Capítulo 9
El amor o la fuerza ... o la conveniencia
Todos los consejeros reunidos con el emperador, se mostraban impasibles escuchando sus palabras al enumerar las ventajas y desventajas de emparentarse con cualquiera de los pretendientes. Vasili se encontraba entre ellos, lo mismo que Baragos. El resto (unos 8 personajes vestidos magnificamente) eran en su mayoría ciudadanos de Constantinopla, a excepción de Ferdinand, un cortesano de origen frances y Michelotto, proveniente de Venecia
- ... y como veis, mis amigos, estamos ante un dilema frente a quien sería el esposo adecuado para la princesa ... vos sabeis tan bien como yo, las implicancias de esta boda quien quiera que sea el elegido ... ahora, ante mi incapacidad de tomar una decisión por mi mismo, es que solicito vuestro consejo ya que como tío, puedo tomar una decisión, pero como soberano debo apoyarme en el consejo vuestro
- Su Majestad Imperial - interviene uno - creo que en las circunstancias actuales y considerando las presiones turcas, es necesario poder optar por un candidato que nos traiga tranquilidad. Colocar a la princesa en la corte alemana o francesa es una buena opción
- ¿Acaso olvidais que lo que nos importa es sacudirnos de los turcos? - interviene Baragos - el duque de Neopatria es el único caballero capaz de defendernos de la amenaza infiel y además cuenta con alianzas en Italia y Alemania ... eso sin contar que por la edad es lo mas conveniente para la princesa
- La edad no cuenta en las bodas reales ... pero si os fijais en eso, el duque Hipólito le lleva seis años a la princesa, y el principe de Sajonia solo 4 - responde el consejero sin mirarlo
- A favor de ella ...
- Creo que las implicancias de una boda con cualquiera de los pretendientes - interviene Vasili - debe considerar cual será la posible respuesta de los turcos ... una boda con los pretendientes de Alemania y Francia haría que los turcos se sintieran tranquilos pero aceptar al duque Hipólito lo tomarían como una provocación ... todos conocemos que el duque ha combatido contra ellos sangrientamente y es un declarado enemigo de ellos ¿cual sería la reacción de Bayazid si aceptamos las pretensiones del duque?
- ¡Oid al moscovita! - exclama Baragos levantando los brazos - ¿acaso sugiere que bajemos la cabeza ante los infieles como ellos hacen ante los bárbaros mongoles, con tal de vivir un poco mas aunque sea de rodillas?
- ¿Acaso olvidais que mi principe ha derrotado a los mongoles en la Batalla del Don? ¿Porque esa animosidad contra los turcos justo ahora cuando eso no os ha caracterizado nunca? ¿tendrá algo que ver esa conversación con el consejero del duque? ¿ese sacerdote llamado Vilonga de quien se cuenta que una vez bendijo el empalamiento de toda una aldea sospechosa de colaborar con los turcos?
Baragos lo mira on odio y abre la boca para responder
- ¡Miserable ruso! ¿me acusais de ser sobornado para guiar al emperador por un camino que no sea el bienestar de Constantinopla?
- ¡Basta! - interviene el emperador - no os traje aqui para verlos pelear ... ni mucho menos para que aconsejeis en base a vuestros intereses y no el de la princesa y del imperio
- Vuestra majestad - vuelve a intervenir Baragos - el duque Hipolito reune las condiciones para ser un nuevo Cesar ... lo que necesitamos es aliarnos con cristianos fieles y no con cristianos amigos de los infieles ... ¿que mejor oportunidad que ahora para decirle a los turcos que no estamos dispuestos a soportar sus humillaciones? ¿acaso no es suficiente humillación tener que recibir a ese traidor de Niceas? ¿No es un insulto que el turco Bayazid nos lanza a la cara al enviarnos a alguien que se arrodilló en lugar de pelear?
- ¿Y con que proponeis respaldar dicha respuesta? - interviene el consejero - ¿que podemos oponer si Bayazid se presenta aqui con su ejército?
- Le opondremos nuestro valor y las murallas de Constantinopla que son inexpugnables ... Bayazid no se atreverá a atacarnos, pero si lo hace tal vez eso es lo que necesitamos para hacer que los reyes de Europa reaccionen ¿que mejor ejército victorioso que aquel que venga encabezado por un nuevo Cesar?
La elocuencia de Baragos hace efecto en la mayoría de consejeros quienes mueven la cabeza en señal de aprobación. El emperador asiente, pero mira a Vasili como pidiendo ayuda
- Vuestra Majestad - interviene - no olvideis que necesitamos considerar también al duque de Atenas
Algunos consejeros ríen y Baragos se adelanta
- ¿Como podemos tomar en serio la propuesta de ese duque impuesto por los florentinos? apenas puede controlar a sus súbditos y una alianza con el es lo mismo que nada
- Hipólito es también impuesto por los florentinos - dice Vasili - lo mismo que Nerio de Corinto ... cualquier movimiento que hagan ambos duques contra los turcos deberá contar con el apoyo de Nerio y de Florencia ... así que bajo ese punto de vista, la alianza con el duque de Neopatria vale tanto como una con el de Atenas ... recordad Vuestra Majestad, que Atenas siempre ha sido un símbolo del imperio que os fue arrebatada por los franceses y luego por los españoles ... un matrimonio podría regresar Atenas al imperio lo que sería un gran prestigio para nosotros y no molestaría a los turcos
Baragos iba a replicar airadamente pero en eso la puerta se abre y hace su ingreso un personaje que nadie esperaba y ante cuya presencia se inclinan los que se reponen de la sorpresa ya que este avanza decididamente hacia el emperador quien se pone de pie para recibirlo
- Espero Vuestra Majestad que la decisión no haya sido tomada sin escucharme primero
- Por supuesto que no ... sea bienvenido honorable Teodopulus, Patriarca de la Iglesia de Constantinopla
El duque estaba mas que sorprendido al contemplar la enorme flota que se presentaba ante su vista. Imposible intentar escapar a esas veloces naves solo le quedaba apreciar el espectáculo. Cerca de cincuenta naves en perfecta formación aparecen ante los cristianos quienes decidieron esperar a ver que sucedía.
