Capítulo 10

Deber y Deseo

Alseci y Schelotto corrían tras escuchar el grito "por Dios, espero que no sea lo que estoy pensando ... que Yazin no tenga nada que ver en esto". Los varegos también corrían, mientras que el principe Manuel con un grupo de soldados se dirigía a las habitaciones de su prima. Vilonga observaba todo desde su ventana "maldita sea ... ¿que pudo haber pasado? eso fue un grito de hombre"

En la habitación, Carmesina no daba crédito a sus ojos. En el suelo estaba el duque Hipólito mientras que Irene seguía con el cuchillo sobre su cuello mirando fijamente al caido noble quien no atinaba a moverse ya que aquellos ojos revelaban una furia asesina

- Irene - le dice la princesa - ¿que haceis? ... soltadlo

- Vos ... - dice Irene enseñando los dientes

- Por favor ... Irene ... os lo estoy ordenando ... suéltalo

Irene poco a poco va recobrando la calma y se pone de pie, sin soltar el cuchillo y sin dejar de mirar al duque. Este mira con temor a la esclava y luego mira a Carmesina

- Yo ... creia que erais vos ... vine a veros a vos ...

- Mi señor duque - dice la princesa - ¿porque ... ?

- Venía ... venía a confesaros mi amor

- ¡Mentira! - ruge Irene apuntándolo con el cuchillo - ¡cerdo lujurioso! ¡yo se a que vos veniais!

- ¡Basta Irene! - dice con voz firme la princesa, pero en eso los golpes en la puerta se hacen escuchar

- ¡Carmesina! - era la voz de Manuel - ¡abrid de inmediato! ¿que sucede?

- Pronto - dice la princesa - debemos esconderlo

- ¿Esconderlo? - se burla Irene - lo que deberíamos hacer es entregarlo para que lo empalen en la puerta del palacio

- ¡Por favor Irene! ¡no me contradigas! ¡no pueden encontrarlo aqui!

- ¡Carmesina! - vuelve a llamar Manuel - ¡abrid o derribamos la puerta!

- Un momento - dice con voz calma Carmesina - me estoy vistiendo ... estoy bien ... por favor Irene ... ayudadme

Irene baja el cuchillo y mira a su alrededor

- Revisaran la habitación ... que salga por donde entró

- ¿La ventana? pero ...

- No hay tiempo ... si apreciais vuestra vida, duque Hipólito, saltad

- Pero ... - dice el duque dudando

- Hacedlo ahora ... u os vereis en aprietos explicándole al principe vuestra presencia aqui

Irene va a abrir la puerta e Hipólito no duda y se ve obligado a saltar, casi al mismo tiempo que Manuel y los guardias entran

- ¿Que ha sucedido? - le dice Manuel a su prima - ¿que fueron esos gritos?

- Fue ... fue una pesadilla - dice Carmesina, dudando

- ¿Una pesadilla? ¿y gritasteis de esa forma?

- Es ... que me asusté

- ¿Asustaros? ¿con que?

- Conmigo - interviene Irene - lo que paso es que ... fui a ver que tenía ... estaba a oscuras ... tropecé y caí sobre ella ...

Manuel iba a decir algo, pero en eso el ruido de afuera alertó a todos nuevamente. Manuel se asoma por la ventana y se sorprende. El duque Hipólito luchaba cuerpo a cuerpo con alguien. En eso los guardias los separan y Manuel pudo darse cuenta que el otro era Yazin

El conde Enrique de Guzman se encontraba sentado frente a su mesa de trabajo, leyendo y revisando los manuscritos. y pergaminos que estaban escritos en griego, latín y otras lenguas de origen céltico. En eso el padre Miguel hace su ingreso con una bandeja de comida que pone sobre la mesa

- No os he dicho que seais mi sirviente - le dice el conde sin mirarlo

- Debeis de comer señor ... su trabajo es intenso y no os he visto probar bocado

- Lo siento ... es que estas cosas me apasionan sobremanera

El padre Miguel atisba los manuscritos y se sorprende

- Esos son símbolos célticos ¿acaso podeis entenderlo?

- Viví un tiempo con los vascongados ... su lengua es de origen céltico, lo mismo que la de los galeses en Inglaterra. ... no es tan difícil

- ¿Que os apasiona tanto? ¿porque ese viejo mito?

- Creo que hay cosas buenas que podemos recoger del pasado ...

- La Iglesia puede no entenderlo así

- La iglesia somos todos ... esa es la palabra de Jesús

- Vuestras ideas pueden ser tomadas a mal

- ¿Eso es lo que os dijo el obispo de Salamanca?

El padre Miguel baja la cabeza sin saber que decir. Muchas ideas venían a su cabeza y no pudo contestar inmediatamente. Sin querer comienza a sudar y siente un mareo que lo obliga a apoyarse

- ¿Os sentis bien padre?

- Yo ... no lo se ...

- Debeis de comer algo ... ¿porque no os comeis esto? no tengo hambre

Miguel duda antes de coger un trozo de carne y llevárselo a la boca. Lo mastica lentamente pero siente que no lo puede pasar

- Vos estais enfermo padre ... volved a vuestra habitación ... puedo continuar solo

El padre Miguel afirma con la cabeza y trata de caminar a su habitación pero en eso se detiene y cae de rodillas haciendo arqueadas. El conde se pone de pie y lo sostiene

- ¡Padre! ¿que os pasa?

Miguel lo mira con ojos desorbitados y lo coge fuertemente de la pechera

- La comida ... ¡no probeis la comida! ¡aggghhhhh!

