N/A: Hoy hace un año escribi la primera hoja de esta constelacion, amo la simetria en las cosas, es por eso que hoy hemos llegado al final de esta primera parte. Mi unica intención con este fanfic ha sido ofrecer una mirada diferente de los personajes, en mi profesion el mayor talento reside en ver detras de las cosas, alli es donde radica la verdad, no he podido escapar a esa mania, ni siquiera cuando escribo. Espero que esta historia les haya apasionado del modo en que a mí me apasiono.

Aniversario.

Qué prodigio lo que salió de tus raíces,

Hoy llegó el momento de recogerme entre las hojitas que me trajeron a ti

Y las piedras con que me alimenté mientras duró el trayecto,

Es hora de ensalzar las manos con que te sembré.

Volando me voy a las montañas en que quiero ser sepultada.

Tierra fértil. NOMICA.

El mundo da vueltas la suerte también.

La mañana espanta a la noche y la noche vuelve tranquila, a la misma hora, sin meridianos y sin calendarios las cosas se repiten y el día de hace mucho regresa a la madrugada convirtiéndose una y otra vez en hoy.

Hoy como ayer…

Hoy como hace meses…

Hoy igual que hace años…

Hoy lo mismo que siempre…

Vegeta abrió los ojos furioso consigo mismo por haber dormido tanto tiempo, reprendiéndose en su interior por no despertar antes, había necesitado del sol quemándole la cara para removerse entre sus sueños, de los ruidos molestos que producían gentes entrando y saliendo de la mansión. Se dirigió al balcón vestido aun con su pijama para ver la razón de tanto movimiento, meseros trayendo y llevando flores, sillas; Bunny parada en medio de la multitud señalando con sus manos para un lado luego para el otro asintiendo con la cabeza, negando con una sonrisa.

En su mente trato de reconocer el día en que estaba parado hoy, lo supo de súbito, en medio de una celebración familiar él también tenía algo que conmemorar, giro sobre de sus talones y con los ojos cerrados hizo camino hacia la ducha, de memoria conocía la alcoba que le había sido asignada en la casa de su nueva vida, en escasos meses se había apoderado interiormente de la mansión pese a sus propias prohibiciones donde quedaba bien claro "no echar raíces" por que algunas veces la tierra que parece mas serena, a la que creemos que pertenecemos, se convierte de la noche a la mañana en arena movediza, traidora, que nos obliga a perder el equilibrio, a atestiguar el hundimiento de lo que creíamos nuestro, eso nadie se lo había contado, lo vio cuando era un infante y lo siguió viendo, lo siguió provocando siendo el detonador de un Apocalipsis inesperado en tierras que ni le llamaban la atención, terror entre gentes que le resultaban absolutamente extrañas, la ultima imagen en ojos que no le reconocían, monstruo que en sus manos guardaba la alternativa del perdón o la condena, nunca había ganado la primera opción, por que eso era una chance meramente figurada, un peso muerto yaciendo en una balanza arreglada de antemano.

A oscuras en el cuarto de baño, con los parpados cerrados, abrió la llave del agua caliente con la intención de permitirle al líquido incoloro erradicar el frío que le invadía el interior de su cuerpo, para sentirse como se sentía en el útero de su madre: protegido.

Bulma se abrió paso entre los meseros y el organizador que con ademanes femeninos repetía a todo volumen las instrucciones que Bunny le había dado cuando le contrato.

"las flores allá"

"las sillas por aquí, cerca del pozo"

"dejen ese espacio en medio de la mesa del fondo, para poner allí el pastel"

"empiecen a montar los toldos"

"trae aquí los centros de mesa, quiero verlos" "muy bellos, muy bellos"

-mamá- le llamo Bulma en voz alta para libar la distancia que las separaba

Bunny se giro a modo de respuesta, por inercia miro hacia el balcón en que Vegeta estaba parado, siempre lo hacía, cuando estaba en el jardín volteaba a la cámara de gravedad, cuando andaba por los pasillos de la casa inevitablemente pasaba por la recamara del príncipe, cerciorándose de no haber imaginado el regreso de su niño, procurando del modo mas discreto que su amor maternal le permitía, mimarlo.

