Capítulo 11

La decisión

Todos estaban impresionados por las palabras del príncipe quien había manifestado su intención de irse con los turcos. El emperador se disculpa y se retira a una sala privada donde llama a su hijo y a Carmesina

- ¿Que estais diciendo, hijo mío? - le dice al tener enfrente a Manuel

- Padre ... vos sabeis tan bien como yo que es lo que conviene a Constantinopla ... no tiene caso oponernos y solo lograríamos convertirnos en un objetivo del Sultán ... negarse a sus deseos es tanto como negarse a pagar tributo

- ¿Acaso no os dais cuenta que lo único que desea es teneros sujeto para evitar que heredeis? es algo que aprendió de ...

- De nosotros ... si ... fuimos nosotros y antes los romanos que tomaban como rehenes a los herederos de los reinos sometidos ... nosotros fuimos mas lejos ... los cegábamos o los castrábamos ... solo sembramos lo que cosechamos

- Hijo mìo ...

- Pero ahora somos nosotros los sometidos a un poder mayor ... ahora nos toca pagar el precio de nuestra debilidad ... padre, debo partir ... tal vez así pueda acercarme a Bayazid y asegurar tranquilidad para nosotros ... tal vez allí, como lo hace Yazin pueda yo aprender de los turcos, conocer sus debilidades y secretos ... esta es una gran oportunidad

- Primo - interviene Carmesina - se que negarnos sería arriesgarnos pero podemos formar alianzas ... podemos ganar amigos ...

- ¿Con que¿con un matrimonio arreglado¿creeis acaso quen los occidentales no desean otra cosa que sentarse en el trono? ya lo dijo el propio duque de Atenas, que Hipólito Scolla desea ya convertirse en emperador

- No creo que eso sea cierto ... el duque Hipólito es un caballero

- Veo que vos ya elegisteis ... pero esa no es la salida para Constantinopla y lo sabeis ... además, casaros con el duque de Neopatria será tanto como negarme a irme con los turcos ... el es su declarado enemigo y que el se convierta en Cesar es practicamente declararle la guerra a Bayazid

- ¿Acaso descartais un compromiso con el duque Hipólito? - pregunta el emperador

- La considero la menos conveniente

- ¡No! - Carmesina exclama - ¿como podeis decir eso? durante años habeis buscado a alguien capaz para defender lo que queda de nuestro imperio y ahora la descartais por miedo a los turcos

- Carmesina - dice Manuel - vos estais aqui mas para escuchar ... una princesita que recien esta empezando a vivir no entiende de los asuntos de Estado ... ¡como no entiende que tenemos a la tercera parte de la flota turca frente a nosotros y no tenemos para oponerle ni una barcaza de pescador!

- ¿Acaso quereis para mi un matrimonio infeliz?

- hace dos días dijisteis que estabais dispuesta a cualquier sacrificio por Constantinopla

Carmesina se calla y e emperador se pone de pie

- Dejaos de discusiones ... no me gusta la idea de que os vayais, así sea a Brusa, a poneros al servicio del Sultán ... pero me doy cuenta que teneis razón ... podeis iros, pero no entregaré a Carmesina a un matrimonio en contra de su voluntad ... ella deberá elegir y respetaré su decisión, sea si conviene a Constantinopla o no

La corte de Castilla resultaba espléndida para cualquier visitante. Enrique III era un hombre culto, que se había destacado entre los gobernantes de su época por buscar la prosperidad de su reino. Había desechado las aventuras belicistas de su vecino, el reino de Aragón y se mostró mas preocupado de extender sus dominios a costa de los moros y portugueses. También se había preocupado en preservar el vasto conocimiento musulmán, heredado tras la reconquista, por lo que su gobierno se había caracterizado por su tolerancia, a despecho de la Iglesia española, cuyo creciente poder se hacía sentir en los territorios otrora musulmanes. El desquite de las iglesias contra las mezquitas parecía no querer esperar

El conde Enrique de Guzmán era amigo de Enrique III quien lo trató con deferencia al recibirlo. Enrique no gustaba de los lujos pero se impresionaba de la magnificencia de la corte. Pero eso no le hizo olvidar que estaba compareciendo ante el rey por la muerte del padre Miguel

- Mi querido amigo - comienza a decirle el rey - la verdad no esperaba veros en estas circunstancias tan poco agradables, pero, como entendereis, la muerte de un devoto hijo de la Iglesia al servicio de Dios no puede dejarse sin investigar ... pero vos sois un noble así que decidí que este asunto lo trataría yo personalmente

- Os lo agradezco, mi señor

- Vuestros antepasados cabalgaron con El Cid y lucharon contra los infieles con valor y honor ... vos, mi amigo, no habeis sido menos y jamás he tenido nada que reprocharos como súbdito mío ... he leido con atención lo que habeis declarado ante los magistrados ... por lo que puedo concluir de vuestra declaración es que ese veneno estaba destinado para vos ...

- La comida que el padre Miguel trajo a mis aposentos era para mi, mi señor

- Pues ... resulta extraño que una comida que trajo el propio difunto, el padre Miguel, la haya comido, por lo que he de suponer que el no sabía que estaba envenenada ... El obispo plantea haceros una acusación formal y en mis manos está el admitirla o no ¿que me decís a eso?