Miguel convulsiona mientras el conde llamaba a la guardia aún sosteniendo a Miguel quien veía todo oscurecer pero alcanza a decirle al conde

- Mi señor conde ... ellos ... están tras usted ... no continueis ... o buscad protección

- ¿De quien me habla? ¿que sabeis?

- Están por todos lados ... mas siniestros que el peor de los demonios ... hay gente que los sigue ... aqui ... dentro de la misma iglesia ... entre los musulmanes ... en la corte ... por favor ... protegeros ... tal vez vos podais detenerlos

- Padre Miguel ... ¿quienes son?

Pero el padre Miguel no contesta ... sus ojos muy abiertos indicaban que había entrado a las sombras que tanto temía

La pelea afuera ya había despertado a todo el palacio. Manuel, la princesa e Irene habían bajado donde los guardias tenían sujeto a Yazin e Hipólito que se miraban con ojos fieros. Manuel se pone entre los dos y los mira

- ¿Que ha sucedido aqui?

- El mongol me atacó - replica el duque sin saber que mas decir. Carmesina miraba a ambos muy asustada

Alseci y Schelotto llegan en ese momento y los temores de Alseci se hicieron realidad

- ¿Porque de ese ataque? - vuelve a preguntar el principe mirando a Yazin quien no entiende el griego ... Alseci iba a intervenir pero Irene se le adelanta

- Perdonad Alteza ... el tártaro trató de entrar a mi habitación

- ¿Que? - se sorprende Manuel e Irene se adelanta al tártaro y le dice en voz baja

- No se que estás haciendo aqui ... pero te pido por favor que me respaldes

- ¿De que se trata? no entiendo ... yo escuche tu voz y vi a este perro saltar de esa ventana

- Vino a ver a la princesa ... te lo explicaré después ... solo no digas nada y haz el que no entiendes - Irene se dirige a todos - el principe Yazin dice que lamenta lo sucedido ... el solo quiso hablar conmigo y no sabía que aqui también dormía la princesa ... al escuchar el grito de la princesa por su pesadilla, el subió a ver que sucedía creyendo que era yo y ... parece que se topó con el duque

El capitán varego le dice al oido al príncipe

- Esto es intolerable, mi señor ... no podeis permitir que el bárbaro mongol merodee por el palacio detrás de la esteparia poniendo en riesgo la seguridad de la princesa

Manuel no le responde y se acerca a Irene y a Yazin

- ¿Me jurais que es cierto lo que decis?

- Os lo ... juro ... mi señor - responde Irene inclinando la cabeza - os dije que los tártaros no entienden las costumbres de los palacios

Manuel se vuelve hacia el duque Hipólito

- ¿Así fue como pasó, señor duque de Neopatria?

- Ya habeis escuchado - responde el duque sin titubear - no tengo nada mas que decir

- ¿Prima?

- Yo ... estaba dormida ... no podría contestar si fue así o no

Manuel se queda un momento en silencio antes de dar la orden

- Capitán ... escolte al principe Yazin a sus habitaciones donde permanecerá en custodia ... no saldrá en la mañana y sus alimentos serán servidos en su habitación ... explícaselo Irene

Irene lo hace pero suaviza la situación para que Yazin no reaccione quien acata la disposición de Manuel y se retira acompañado de los varegos

- Volved a vuestra habitación, señor duque ... no os precisamos ya aqui

Hipólito le dirige una mirada a Carmesina antes de retirarse. Manuel se vuelve también hacia su prima

- Ve a descansar prima ... hablaremos en la mañana ...

Carmesina se retira acompañada de Irene y Manuel también lo hace pero en eso cae en cuenta de los embajadores del Papa

- ¿Caminais hasta tan tarde, Maese Alseci? lamento este espectáculo pero no es usual en palacio

- No os preocupeis Alteza ... cosas mas curiosas he visto ¿que hareis con el príncipe Yazin?

- Lo veré en la mañana ... pero estas cosas no deben suceder, sea príncipe o no

Manuel hace un gesto de despedida y se retira. Schelotto se vuelve a Alseci

- Es absurdo ... lo seguimos apenas se fue ... ¿como pudo trepar hasta el cuarto de Carmesina y armar todo ese alboroto antes de alcanzarlo?

- Porque el no fue ... entendí todo lo que le dijo la esteparia ... quien entró al cuarto de la princesa fue el duque Hipólito y no Yazin

Irene y Carmesina ingresan a su cuarto y la sierva cierra la puerta. Carmesina la aguarda con gesto serio

- Eso no fue correcto ... acusamos al joven mongol injustamente

- ¿Acaso no quereis salvar a vuestro amado duque? ¿que hubiera pasado si les hubiésemos dicho la verdad? lo menos que hubiera pasado es que lo arrojaran de palacio y adios boda

- No esperaba que el duque apoyara esa mentira

- A mi no me extraña ... si fue capaz de entrar a vuestra habitación a forzaros puede ser capaz de mentir

- ¿Si pensais tan mal de el porque lo protegisteis?

Irene se sienta y baja la cabeza

- Quise que ... al menos una vez el poder vivir una historia de amor ... aunque sea el sueño de otros ... es vuestro sueño princesa ... no quise que se truncara solo por un capricho de esta noche

Carmesina se sienta y se pone frente a ella

- Solo quise complaceros ... quise que sintierais lo que es ser una princesa aunque sea una noche ...

- ¿Esas visitas furtivas acaso son parte de la vida de las princesas?