-dime cariño- respondió Bunny

-la peluquera ya llego, está en la sala- indico la peliazul

-Bulma, ¿puedes calentar el desayuno de Vegeta?- peticiono Bunny ignorando la mueca de enfado dibujada en la cara de Bulma, en el fondo sabía que su hija se preocupaba mas por el príncipe que cualquier otra persona en la mansión o en el universo.

-Vegeta querido- escucho que le llamaban desde el otro lado de la puerta- ¿puedo pasar?

El príncipe no respondió, de cualquier modo su otrora nodriza entraría, con o sin permiso, incluso si le dijese que se encontraba desnudo, ella violaría su privacidad más rápido aún para avergonzarlo y cuado él le reclamara escucharía lo mismo "yo te cambiaba los pañales".

Pero esta vez no estaba desnudo, estaba sentado en la esquina de la cama, con el ceño fruncido y las quijadas trabadas con los ojos clavados en la roja pared de enfrente.

-¿Cariño?- le nombro Bunny posando su mano en los hombros del guerrero, la rubia lo sintió tensarse al contacto. Vegeta era sombrío pero no taciturno, era huraño con las personas pero no se espantaba por ellas.

El príncipe la miro de soslayo sentada en cuclillas buscando encararle con sus ojos claros.

-Tu desayuno está caliente de nuevo, hoy dormiste más de la cuenta, perezoso- le califico con una sonrisa- levantarse temprano todos los días no es tan bueno como parece a veces es recomendable dormir otro poquito- completo luego para disipar el mal humor que a Vegeta siempre le nacía después de sentir que su rutina se desmoronaba.

El príncipe asintió huyendo de los ojos de ella. No quería ver su reflejo en ellos por que tenían la mala costumbre de verlo todo dulcemente, por que parecían ser las únicas pupilas en el espacio sideral que no se daban cuenta de que el tiempo había pasado, de que ya no era un niño, aunque deseara serlo, de que se hallaba crecido por fuera, envejecido por dentro, corroído por una culpa carroñera que no se hartaba de mordisquearlo, embalsamado por un rencor que destilaba a través de sus poros. Le daba vergüenza no ser lo que su Bunny creía que era.

-voy a maquillarme- pronuncio la rubia antes de abandonar la habitación cuando se percato de que sobre el semblante de Vegeta se deslizaba una sombra…

Estaba terminado, por fin podía contemplar su obra maestra en todo su esplendor, Gohan sonrió satisfecho por el resultado, tomo la hoja de papel cuidadosamente por las esquinas, la acerco demasiado a su cara para corroborar no haber dejado espacios en blanco, la alejo para darle el visto bueno, si, si estaba perfecto, se entendía a todas luces el mensaje, las figuras a una escala bastante real, las expresiones muy naturales "el señor Piccolo se sentirá muy contento" se dijo a sí mismo.

-Gohan- lo llamaba su madre desde la cocina- ya esta listo el desayuno

-Ya voy mamita- contesto mientras resguardaba su opera prima en una carpeta…

Bulma se sentó en la mesa para hacerle compañía, hoy estaba más callado que de costumbre, siempre había sido reservado, igual que su padre, impenetrable, inaccesible incluso para ella misma que lo había formado en su carne, algunas pocas veces agradecía que Trunks, hubiera heredado ese aspecto del príncipe, otras como en esta ocasión no, por que le veía la espalda muy encorvada, como si cargara un peso horrendo, los ojos gachos para impedirle ver el velo de lagrimas que los empañaban y eso le hacia sentir mala madre, pues su instinto le reclamaba arrancar de raíz el dolor de su hijo, sintiéndose impotente miro a su alrededor buscando algún objeto que sirviese como pretexto para evocar la mas ridícula de las conversaciones. No lo encontró, solo descubrió la resonancia de sus fallas, las paredes escarapeladas, una luz escasa que se colaba con las rendijas, le daban aspecto de cloaca a lo que trato de hacer un hogar para su hijo…

-la cámara de gravedad esta lista- anuncio la peliazul mientras disponía frente del príncipe una bandeja de suculenta apariencia.