- Confío en el buen juicio del rey

Enrique da una mirada a sus consejeros y a una señal de el, estos se retiran, seguidos de todo el séquito real. Al lado del rey solo quedó su confesor, el padre Manuel, viejo y honrado en la corte, era una presencia permanente al lado del rey

- Creo mi amigo que hay ciertos detalles en vuestra declaración que quería hablar con vos en privado

El conde ya podía imaginarse de lo que se trataba, pero prefirió esperar a que el rey se lo diga

- Pues bien, señor Conde Enrique de Guzman, caballero de Calatrava ... ¿a que os referis con la "diosa blanca"¿que quiso decir el padre Miguel con que "se cuide de ellos"?

La decisión de la partida del príncipe fue anunciada y el príncipe Manuel ordenó alistar sus pertenencias. Mientras lo hacían, el se queda viendo desde un balcón a su ciudad, que tanto amaba. Las embajadas y cortesanos se habían dispersado por palacio a la espera de poder retomar el tema de la mano de la princesa. Justo, Manuel pensaba en ello cuando su prima llega

- Os vais entonces, Manuel ... os extrañaré

- ¿Sois sincera en vuestros deseos?

- Os quiero primo ... fuisteis la única familia que tuve aquí en palacio ... mis padres y mi hermano muertos victimas de intrigas ... mi único recuerdo de niña sois vos ... fuisteis mi compañero de juegos y me hareis falta ... como también se que la única persona capaz de salvar el imperio y de gobernarlo sois vos

- Gracias ... primera vez que os oigo hablarme así

- Quiero que lo sepas ... porque no importa con quien me case ... jamás permitiré que vuestro derecho sea ignorado

- Si es que sigo vivo

- ¡No hableis así! vos regresareis ... como emperador

- Y tal vez no os encuentre ...

- No lo se ... todo depende con quien me case

- No os caseis

- ¿Que decis?

- Que no os caseis ... siempre me opuse ante mi padre aquella idea ... un matrimonio no nos dará nada de seguridad y solo un pretendiente mas ... ningún matrimonio ha servido jamás al imperio, ni siquiera con los rusos ... tu mano solo es un pretexto para apoderarse de Constantinopla antes que los turcos

- Ya os dije que no permitiré que se me use

- No seais ilusa Carmesina ... vuestra opinión no contará para vuestro futuro marido ... todos los que están aquí tienen esa intención ... el imperio para ellos ... os pido que no os caseis y espereis junto a mi padre mi regreso

- No creo que ...

- ¿No lo entendeis Carmesina¡os amo! no puedo soportar la idea que os entregareis a otro hombre ... por eso me voy y por eso os pido que espereis mi regreso ... cuando sea emperador yo ...

Pero no pudo decir mas, Carmesina se dio vuelta y salió corriendo de aquel lugar. Manuel se queda impávido pero al menos se sentía mas aliviado al habérselo dicho antes de irse ... ya que tal vez jamás vuelva

El emperador asiste a la partida de Manuel. Escoltado por los turcos, se embarca en la nave capitana junto a Mustafa Pasha, Alejo Niceas y el resto de la embajada turca. Juan V no le quita la mirada a su hijo quien se vuelve y le dirige a su padre una última mirada y otra a Carmesina quien timidamente se había puesto al lado de su tío. Quería lo suficiente a su primo como para despedirlo pese a lo sucedido pero las palabras de Manuel habíanle transtornado un poco. Manuel siempre había sido para ella un hermano ¿como imaginarlo como esposo¿no fue eso lo que le pidió Manuel?. Cuando muriese el emperador, el asumiría el trono y podría pedirla en matrimonio. Otra cosa que la asustaba era la diferencia de edad. Manuel tenìa 40 años y ella estaba por cumplir los 15

El pueblo lloraba la partida de su príncipe y los embajadores de Europa miraban consternados. Todos reconocían las virtudes de Manuel como para no lamentar su partida. Era prácticamente prisionero de los turcos el único capaz de regir el imperio. Tenía el porte de emperador y las capacidades legendarias de la dinastías bizantinas. Su sola presencia bastaba para imponer autoridad y su imagen evocaba la de Justiniano y Basilio II. Toda Europa recordaba cuando su padre fue prisionero de los venecianos lo que fue aprovechado por su hijo mayor, Andrònico, para quedarse con el trono y abandonar a su padre. Manuel, vendió sus bienes, pidió prestado y empeño lo que le quedaba para reunir el rescate y devolver a su padre al trono sin pedir nada a cambio

Su propio padre recordaba ese penoso incidente que le costò la guerra contra su propio hijo Andronico quien después moriría en su autoexilio. Manuel siempre estuvo a su lado y lo apoyó incondicionalmente. fue su mejor apoyo en los últimos duros años y su baluarte contra los turcos y demas enemigos del imperio. Jamás había dudado ante el peligro ni ante el sacrificio. Recordaba aquella vez que Manuel preparó una revuelta contra el fallecido Sultan Murad en Macedonia. Descubierta la conjura, el sultán preparó una terrible represalia y el emperador estaba aterrado sin saber que hacer. Su hijo Manuel fue a ver al Gran Turco y puso su vida a su disposición, asumiendo toda la responsabilidad. El final de todo aquello fue que el sultán, muy impresionado del valor del príncipe, lo escoltó personalmente fuera de su residencia con magníficos regalos y prometiéndole amistad mientras viviera recordando ese viejo adagio árabe "el enemigo nos honra con su valentía"