- ¿Que hacemos? - exclama Fray Tomas - ¿acaso esperaremos aquí antes que nos aborden? ¡debemos huir!
- Intentar escapar era inútil y solo llamaremos la atención de los turcos que no dudarían en cazarnos - responde Philip - debemos confiar en que no nos han reconocido y tratarde dialogar
- ¿Dialogar? ¿dialogar con los enemigos de Cristo? - pregunta el sacerdote - ¿Y os llamais caballero de San Juan?
- Soy un caballero y un soldado inteligente ... y la primera regla del soldado es no dejarse matar estúpidamente ... y no volvais a poner en tela de juicio mi honor de caballero u os arrojaré al mar
Ettore no interviene, mas intrigado por aquella flota "esta flota no es de vigilancia ... es una flota de guerra que se ha movilizado por algo ... ¿será que el Sultán está preparando una campaña contra Europa y no contra Asia como nos quiere hacer creer?". La nave capitana de los turcos se adelanta, cosa que llamó la atención de Philip. Cuando el navío otomano estuvo lo bastante cerca, ve a los soldados turcos perfectamente alineados pero al parecer sin intenciones de abordar la nave. Un hombre pulcramente vestido y con insignias que denotaban su rango se adelanta para hablar
- Os saludo ... me preguntaba quienes podrían ser aquellos audaces que se aventuren en nuestro mar y solo podía ser un caballero de Rodas ... os saludo Philip Aran
- ¿Os conoce? - le pregunta el duque estupefacto
- Es un placer veros ... Mustafá Pasha ... no sabia que os habian hecho comandante de una flota
- El Sultán es generoso con aquellos que le sirven bien ... deberiais intentarlo mi querido Philip
- Soy leal a mi orden y a mi fe ... lo mismo que vos
- Buena respuesta ... no esperaba menos de vos ... y ya que quereis seguir siendo enemigo del sultán ¿no cree que me veré en la necesidad de abordaros?
- Podeis intentarlo, Mustafá, pero no creo que sea tan fácil
- Oh ... evitemos la violencia, amigo mío ... abordaré vuestro barco en son de paz para poder conversar mejor y espero que tengais algo refrescante como la última vez que fui vuestro invitado
Philip sonríe y asiente y hace una señal a uno de sus hombres quien entra a los camerinos para salir con un pellejo de vino. Fray Tomas no salía de su asombro
- ¿Acaso conoceis a ese musulmán? ¿acaso le pemritireis subir a esta nave y brindar con el?
- ¿Y porque no?
- Es ... ¡es un pecado!
- No me abrumeis con sofismas teológicos, padre ... ambos somos guerreros y no hay nada que me prohiba ser amigo de un musulmán que siempre ha luchado con honor a diferencia de muchos cristianos que conozco ... además, este es mi barco y yo decido quien sube y quien no
- Pero ...
- Abra los ojos padre ... no podemos encerrarnos en nuestra fe y rechazar todo lo que está fuera de ella ... ¿como podriamos alcanzar el reino de los cielos si no reconocemos a nuestro prójimo en cualquier lugar? somos enemigos por las circunstancias pero eso no significa que no podamos brindar juntos cuando no es necesario pelear ... además estamos en sus manos, por si no se ha dado cuenta
El turco, ya había subido a un bote y se acercaba con su escolta. Al llegar al barco cristiano, el propio Philip lo ayuda a subir y lo acompaña a cubierta donde los esperaba el vino
- ¡Jaja! como buen musulmán, no puedo tomar vino ni siquiera en mi propio barco, pero creo que Alá perdonará ya que estoy en un barco cristiano
- Pues ... deberiais ser prisionero mas a menudo para que podais disfrutar de un buen vino español
- Teneis razón ... pero si cayera prisionero tan a menudo estaría fregando cubiertas en lugar de mandar a hacerlo ... veo que teneis invitados especiales
- Os presento a mi señor, el duque de Atenas Ettore de la Guardia ... estoy escoltándolo a Constantinopla
- ¿Constantinopla? ¿acaso es otro pretendiente a la mano de la princesa?
- Lo es ...
- Pues en ese caso no os demoro mas ... pero antes tomaré otra copa de vino ¡jaja! este vino está mejor que aquella vez que disfrutamos juntos en Esmirna, mi buen Philip ... deberíamos darnos tiempo para recordar aquella jornada
- Creo que tal vez haya oportunidad
- Os diré que haremos ... adelantaos ... y nosotros cubriremos vuestras espaldas a prudente distancia
- No creo que entrando al puerto de la ciudad escoltados por navíos de guerra turcos sea bien visto por los bizantinos
- Lo se ... lo se ... será suficiente distancia y nos aseguraremos que nadie os moleste, además, seguimos el mismo camino
- No creo que ...
- Vamos ... además no os disteis cuenta que os seguían ... mirad allá
Philip mira hacia la dirección que le indicaba el turco. Una columna de humo se elevaba de un punto en el horizonte ... era obvio que un barco estaba siendo hundido ... muy pronto se hizo visible una línea de barcos
- ¿Acaso ... ? - pregunta Philip sin terminar de decirlo
- Creo que alguien os seguía y ese alguien se negó a ser abordado por los barcos que envíe por esa dirección
- ¿Acaso sabiais que me encontrariais aqui?
- No sabía que os encontraría a vos
Philip mira al turco quien solo le devuelve una mirada impasible, pero entiende el sentido de aquello
- Si me perdonais, me llevaré este buen vino como botín de este abordaje y podreis seguir vuestro camino ... estaré cerca ya que como dije, seguimos el mismo camino
- ¿Que es esta flota? - pregunta el duque - ¿adonde se dirige?
