Capitulo 6: El club de los cinco.

EPOV.

Tocó el timbre de las tres y pude ver a todo el alumnado prácticamente tirarse de las ventanas para salir.

Ya era hora del castigo. La imagen de Bella y yo en una sala completamente solos cruzó por mi mente y me encontré sonriendo nuevamente. ¿Qué sucedía conmigo? Nunca había sonreído tantas veces en un solo día, ni siquiera cuando a Emmett se le iba la mano con las copas y empezaba a decir más incoherencias que cuando estaba sobrio.

Fui a la sala de Detención, era similar a la biblioteca pero un poco más pequeña y con menos libros. Cuando entré estaba vacía, Bella no tardaría en llegar ¿Por qué seguía pensando así?

Me senté de modo que podría verla de frente cuando entrase. Unos segundos después escuché un gritito y una fuerte risa proviniendo de la puerta. Emmett sin duda. Me pregunté que habría hecho.

-¡DÉJAME TRANQUILA!- ¿era de Bella esa voz?

-¿DÓNDE ESTÁ TU SENTIDO DEL HUMOR PRIMITA?- gritó Emmett.

De repente la puerta se abrió para mostrar a Bella con su peor cara de enfado y a Emmett con una pícara sonrisa. Bella recorrió la habitación con la mirada para encontrarme sólo a mí, la miré a los ojos y le sonreí, lo que provocó que se sonrojara y agachara la vista.

Tomaron asiento en la mesa que estaba detrás de la mía y la puerta se abrió nuevamente para mostrar a Alice y Rosalie, quienes eran escoltadas por Walters.

-Bien, veo que todos están aquí ahora. Espero que disfruten el castigo y los haga recapacitar por lo sucedido de hoy- dijo con suficiencia y salió nuevamente- Volveré enseguida-.

-¡ROSE! ¿Qué diablos hacen todos aquí?-chilló Emmett-¿Edward?¡¿Qué mier..?!

-¡SWAN, CUIDE EL VOCABULARIO!-pudimos escuchar al Director del otro lado de la puerta.

-¡Perdón Walty!-contestó Emmett.

-¡SWAN!-

-Bueno-bufó mi amigo.

No pasaron 30 segundos que Emmett volvió a abrir la boca.

-Ya, ¿qué hicieron los santitos para acabar aquí hoy?- esa pregunta recibió un golpe de parte de Rosalie en respuesta.

-Rose y yo nos íbamos de compras cuando Walters nos atrapó en el estacionamiento, incluso me confiscó el celular porque estaba leyendo un mensaje de texto mientras manejaba- confesó con un puchero mi hermana.

Emmett rió tan fuerte que recibió otro grito por parte del Director.

-Así que ¿Primita, a quién mataste para terminar aquí hoy?-preguntó a Bella, quién miró con cara de odio a su primo.

-Falté a Historia, no tenía ganas de verte- dijo secamente, lo que ocasionó otra risa de parte de Emmett y una reprimenda de Walters.

-¿Y tú Edward?-

-Lo mismo-

-Parece que la gente no anhelaba verme hoy- dijo con una ''cara triste''.

-Y tu Emmett, ¿sabes la razón por la que terminaste aquí el día de hoy?-pregunté a mi amigo.

-Esta vez sí, aunque el Director Walters me dijo que ya no necesitaba cometer alguna infracción. Dice que las puertas de Detención están abiertas para mí las 24 hs.-

Bella soltó una risita que me hizo sonreír. Era tan adorable.

-¿Pero qué hiciste, Em?-preguntó Alice.

-Metí la cabeza de un chico en el inodoro porque dijo que los Jonas Brothers cantaban música para niñas- confesó sin vergüenza alguna y se encogió de hombros.

Eso ocasionó que todos nos riéramos fuertemente y el Director volvió y nos amenazó con castigarnos nuevamente mañana si no ''bajábamos los decibeles''.

Miré el reloj, todavía quedaban 2 horas y 45 minutos para irnos. Era ahora o nunca, tendría que hablar con ella.

BPOV

Ya era la hora de salida, había enviado un mensaje de texto a Alice hacia una media hora atrás para avisarle de mi castigo y no obtuve respuesta alguna. Me pregunté si le habría sucedido algo.

Llegué al salón y me paré en la puerta. Bella Swan en Detención pensé. Me mordí el labio y me pregunté cómo sería allí dentro. Creo que estaba muy sumergida en mis pensamientos cuando sentí una ligera respiración sobre mi hombro.