- No ... no lo es de ninguna doncella

De pronto Irene ríe. Una risa que asusta a Carmesina quien no dice nada y se queda mirando a la muchacha

- Teneis razón - dice Irene sin mirarla - no es de ninguna doncella ... a menos que sea un príncipe que entre por la ventana y os haga suya ¿verdad? ... pero también puede ser que la doncella esté dormida y de pronto despierte con alguien encima suyo, con las manos atadas y amordazada para que no grite ...

- ¿Porque cada vez que hablo de cosas bellas vos lo compareis con cosas horribles? ¿es que nada puedo alegraros y ... ?

Carmesina calló ... las lágrimas de Irene caían sin cesar pese a la postura rígida de la joven y su expresión seria

- Irene ... eso que me decis ... ¿os pasó a vos?

Irene traga saliva y mira el vacío antes de contestar

- ¿Que creeis que puede pasar con una esclava cuando cumple 12 años y de pronto su amo se da cuenta que ya parece mujer? ... allí no hay quien te defienda ... y no podeis evitarlo ... y no podeis impedir que eso suceda noche tras noche y luego los demás te miren como a una ramera ... ¡como si hubiese sido mi culpa! ¡como si yo lo hubiese buscado! ... y de pronto te das cuenta que te compraron por eso ... que te alimentaron y vistieron para eso ... comprendes el porque las niñas son respetadas mientras violan a las mayores ... porque cuestan mas ... porque de esa forma, quienes las compran pueden criar a una virgen para que ellos puedan ser los primeros

- Irene ...

- Un sirviente se apiadó de mi y le contó a la zarina ... los príncipes de Moscú no tienen tanta autoridad como los boyardos ... la zarina dió sus joyas para comprarme ... el boyardo se río y solo dijo que le daba al zar sus sobras ... y que me vendiera cuando cumpliera 15 para no albergar a una ramera en palacio

Irene calló y Carmesina se acercó y pone la cabeza de Irene sobre su vientre

- Por eso reaccionasteis así contra el duque ...

- Todo eso vino a mi memoria ... las caricias ... luego la brutalidad ... ni siquiera pensé ... solo quise hacer lo que debí haberle hecho a ese animal ... por eso en Moscú pedí que me enseñaran a pelear ... a usar la espada, la daga y el arco ... a montar a caballo y caminar con armaduras ... soñaba el día en que buscaría a ese boyardo y se lo cortaría para mostrárselo antes de abrirlo como un cerdo ... ahora nada de eso pudo ser ... el príncipe vasili se tomó muy en serio las palabras del boyardo y me mandó aquí

- ¿Lo lamentais acaso?

- No ... vos sois buena conmigo ... pero supongo que después de esto no querrán que permanezca a vuestro lado

- No os preocupeis ... no permitiré que eso pase ... creo que es hora que durmamos ...

- Teneis razón ... lamento desvelaros con mis historias

- No ... no penseis eso ... os dije que seriais como mi hermana ... mas bien os agradezco ... creo que he vivido en una urna ya que cosas como las que me contais no las habría imaginado ... ¿quereis quedaros conmigo?

- Princesa ... ¿está segura?

- Si ... así nos defenderemos las dos si alguien mas vuelve a entrar ... claro ... si deseais que no ...

- No ... digo ... creo que estaría bien

Ambas se meten a la cama como dos niñas que buscan estar acompañadas. Irene se acomoda y siente el calor del cuerpo de Carmesina y se siente bien

- Irene ... no podemos dejar que al mongol lo castiguen por algo que no hizo

- Si ... pero no podemos confesar la verdad ... ya no nos creerían ... tal vez en la mañana veamos las cosas con mas claridad

Al poco rato ambas dormían muy acurrucadas

- Magnifica idea la vuestra Vilonga - le dice el furioso Hipólito a su servil consejero - estuve a un paso de que me empalaran en el patio del palacio

- ¿Acaso la princesa os rechazó, mi señor?

- Que va ... quien estaba en la cama real era la sirvienta ... no se que clase de chica es la princesa que deja que sus esclavos duerman en sus camas

- Tal vez fue por seguridad ...

- Eso quiere decir que vuestros informantes no sirven para nada ... ¿porque esa doncella que me abrió la puerta no me lo dijo? el caso es que la esclava casi me degolla ... por vida mía ... jamás vi tal fuego en los ojos de una mujer ... no esperaba ser sorprendido así

- Pero lo bueno de todo esto es que no solo quedais libre de sospecha sino que la princesa ha mentido por vos

- ¿Vos veis algo bueno en eso?

- Por supuesto, mi señor ... estoy seguro que sostendrán su historia ¿que importancia puede tener ese mongol?

- A propósito ... ¿que hace ese mongol aquí? casi me rompe el cuello y el principe Manuel lo trató de príncipe

- Mis espías me dicen que es hijo del Khan de Crimea ... tal parece que vino con la caravana de Moscú hace poco ... tal vez tras la derrota del Río Don sea rehén del zar moscovita y lo haya entregado a la corte de Constantinopla

- Todo puede ser ... iré a dormir ... mañana será un día largo

Hipólito se meté a su cama y Vilonga se retira a sus habitaciones con una sonrisa en los labios

A la mañana siguiente, Carmesina comparecía ente su tío, el emperador Juan V, quien había sido informado de todo por el principe Manuel

- No os culpo de lo que pasó - le dice el emperador - pero este escándalo es inadmisible y mas aún frente a vuestros pretendientes ... ¿que pudo haber pensado el duque Hipólito al ver descolgarse al mongol de vuestra ventana?

- Carmesina ... ¿estás segura de que así fueron las cosas?