Carmesina creció escuchando y presenciando las hazañas de su primo. Por un momento se imaginó como esposa de Manuel y emperatriz de Bizancio. Amaba a su primo lo suficiente como para no sentir aversión a esa condición pero pensó que eso no era lo correcto. Si bien, los matrimonios entre primos no eran mal vistos y menos entre reyes, ella no lo amaba como para casarse, además estaba plenamente conciente de la importancia que una alianza matrimonial representaría para Constantinopla, aparte que ella se sentía atraida al duque de Neopatria

Cuando la nave se pierde en el horizonte. Juan V le pone la mano en el hombro de su sobrina

- Querida ¿creeis poder tener una decisión mañana? yo ... no me siento bien para atender a los enviados ...

- Os entiendo querido tío ... mandaré decir que mañana volveremos a tener audiencia ... tendré una decisión para entonces

La joven hace una reverencia y se retira y manda llamar a Vasili. Era el único consejero en quien confiaba

- ¿Alteza¿solicitabais mi presencia?

- Si ... os pido que comuniqueis una orden del emperador ... no puede dar audiencias hoy ... la partida del príncipe lo ha afectado y desea descansar ... decid que el día de mañana serán convocados para comunicar la decisión sobre mi compromiso

Vasili se inclina y sale a cumplir la orden. Irene aparece de repente y se acerca a la princesa

- Lamento que vuestro primo haya partido

- Yo también ...

- ¿Desea ir a vuestras habitaciones?

- Si ... ven conmigo ... necesito hablaros

Irene escuchaba a la princesa quien le contaba lo que había sucedido y las palabra de su primo. Su confusión y nerviosismo eran evidentes ya que el emperador había dejado la decisión en sus manos

- No lo se ... no se que decidir Irene ... no se que debo buscar ... ¿mi felicidad o lo mejor para el imperio¿debo esperar que mi primo regrese o debo acelerar mi decisión?

- Por lo visto no deseais casaros con vuestro primo

- No ... quiero a Manuel pero no como esposo ... se que será un buen emperador pero no deseo ser emperatriz ... y no se si eso convendrá a Constantinopla

- Evidentemente no ... mi señora ... para ver estos asuntos no soy buena ... no tuve mucho contacto con los asuntos de gobierno en Moscú ... os ruego que escucheis el consejo de alguien que sabe ... yo solo podría daros mi opinión de mujer pero hay alguien que puede daros una mejor opinión sobre las alianzas y esas cosas

- ¿De quien me hablais? no me agradan ninguno de los consejeros de mi tío a excepción de Vasili ¿os referis a el?

- No ... hablo del embajador de Roma ... Giacomo Alseci

- ¿Un hombre de Roma¿que podría aconsejarme el?

- He hablado con el ... me parece un hombre honorable y que habla con la verdad ... el os aconsejará correctamente

- ¿Porque estais tan segura de ello?

Irene esperó un poco antes de contestar

- El habla la lengua de los tártaros ... entendió todo lo que le dije a Yazin y no nos ha acusado

- Pero ... ¿como lo sabeis?

- El me lo dijo ... me preguntó porque acusaba al principe Yazin injustamente ... porque vos y yo habíamos urdido esa mentira

Carmesina se puso de pie y caminó nerviosamente por la habitación

- Ahora que mi primo se fue ... el ha dejado el asunto en manos de mi tío ... creo que podré convencerlo para que olvide este asunto

- ¿No pensais decirle la verdad?

- Mi tío es menos tolerante para esas cosas ...

- ¿Temeis que le haga algo a Yazin?

- ¿A el? ... no ... ya estaba decidido que a el no le pasaría nada ... quien me preocupa sois vos

- ¿Yo¿a que os referis?

- Mi primo convenció a mi tío que os entregara a Yazin como su mujer ... como veis, el hilo se rompe por la parte mas débil

- ¡¿Que¡¿hablais en serio?!

- No creo estar en plan de broma ...

- ¡No lo aceptaré¡jamás!

- No estais en posición de negaros ... al menos es la posición de mi primo, pero no os preocupeis ... estoy segura de poder convecer a mi tío de que no haga eso ... pero creo que debe haber algo en lo que podais ceder

- No entiendo ... ¿acaso insinuais que sea amable con el tártaro?