-¡Boo!-gritaron en mi oído.

Chillé y salté en respuesta, giré sólo para encontrar a nada más ni nada menos que Emmett Swan riendo por el gracioso chiste.

-¿Te perdiste Bells? ¿O quieres que te dé un tour por Detención? Conozco la sala como la palma de mi mano-bromeó.

-¿Acaso sabes cuál es la palma de la mano, Em?- le dije.

Me señaló el puño derecho y fingió pegarme una piña en mi cachete lo que ocasionó que me enfadara aún más.

-¡DÉJAME TRANQUILA!- le grité.

-¿DÓNDE ESTÁ TU SENTIDO DEL HUMOR PRIMITA?- gritó Emmett en respuesta.

Entré al salón con él siguiéndome los pasos para encontrar a Edward Cullen sentado allí. Cuando notó mi presencia me sonrió. Me sonrojé y aparté la mirada.

Tan sólo quedan tres horas.

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¡Esto es tan del ''Club de los cinco''!-chilló Alice.

Llevábamos 25 minutos aquí y ya me estaba muriendo. Para colmo creo que quedaré sonrojada de por vida: cada vez que miraba en dirección de Edward el no haría otra cosa que sonreírme.

En cuanto a Alice, no parecía tan molesta como yo. Era todo extraño en realidad, ¿por qué diablos estaban todos tan felices? Cada tanto miraría en dirección de mi amiga y la vería observando a Edward y a mí y guiñarme un ojo luego.

Éramos tan solo nosotros tres. Rosalie y Emmett habían decidido probar que tan espacioso era el armario de limpieza que estaba al fondo del salón. Varios minutos después de varias risas proviniendo de allí escuchamos un gritito. Al instante, vi a Rose correr desesperada y a un Emmett haciendo lo mismo pero con un trapeador en la mano y un balde (A/N: cubo, son esos recipientes que se utilizan para limpiar y los cargas con agua) amarillo cubriéndole la cabeza.

-¡UNA RATA, UNA RATA!- chilló Rosalie.

Alice se subió a la mesa con su amiga y empezaron a gritar desesperadas, y fueron seguidas por Emmett quien ni siquiera se molestó en dejar el trapeador y sacarse el balde de su cabeza. Seguido a esto comencé a reírme y Edward hizo lo mismo. Comenzamos a rodar por el piso de la risa ¡y era que no podíamos evitarlo! La imagen de Emmett saltando y gritando como una niña junto a su novia y su amiga era inolvidable.

Y no habíamos cesado de reír cuando las luces se apagaron.

-¿La luz?! ¿Qué sucedió?- gritó la novia de mi primo.

-Veamos si son las lámparas o es un apagón- dijo Edward y se dirigió a la computadora que estaba en el escritorio principal. Luego de varios intentos, ésta nunca encendió y llegamos a la conclusión de que la hipótesis era cierta.

-¡EMMETT! ¿Sería mucho pedir que te saques ese ''casco'' tuyo de la cabeza?- gruñó su novia.

-Es por una cuestión de seguridad Rose, quizá todos deban usar uno- contestó.

-La luz se cortó, no se está derrumbando el techo Emmett-siguió Alice- Además eso es muy antiestético-.

-Eso es verdad Alice, además me despeinaré si me pongo eso en la cabeza- continuó la rubia.

Mantuvimos la calma, después de todo era algo normal. No nos moriríamos sin electricidad.

Estaba cada uno en su lugar cuando escuchamos un ruido, provenía del conducto de ventilación del techo y era tan fuerte que daba la sensación de que este se vendría abajo.

-TERREMOTO, TERREMOTO, TERREMOTO- gritó el chico del casco- CUBRANSE, HAY MÁS BALDES EN EL ARMARIO.

Inmediatamente Alice corrió y apareció con más de ellos. Todos nos colocamos uno en la cabeza y el ruido cesó repentinamente.

-Falsa alarma, calculo- dijo Edward.

De repente escuchamos unos ruidos proviniendo por fuera de la puerta, fingiendo ser valiente Emmett corrió y se colocó junto a la puerta con el trapeador en mano.

Nos quedamos quietos esperando por su próximo movimiento. ¿Y si era verdad? Si había una mega rata fuera de la puerta esperando para comernos? Creo que mi cara se volvió pálida.

-¿Hey, estás bien?- me susurró Edward.

Tarde en ían pasado 5 años desde la última vez que me había hablado Edward Cullen.