Carmesina duda ... sabe que las implicancias serían mas graves si se supiera que la visita nocturna no era para Irene sino para ella. Temió por la integridad del duque y que tal vez sea arrojado de Constantinopla, destruyendo toda esperanza de un enlace. Irene le había dicho que sostuviera la historia y que no temiera

- Segura ... Manuel

- Pues bien ... eso me obliga a tomar medidas ... no puedo permitir que cualquiera entre a vuestras habitaciones o se tome la libertad de hacerlo como si fuera su casa

- Por favor Manuel ... no seais severo con Irene y con el príncipe Yazin ... el parece estar sinceramente enamorado e Irene no tiene la culpa de esa pasión ... os ruego no seais injusto

- Vos me conoceis y jamás he sido injusto ... en otras circunstancias hubiera sido echar de Constantinopla al príncipe Yazin, pero lamentablemente, todo este asunto tiene implicancias políticas que no puedo descuidar ... afrentar al príncipe nos quitaría la oportunidad de contar con aliados que nos ayuden en la lucha contra los turcos ... y lo que mas necesitamos son amigos y no enemigos ...

- ¿Considerais que la ayuda mongol es tan indispensable para sacrificar nuestra dignidad ante tamaña afrenta, hijo mío? - le dice gravemente el emperador

- Padre ... confiad en mi juicio ... así no necesitaramos al mongol, esa pasión desenfrenada puede empujar al príncipe a una alianza con Bayazid con tal de tener a Irene ... ya ha demostrado que si se ha quedado aquí es por la esclava rusa ... creo que una esclava es un buen precio a pagar por la seguridad de Constantinopla

Carmesina se pone lívida al escuchar aquella sentencia de Manuel y se le acerca con los ojos muy abiertos

- ¿Que estais diciendo, primo? acaso pensais en ...

- Si es lo que vas a decir, si ... voy a entregar a Irene al príncipe Yazin ... el estará contento y nos quitaremos la preocupación de verlo rondaros y evitar que los varegos lo maten de "casualidad" ... ellos detestan a los mongoles mas que cualquier europeo

- Pero ... ¡no podeis hacer eso! ella no lo ama y no quiero que me separen de ella ... ¡es injusto!

- No está en vos señalar lo que es justo e injusto ... esto no os concierne ... ya te pondremos otra esclava

- ¡No quiero otra esclava! ¿acaso pensais que es solo un animal? ¿una vaca que puedes cambiar o regalar cuando se os antoje? ¡ella ha sufrido mucho para que ahora la separeis de mi lado! ¡Querido tío! por favor ... no dejeis que se haga esto

- No sufras querida ... Manuel ... creo que hay otra cosa que debemos tomar en cuenta

- ¿Acaso no confiais en mi juicio?

El emperador iba a contestar pero los llamados de la guardia nuevamente los alerta. El toque del cuerno se hizo sentir y los tres salen al balcón desde donde se podía ver el majestuoso mar

Los tres ven entrar un barco al puerto con las velas desplegadas junto a los estandartes de los caballeros de Rodas, ondeaba el del ducado de Atenas

- ¡Entramos con buen viento señor! - suena la voz del marino dirigida a Philip

- Pues ... ¡desplegad los estandartes! ¡que Constantinopla se entere que llegamos!

Los navios en el puerto se abren par poder dejar pasar el barco de los respetados caballeros de Rodas. El duque de Atenas, Ettore de La Guardia, observa la imponente ciudad pero piensa en la extraña noche. Algunos gritos de lucha que se apagaron pronto lo despertaron mas de una vez. Quiso salir pero los guardias no lo dejaron "¿Que extrañas fuerzas son las que me quisieron impedir llegar a Constantinopla?"

El barco atraca en el puerto y van haciendo las amarras cuando un grupo de caballeros llega presurosamente. Eran los caballeros de San Juán destacados en Constantinopla al servicio del emperador. Uno de ellos se acerca al barco y le extiende la mano a Philip

- Bienvenido seais Philip ... os esperábamos ayer

- Ligeros inconvenientes ... gusto en veros Francesco

El duque Ettore se acerca y el caballero se inclina ante el

- Temíamos por vuestra seguridad, mi señor duque ... me alegro que hayais llegado con bien

- Gracias a Dios y a vuestra orden ... no se como agradeceros

- Es nuestro deber señor ... aunque me temo que no estaremos mucho tiempo juntos ya que Philip viene a reemplazarnos y es nuestro turno de regresar a Rodas

- Celebro poder contar con la compañía del noble Philip

En eso un grupo de guardias armados llega también al puerto y el que parece ser el jefe se aproxima al grupo. Era Basilio, quien le hace una reverencia al duque

- Os doy la bienvenida a nombre de su Majestad Imperial Juan V ... el se siente muy complacido con su llegada y os ruega poder haceros presente ante el

- Agradezco la bienvenida ... ¿Vos sois ... ?

- Basilio Estedopolus ... comandante de la guarnición de Constantinopla

Basilio hace una señal y tras una reverencia, se ponen en camino acompañando al duque y a Fray Tomas. Antes de irse, Basilio y Philip intercambian miradas y el bizantino le hace un gesto afirmativo con la cabeza

Irene había acudido a ver a Yazin. Muy a su pesar, sentía que le debía una explicación al mongol. En el camino ve a alguien familiar hablando con Vilonga quien parecía estarle hablando rudamente pero al percatarse de que Irene los veía, se apartaron uno del otro y el monje se pierde en los pasillos. Cuando la doncella trata de seguir su camino, Irene la intercepta

- ¿Que hablabas con el siervo del duque Hipólito?