Vegeta escucho la voz de la mujer a lo lejos, sin entender muy bien lo que había dicho, algo sobre la cámara.

Sintió los ojos celestes fijos en su perfil, aquello le molestaba, se le figuraba que eran dagas auscultando en sus entrañas en busca de algo que hurtar, además de criminales, muy bellas, para su pesar; en ninguna hembra había visto ese extraño brillo, ni sentido nunca una corriente eléctrica correr través de sus nervios al contemplarla posando para la soledad mostrándose tal cual era y no esa versión ruidosa y vulgar de la que todo el mundo tenía conocimiento.

Culpo a los genes saiyas que corrían por las venas de la peliazul; quizás aquella reacción suya era una mera consecuencia del instinto de preservación y el brillo en los ojos de la mujer otra.

Se levanto sin terminar el desayuno al pensarse como un animal irracional en espera de aparearse…

La noticia de que la maquina del tiempo estaba completamente armada, de que ya pasaba todas las pruebas y que era cuestión de semanas para terminarse de cargar con la energía suficiente para echar rumbo hacia el pasado había empeorado su humor, la maldita maquina en la que en realidad nunca creyó y que siempre había visto como una esperanza inalcanzable a la que su madre se aferraba para tener un motivo por el cual despertar era ahora una realidad, él en cambio no estaba preparado. Jamás se había percatado de que en aquel armazón de acero se embarcaba la ultima, la mas improbable de las soluciones; a lo mejor por que todo lo que ocurrió aquel día era una secuencia borrosa de hechos a los que se empeño en ver como si fueran sueños.

En su inconsciente Gohan no había muerto todavía esperaba verlo a la vuelta de la esquina por esa razón probablemente no le lloraba.

Brassica fue un ángel guardián que lo rescato de las malévolas garras de la muerte, no el fantasma de una abuela, mas astuta que el demonio, capaz de robarse planos de la locura de alguien, que después del delito se atrevía a compartir el botín con su madre y de venderle una fantasía por buena idea.

Su espada era un regalo bonito, una bella acompañante de por vida, que lo libraba del mal, caída del cielo como un presente, no porque en verdad a partir de aquel momento se hubiera quedado solo luchando una guerra prácticamente en vano, por ser de naturaleza demoníaca, por ser la deuda que en nombre de su padre pagaba a cuenta gotas. Si su padre no hubiera purgado planetas durante años quizás Dios se hubiera compadecido de él, en vez de echarle peso sobre la espalda y exprimirle el cuero en busca de sangre que purgara penitencias ajenas…

Estaba parado en medio de un caudal de transeúntes frágiles todos en apariencia, gentes que se sonreían los unos a los otros, se saludaban haciendo señas con las manos desde lejos, quería quedarse allí, parecía ser una tierra donde brotara la felicidad; una cosa pequeñita le sonrió quiso devolver el gesto pero no pudo, dentro de toda la sarta de virtudes inculcadas por Freezer a fuerza de violencia, no estaba la hipocresía, no en él.

-Vamos- le apuro Zarbón

Sus manos se congelaron, su cuerpo pequeño se estremeció dramáticamente. Vislumbro la mueca de burla dibujada en el rostro de su superior.

-¿tienes miedo, Vegeta?- le cuestiono Zarbon- ¿crees que toda esta gente insignificante puede defenderse?

Eso, eso era lo que le humillaba, estaba ahí para asesinar a quienes no podrían hacer nada por responderle el ataque, como si no fuera digno de sostener una batalla con algún buen guerrero, como si no fuera el príncipe de la mejor raza guerrera del universo, como si fuera solo un chorro de agua utilizado para ahuyentar un grupo de ratas.