- Me temo que no podré contaros eso ... pero no os preocupeis ... solo debemos entrar al Mar Negro para poder asegurar nuestras fronteras ... ni vos ni Constantinopla os debeis preocupar ... bien, ha sido un placer departir con vos, Philip ... que tengais buen viaje
Mustafá hace una inclinación de cabeza y se retira hacia su nave, que se aparta de la cristiana para unirse al resto de su flota. Ettore aún no podía creer en su suerte
- ¿Como es que conoceis a ese infiel? - pregunta el sacerdote
- Fue mi prisionero cuando combatimos cerca de Esmirna ... luchó valientemente y rindió su espada ante mi tras el duelo que sostuvimos
- ¿Y porque no lo habeis matado en esa ocasión?
- Soy caballero, no verdugo ... y yo solo mato en el campo de batalla
Philip se aparta dejando al sacerdote con la palabra en la boca pero se acerca al duque para hablarle
- ¿Habeis visto, mi señor? creía que aqui se luchaba con el infiel y no se tomaba vino con el
- No os quejeis tanto, fray Tomas ... en el campo de batalla se cosechan tanto odios como amistades ... lo que importa es el honor de haber hecho bien y estar en paz con nuestra conciencia ... debería estar agradecido ¿os habeis preguntado que hubiese pasado de haber sido otro y no ese tal Mustafá el que nos abordara? ... creo que la mano de Dios está en eso y es Dios quien nos empuja a Constantinopla
Reynald abrió los ojos y la luz del día lo hizo volverlos a cerrar. Vagas imágenes llegaban a su cabeza que le evocaban recuerdos de violencia, una violencia que lo había sometido y sintió sus efcetos al tratar de moverse. Se da cuenta que su ropa estaba rota y había manchas de sangre seca. De pronto, un chorro de agua fría cae sobre el que lo despabila pero a la misma vez lo hace ponerse eufórico por lo que se para rápidamente. Las imágenes se van aclarando y se ve rodeado de hombres. Trata de salir de aquelk círculo, pero un golpe en el estómago lo vuelve a derribar. La voz de mando no se hizo esperar
- ¡Alto! ¿que pretendeis dañando la mercadería? ya dejen de jugar con sus iguales
- Perdonad señor ... lo que pasa es que esta carroña ...
- ¡Silencio! ahorrame tus tonterias para cuando quiera reirme ... no salvé a este pobre diablo para que ahora tu quieras matarlo
El idioma en el que habían hablado fue inentelegible para el campesino frances, pero se da cuenta rápidamente que ya no está en el barco pirata que lo había capturado. Este era diferente, pero a medida que se iban aclarando las imágenes se da cuenta que su destino no hbía cambiado mucho. Las vestimentas y las armas le hacían ver que estaba en otro barco pirata
- ¿Entiendes lo que digo? - le dice el hombre alto y barbado (sin duda alguna el capitán) y Reynald no dice nada pero sacude su cabeza en señal de negación
A una señal del capitán, dos piratas traen a rastras al viejo marino que había sido compañero de Reynald en la bodega
- Tu si me entiendes ... ¿quien es este hombre?
- Es un ... francés, noble señor
- Por las barbas del profeta que he capturado barcos pero no uno tan curioso como en el que estaban ustedes ... camino a la esclavitud pero fue muy gracioso verlos a ustedes matarse entre si y tratar de descuartizar a su compañero de desgracia ¿porque?
- Los demás lo consideran un maldito de Dios ... cometió pecados en su país y se embarcó trayéndonos la mala suerte
- Vaya ... supersticiones ... pues, si he de creer en ellas, diría que su amigo a mi me trajo la buena suerte. No solo tengo un cargamento que puedo vender bien, sino tesoros que ese perro de Abdul tenía escondidos ... ahora el yace en el fondo del mar junto con sus hombres ... bueno, sus historias y miserias no me interesan ... la única duda es lo que haré con ustedes
la voz de "barco a la vista" atrae la atención de todos los hombres y en eso, un barco se divisa en lontananza. Reynald por un momento desea que sea un barco cristiano que lo salve de aquel destino, pero la tranquilidad de los piratas le hace ver que no estaban esperando a un enemigo
Muy pronto ambos barcos están cerca. Tras una corta espera, un hombre alto sube a bordo. Reynald se queda sorprendido. Las vestimentas y las armas del recien llegado eran cristianas "¿que es esto? ¿es que cristianos pactan con musulmanes para la piratería". El capitán recibe al recien llegado con tranquilidad
- Veo, amigo Mohamed, que habeis hecho buena presa hoy
- Asi es Robert ... como te dije, soy bueno en mi oficio
Ambos se ponen a sacar cuentas mientras los piratas mostraban la mercadería capturada, desde especias y productos de intercambio, hasta joyas y oro
- ¿Deseas llevar tu parte ahora? - le pregunta Mohamed
- Creo que sería bueno aligerarte de algo de peso ... no te vayas a hundir
- Que generoso eres Robert
- Supongo que me estás mostrando todo ¿verdad?
- No insultes mi honor, normando ... yo cumplo lo pactado
- De acuerdo ... no os ofendais ... es que no me has hablado nada de los esclavos
- Lo olvidaba ... tenemos cerca de 30 hombres ... estos dos son de ese grupo
Mohamed señala a Reynald y su compañero y Robert Guiscardo se les acerca
- ¿Son cristianos? - pregunta en siciliano
- Lo somos - responde el viejo - el es francés
- ¿Así? - lo mira el normando para luego hablarle en perfecto frances - ¿cual es tu nombre?
- Reynald ... señor
- ¿Que haces tan lejos de tu país? no pareceis ser hombre de mar
- Trataba ... trataba de llegar a Jerusalen ... señor
El normando se pone serio y habla sin mirar a Mohamed
- Quiero que todos los que son cristianos pasen a mi barco
- Solo te corresponde 12, Robert
- Te compro el resto ... coge lo que valen de lo que me estas dando y no quiero discutir mas
- Bueno ... es tu parte ... que sea como dices
Mohamed da la orden y los hombres son sacados de las bodegas y trasladados en botes al barco de Robert, quien es el último en abandonar la nave
- Quiero que en dos días nos encontremos en Cilicia ... estoy preparando una expedición a Egipto para saquear los litorales ... quiero que me acompañes
- Allí estaré
- ¿No te molesta combatir contra tus hermanos musulmanes?