- Nada que te importe ... esteparia - responde hostilmente la joven y trata de seguir su camino pero Irene le sujeta el brazo con fuerza y se lo tuerce

- ¡Sueltame! - protesta la joven pero Irene se lo dobla con mas fuerza y la doncella hace un rictus de dolor

- Se que tu tienes la llave de la habitación de la princesa ... ¿fuistes tu quien le abrió la puerta al duque? ¿cuanto te pagaron por eso?

- ¡No se de que me hablas! ¡sueltame o ... !

- ¿O que? te advierto ... si algo como eso vuelve a pasar, no te acusaré ... simplemente te mataré

Irene la suelta y la muchacha se va asustada. En eso hace su llegada una mujer junto con el capitán varego. la mujer se llamaba Marta y era la responsable de las doncellas

- ¿Porque molestabas a una de mis doncellas? - le pregunta seriamente

- La doncella me contestó mal ... eso me molestó ... con su permiso debo irme

Irene trató de seguir su camino pero el varego la intercepta y le coge el brazo

- ¡Te advertí claramente que no iba a tolerar que atentes contra la seguridad de la princesa!

- No me culpes de tu incompetencia varego ... si alguien pudo entrar fue porque ustedes no vigilan bien

El varego la abofetea e Irene cae al suelo. Trata de levantarse pero la mujer saca un azote y le da con fuerza en la espalda haciéndole caer de nuevo

- Eso te recuerde que no dejas de ser una esclava - le dice la mujer

- Pues ... eso es algo que siempre se me olvida - responde Irene

La mujer vuelve a levantar el látigo pero ella se levanta velozmente lo que los sorprende y le arrebata el látigo empujando a la mujer contra la pared. El varego reacciona pero el látigo surca el cielo obligando al varego a retroceder. Irene se pone frente a ellos esgrimiendo el látigo y con mirada decidida asustando a la mujer y haciendo dudar al varego

- ¡Alto! - suena la voz ... todos se vuelven y ven a Alseci acercándose - ¿Que está sucediendo? ¿porque maltratais a esta doncella?

- Señor - responde el ruso - disculpad esto ... pero es un asunto de palacio y ...

- ¿Estais diciéndome que esto no me incumbe y que por lo tanto no me entrometa?

- Señor ...

- ¿Estais afrentando a un embajador de Roma, enviado personalmente por el Papa?

- No señor ...

- Pues, entonces, dejad a esta niña a mi cuidado ... según se es la sierva personal de la princesa ... así que yo mismo la escoltaré al lado de ella

Alseci toma del brazo a Irene y la lleva hacia otros corredores alejándola de sus dos atacante, quienes se quedan desconcertados

- Muchacha ... veo que sois de armas tomar

- ¿Quien sois? ¿porque me ayudais?

- Ya escuchaste quien soy ... os vi cuando llegasteis y os enfrentasteis a esos bandoleros que fungían de escolta ... os vi anoche cuando explicasteis al príncipe lo del incidente con el joven mongol ... y os veo ahora dispuesta a luchar contra dos mas grandes que tu

- Os recuerdo ... pero eso no responde a mi pregunta

- Mas bien vos debeis de contestar las mías ...

- No se en que pueda yo ...

- Para comenzar ¿Porque descargaste la culpa de lo sucedido anoche a Yazin cuando el verdadero culpable era el duque Hipólito?

Las últimas palabras fueron hechas en la lengua de los mongoles, lo que le hizo caer e cuenta a Irene que Alseci había escuchado lo que le dijo al mongol

La familia imperial había decidido postergar la discusión sobre el destino de Irene mientras se aprestaban a recibir al duque de Atenas quien ya se encaminaba a la sala del trono. Los otros pretendientes ya habían sido avisados lo que no causo gracia al duque Hipólito

- Parece que vuestras oraciones no surten efecto, padre Vilonga - le dice inexpresivamente - vos m dijisteis que obtendría la mano de Carnesina rápidamente y eso no sucede ... me dijisteis que podría decidir en su corazón anoche y casi me matan ... y dijisteis que el duque de Atenas no vendría y ahora está aqui ... sois un completo inútil

- Mi señor ... no seais severo conmigo ... mi única voluntad es serviros y creo que el corazón de la princesa ha sido ganado por vos ... ¿que puede hacer un pobre duque que apenas puede defender sus tierras?

- Eso es cierto ... le he quitado porciones de territorio y ni siquiera se ha defendido ... además es feo, mediocre e incapaz de ofrecer resistencia a los infieles ... me preocupo por nada

Hipólito sale de la habitación mientras Vilonga mira con furia al barco y a los caballeros que estaban allí "malditos caballeros de Rodas ... tenían que ser vosotros?

El duque Ettore entra a la sala del trono donde aguardaba el emperador, Carmesina y Manuel. La pompa del día anterior había sido reemplazada por rostros adustos. Algunos esbozaron risitas burlonas. El duque hace caso omiso y se inclina ante la familia imperial

- Levantaos duque de Atenas ... os esperábamos ayer

- Su Majestad Imperial ... lamento esta tardanza pero mi barco fue atacado por piratas y ...

Ettore levanta la vista y se queda de una pieza al ver a la princesa quien lo observaba con curiosidad. La belleza de la joven casi hace trastabillar al noble florentino, quien se queda en silencio por unos instantes

- .. ¿Y? - pregunta el emperador al ver la turbación del duque, para hacerlo salir del ensimismamiento

- Lo ... lamento ... yo ...

- Supongo que estais muy turbado por vuestro percance en altamar

La voz del duque Hipólito se hizo escuchar. Ettore se vuelve y ve al joven duque adelantarse desafiante ante el. Sus relaciones no eran nada buenas y aquella aparición hizo a Ettore olvidar su turbación

- Veo que es mas seguro cruzar territorio turco a caballo que navegar en este mar, mi querido Ettore de la Guardia

- Hipolito Scola ...