- Comenzando que dejeis de llamarlo así ... es el príncipe Yazin de Crimea ... vos podreis seguir siendo su maestra pero aseguraros que no se le de por rondaros en nuestras habitaciones ... solo así podremos evitar que os convirtais en su esposa .. pero para eso habrá tiempo de hablar con mi tío ... ahora id por Maese Alseci ... decidle que quiero hablar con el

El movimiento de las naves era suave, empujadas por el viento, eran esos momentos calmos en la que los marinos arecían disfrutar del mar y seguir la corriente de la vida adonde quiera depararles el destino

Era también un momento de descanso para los galeotes. Aquellos infelices encadenados a los remos debían trabajar cuando no había viento o cuando las persecuciones los obligaban a ayudar al viento a darle velocidad al barco. El promedio de vida de los galeotes no era alto y era casi imposible que aquel que cayera enfermo o debilitado por la fatiga tuviera un trabajo mas descansado. por lo general acababan en el mar con una cadena a los pies, pero había aquellos que se agenciaban de algo de valor y podían pagar un mejor trato o un traslado a otro trabajo

Reynald no sabía ni lo uno ni lo otro. Solo sabía que su destino estaba atado ahora a ese remo y tan solo había mudado de dueño y no podía saber quien era el peor, los berberiscos o los normandos. Los latigos resonaban constantemente y aquella bendición del viento les había provisto de algun momentáneo descanso

Todos los galeotes abandonan su postura relajada cuando hacen su ingreso dos corpulentos piratas quienes al parecer buscaban a alguien y Reynald supo de quien se trataba cuando ambos fijaron su vista en el

Pocos minutos después, el francés comparecía ante el gigantesco Robert Guiscardo quien lo aguardaba en proa. El campesino es arrojado a sus pies y a una señal del normando, ambos se retiran. Reynald y Robert quedaron solos

- ¿Cual es vuestro nombre? - le pregunta el normando en perfecto francés

- ¿Hablais mi idioma? - pregunta casi estúpidamente Reynald y el normando se sonríe

- ¡Por Dios que eres imbécil¿me habré equivocado contigo? estás con tu vida en mis manos y vos no haceis el mejor intento de ser inteligente ... y la primera cosa es daros cuena de cual es vuestra posición aqui, así que no desperdicieis oportunidades haciendo preguntas cuando no es vuestro derecho hacerlas

Reynald guardó silencio unos segundos antes de contestar

- Reynald ... Reynald Dubois

- ¿De donde venís? y no me digais que de Francia porque eso ya lo se

- Soy de la campiña ... de una aldea cercana a lo que vos conoceis como Alsacia

- ¿Sois alsaciano?

- No lo se, señor ...

- Bien ... conozco vuestro idioma porque luché en Francia contra los ingleses ... no os extrañeis. No es raro ver normandos luchando contra los descendientes de Guillermo el Conquistador, duque de Normandía ... una familia mía tenía derechos en Normandía pero Ricardo de Inglaterra los desconoció ... el castillo fue quemado y los varones muertos ... ahora los Guiscardo no somos precisamente amigos de los ingleses y mas se nos ha dado por pelear contra ellos ... fue mi caso, pero la forma de hacer la guerra de los franceses sabía que los conduciría al fracaso y no me equivoqué .. por eso pasé a servir a los sicilianos contra los franceses y ahora soy pirata ... no es mal oficio en medio de un mundo donde si no comes, te comen

Reynald mira extrañado al pirata ya que no entendía porque le hablaba de todo eso. Robert se da cuenta de su extrañeza y se acerca al joven

- ¿Vos sois nieto de Jean Dubois verdad?

- ¿Como lo sabe?

- Fui herido ... el me encontró y curó mis heridas ... me fui prometiéndole que le devolvería el favor pero poco después abandoné Francia ... os pareces mucho y por eso llamasteis mi atención ... ahora, decidme ¿como es que un campesino francés estaba a bordo de un barco berberisco?

Alseci, escoltado por Irene, hace su ingreso a una sala usada por la princesa para dedicarse a sus estudios, la lectura y algunos juegos con sus doncellas. No hacía mucho que ella había dejado de ser una niña pero algunos juguetes aún adornaban la habitación. Alseci queda impresionado al ver a la princesa sentada leyendo dando una imagen dificl de describir, rodeada de libros y juguetes hacía verse mas evidente el paso de niña a mujer. El hermoso traje blanco extendido sobre la silla y el piso le daba un porte majestuoso. Pocas doncellas la rodeaban. Según sabía sus antiguas compañeras de juegos habían ya salido de Constantinopla o habían muerto. No era raro que en la ciudad las jóvenes murieran víctima de las enfermedades, infausta herencia de los difíciles momentos de la ciudad a lo largo de un siglo ininterrumpido de guerras e intrigas

- Seais bienvenido Maese Alseci - le dice la princesa dejando sus quehaceres y volviéndose hacia el embajador romano - ansiaba en conoceros y hablar personalmente con vos

Alseci acude y se inclina ante Carmesina quien le hace una seña de que puede sentarse en su presencia.