- Yo ahora soy un renegado
Robert aborda su bote y se dirige a su nave. En el bote lo acompañaba Reynald
La noche llegaba ya a Constantinopla y el hermoso atardecer arrojaba las últimas luces del sol sobre el mar. Irene contemplaba aquel panorama extasiada. Conocía poco el mar y el poder disfrutar de su vista era un extraño privilegio
- ¿Pensais en vuestro joven enamorado? - le pregunta Carmesina al verla tan silenciosa
- Es en lo último que pienso, Alteza
- ¿No es curioso mi querida Irene? a ambas nos ha tocado ser pretendidas sin desearlo ni buscarlo ... justo cuando nos conocimos os pregunté sobre el amor ... no pensé que las respuestas vendrían solas
- ¿Acaso vos ya la habeis encontrado?
- No lo se ... la mirada del duque Hipólito sigue en mi memoria como si el estuviera aqui presente, en esta habitación. ¡Oh Irene! ¿estaré realmente enamorada?
- ¿Como podeis enamoraros del primer idi .. digo, del primer caballero que veis? ¿acaso el amor es algo tan inmediato?
- ¿Como saberlo? es mas ¿como podeis saberlo vos? ¿es que acaso no creeis en el amor?
- Lo que he vivido mas cercano al amor es con la zarina madre ... y para que yo llegará a quererla tomo tiempo ... creo que el amor es algo que puede nacer en nosotros pero es algo que se cría y se cuida ... es por eso que me atrevo a deciros que solo estais fascinada con el gallardo duque
- Vamos Irene ... ¿no me digais que no os sentis impresionada por su repentina aparición después de haber desafiado a los turcos solo para llegar a mi? ¿no pensais que fue algo valiente y galante de su parte?
- Le haceis la pregunta a alguien que vio como el tártaro le disparó una flecha al cosaco con mucha precisión solo por salvarme la vida, arriesgó su vida al entrar a palacio y luchó el solo contra los varegos para después renunciar a su gente y a su oro por mi ... y todo eso me importa muy poco ¿como podría impresionarme por una simple cabalgata?
- veo que no sois la indicada para hablar de amor ... de pronto siento pena por el joven mongol ... a propósito, no lo he visto en todo el día
- Tal vez debe estar sentado sin hacer nada ... los tártaros son fieros guerreros pero después de eso, son la gente mas ociosa que podais imaginar
Yazin, Alseci, Schelotto, Basilio, Kemal y Nestor, tomaban buen vino en una taberna. Tras mucho buscar, pudieron comer y beber a gusto ya que la mayoría de lugares no querían atender a un mongol y a un armenio. Al final tuvo que imponerse la autoridad de Basilio para ser atendidos. Yazin pensaba si valía la pena que el emperador forjar una alianza con ellos por salvar a esa gente
- No os lleveis tan mala impresión de mi ciudad - le dice Basilio a Yazin en su idioma - no todos somos así
- ¿Como habeis aprendido mi idioma?
- Combatí contra ustedes en la batalla del río Don. Tuve que pasar mucho tiempo en Rusia y decidí aprender vuestro idioma con los prisioneros tártaros cuyo premio fue dejarlos en libertad
- ¿Acaso sois vos el que liberó a mi primo quien cayó prisionero en esa batalla? ¿el famoso Vasil, el llamado, "el sabio"?
- Pues, los tuyos me dieron un nombre ruso ... no sabían que me llamaban sabio
- Pues, gracias a tu fama es por lo que estoy aqui
- ¿A que se refiere? - pregunta Alseci
- Vasil enseñaba a los prisioneros a leer y escribir, además que les enseñaba cosas de las que jamás habían oido ... las historias de mi primo despertaron en mi el deseo de conocer mas de aquellas historias ... lo que menos esperaba era encontrarlo aqui
- No creí haber despertado tanto entusiasmo en vos principe ... me alegro y celebro por ello ... pero os agradecería que me llamara Basilio ... soy bizantino y no ruso
- ¿Y como es que vos estais aqui ahora?
- Al regresar, el emperador me dio el mando de la guarnición de la ciudad ... hubiera preferido algo mas tranquilo ... estoy cansado de guerras pero la situación actual necesitaba a alguien experimentado en caso de un futuro sitio a la ciudad. Al menos he podido crear una guarnición eficiente aunque no puedo decir lo mismo de la guardia imperial ... parece que los consejeros se empeñan en tener una guardia débil y manejable, pero por suerte, los varegos permanecen con el emperador, al igual que un contingente de los caballeros de Rodas
- Ahora todos están reunidos - interviene Schelotto - decidirán el destino de la princesa y con ello tal vez de Constantinopla
- Si ... he de reconocer que es cierto, que de este matrimonio depende el futuro de Constantinopla ... los tiempos en que el imperio era la fortaleza de Europa han pasado y no creo que regresen. Lamentablemente eso es lo que se cree comunmente pero me temo que ni siquiera ese matrimonio salvará al imperio ... quienquiera que sea el esposo de la princesa, eso no significará mucho ... los reyes esperan que el emperador o su hijo mueran para que las casas de Europa puedan reclamar el trono ... pero yo creo que la importancia del matrimonio está desde un punto de vista mucho mas elevado
- ¿Que quereis decir? - pregunta Alseci
- ¿Habeis oido hablar de la "diosa blanca"?
El barco donde iba el duque ateniense se encontraba anclado frente a las costas de Anatolia. Mustafá Pasha les ofreció protección para que partieran mañana temprano y no se expusieran a los peligros de la noche lo cual pareció extraño a Ettore quien sentía que era urgente llegar lo mas pronto a la ciudad. Le expuso sus dudas a Philip cuando este estaba tomando un bote para dirigirse a la costa
- No os preocupeis, mi señor. Mis hombres os protegeran pero dudo que haya un ataque bajo las narices de toda la flota turca
- Pero ... creí que era urgente llegar
- Y lo es ... pero también debemos ser prudentes
Ettore cae en cuenta que hay varios botes que podían distinguirse en la oscuridad y llama la atención de Philip
- No os preocupeis ... haran guardia para prevenir cualquier sorpresa ... solo haced caso a lo que os indique el caballero Segismundo y estareis bien
- ¿Adonde vais?