-¿Os sorprende mi presencia aqui?

- No ... mas me sorprende no veros encaramado en el trono imperial ... ¿a eso vinisteis no?

Hipólito se sonríe y no contesta. Pese a que el diálogo fue en italiano, algunos lo habían entendido. Se sorprendieron que el joven duque no sacara su espada

- Vuestra Majestad - le dice Hipolito al emperador, inclinándose - debereis disculpar a mi amigo el duque Ettore ... las emociones son demasiado fuertes para el ... supongo que el ataque de los piratas lo ha impresionado demasiado

Las risas se dejaron escuchar, lo que irritó al duque quien se contiene de no sacar su espada, pero en eso, un grupo de caballeros entra a la sala del trono

- No debeis hablar a la ligera, mi señor duque de Neopatria - Philip hace su ingreso y se encamina hacia el trono - debo deciros que el duque Ettore se batió con bravura y abordó solo con unos cuantos de sus hombres el barco pirata y se enfrento a tres veces mas que los que tenía para luchar

Philip se acerca y se arrodilla ante la familia imperial

- ¿Quien sois caballero? - le pregunta el emperador

- Mi nombre es Philip de la Rose ... caballero de la muy honorable Orden de San Juan de Rodas ... os traigo el saludo de nuestro Gran Maestre y la orden de relevar a nuestros compañeros que os sirven a vos y al imperio

- Mucho me place contar con dignos caballeros cristianos de la Orden de San Juan ... decidme, caballero ... ¿como es que el duque está con vosotros?

- Viajábamos hacia aqui ... y nos topamos con el combate con los piratas y decidimos intervenir ... desde ese momento el duque fue nuestro invitado ya que su nave no estaba en condiciones de seguir adelante

- Cosa rara - dice el duque Hipólito - que habeis sido tan oportunos para salvar la vida de mi dilecto amigo

- Los designios de Dios son misteriosos, mi señor ... también que esos piratas hayan llevado oro florentino

- ¿Que decis?

- Monedas acuñadas en Florencia ... ese era su botín ... ¿o tal vez la paga para un trabajo sucio?

- ¿Acaso insinuais que ... ?

- No mi señor ... no insinuo nada ... solo se me hace extraño

- Creo que no deberíamos distraer la conversación - interviene Manuel - el duque de Atenas ha venido aquí con un propósito ... deseamos escuchar vuestra palabra

Ettore traga saliva ... la belleza de la princesa lo había cautivado pero de pronto vio al gallardo Hipólito ¿no era el un mejor pretendiente para ella? ¿porque hacer el ridículo de tratar de casarse con una bella princesa bizantina siendo el como es? ¿que oportunidad tendría ante pretendientes mejores que el?

- Yo ... Vuestra Majestad ... lo siento ... solo quería ... presentaros ... mis respetos

Un murmullo se hace sentir en la corte y el emperador mira comprensivamente al duque

- Duque Ettore de Atenas ... según recuerdo, vuestros emisarios me hicieron llegar una propuesta de matrimonio para mi sobrina, la princesa Carmesina y es por eso que ella ha salido a recibiros ... ¿acaso retirais la propuesta?

El duque iba a contestar pero Philip se acerca a el y le murmura al oido

- Señor ... no os deshonreis ni os convirtais en el hazmerreir de Constantinopla ... vos vinisteis a casarte con ella no a renunciar a favor de otros ... mantened vuestra propuesta y luchad si es que quereis a la princesa

- ¿señor duque? - vuelve a preguntar el emperador

- Vuestra majestad ... os pido mil perdones ... la belleza de la princesa cautivó mi corazón y me preguntaba en este momento si soy digno de ella y de pertenecer a la ilustre casa de Bizancio ... esta duda me hizo conservar mi respuesta pero ahora creo que puedo decir que mantengo la propuesta de matrimonio con vuestra sobrina ...

Algunas risitas se hicieron escuchar pero el duque, sorprendentemente se vuelve a todos

- Se que no tengo mucho que ofrecer ... un pequeño ducado ... un pequeño ejército ... una política de paz con los turcos y con los europeos ... soy católico y creo en Nuestro señor Jesucristo como cualquiera de ustedes ... pero tambien ofrezco una joya ... una preciosa joya para el imperio ... Atenas ... la cuna de la civilización ... símbolo de Grecia y de Bizancio que en otros tiempos se llamó "Imperio griego" ... ofrezco mi sumisión a la corona de Bizancio y a convertir a la princesa en reina de Atenas

Hipólito no pude contenerse y se adelanta

- ¿Olvidais que vos estais sometido a la autoridad de Florencia y lo que vos ofreceis es un absurdo? ¿Como podeis ofrecer un ducado que no os pertenece? ¿creeis que podeis burlaros de la corte de Constantinopla y de los ciudadanos de Florencia?

- Luché por mi ducado y no le pertenece a Florencia ... defiendo los intereses florentinos y lo he hecho bien ... a no ser que vos pensais que no existen derechos del emperador sobre territorios que fueron suyos y que les fue arrebatado por una traición de los cruzados en 1204

La evocación de la afrenta de los cruzados en aquel año, produjo el efecto esperado. Aquella humillación estaba muy dentro de todo bizantino para no sentirse afectado por aquel doloroso recuerdo. Inmediatamente, el duque Ettore se dio cuenta que estaba ganando simpatizantes a su causa

En eso, el cuerno anuncia la llegada de algo por el mar. Todos salen a los balcones que ofrecían una vista al puerto y ante sus ojos, una escena impresionante se presenta

- Pero ... ¿que es esto? - murmura el emperador - Alejo Niceas ... ¿que significa esto?