-¿Eh? Si, sólo pensaba en la rata y su tamaño-susurré- ¿y qué si nos sucede algo..?

-NO, no permitiré que nada te pase Bella. Eso nunca ¿me entiendes?-

Miré sus ojos y pude ver que me decía la verdad. ¿Y desde cuando él me hablaba así? Mejor dicho, ¿desde cuándo el gran Edward Cullen me dirigía la palabra?

-No te preocupes, estaremos bien- y me abrazó.

Se sentía tan bien. Me sentí muy protegida frente al agarre de sus musculosos brazos y su dulce aroma, podía quedarme allí por siempre.

EPOV.

-¿Qué diablos haces Emmett?-preguntó Bella.

-Debe ser la rata, nos quiere comer y no voy a permitirlo- contestó muy seguro de sí mismo.

Giré para ver la reacción de Bella, ¿estaría asustada? Definitivamente, su rostro se volvió pálido.

-¿Hey, estás bien?- le susurré. Tardó en responder y me preocupé.

-¿Eh? Si, sólo pensaba en la rata y su tamaño-contestó- ¿y qué si nos sucede algo...?

La interrumpí. -NO, no permitiré que nada te pase Bella. Eso nunca ¿me entiendes?-No podía permitirme pensar en que algo malo le pasara. ¿Pero desde cuando yo me preocupaba así por ella?

-No te preocupes, estaremos bien- y no pude evitar abrazarla.

Y se sentía tan bien. Era como si ella perteneciese a mis brazos. Y su olor, era a fresas. Un exquisito perfume.

BPOV.

Y yo seguía alegremente en los brazos de Edward cuando de repente la puerta se abrió.

¿Era la rata o…?

-¡AQUÍ TIENES MALDITA!-Emmett comenzó a pegarle al ser desconocido quién ya se encontraba en el piso siendo azotado con un trapeador-MUERETE DE UNA VEZ HIJA DE PU…

Las chicas saltaban en la mesa y alentaban al chico del trapeador. Parecían fanáticos en un partido de fútbol, de esos que se cuelgan del alambrado e insultan al referí. Creo que nunca escuché tantos insultos juntos. Y por una simple rata. ¿Pero era eso una rata?

-¡EMMETT! DEJA ESO IMBECIL!- gritó el ser. ¡Un momento! ¿desde cuándo las ratas hablan o tienen cabello rubio..- CABELLO RUBIO.

Emmett se quedó congelado. –Como sabes mi nombre?-preguntó.

-Porque te conozco- y se paró y miró a todos- ¿ y por qué todos tienen baldes en la cabeza?-

-¡Jazzy!-gritó Alice y corrió hacia Jasper a abrazarlo.

-Pensé que eras una rata-contestó el novio de Rosalie y se encogió de hombros.

-¿En serio Parezco una rata Emmett?-escupió Jasper.

-No- contestó el otro simplemente y se acercó a oler su cabeza- pero hueles como una- bromeó.

-¡Eso es mentira!- le mostró la lengua Alice, quién seguía en los brazos de su novio, ''el azotado''- Jazz huele hermoso-continuó- ¿Eww, Jasper en donde estuviste?-

-Bueno, primero me metí en la oficina de Walters a buscar un plano del colegio. Una vez que lo encontré busqué el conducto de ventilación más cercano a Detención, que de por cierto tenía más polvo que lo que te imaginas, y para finalizar vine a buscarlos para sacarlos de aquí y Emmett me golpea con un trapeador que huele a Hipoclorito de Sodio (A/N: Lavandina, es un químico que se usa para limpieza y si mancha la ropa la deja amarillenta)-dijo-¿y ahora que esperan para moverse? Walters está asaltando las conservadoras de la cafetería. ¡Vamos! Saldremos por la puerta principal, sólo está bloqueada por dentro.

Todos se sacaron los baldes de sus cabezas y me miraron curiosos.

-Eh, Bella, debemos irnos-me dijo Edward, quién tenía una sonrisa torcida en su cara.

-Lo siento- dije y agaché la cabeza. Podía sentir la sangre subiendo a mi cara.

Definitivamente, había perdido la cuenta de cuantas veces me había sonrojado en un solo día.

Hola!

Muchas gracias por sus reviews y los alertas (: es lindo saber que alguien lee y sigue tu historia,y como les dije! Estoy trabajando con el tema de los largos de los capítulos y creo que tuve un avance a comparación del ultimo.

Nos vemos la próxima, un beso.