A Vegeta, parado en el centro de la cámara de gravedad, le faltaba el aire, se sentía sepultar en vida, quería arrancarse la piel para sentirse libre, los veía dibujarse en frente de él destilando sangre, sollozando metidos en su cuerpo, desgarrarle la memoria con sus gritos de piedad, atarle en sus clamores, devorarle con sus ojos yertos.

Bulma arrojo molesta los restos de comida a la basura, hoy no se preguntaría por él, hoy haría de cuenta que le seguía repudiando como el día aquel en que llego a la Tierra, se juraría a si misma ver en sus ojos un asesino y no un abismo mortal en que se hundía, en su cuerpo un enemigo y no una tentación.

En unos cuantos días Yamcha resucitaría y tendría que verle la cara y hablarle de las cosas que habían cambiado, de los sentimientos que habían sido bautizados incorrectamente, de las emociones extintas, decirle que nunca creyó en la eternidad y menos en una eternidad con él.

Asustada por el sonido del teléfono dejo caer el plato, que estaba lavando, al piso.

-¿Diga?- respondió tratando de modular su voz para que su interlocutor no percibiera su alteración.

-¿Tía Bulma?- le nombro Gohan al otro lado de la línea

-Gohan, ¿se te ofrece algo, mi vida?- le interrogo aliviada por que fuera Gohan quien le llamaba y no Milk o alguien con mas perspicacia

-¿Puedo invitar al Sr. Piccolo a la fiesta de tus papás?- pregunto Gohan jugando con el cable del teléfono, seguro de que su tía le daría el consentimiento necesario, moralmente no podría ponerle excusas a la visita de su maestro, Vegeta era mas malo que el nameku y hasta vivía en la mansión.

-Si, mi amor- la peliazul autorizo cuando comprendió el porque Gohan le preguntaba a ella, que en las narices de todos había invitado a Vegeta a su casa, "los niños aprenden viendo" se dijo cuando escucho que del otro lado el primogénito de Goku ya había finalizado la llamada.

"idiota" se autodenomino cuando vio el desastre causado por los restos del plato recién quebrado…

Se sentó en el piso en aras de recuperar el ritmo natural de su respiración, estiro el cuello queriendo liberarse de la tensión que le congelaba los músculos, estaba cansado de luchar contra enemigos imaginarios, de sostener un monologo largo y tendido culpándole de todo: de haberlo engendrado en un descuido, de abandonarlo por orgullo y preferir la muerte antes que una tregua, de la soledad que lo tragaba cada vez que necesitaba un consejo como guerrero y él no estaba para contestarle, de todo el miedo al futuro que sentía cuando se planteaba la posibilidad de morir y dejar a su madre en un mundo caótico, del pavor que le despertaba pensar en regresar al pasado y no querer volver a la realidad…

Lo sintió acercarse, tuvo el impulso de correr, esconder su ki y jugar a las escondidas con su discípulo, sonrió con malicia ante su sensacional idea, pero sabía que lo más probable era que Gohan, hubiera escapado de su madre y que por lo tanto tuviera el tiempo contado a él le gustaba reprender al pequeño, por que le parecían simpáticos sus ojos pidiendo perdón, pero no le agradaba en lo mas mínimo ver como Milk lo regañaba y él allí sin poder ayudar a su pupilo; así que le espero sin ocultarse, como la persona madura y centrada que era, en silencio.

-¿qué quieres?- le espeto apenas ponía un pie en el suelo

-¿por qué viene a entrenar tan lejos, Sr. Piccolo?- cuestiono Gohan haciendo cuentas del tiempo que le había costado llegar hasta el desierto en que su maestro meditaba.

-por que quiero- le contesto secamente con los ojos cerrados- ¿para que vienes? si te parece que está demasiado lejos- interrogo el nameku fingiendo desgano.

-por que quiero que venga conmigo y mi mamá a la fiesta de los papás de Bulma- confeso sencillamente Gohan

Piccolo abrió los ojos y chasqueo la lengua en modo de desaprobación- Acaso crees que me muero de ganas por ver la hermosa cara de Vegeta, o de ser hostigado por la urraca rubia, iluso.