El embajador turco no sabe que decir. El no se esperaba que la flota turca apareciera frente a Constantinopla. Cerca de 100 naves en perfecta formación surcaba el estrecho que separaba Europa de Asia. En sus cubiertas se veían los soldados otomanos alineados con sus lanzas al ristre. Considerando que cada nave podía transportar 200 soldados aparte de la tripulación, estaban frente a un ejército de 20,000 hombres que superaba en mucho a los 8,000 de la guarnición de Constantinopla. En eso, la nave insignia otomana se desvía y se dirige al puerto

- Mustafá Pasha - murmura Philip a Francesco - me pregunto ¿que estará pensando hacer?

Irene y Alseci, ajenos a todos los acontecimientos seguían hablando. Alseci sabía que algo estaba pasando pero no quería dejar pasar la conversación con la muchacha

- Estoy esperando vuestra respuesta

- Yo ... solo quería proteger a la princesa

- ¿A la princesa o al duque?

- El no me importa ... pero la princesa se ha enamorado del duque ... no quise que se destruyera su posible matrimonio por una imprudencia

- De modo que fue el y no Yazin quien entró a la habitación ¿acaso ignorais lo que pudieron hacerle a Yazin?

Irene desvía la mirada y no responde pero Alseci la sujeta de los hombros

- Yazin me habló de vos ... se que vos lo despreciais por ser tártaro verdugo de tu pueblo, pero no podeis destruirlo usando una mentira de esa naturaleza ... deshonrándolo ante los ojos de sus protectores

- ¿Porque os preocupais del tártaro? los europeos también los odiais

- Los he combatido ... he luchado contra ellos en Polonia ... he visto las masacres en Asia ... pero no tengo porque odiar a Yazin por algo que hicieron otros ...

- ¿Habeis visto la muerte de vuestros seres queridos? ¿habeis tenido que convivir con los asesinos de vuestra familia?

- Si ...

- ¿Que decis?

- No sois la única que ha sufrido muchacha ... me hice mercenario para vengar la muerte de mi esposa e hijos a manos de soldados enviados por Roma ... el antiguo Papa estaba en guerra con el emperador alemán y en la lucha, sus soldados entraron a mi pueblo y lo destruyeron ... nunca quise saber que les hicieron a mi familia ... solo me enliste en el ejército gibelino y luché contra el Papa ... ahora estoy al servicio del nuevo ... tomé los votos para olvidar el pasado y encontrar la paz en el perdón

- No ... no entendeis

- Si .. si entiendo ... entendí que el bien y el mal está dentro de cada persona y que no puedo dedicarme a odiar sin sentido ... no es lo que mi familia hubiese querido de mi ... no puedo culpar a todo un pueblo por los pecados de los demás

Los turcos de la nave capitana desembarcaban, mientras Alejo Niceas se dirigía presuroso al puerto. Mustafá Pasha sale a su encuentro

- ¡Mi querido Alejo! ¿no me digais que volviste a cambiar de bando?

- Mustafá Pasha ... ¿que significa esto? me ha costado poder salir a hablar con vos ya que algunos en la corte querían degollarme ¿porque estais aqui con un ejército? ¿es que acaso el Sultán ha decidido atacar Constantinopla?

- Oh no ... claro que no mi querido Niceas ... el destino de esta flota es Bulgaria

- ¿Que decis? ¿Bulgaria?

- Así es ... lástima que no os enterasteis de la noticia ya que partisteis antes ... los boyardos búlgaros se han negado a pagar los tributos a nuestro Sultán ... han obtenido apoyo del rey de Hungría y han atacado nuestras guarniciones en Serbia tratando de atraer a los eslavos a su causa ...

- Entonces ...

- Si ... es la guerra ... cosa seria ... el Sultán en persona se dirige con el resto de la flota hacia Bulgaria con 15,000 hombres mas

- Pero ... vos ... ¿Porque pasar por aqui? pudisteis ...

- Son mis órdenes ... invadiremos la costa bulgara y parte del ejército en tierra atacará desde Serbia ... pero eso no vine a tratar aqui ... solo vine a presentar mis respetos al emperador en nombre del Sultán y hacerle un presente ... ahora os ruego poder guiarme hasta el

Los varegos habían dejado entrar a Alseci e Irene para hablar con Yazin quien lucía cara de pocos amigos

- Creo haber esperado lo suficiente - le dice Yazin a Irene - ¿porque he de sostener esta farsa?

- Te lo pido ... Yazin

- Vaya ... ese es un gran cambio ... has dicho mi nombre por primera vez ... ¿es que la ciudad esta a punto de caer?

- No estás muy lejos de la verdad - añade Alseci - antes de entrar, supe que los turcos están frente a Constantinopla

Yazin aguarda unos segundos antes de hablar

- ¿En serio? todo parece muy tranquilo ...

- Pero la corte es un hervidero ... mucha gente está recogiendo sus bienes y trata de huir de la ciudad antes que los turcos la cerquen

- ¿Y las tropas del emperador?

- ¿Tropas? ¡jajaja! solo son 8,000 soldados asustados ... solo quedaría confiar en los muros o que las intenciones de los turcos sean otras ... creo , principe, que por el momento os quedareis aqui ... yo personalmente hablaré con el príncipe Manuel para que levante el castigo

Yazin solo hace un gesto de agradecimiento y Alseci sale. irene y el mongol se quedan solos

- No es bueno que me quede a solas contigo - le dice

- Espera ... tienes hinchado el labio ... ¿quien te golpeo?