- Debo atender algunas cosas en tierra ... no os preocupeis
Philip se va, dejando al duque en un mar de incertidumbre. Sin querer pensar nada mas, se va a su camarote a descansar
El caballero de Rodas llega a tierra. Un grupo de jinetes lo aguardaban. El que se adelanta a hablar con el es Mustafá
- Supongo que lo habeis dejado bien seguro
- Pensais bien ... ¿vuestros hombres vigilan el barco?
- Si ... hay botes que lo rodean ... serán relevados cada seis horas ... pero os confieso que no entiendo bien lo que pasa
- Amigo mío ... vos conoceis bien cuales son las instrucciones
- necesito mas explicaciones ... mi juramento en Esmirna fue mas por presión que por convicción ... mis hombres preguntan el porque ayudo a los cristianos ... eso podría traerme problemas con el Sultán
- Bien ... Mustafá Pasha ... la orden es hacer que el duque llegue a Constantinopla ... porque el, y solo el debe casarse con la princesa Carmesina Paleóloga
- Pero ...
- No hay peros ... la princesa bizantina debe ser llevada a Atenas para que el destino se cumpla ... destino que unos seres inmundos quieren detener ... ¿los tienes?
- Así es - Mustafa hace una señal - ¡traedlo!
Sus hombres traen a rastras a un hombre de aspecto fiero que se revolvía y trataba de morder a sus captores
- Fue el único que sobrevivió ... todos los demás prefirieron morir ... a este lo capturamos a tiempo
- ¿A quien obedeces? - le pregunta Philip fuertemente - ¡habla!
El hombre levanta la cabeza dejando ver una tez fiera que no se podía saber si era de occidental o musulmán. Una torva sonrisa se dibuja en su rostro
- Nunca lo sabrás ... solo el día que llegue tu muerte ... los grandes señores esperan el momento y tu princesa nada podrá hacer ...
Philip iba a contestar cuando el hombre se contorsiona y se sacude con los ojos en blanco hasta quedar inmóvil. Los turcos lo revisan y uno dice laconicamente
- Esta muerto ... se ha tragado su lengua
- ¿Que? - exclama Mustafá - ¿acaso se dejó capturar solo para matarse ante nuestros ojos?
- Exactamente - responde Philip - ese era el mensaje ... para asustarnos ¿ahora te das cuenta a lo que nos enfrentamos?
La comida empezaba en el palacio del emperador, mientras la gente esperaba que el anuncio de la boda se diera para empezar a celebrar. El pueblo amaba a la princesa Carmesina y deseaba ver su felicidad, alejarla del peligro de vivir en una ciudad amenazada como Constantinopla y el poder a su vez gestar una alianza que los ayude. La música se deja escuchar en el palacio donde los músicos tocaban piezas alegres para el entretenimiento de la familia imperial y los invitados. El centro era ocupado por el emperador mientras que a su derecha estaba Manuel y a su izquierda Carmesina. Los pretendientes ocupaban lugares de honor a los lados de la familia imperial. El patriarca de la ciudad ocupaba el lugar al lado de la princesa, evitando que el joven Hipólito se sentara a su lado. Alejo y los demas invitados ocupaban las mesas laterales que en forma de herradura conformaban el comedor de palacio. Los servidores personales estaban de pie y entre ellos, Irene, ocupaba su lugar detrás de la princesa
- Supongo que Vuestra Majestad aún no ha tomado una decisión - le pregunta Alejo Niceas
- De ser así ya os lo habría comunicado, Alejo Niceas ... como dije, espero la llegada del duque de Atenas para poder anunciar mi decisión, pero he de reconocer que tengo sabios concejos no solo de mis consejeros, sino de mis hijos y del Patriarca de nuestra ciudad ... así que esteis tranquilos que sea cual sea la decisión que se tome, será la mas sabia
- Confío en los sabios consejos del Patriarca - interviene Hipólito - pero os rogaría que tengais en cuenta la voz del corazón
Carmesina lo mira y le sonríe e Hipólito se la devuelve levantando su copa
- Brindo por la felicidad de la princesa y de su futuro consorte quien quiera que sea
Todos hacen el brindis a excepción del Patriarca quien no coge su copa, llamando la atención del duque
- ¿No estais de acuerdo conmigo su santidad?