- ¿Deseaba verme su Alteza? - le pregunta el monje guerrero

La princesa se ubica para verlo de frente. Alseci piensa que su hija tendría la misma edad que ella, de haber vivido, por lo que asume una actitud paternal

- Agradezco vuestra gentileza de querer atender las dudas de una joven inexperta en estos asuntos

- Agradezco a vos la confianza que depositais en mi

- Es mas confianza al juicio de mi servidora Irene, a quien vos ya conoceis ... habeis causado buena impresión en ella y me recomendó consultaros mis dudas

- El sentimiento es mutuo hacia ella

- Bien Maese Alseci ... tal vez mis dudas resulten un poco absurdas para alguien acostumbrado a tratar asuntos mas importantes, pero lamentablemente, mi posición en la corte hace que mi matrimonio tenga demasiadas implicancias que las que podría tener cualquier otra persona ... a alguien como yo, que gusta de guiarse del corazón para la mayoría de cosas, me veo obligada a tomar en consideración otras cosas ... ahora que mi primo se ha ido y es prácticamente prisionero de los turcos, mi tío depende de mi para buscar lo mejor para Constantinopla

- Habeis hablado con mas sabiduría de la que podría esperarse de una joven de vuestra edad e incluso de algunos soberanos que he conocido... eso me hace dudar si estoy en la capacidad de daros un consejo a la altura de vuestro propio discernimiento pero haré el mejor intento

- ¿Os transmito mis dudas?

- Perdonad mi atrevimiento Su Alteza ... antes que hablaros como alguien entendido en los asuntos de Estado, prefiero hablaros como padre ... luego lo haré como sacerdote y finalmente como cortesano ... espero que vos me ayudeis a buscar una respuesta que os satisfaga

- Continuad entonces

- Como padre, os diría que os amo lo suficiente para desearos lo mejor por encima de otras consideraciones ... eso, me haría ayudaros a que juntos busquemos esa felicidad y me guiaría por mi experiencia y por vuestro corazón ... que ambos se pongan de acuerdo para lograr lo que buscamos ...

"Como sacerdote, os pediría que rogueis a Dios Nuestro Señor que os ayude a decidir sobre lo que es mejor ... nada mejor que la Sabiduría Divina para tener una respuesta a un problema que parece ser simple pero como vos decis, tiene demasiadas implicancias para guiaros solamente por vuestros sentimientos ... vos dijisteis que os guiais por vuestro corazón, pero eso no es del todo cierto ... la voz del corazón es también la voz de Dios ... la Palabra de Dios no solamente están en las iglesias o en las voces que provengan de un púlpito, sino Dios nos habla directamente a nosotros a través del corazón ... pensad que Dios busca que todos estemos bien y no solamente nosotros ... debemos dejar de lado nuestro egoismo y pensar que lo que decidais también decide el destino de muchos"

"Como cortesano, os diría que busqueis la conveniencia para el trono, que otorgueis a Constantinopla la oportunidad de contar con la fuerza que le permita sobrevivir ... en este momento yo represento a otros intereses pero no puedo hablaros por ellos porque si lo hago dejaría de ser padre y hombre de Dios. Me pongo en el lugar de vuestro tío, quien también desea vuestra felicidad y la de Constantinopla"

Carmesina había escuchado con atención. Si bien, no encontraba respuesta a sus dudas, entendía que la decisión debía de ser de ella y de nadie mas. El Alseci padre, sacerdote y cortesano le decían una cosa: que no se dejara manipular

- Sea cual sea la decisión que tomais - le vuelve a decir Alseci - debeis estar seguro de ella

- Maese Alseci, decidme ... ¿que espera el Papa de vos y de mi ciudad?

- El Santo Padre desea ayudaros ... quiere que ambas iglesias se unan, reconozcan su autoridad y así podrá convencer a los reyes cristianos que luchen contra los infieles por vosotros

- ¿Mi matrimonio no representa nada en esos planes?

- Aunque no lo crea, si representa algo ... pero su principal interés es que vuestro matrimonio pueda obtener aliados a la causa de Constantinopla

- ¿Y cual de los pretendientes reune mejor esas aspiraciones¿el príncipe elector de Sajonia¿Los señores de Aquitania y Lotaringia¿el duque de Atenas o el duque de Neopatria?

Alseci esperó un poco antes de responder

- Si he de ser sincero, debo deciros que el mejor pretendiente es el duque de Neopatria

- ¿Ese es vuestro consejo entonces?

- No, Su Alteza

- ¿Entonces?

- Como padre, sacerdote o cortesano podría tener mis dudas

- ¿Porque decis eso¿teneis algo en contra del duque?

- No señora ... pero si pienso en el como padre, podría pensar que vos estais siendo demasiado ciega por vuestros sentimientos y os haría escuchar la voz de la experiencia ... si he de deciros algo como sacerdote, considero que el duque no es un hijo devoto de nuestra Santa Madre Iglesia y como cortesano os diría que hay demasiados intereses detrás de el

- ¿Entonces¿descartais al duque?

- Yo no puedo hacer eso ... solo vos teneis esa decisión en vuestras manos ... lo que os digo es que podeis elegir a alguien agradable a vuestros ojos, pero ese alguien debe demostrar que sus intereses están con los vuestros y con el imperio. Demostreis vos misma que teneis el caracter suficiente para no dejarse obnubilar ante una imagen y veis que es lo que hay detrás. El amor es algo hermoso, pero debemos equilibrarlo con algo de sentido común

Carmesina se queda pensativa unos momentos. Se pone de pie por lo que Alseci se para también pero la princesa pone la mano sobre su hombro impidiendo que se ponga de pie

- Me alegro que pueda confiar en vos, Maese Alseci ... ¿me permite verlo como un padre también?