-Pero es una fiesta y usted y yo tenemos algo que celebrar, además no tenemos dinero para hacer nuestra propia fiesta, así que debemos de aprovechar la fiesta de los papás de Bulma, para celebrar- explicaba Gohan

Piccolo busco en su mente de qué celebración pudiera estar hablando Gohan-Yo no tengo nada que celebrar contigo- sentencio el namek regresando a su meditación.

-¡no se acuerda!- exclamo Gohan incrédulo por la mala memoria de su sensei, de la que no tenía conocimiento

-¡No!- respondió harto de sentirse sojuzgado por el niño parado en frente de él

-Entonces ¿no me va a regalar nada?- dedujo tristemente Gohan diciéndose a sí mismo que debió de haber previsto ser mal correspondido.

-Claro que no, ni siquiera sé de qué demonios estás hablando, y si supiera tampoco te daría nada, los obsequios son una invención superficial y estupida de los humanos- argumento en su favor el maestro- no significan nada- puntualizo.

Gohan siempre había sabido que Piccolo no sentía especial afecto hacia los terrícolas, pero desde que tenía conocimiento de sus verdaderos orígenes, el desprecio del namek a los coterráneos de Gohan se había ido acentuando al grado de hacer que Gohan se preguntara una y otra vez cuál pudiera ser la razón por la que su mentor continuaba viviendo en la Tierra.

-supongo que en ese caso, ¿no quiere esto, verdad?- pregunto Gohan con las manos cruzadas detrás de la espalda

La curiosidad fue abriéndose caminito en el pecho del namek, Piccolo quería ver a qué se refería Gohan, pero no podía hacerlo discretamente por que la criatura protegía el obsequio con su cuerpo.

-¿y como voy a saber si lo quiero o no, si no sé ni qué es?- objeto Piccolo con el rostro hacia el lado izquierdo, evitando así que Gohan viera en sus ojos la incertidumbre.

-pues es… es un regalito, pero usted no lo quiere, por que no le gustan los regalos- dijo Gohan viendo hacia la arena blanca del desierto

Los ojos de Piccolo se angostaron para percibir que había lágrimas colgando de los parpados de Gohan- si ya lo traes dámelo- exigió el hombre verde.

La mano del niño fue extendiéndose temblorosa en dirección a Piccolo hasta que el papel, que tanto había protegido, quedo tendiendo de una esquina; el maestro la tomo en el acto, no fuera a ser que Gohan se arrepintiera de dárselo. Se formo un nudo en la garganta del nameku al verse retratado de brazos cruzados y con la mirada severa dirigida hacia el horizonte como ignorando el llanto que Gohan emanaba en su autorretrato. En ese momento recordó que un día como aquel, en una escena como la que sostenía en su mano coloreada por crayones con esmero, su vida había empezado a cobrar verdadero sentido.

Quizás los obsequios le parecían superficiales, por que nunca antes había recibido alguno…

-"Happy Birthday to you, Happy Birthday to you"- canturreaba mientras corría las cortinas de la habitación con el afán de despertarlo

Él se revolvió entre sus sabanas refunfuñando por el golpe de luz -¿Estás loca? Se supone que no pueden vernos- menciono parándose rápidamente de la cama para cerrar las cortinas ella lo impidió envolviéndolo en un abrazo.

-suéltame- exigió el muchacho castaño

-no- contesto ella entre risas- también es mi cumpleaños y merezco un abrazo de mi hermano

-si cierras las cortinas- condiciono recuperando el aire que ella le robaba

-no, no quiero, aquí nadie va a reconocernos, estoy segura de que ni siquiera se han dado cuenta de que está muerta- comento recargándose en la cabecera de la cama mientras se pasaba un cepillo por su cabellera rubia.