- nadie ...

- No es cierto

- ¡Dije que nadie! ¡no te metas en mis asuntos tártaro!

Irene sale pero antes de abandonar la habitación mira a Yazin

- De todos modos ... creo que no eres tan malo como yo me imaginaba

La delegación turca, con Mustafá a la cabeza se presentaba ante el emperador y el resto de la corte. Pese a la hostilidad que se sentía ante los otomanos, en el aire mas se respiraba temor que fue lo que Alseci sintió cuando hizo su ingreso a la sala del trono

- Que las bendiciones de Alá este con vos, Juan V, emperador de Bizancio - dice Mustafá haciendo una reverencia

- Os saludo ... Mustafá Pasha ... comandante de la flota turca en el Mar Egeo ... fuisteis vos quien ha estado capturando las pocas islas que aún podían llamarse mis dominios ... ¿a que se debe vuestra visita?

- Mi amo, el Sultán Bayazid, os envía sus saludos y parabienes, esperando que la felicidad more en la Casa de los Paleólogos

- Pues no parecería ser ese su deseo al enviarme su flota y su ejército solo para saludarme ... la vista de vuestras fuerzas solo ha minado mi débil salud

- Oh ... lamento haberos preocupado ... pero no hay motivo de alarma ... esta flota y este ejército no hará nada que ofenda a Vuestra Majestad ni tocará lo que el Sultán considera como propiedad del emperador ... es mas, reconoce los derechos de Constantinopla sobre esta parte del mar y por lo tanto ... pagará el tributo correspondiente

A una señal del turco, un esclavo deposita a los pies del trono, un cofre que abre a la vista de todos quienes lanzan exclamaciones. Joyas preciosas hacían brillar el contenido del cofre

- Agradezco al Sultán esta generosidad y hacedle llegar mis saludos - responde Juan V - pero ... esa flota ... ¿adonde se dirige?

- Majestad ... los bulgaros han decidido luchar contra la cordura y han desafiado la autoridad del Sultán quien, no puede dejar pasar dicha afrenta ... los bulgaros se han aliado con el rey de Hungría y se niegan a pagar los tributos rompiendo su palabra hacia la Sublime Puerta

- ¿Quereis decir que el sultán atacará Bulgaria?

- Asi es, majestad ... en este momento, el sultán debe estar ya frente a las costas bulgaras y el ejército debe estarse movilizando ya desde Moldavia

Las exclamaciones fueron esta vez mas fuertes, pero nadie se atrevió a decir nada. Tan solo el duque Hipólito no disimuló su furia, llamando la atención de Mustafá

- Supongo que en vuestra corte aún hay caballeros que consideran nuestra presencia aqui como molesta

- No pertenezco a la corte de Constantinopla - dice el duque - pero en mis tierras de Macedonia esta prohibido el uso del turbante y a aquel que se les encuentra usándolo se lo clavamos en la cabeza

- ¡Duque Hipólito! - interviene Manuel - os recuerdo que no está en sus tierras y aqui, respetamos las leyes de la hospitalidad

- Perdonad alteza - vuelve a decir Hipólito - pero no puedo dejar de indignarme que los turcos pongan sus pies en tierra de cristianos con esa impunidad disfrazada de magnanimidad

-¿Como vos que creisteis cruzar nuestros territorios desde Macedonia hasta aqui creyendo desafiarnos? - dice Alejo - vuestras palabras buscan provocación en lo que no caeremos en presencia del emperador ... habrá tiempo de resolver diferencias, duque Hipólito

- Cuando quiera os estaré esperando ...

- Temo que esto no es momento para desafíos ... macedonia nos interesará en su debido momento ... ahora solo tengo un pedido mas ... tal vez el ilustre Alejo Niceas ya os lo dijo antes ... he venido a invitar al principe Manuel a unirse al Sultán Bayazid en esta campaña contra los bulgaros ... todo futuro emperador debe entrenarse en el arte de la guerra y que mejor momento que este

Un silencio sepulcral cae sobre la corte. El pedido era de por si humillante, pero el involucrar al príncipe en una campaña contra cristianos era mas que inadmisible. Pero todos entendían que ese pedido era una orden. Bizancio era ya tributario de Bayazid ¿como podían negarse a ello?

- Ilustre Mustafá - dice el emperador - me poneis en una situación difícil a mi y a mi hijo ... temo por su seguridad en una guerra y es mi único heredero

- Vuestra Majestad - interviene Niceas - creo que el almirante no se ha expresado adecuadamente ... mis órdenes son llevar al príncipe a Brusa, donde estará al mando de un destacamento de nuestro ejército para que se habitúe a nuestras tácticas de batalla y sea capaz de dirigir una fuerza en la guerra ... os aseguro que el príncipe no estará en peligro

Juan V baja la cabeza ... no deseaba aceptar dicha condición. Tal vez podía negarse y con el sultán ocupado en Bulgaria podría ganar tiempo ... tal vez acelerar el matrimonio de Carmesina le daría el aliado que necesitaba para poder desafiar a Bayazid ...

Tal vez el duque de Neopatria era la respuesta ... tal vez el era el caudillo que necesitaban ... el esposo ideal para Carmesina ... un futuro Cesar

- Debo ... debo deciros ... ilustre Mustafá Pasha que ... no puedo ...

- ¡Padre! - interviene Manuel - no os preocupeis por mi ... aceptó ir a Brusa

Todos se quedarón inmóviles ante la palabra del príncipe

Fin del capítulo 10