- Me honrais, princesa ...

- Entonces, seguid sentado ... como "hija" suya, permitidme contarlos que siento una gran atracción por el duque Hipólito ... es agradable a mis ojos, es apuesto, valiente y decidido ... tal vez sea la persona que el imperio necesita ...

- Pero la mentira urdida alrededor de Yazin no es de caballeros

- ¿Lo sabeis entonces?

- Repruebo que el duque haya osado entrar a vuestras habitaciones sin vuestro consentimiento

- Acepto vuestra reprimenda ... pero, decidme ¿porque lo hizo?

- Tal vez para aseguraros de vuestra disposición hacia el ... tal vez para algo mas ¿como saberlo?

- Se arrojó sobre Irene, creyendo que era yo

- Demasiado atrevimiento de su parte

- ¿Vos creeis que no es un buen partido?

- ¿Que dice vuestro corazón?

- Siento que ... lo amo

- Tal vez el lo sepa ¿habríais rechazado sus requerimientos?

- No lo se ... como doncella y princesa era mi deber no permitirle mas de lo que se deba

- Sigo creyendoros una joven juiciosa y sensata ... ¿habeis hablado con vuestro tío?

- Sobre lo que pasó ... jamás ...

- Pero preguntadle que os recomienda el

Carmesina se muerde los labios y se queda pensativa ... de todos modos hablaría con su tío pero también quería hacerlo por algo mas

El conde Guzmán paseaba nerviosamente por la habitación. El padre Manuel lo observaba de hito en hito pero hasta ese momento no habían intercambiado palabra

- Os ruego, señor conde que os tranquiliceis ... nada ganais con perder la calma en estos momentos

- ¿Como pedis que guarde la calma? vos mismo sabeis que mi situación es delicada

- Lo es mi querido conde ... pero el motivo que vos esais aqui conmigo es para aclarar mas las cosas y no acabeis siendo entregado a la autoridad eclesiástica

- ¿Que quereis decir?

- Hay miembros de la iglesia que sugieren que vuestra obsesión atrajo poderes demoniacos que provocaron la muerte del padre Miguel cuando el intentaba disuadiros ... solicitan seais juzgado por un tribunal eclesiástico

- ¡Es ridículo!¿como se puede pensar tal cosa? solo es un interés por el conocimiento

- Tomaros tan en serio un culto pagano no es algo que pueda llamarse un simple estudio

- ¡Por favor padre! vosotros si teneis plena libertad de estudiar pero os aterrais cuando hay otros que lo hacen tambien ¿es que acaso sois los únicos con ese derecho?

- Nuestra formación espiritual nos permite poder soportar las acechanzas del Enemigo

- ¿Y vos creeis que el diablo está tras todo aquel que lee un libro?

El anciano no responde pero luego dirige su aguda mirada al noble

- Considero que la opinión de los eclesiásicos no está del todo equivocada

- ¿Que decís?

- Miguel habló conmigo también ... el estaba francamente asustado ... por vuestras intenciones

- ¿De que hablais¿vos creeis entonces que me dedico a la magia negra?

- Por supuesto que no conde ... pero es hora que abrais vuestros ojos ... he vivido lo suficiente para saber que muchas cosas se esconden en la oscuridad

En ese momento, una de las ventamas se cierra, al parecer por la fuerza del viento, dejando la habitación levemente a oscuras. El padre se levanta y con toda tranquilidad la vuelve a abrir para ver entrar la luz del sol ... una sensación tranquilizadora cae sobre el conde quien involuntariamente había cerrado sus ojos a la penumbra

Carmesina se sienta a los pies de su tío y pone las manos sobre su regazo

- Recuerdo que solía hacer eso cuando era una niña ...

- Para mi lo sigues siendo, mi querida sobrina ... no sabes cuanto he lamentado no haber protegido a tus padres ... cuando ellos cayeron bajo el puñal asesino, juré que eso no sucedería con vos y dediqué todos mis esfuerzos a haceros feliz y ahora siento que se decide todo por lo que he luchado ...

- Querido tío ... vos fuisteis un gran padre para mi ... os amo como a uno y se que de vos solo puedo esperar lo mejor ... es por eso que ahora os pido consejo sobre lo que debo hacer

- Mi querida Carmesina ¿que puedo aconsejaros? no quiero pediros que os sacrifiqueis por este trono ... he hecho lo posible por alejaros de las intrigas de palacio. Muchos que se decían mis amigos me traicionaron e intentaron matarme ... mi propio hijo Andronico quiso arrebatarme el trono siendo el heredero legítimo ¿porque no pudo esperar mi muerte? y ahora su hijo Juan, mi nieto, se que me odia y estoy seguro que cuando sepa lo de Manuel vendrá aqui a atormentarme ... estar en este trono es una maldición. No quiero eso para vos. Quiero algo tranquilo donde vos podeis crear vuestra propia dinastía

- Tío ... Manuel me dijo algo antes de partir

Juan V guarda silencio unos momentos y Carmesina supo de que el sabía de lo que le hablaba

- Así que se atrevió a hacerlo pese a mis órdenes

- ¿Vos lo sabiais?