- Disculpadme señor, pero yo no bebo vino ... pero debo estar de acuerdo con sus palabras y justo el consejo que le di al emperador era que tomara en cuenta la voz del corazón
- Sabias palabras, Patriarca
La cena siguió en medio de la música. Hipolito le hizo una señal a uno de los siervos quien le transmite su mensaje a los músicos. Hipólito se pone de pie
- Quiero tener el placer de poder danzar una pieza con la princesa. Tal vez no sea yo el elegido pero quiero al menos poder llevarme un recuerdo imborrable de mi estancia en Constantinopla
Carmesina se queda de una pieza y el emperador no sabe que decir
- No acepteis padre - le dice Manuel al oido - lo que pretende el es ganarse los afectos de Carmesina ... tal parece que tenemos un espía en el consejo que le ha contado vuestra decisión
- No hagais un desaire aqui señor - interviene el Patriarca - dejadlos bailar ... yo haré el resto
Juan V hace una señal afirmativa y los músicos empiezan a tocar. carmesina se ponde pie con elegancia al igual que el duque y ambos se encaminan al centro del salón donde comienzan a ejecutar los pasos de la danza. El Patriarca ya se había puesto de pie y hablaba con los demás invitados, mientras Hipólito miraba a los ojos a la princesa
- Juro por Dios que vuestros ojos son las estrellas mas brillantes que han iluminado esta noche, Vuestra Alteza
- Os agradezco el cumplido pero creo que no podemos bailar y hablar al mismo tiempo, mi señor duque
- Sois sensata, mi princesa ... pero no es posible bailar con vos sin quedar extasiado por vuestra belleza ... si no os lo digo no podría bailar con soltura
Carmesina iba a contestar cuando son interrumpidos por el principe Manuel
- Perdonad, señor duque, pero no acapereis la atención de la princesa. Vos teneis razón que esta sea quizás la última noche que podremos tener el placer de bailar con mi prima y ahora es mi turno
El duque no tiene mas remedio que apartarse con una reverencia mientras el principe bailaba con la princesa
- Sois muy oportuno, querido primo - le dice Carmesina seriamente
- No os lo tomeis tan a pecho, prima ... además, mi deseo de bailar con vos son ciertamente sinceros y supongo que de los demás invitados también
Carmesina mira al resto de invitados en cuyo rostro se adivinaba el deseo de compartir ese momento con ella. Hipólito también se da cuenta y ve que tendría que esperar mucho tiempo antes de volver a bailar con la joven bizantina, así que no le quedó mas remedio que comer mientras aguardaba
Después de que todos se sacaran el gusto, el emperador ordenó que no se tocara mas y que la princesa fuera a sus aposentos. Hipólito se marchó poco después, muy disgustado ... aunque tenía un plan alternativo para esa noche
Yazin, Alseci y Schelotto habían decidido no cenar con el emperador. Aunque no habían sido invitados, eso no los había ofendido ya que Alseci sabía que preferían ocultar su presencia a los embajadores turcos y Yazin no se dio por enterado, aunque Alseci suponía que fue para evitar alguna escena desagradable de algún presente ante la vista del mongol. De todos modos, los tres preferían continuar con Basilius y sus dos acompañantes. El armenio que usaba armas turcas y el muchachito con ropas de campesino que hasta ahora no había dicho una palabra
- ¿Es que acaso un comandante bizantino quiere resucitar cultos antiguos? - le pregunta Alseci al retomar el tema que les había mencionado Basilius en la taberna
- No os confundais maese Alseci ... soy cristiano, ambos lo somos aunque con distintas formas de aceptar nuestra fe ... ambos somos hermanos en Cristo, pero mi idea es recoger un ideal distinto ... un ideal que puede servir, no al imperio solamente sino al mundo entero
- No os comprendo ...
- ¿Acaso no ve en lo que nos hemos convertido? podemos llamarnos caballeros de la cristiandad ... pero no representamos nada especial ... los cruzadas decían combatir por Cristo pero eso solo fue excusa para rapiña y matanzas ... he visto ideales elevados entre nuestros enemigos, los musulmanes pero preferimos luchar por un hipócrita rey cristiano simplemente porque le negamos esas cualidades a los musulmanes ... ¿creeis seriamene que matar mujeres y niños nos llevará al paraiso? hace tiempo deje de creer en ello ... he sido soldado demasiado tiempo para darme cuenta que debo de hacer algo para al menos cambiar lo que significa ser un caballero cristiano
- ¿Acaso sugeris convertirnos al Islam?
- Nada de eso maese Alseci ... las rapiñas de los soldados turcos son tan terribles como la de los reyes de occidente ... pero entre ellos también hay caballeros con nobles ideales ... ¿porque no hacer de Constantinopla el nuevo centro de una orden que recoja lo que es ser un miembro de una orden de Caballería? ¿no cree que esos ideales no podrían hacer comprender a los demás que de nosotros solo pueden esperar el bien? a alguien que respetas no atacarías y mas bien escucharías ... ¿eso no nos ayudará a hacer un mundo mejor?
Alseci se quedó pensando. Había sido soldado demasiado tiempo para saber que en los campos de batalla eran los lugares menos indicados para buscar los ideales de caballerìa. Las masacres y los gritos de las victimas inocentes llegaban a sus oidos ¿porque no pensar en algo tan sublime como una verdadera orden de caballería?
- Vuestra idea no es nueva, noble Basilio ... olvidais que antes existió la Orden de los Caballeros Templarios ... en España están los caballeros de la orden de Calatavra y no muy lejos, tenemos a la Orden de San Juán ... ordenes pueden haber y siempre habrán
- Lo se ... pero, imagine a una orden que integre a todos por igual ... solo imagine que, tal como hacemos ahora, aqui nos reunamos caballeros musulmanes y cristianos ... ¿porque cerrarle las puertas a alguien solo por su fe? ¿es que no todos aqui buscamos un mundo mejor?
Maese Alseci iba a contestar cuando Yazin se para. Habia perdido el hilo de la conversación hecha en griego, lo cual le hizo recordar a Irene y que mañana tenían otra lección, diciéndole así a Alseci quien asiente con la cabeza
- Creo que nos volveremos a encontrar Comandante Basilio ... permaneceré un par de días mas en Constantinopla y tal vez podamos hablar sobre su idea
Basilio asiente y ambos se despiden. La ciudad ya era oscura y los tres se apresuran en partir. Basilio los ve perderse en la oscuridad y la mano de Kemal se posa sobre su hombro
- Tal vez debisteis haberles dicho la verdad ... - le dice el armenio
- Es muy pronto para ello ... todavía muy pronto
La joven princesa miraba su rostro en una pulida superficie de metal que reflejaba su imagen. Por primera vez, la joven bizantina se daba cuenta que podía considerarse hermosa y que eso ejercía un poder sobre los hombres. Lo había visto durante el baile y sentía que el amor había llegado a ella
Irene estaba parada frente a ella sin decir nada y la joven princesa se lamentaba que la joven esteparia fuera tan mal confidente. Sabía que los sufrimientos habían forjado su caracter y esto no la hacía una buena compañera para conversar sobre sus sueños pero pese a la desilusión, la comprendía. Curiosamente, Irene pensaba lo mismo. Se daba cuenta que la princesa caminaba por la senda que separaba a la niña de la mujer. Irene no había caminado por esa senda. Ella se había tenido que convertir en mujer demasiado pronto y sencillamente no sabía que decir para facilitarle la vida a esa princesita que hasta ahora lo había tenido todo fácil. Pero al menos había decidido hacer el intento
- ¿En que pensais Alteza?