-nenita, los muertos no necesitan ser encontrados, solos se descubren- dijo él con tono de fastidio…

-quiero que hagas ondas aquí y otras pocas por acá- indicaba Bunny sentada frente al espejo

-si señora- contesto la estilista tomando entre sus manos el cabello de Bunny

-crees que los aretes largos estén bien o piensas que me vería mejor con unos cortos- preguntaba la rubia con una blanca sonrisa

-¿Qué tal unas arracadas, señora?- propuso la mujer

-no había pensado en eso, me encanta la idea- sentencio Bunny…

Le torturaban con sus manos invisibles pero potentes incrustando sus garras en su pecho, susurrándole maldiciones para él y su descendencia, escuchaba los pasos de los intrusos alrededor de la cámara, el ki de la mujer a buena distancia de donde él estaba siendo masacrado por sus antiguas victimas, se enredaban en su cuerpo, le amordazaban con sus cuerpos etéreos y le resultaba imposible lanzar al aire un alarido que pareciera de furia para espantarlas, como el que soltó instantes antes de convocar su energía en un ataque fulminante aquel primer día en que se convirtió en conquistador

-ahora lánzalo- le aconsejo Zarbon

Trago saliva ruidosamente antes de hacer desaparecer a toda la gente que ni siquiera se había percatado de su presencia, cerró los ojos y arrojo el ataque como si de verdad odiara a aquella desafortunada raza.

-abre lo ojos, Vegeta y contempla de lo que eres capaz- invito el de superior rango

Con la frase que Zarbon había soltado Vegeta creyó que lo que vería a continuación sería la gloria, nada más lejos de su suposición; un mar que se volcaba bravío sobre de las construcciones, fuego coronándolo todo, devorando gentes, gritos de terror por música, algunos pocos dedos lucidos señalándole al reconocerlo como culpable y un recuerdo tatuado en la memoria que salía a cobrar tributo cada aniversario…

Se llevo las manos a la cara para limpiarse las lagrimas que corrían por su faz; era de mal gusto dejar que los enemigos lo vieran con las mejillas húmedas y los ojos enrojecidos. Nada mejor que un combate férreo para desterrar de su pecho la depresión, nada mejor que sentir la muerte pisándole los talones para sentirse cerca de su maestro caído, para ponerse a mano con las cuentas pendientes que de la mano muerta de su padre aun colgaban. Trunks se arrojo contra de numero 17, sin permitirle al androide entablar la clásica conversación despectiva de la que tanto gustaba…

-Policía- les dijo caminando hacia ellos y mostrándoles una placa.

Ambos intercambiaron una mirada espantada, la chica se quedo congelada con las manos hacia arriba dejando caer el pastel que acababan de comprar, él comenzó a correr pensando que su hermana le seguía, se detuvo cuando se percato de que ella ya no estaba, lo siguiente que vio fue la pura e inquebrantable oscuridad en que cualquier pesadilla comienza.

-¿18?- pregunto al sentir movimiento a su lado, después de ser arrojado con fuerza al interior de un vehículo- ¿estas bien?

-creo que no era un policía- dedujo ella entre el llanto buscando con sus dedos la mano de su hermano…

Parado frente al espejo el Dr. Briefs trataba de anudarse la corbata, nunca lo había hecho solo, Bunny o Bulma siempre lo hacían por él, hoy ambas estaban demasiado ocupadas para ayudarlo, desesperado por sus intentos fallidos pensaba en llamar a Mamá Lorenza para que le rescatara de aquel trozo de tela corriente que se daba el lujo de resistirse a él.

La puerta de la alcoba se abrió intempestivamente mostrando a una Bulma pálida…

El llanto le había comenzado silenciosamente traducido en una zozobra acompasada al ritmo de sus latidos, le fue imposible detenerlo al escuchar como la cámara de gravedad despegaba. De frente a su reflejo Bunny permitía que su llanto le dejara una huella negra en las mejillas.

-Vegeta se fue- susurro refugiada en el pecho de su padre…

-volverá, ya veras que volverá- pronunciaba el Dr. Briefs tratando de consolar a su pequeña…

Quería abofetearlo por haberse dejado golpear de tan brutal forma, no sabía nada de peleas, nunca había sabido nada pero con el tiempo adquirió buena experiencia en advertir por medio de las heridas que tan interesante había sido el enfrentamiento, parecía que Trunks no hubiera metido las manos, como si se hubiera ofrecido al sacrificio.

