubiese escuchado, hasta él, fanático de la Xbox 360 y el Guitar Hero, sabía quién era Shakespeare o por lo menos el nombre de alguna de sus obras. Oh no, Emmett pensé.

El profesor sacudió su pie y miró al tejado cruzado de brazos.

-Y bien... ¿Stanley?-

-¡Ah! Lo había olvidado. Eh, ¿El Fantasma de Canterville?- fue más una pregunta que una afirmación.

Riiiiiing.

Todos saltaron de sus asientos, tomaron sus cosas y salieron disparando del salón incluyendo Jessica, quien no esperó por el regaño del profesor por su falta de atención en clase.

Al salir me encontré con Ángela esperándome en la puerta. Me dirigió una tímida sonrisa y me preguntó cómo iba mi día hasta ahora. Evitó el tema de la fotografía y me sentí muy agradecida por ello.

Nos dirigimos a la cafetería, compramos nuestra comida y buscamos por un lugar vacío, ya era un poco tarde por lo que sólo quedaba una mesa: la ocupaban dos chicos miembros del club de Astronomía, Algebra y quién sabe que más, se veían muy alegresstaba junto al depósito de basura que tenía bandejas plásticas con restos de comida desparramadas por el suelo. Incluso había una lata de Pepsi volteada en la mesa. Genial pensé.

Seguí recorriendo con la vista el lugar en busca de una esperanza hasta que vi unos brazos agitarse en nuestra dirección. Ben Cheney, un chico de mi clase de inglés nos señalaba su mesa indicando que nos sentáramos junto a él y sus amigos.

Seguimos hasta el lugar y tomamos asiento: Ang junto a Ben, y yo junto a Eric Yorkie un chico al que había visto varias veces en Biología. Aparentemente el tema de conversación de hoy sería los gusanos, puaj, así que decidí recorrer la cafetería con la vista en busca de algo interesante. Pude ver a Alice a unas dos mesas de distancia-desde el comienzo de la secundaria no me sentaba con ella pues, compartía mesa con Edward- al instante me notó, sonrió y me saludó con la mano. Devolví el saludo y seguí recorriendo la mesa con la vista. Estaba junto a su novio Jasper por supuesto. A su derecha pude ver a Rosalie, la melliza de Jazz y novia de Emmett quién me daba la espalda. Junto a Jasper estaban Brad, Derek, Edward y Mike. Al notar éste último que los miraba cuchicheó algo que hizo a todos mirar en mi dirección y comenzar a reír. Salvo por el chico quién decía ser mi amigo años atrás. Rodó los ojos y me dirigió una sonrisa que pareció ser honesta. Gesticuló un hola y me guiñó.

¿Qué diablos fue eso? Me dije a mi misma. ¿Acaso Edward Cullen acababa de saludarme y guiñarme un ojo?