- Os dije que no me trateis con tanto protocolo ... estamos solas, pero respondiendo a vuestra pregunta, estaba pensando en el joven duque ...
- ¿Mirando el espejo?
- Oh ... es que recordaba cuando una de mis antecesoras, la princesa María se conoció con Roger de la Flor, el jefe de los almogavares, en un baile, ella le preguntó el porque de su aflicción y el le dijo que era por una mujer, cuyo rostro no podía olvidar y cuando ella le preguntó por esa mujer el le dijo que su rostro lo vería en esta pieza que llevo ahora en la mano ... en ella, la princesa vió su propio rostro ... fue este espejo el que Roger de La Flor le entregó en su mano ... pensabe que el duque de Neopatria me entregaba uno igual
- Sois muy romántica
- ¿Como no serlo? ¿no os parece romántico el gesto de Roger de la Flor?
Irene sonrío maliciosamente y se pasa la punta de la lengua por los labios
- ¿Que os causa gracia?
- Recordaba al tártaro
- ¿Que? ¿no me digais que ha sido romántico con vos?
- ¿Esa bestia? no ... hoy incluso lo abofeteé ... solo cuando buscaba algo que leer para la lección, me topé con unos pergaminos sobre la historia de vuestra dinastía ... allí leí algo sobre Roger de la Flor ... vuestros historiadores no hablan bien de el
La princesa suelta el espejo y baja la cabeza pero Irene continua
- Según ese libro, De la Flor era un truhán sanguinario que arrasó la Anatolia en su lucha contra los turcos, cuando estaba al servicio del emperador. Como se hizo dueño del Asia reclamó mas privilegios y presionó al emperador y el tuvo que nombrarlo Cesar, reconocerlo como dueño de los territorios conquistados y darle la mano de la princesa. El heredero Miguel no aceptó y a la primera oportunidad lo hizo asesinar ... eso si fue un buen final romántico
La princesa la mira con tristeza
- Sois cruel conmigo ... os hablo de amor y vos me hablais de guerra y horror
- ¿Cruel? solo os abro los ojos princesa ... hablais de amor pero no os dais cuenta de los sufrimientos de aquellos de quienes la historia no habla ... ¿cuantas historias de amor cortó Roger de la Flor antes de que cortaran la suya? ¿creeis vos que puedo pensar en amor cuando veo a los nobles hacer los suyos destruyendo los míos? Vos algún día gobernareis algo y debeis daros cuenta que muchos pierden cuando los nobles ganan
Carmesina no se molestó, solo la miró con profunda tristeza
- Has sufrido mucho en tu vida ¿verdad?
- Tenía ocho años cuando mi aldea fue destruida por los tártaros ... ante mis ojos, mi madre fue violada y mis hermanos degollados ... mi padre murió antes, tratando de defendernos ... yo era demasiado niña para que me hicieran lo uno o lo otro así que me vendieron como esclava ... jamás tuve nada de afecto hasta que llegué a manos de la zarina ...
- Lo siento ... a veces me siento mal el estar aquí, en esta posición privilegiada
- Creame que es la primera vez que escucho eso de algún noble, princesa
- ¿No me odiais entonces?
- Sois buena princesa ... tenemos la misma edad pero yo he vivido mas que vos ... no quisiera que sufrierais al daros cuenta que el mundo es distinto al que habeis conocido hasta ahora ... el sufrimiento no se alivia con solo limosnas
Carmesina se pone de pie y coge de las manos a Irene. con una sonrisa en los labios que desarmó la hostilidad de la esteparia
- Yo quisiera que seais feliz aqui ... no se que es lo que deseais pero trataré de cumplir vuestros deseos ... ¿no teneis uno?
- No tengo idea de que pueda pediros, princesa
- Uhmmm ... creo que tengo una idea ...
Los tres hombres llegan a palacio en medio de la oscuridad. Los guardias los reconocen y los dejan pasar. Poco habían hablado en el camino pero dentro de palacio, Schelotto le pregunta a Alseci
- ¿Que opinais de lo dicho por Basilio?
- No se que opinar ... es lógico que se piense en órdenes de caballería ... pero todas esas órdenes se formaron para luchar contra los musulmanes y no para incluirlos
- La idea suena interesante ... luchar por el verdadero sentido de la caballería sin prejuicios religiosos
- Pero imposible ... no hay en toda Europa nadie que quiera apoyar a una orden que confraternice con los musulmanes ... uhmmm parece que nuestro joven príncipe ya se va
Ciertamente, Yazin hace un gesto de despedida y se separa de ambos. No había entendido nada de la conversación y ya estaba aburrido de estar en silencio ... Alseci lo ve irse e iba a continuar su camina cuando se percata que el joven mongol no se encaminaba a sus habitaciones ...