Con las manos temblorosas Bulma introducía la franela, con la que limpiaba la cara de su hijo, en un agua tibia que se teñía de un escarlata más denso cada vez.

Con los parpados cerrados a causa de los golpes la veía moverse nerviosamente contenida en ira, entre las sombras de su mirada nublada, se sentía como un recién nacido, al menos así creyó que se veía el mundo el primer día que llego a la vida: irreconocible.

Lo dejo dormido, como cuando aun le cabía en los brazos, con la buena intención de comprenderlo, prohibiéndose a sí misma juzgarlo por querer morir y dejarla allí, en medio de un mundo que se caía a pedazos sobre de su cabeza.

Hacía mucho tiempo que la noche con su tacto de témpano no le recorría el cuerpo.

Hacía mucho tiempo que había aprendido a no temerle a las sombras ni a los susurros que la oscuridad soltaba de manera intermitente, soplos que le erizaban la piel, que le congelaban el animo y le llevaban de la mano al baúl de los recuerdos; para siempre desempolvar el mismo episodio de su vida, para sentirse flotar una vez mas como aquella noche mágica en que su vida había virado.

Las pupilas hipnotizadas de común acuerdo, el espacio entre uno y otro cada vez más pequeño, la sangre bramando furiosa dentro de ambos cuerpos. Las manos de él deslizándose suavecito sobre su boca, los ojos de ella cerrados ya para dejarse tatuar la piel con el aliento calido de Vegeta, quieta como estatua blanda solicitándole en el silencio la continuación, él comprendiéndole callado, rodeándola en sus brazos de acero para que no escapara, Bulma temblando de ansias al sentirse acorralada por la causa de su vigilia, moribunda por el aliento que la lengua principesca le robaba, permitiéndole desnudarla a ciegas mientras ella lo remedaba torpemente, por ser la primera vez que libraba un duelo de piel contra piel, oyéndolo reír por ser tan mala aprendiz, sintiéndolo envolver sus manos para mostrarle el camino, recostarla lentamente sobre el diván de piel chocolate en el que se había vuelto su delirio, devorarla dulcemente con su boca, dejar caer su peso en las caderas de ella, convertir sus muslos en un océano donde él se dejaba naufragar y olvidarse en el sonido de su respiración entrecortada donde quedaba exactamente la frontera de un cuerpo y otro y sentir un dolor gozoso coronado por un estremecimiento prehistórico y la voz de él jurándole al oído ser ella la única constelación que en su vida había recorrido tacto a tacto…

Les juro que aun me tiemblan las manos, de emocion, creo, por librarme de la maldicion, yo decia que me perseguia una maldicion, por que mis historias siempre se quedaban atrancadas en la pagina numero siete, con la constelacion no sé cuantas paginas escribi lo cierto es que fueron mas de siete.

Bueno ha llegado el momento de ponernos sensibles y agradecer de todo corazon a las personas que se quedaron para ver el final de esta primera parte: Alianzas, Cheko, Juanis, Tete, Danimagic, Apolonia 86, Aego, Super Vegeta, gracias por confrontarme, gracias por acercarme a Gunter Grass, Chechechicho, Misa!!! querida mia te prometo que en la secuela no se notaran los genes saiyas de Bulma, gracias Misa por quedarte conmigo, Sakuno, bienvenida, Marcela, gracias por desvelarte, gracias por acompañarme, Esplandian ¿que te puedo decir? esto no seria posible sin usted ni sin su apoyo y sus consejos. Soy una suertuda por tenerlos a ustedes como auditorio. Nos vemos, si Dios me lo permite el 16 de Septiembre con el primer capitulo de la secuela, en la que nos adentraremos en aquellos famosos tres años preguntandonos ¿que hubiera pasado si Bulma y Vegeta hubieran escuchado lo que Trunks le dijo a Goku?. Aun no se como se llamara pero la reconoceran por el summary. Que Dios los bendiga y los guarde. NOMICA.