- Si ... cuando decidí anunciar vuestro primer compromiso ... pero hasta el se mostró satisfecho por vuestro pretendiente ... tras lo que pasó en Kosovo, vuestra mano quedó libre y fue el primero en pedirla ... se lo negué

- ¿Porque?

- Yo sabía que vos no lo veíais diferente a como un hermano ... además eso no era conveniente ... nos habría aislado mas y yo solo quería alejaros de esta ciudad

- Yo amo Constantinopla ...

- ¿Acaso me decis que podríais aceptar a Manuel como vuestro esposo?

- Yo ... de ser mejor para la ciudad no sería un sacrificio ... solo que me costaría, como vos decis, verlo diferente de un hermano

- De todos modos, una vez que os caseis ya no habrá mas nada que decir por su parte ... ni siquiera se si el regresará

- No digais eso tío ... además ¿que pasará con vos¿como podreis dirigir el imperio aqui solo?

- No os preocupeis por mi ... labrad vuestro destino lejos de esta condenada ciudad ... una vez que los turcos sometan a los bulgaros, estaremos sitiados ... seremos una isla en medio de los musulmanes

Carmesina se pone de pie y besa a su tío en la frente

- Mañana haré llegar mi decisión, querido tío ... no temais ... confiad en que decidiré lo mejor para todos

La última persona que habló con Carmesina, en presencia de Irene, fue Philip, el caballero de Rodas, quien se presentaba como nuevo miembro de la guardia imperial en reemplazo de los anteriores. El caballero se inclinó ante ella. La princesa bizantina lo mira con curiosidad y le hace un gesto para que se levante. Tenía la misma gallarda presencia que el duque de Neopatria, pero a diferencia de el, había algo en sus ojos que la hacía sentirse distinta y segura

- Me alegro daros la bienvenida noble Philip ... mi tío está algo indispuesto y se que sus compañeros partirán mañana ... han servido bien al imperio y no quise haceros esperar a vos y vuestros compañeros que ya se van

Los demás caballeros, los salientes y los entrantes, estaban detrás de Philip. Aquel grupo llamó la atención de Irene quien por primera vez se sentía rodeada de verdaderos caballeros

- Me honra con concedernos esta audiencia su Alteza - contesta Philip - me habían contado de vuestra belleza pero todas las descripciones no os han hecho justicia ... ahora entiendo a mi querido amigo, caido en los campos de Kosovo, su pasión por vos

- ¿Lo habeis conocido?

- Eramos amigos ... hubiera deseado combatir con el, pero los deberes de la orden me impidieron luchar a su lado ... su partida nos dejó consternados

- Bueno ... solo lo vi una vez y vos me lo recordais mucho ... tanto que ...

Carmesina no pudo decir mas ... la imagen de su primer prometido se trasladó allí ... la apuesta figura era idéntica a la de Philip ... incluso aquellos ojos ...

... aquellos ojos ...

- Princesa - Irene le pone la mano al hombro - ¿os sentis bien?

- Yo ... si ... solo, trataba de recordarlo ... sentí tanta pena cuando murió y ahora apenas puedo recordar su nombre ¿porque¿porque vos me lo recordais tanto, noble Philip?

- No podría contestaros eso, Su Alteza ... si desea, me puedo retirar

- Si ... creo que necesito descansar ... os doy la bienvenida y agradezco a ... habernos servido en todo este tiempo ... vuestra paga esta lista y dadle los saludos del emperador al Gran Maestre ... disculpadme

Carmesina se para y se retira acompañada de Irene. Ya a solas, la rusa se le acerca

- Princesa ... ¿que os sucedio?

- No lo se ... aquellos ojos ...

- Si ... yo también lo noté

- ¿Que notasteis?

- Bondad ... pureza de corazón ... no se como describirlo, pero me sentí bien al mirarlo

- Yo ... entonces ahora lo entiendo ... tenía la misma mirada que Stefano

- ¿Stefano?

- Mi primer prometido ... el que murió luchando en Kosovo

Basilio comía su cena, acompañado de Kemal y Nestor. El joven pastor apenas había probado bocado lo que es notado por el bizantino

- Come muchacho ... es bueno que os alimenteis

- No tengo hambre ... señor

- Llamadme Basilio ... sois mis huespedes pero también sois mis amigos ¿no es cierto armenio?

Kemal lo mira y sonríe

- ¿Que esperamos¿acaso vinimos aqui a asistir a una boda?

- Eso no lo sabemos ... Kemal, decidme ... ¿lo que sucedió en Kosovo os pareció terrible?

Las imagenes terribles de lo acontecido aquella vez que lo hizo abandonar el ejército del sultán y lanzarse a la búsqueda de algo que ni sabía que era

- ¿Es necesario repetirlo?

- No ... solo quería entender que vuestras motivaciones no son producto del miedo sino del valor ... porque aquello tal vez se repita

- Lo se ...

- Y soy muy perspicaz ... y me doy cuenta que este muchacho esta asustado

Kemal dirige su mirada a Nestor, ante las palabras de Basilio

- ¿Que es lo que temes Nestor?