La oscuridad de palacio solo era debilmente contrarrestada por las antorchas y lamparas que alumbraban algunos ambientes de la residencia imperial. Los varegos caminaban regularmente custodiando a la familia imperial. A lo lejos, Hipólito y Vilonga observaban
- Malditos rus ... ¿es que nunca se cansan? - dice el joven duque
- No os preocupeis señor ... las fuerzas que apoyan vuestra causa os darán alas y discreción para que podais cumplir vuestro cometido
- Aún no estoy muy seguro de eso ... si me descubren será una afrenta al emperador y me matarían
- Como ya os dije, mi señor, a petición del Patriarca de Constantinopla, el emperador ha dejado la decisión en manos de la princesa, es decir que obtendrá su mano aquel que se gane su amor ... y ahora es el momento de asegurar dicho amor ... debeis entrar a los aposentos de la princesa y decírle que estais enamorado de ella ... no creo que la princesa pueda resistirse. Es una niña romántica y soñadora y vos sois una mejor opción que los otros
- Os entiendo ... solo que ... bueno ... espero que todo salga bien
Tras unos minutos de espera, el joven duque se descuelga de la ventana y consigue eludir a los guardias, quienes al parecer se habían relajado, e ingresar a los otros ambientes de palacio donde reposaba la familia imperial. Se mantuvo escondido en el sitio señalado por unos minutos a la espera e acuerdo a las instrucciones de Vilonga
No pasó mucho tiempo antes de que aquella figura femenina se deslizara por los pasillos de palacio. Los varegos no le prestaron atención ya que era conocida, pero al parecer estaba al tanto de los planes del duque. Cuando los varegos se retiraron, la doncella se acerca adonde esperaba escondido el duque
- Seguidme señor ... ahora es el momento
El pasillo estaba oscuras y el corazón del duque se encogió, temeroso de lo que podía venir. Ese ancestral miedo a la oscuridad que por ahora era la aliada del duque. Sigilosamente se deslizan por los pasillos
- Los varegos se están reportando con su comandante para recibir instrucciones ... no tardarán mucho ... por aqui
La doncella lo lleva por otro pasillo apagando su vela y finalmente llega a una habitación cuya puerta le denotaba la condición de la persona que dormía allí
- Tened cuidado ... su doncella personal duerme en la habitación contigua y hay un acceso inmediato a su cuarto ... recordad que debeis salir antes que despunte el alba para poder eludir a los varegos ... no se porque estos días han estado extremadamente cuidadosos con la princesa
- ¿Porque me ayudais?
- Cada uno vive una historia de amor a su manera ... mi señor
La doncella introduce una llave y le da vuelta sigilosamente para que el duque pueda entrar y eso es lo que el hace
El duque trató de acostumbrar sus ojos a la oscuridad pero ya puede distinguir la suntuosa cama de Carmesina en aquella amplia habitación. Los finos perfumes que desprendía todo el lugar le daba una atmosfera adecuada para el romance y tras unos segundos de duda, el duque se decide a actuar. Lentamente se aproxima a la cama donde la respiración pausada de la princesa parecían ser acalladas por el retumbar del corazón del joven noble, es allí cuando la joven se mueve inquieta. El duque se detiene y tras unos segundos de espera vuelve a caminar hacia ella. La penumbra ya no era tan densa y el puede adivinar las sinuosas formas de Carmesina. No pudo saber cuanto tiempo pasó antes de que el estirara la mano y tocara suavemente el cuerpo de la joven quien se agita ligeramente, por lo que Hipólito se detiene. Tuvo ganas de llamarla pero se acobarda y tan solo espera sin saber que hacer, antes de que la joven en la cama se revuelva inquieta como si algo le avisara que no estaba sola. Solo duró unos segundos. Aún en la oscuridad, Hipólito adivinó que la joven estaba despierta ya que su respiración parecía haberse detenido al percibir la silueta frente a ella. Hipólito sabía que no le quedaba opción por lo que se arroja sobre ella tapándole la boca antes que la joven reaccionara. Tras un segundo de forcejeo, Hipólito alcanza a hablar en voz baja
- Carmesina ... Carmesina ... no temeis ... soy yo ... Hipólito Scolla
Pese a haber dado su nombre, la joven no dejó de moverse. El, acostumbrado a la lucha, la doblega impidiendo que la joven se suelte o grite
- Por favor ... solo he venido a veros y a expresaros mi amor ... no me rechaceis ya que he sorteado muchos peligros para este momento ... vos sabeis que os amo y se que vos también a mi ...
La joven deja de revolverse y se queda quieta, por lo que Hipólito se vuelve mas audaz y comienza a acariciar el rostro de su prisionera y lentamente comienza a aliviar la presión sobre ella. La joven parece estar aceptándolo ya que la mano de ella se mueve por debajo de el, no tratando de soltarse sino como buscando algo. El duque se sonríe y afloja totalmente su cuerpo dejando que Carmesina alcance su meta ... ya no había nada mas que hablar ... la presión sobre aquella sensible parte le dio una sensación placentera, mas aún cuando la presión se hizo mas fuerte ...
El grito alertó a todos los que pudieron escucharlo. La doncella que escuchaba atrás de la puerta no le quedó mas remedio que huir. El grito de alarma de los varegos alertó a todo el palacio
La puerta de la habitación contigua se abre y una figura ingresa por ella a la habitación de Carmesina. El duque estaba tirado en el suelo y este dirige una mirada muy sorprendida hacia la figura que sostenía una lampara de aceite. La luz le hizo darse cuenta que quien acababa de entrar era Carmesina y a quien tenía encima con una daga sobre su cuello era Irene
Fin del capítulo 9
Mencioné en un capítulo anterior algo de Roger de la Flor. Este mercenario normando acudió a la llamada de Constantinopla para defenderla del ataque de los turcos. Con las compañías almogavares, victoriosas en la guerra de Sicilia, derroto a los turcos en varias batallas y con tropas inferiores en número, destacando la capacidad combativa de los catalano aragoneses y también su ferocidad ya que no tomaban prisioneros, destruyendo los pueblos conquistados. Tras sus victorias, le reclamó mas al debil emperador Andronico quien le concedió todo cuanto pidió, el título de Megaduque e incluso la mano de su hija lo que lo convertía en un firme candidato al trono. El principe heredero, Miguel, temeroso de que su nuevo cuñado le quitara la sucesión, lo invitó a un banquete a el y a mas de 100 jefes almogavares en un lugar apartado, donde acudió confiado e incluso entregaron sus armas antes de entrar. En el interior los esperaban los mercenarios alanos quienes mataron a todos. Miguel, mas seguro, se presentó con un ejército ante las tropas almogavares exigiéndoles sumisión. La respuesta catalana fue destrozar al ejército bizantino y luego devastar Grecia donde fundarían los ducados de Atenas y Neopatria
Esa escena no es enteramente mía. Una similar se ve en la novela "Tirante El Blanco" que narra las aventuras de un caballero cristiano en Constantinopla. La verdad es que el autor se basó en Roger de la Flor para crear el personaje, pero el original distaba mucho de lo que el personaje ficticio representaba
