Recuerdo.

Tú dime para qué sirve tu recuerdo,

Contesta si es veneno o paliativo de ficción.

Tú dime. NOMICA


Alguna vez alguien dijo en algún lugar, que el tiempo lo curaba todo.

Sanaba la enfermedad al derivar en la muerte, cierto.

Sanaba el rencor cuando por fin el olvido se hacía cargo de todo.

Curaba incluso el amor en exceso justo cuando era invocada, por los amantes, la monotonía.

Y con tan simples ejemplos podríamos entonces deducir, que lo que se dijo por alguien, alguna vez en algún lugar era la más pura de las mentiras, el tiempo no curaba nada y aquella sanación de chamán maravillosa que todo mundo le atribuía o de la que todo mundo se valía al verse frente a frente con el peor de los enemigos, frente a frente con el mejor de los amigos, frente a frente con el amor de su vida y decirse para sí "ya no son aquellos años, ya todos hemos cambiado" eran en resumidas cuentas patrañas de alta calidad.

Y el tiempo en este discurso vendría a ser algo así como un vagón avanzando furioso pa' delante sin mayor escala que el clásico piiii- chucuchucu- piiiiiiiiiiiiiiiiiiii en el que iban montadas la muerte, la monotonía, la amnesia. Todas bonitas y variadas formas de ungüento contra cualquier dolencia.

Desventaja adicional del tiempo, ahora que ya hemos demostrado, según nos conviene, su poca eficacia como medicina, es la cuestión de no contar con una vía para irnos por donde hemos venido; una vez sentados sobre su lomo ya sea a trote o a paseo relajado bajo un cielo abierto, ni la mirada ni la cabeza ni el pasajero reanudarán el trecho…

El número de veces en que Bulma había maldecido aquella maquina, rejega, que se daba el lujo de armar un escándalo cuando la querían echar andar y luego se venía abajo apenas un testereo habrían puesto a Trunks en estado de alerta si no tuviese antecedentes del temperamento de su madre y si éste además no coincidiera con aquella temida etapa femenina llamada menopausia.

-¿Ya dije bien?- pregunto el muchacho de cabello violeta girando la cabeza hacia su madre.

-¿Qué se supone que dijiste?- inquirió Bulma mientras le propinaba una patada a la portezuela que acababa de caerse.

- eso quiere decir que no se me entiende o que no me estás prestando atención- replanteo Trunks con su libro de saiya en la mano

La peliazul hizo una pausa en su ataque de ira para contemplar a su hijo hecho casi un hombre, un buen hombre pese a su infancia disfuncional, un caballero comprensivo y sensible pese a sus genes paternos, por supuesto, esos eran los defectuosos Bulma sonrió entretenida por la mala opinión, que siempre externaba incluso para sí misma, de Vegeta; la buena opinión en cambio se encontraba la mayor parte del tiempo escondida, recluida, para no causar daños ni melancolías ni despertar instintos suicidas en la superficie que nunca terminaría de ser curtida ni por el tiempo ni por la costumbre y la resignación que en él viajan.

-Trunks, hijito, tu padre entiende perfectamente bien el español- garantizo Bulma con una sonrisa

-pero tu dijiste que le causan buena impresión las personas que hablan saiya- objetó Trunks decidido a no dejar ni a sol ni a sombra a su madre hasta ser capaz, por lo menos, de sostener una conversación trivial en saiya

-si, bebé, le tiene simpatía a las personas que hablan en saiya como Dios manda, no con ese horrible acento que tienes, te va a poner una patada en el trasero y te va a amenazar con cortarte la lengua si vuelves a usar su dialecto en tan vulgar forma- predijo Bulma con la certeza de quien puede ver a través de las cortinas del futuro o del pasado en este caso.

-es tu culpa- sentencio Trunks con la insolencia de un infante

Bulma, que ya estaba encaramada de nuevo sobre la maquina del tiempo, se irguió lentamente, pensándolo mejor, su niño aun era un niño con todas las letras.

-¡lo ves, lo ves, nada mas falta nombrar al diablo para que aparezca! Bien dicen que lo que no se hereda se hurta, contestación mas principesca no podrías haberme dado, malagradecido- le reprendió

-si tu me hubieras enseñado saiya, yo no tendría que preocuparme por pasar vergüenzas delante de mi papá- Trunks siempre había reservado para sí, su temor por sentirse avergonzado cuando el justo momento de ver a su padre llegara, siempre había mantenido oculta también la determinación de orillar a Vegeta a sentirse orgulloso de su vástago y ahora todo ese esfuerzo quedaba reducido a nada solo por que no sabia decir "buenas tardes" en saiya

-a ver, mi niño, óyeme bien, en primer lugar, de nada te va a servir saber como saludar en saiya, por que tu padre no saluda ni a punta de pistola, en segundo lugar no quiero que hables con él, vas a hablar con Goku, al que le vas a advertir lo de los androides y punto nada de quien eres y si en el ultimo de los casos Goku te incita a que le digas y las estupidas neuronas heredadas de tu padre te hacen hablar mas de la cuenta pídele, no, no, amenázale para que no se suelte de la lengua- advirtió Bulma

-¿Por qué?- cuestiono Trunks

-porque, en la época, en que llegarás yo preferiría sacarme el útero y luego correr a esconderme en el fin del mundo antes que engendrar cualquier cosa con tu padre- respondió Bulma regresando a la maquina del tiempo

- ¿y qué fue lo que cambio?- quiso saber Trunks que respecto a la historia de amor entre sus padres era prácticamente ignorante

Como le iba a contestar semejante pregunta si ni ella sabría explicar a ciencia cierta lo que había cambiado; recordaba que algo fue detonado cuando Bunny le pregunto que haría si el príncipe llevase a vivir a otra mujer a la mansión y ella inmediatamente contesto que la envenenaría, "por el bien de ella, por el bien de ella" se excuso cuando vio la sonrisa de satisfacción en la cara de su madre.

- él estaba muy sólo y yo sentí pena por él- dijo secamente esperando que el fantasma de Vegeta apareciera indignado para desmentirla. Igual que aparecía todas las noches para besarla en la cara y susurrarle despacito, en saiya, que la quería. Igual que siempre por que había ecos que el tiempo jamás podría llevarse.