El joven no mira a nadie pero responde

- Mis abuelos ... están muertos

- Los dejamos bien ...

- Ahora están muertos ...

- ¿Como lo sabes?

- Su ... sus asesinos ... están aqui

- ¿Aqui?

- En Constantinopla ... y ellos saben que estoy aquí

La luz de la vela repentinamente se apaga. kemal saca su espada, lo mismo que Basilio. Murmullos y sonido de alguien deslizarse ponen en alerta a los dos guerreros, pero en eso la luz se vuelve a encender. Inexplicablemente, Nestor había vuelto a encender la vela

- No debemos temer a la oscuridad - les dice el joven pastor - eso los ayuda a ellos ...

En el palacio de Constantinopla, Vilonga dirigía su mirada a la ciudad "ahora se que estás aqui, pequeño pastorcito ... así que viniste a ver si todo se cumple ... pues así será ... pero tu no verás el final"

- ¿En que pensais padre Vilonga? - la voz suena atrás de el. El duque Hipólito hace su ingreso - ¿estais preocupado?

- No mi señor ... solo pensaba que mañana será un gran día

Carmesina se presentaba a la mañana siguiente ante toda la corte en compañía de su tío, sentándose a su diestra, lugar que le correspondería a Manuel, pero Juan V la escoltó personalmente allí. Todos estaban reunidos, Alseci, Schelotto, Ettore, Hipólito, los emisarios de los pretendientes y la corte entera

"escuchar la voz de Dios" piensa Carmesina "¿no fue eso lo que me pedisteis maese Alseci? tal vez fue Dios quien me habló ayer"

En otro lugar, los varegos se veían obligados a dejar salir a Yazin. Irene había traido una orden imperial para que se le permitiera al príncipe asistir a la audiencia

- ¿Que pretendes? - le pregunta Yazin a la rusa

- El emperador desea que asistas al anuncio de la boda de la princesa ... luego hablarás con el sobre tu futuro

- ¿Mi futuro?

- Mejor dicho ... el nuestro

Irene se vuelve y lo mira con expresión desafiante

- No estoy dada a suplicar, tártaro ... pero ahora solo te pido, por favor, que no me fuerces a nada contigo ... te daré la oportunidad de que seamos amigos y te prometo que no te trataré mal ... pero tu prométeme que dejarás la idea de hacerme tu esposa a la fuerza

- ¿Acaso el emperador cambió de opinión?

- No lo se ... solo prefiero decirte lo que pienso antés de que tu decidas por ambos ... si me obligan a ser tu esposa, me mataré ... lo juro

- Oye ...

- ¡No pretendas que olvide todo lo que pasé por ustedes! no puedo verte diferente tártaro, no puedo aún ... pero se que eres distinto a aquellos que mataron a mi familia y me condenaron a ser esclava ... solo te pido que me respetes y me demuestres que eres en verdad distinto

- ¿Y que debo respetar?

- El hecho que no quiero ser tu esposa

- Tal vez pides demasiado

- ¿Tanto te importo?

- ¿No es lo que aqui llaman amor?

- ¿Acaso me amas?

- Si el querer pasar el resto de mi vida a tu lado puede llamarse así ... la respuesta es si

Irene no estaba preparada para esa respuesta. Conocía la resistencia de los mongoles a expresar sus sentimientos hacia una mujer. la respuesta de Yazin la hizo dudar hasta de los suyos

- Yazin ... solo te pido tiempo ... déjame comprender lo que sientes por mi y que tu comprendas lo que yo siento ... no precipites las cosas ... estaré a tu lado en el tiempo que permanezcas en la ciudad, pero respeta mis deseos ... si crees amarme, aceptarás

- Esta bien

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo

Carmesina estaba de pie. Parecía que era ella quien comparecía ante los demás y no al revés. la mirada de Hipólito se clavó en ella, lo que la hizo dudar de lo que iba a decir. Mas atrás, Vilonga observaba todo con mirada de serpiente

En eso, hacen su entrada Yazin e Irene. La joven le había contado a Carmesina lo que había pensado decirle al mongol. El gesto afirmativo de la rusa le hizo notar a Carmesina que había tenido éxito

- Os expreso mi agradecimiento por estar aqui y honrar con vuestra visita a esta casa, sede de la dinastía Paleóloga ... se que vos deseais poder llevar a una princesa bizantina a vuestros reinos y nada placería mas al imperio el poder emparentarnos con las nobles casas de Europa ... lo sucedido ayer nos demuestra que nos necesitamos, todos aquellos que profesamos la fe en Cristo y creemos en el mismo Dios Todopoderoso, cuyo consejo pedí anoche a través de mis oraciones para que me diera la capacidad de poder decidir correctamente ... lo sucedido ayer es una señal a mis oraciones para saber que es lo mejor para todos

La atención se hace mayor hacia la princesa, quien sigue mirando sin titubear al auditorio, tanto así que su propia mirada hace flaquear al duque Hipólito

- Muchos me han hablado y mucho se ha dicho ... las virtudes de todos los pretendientes son incomparables una con otra y es imposible decidir cual es mejor como futuro esposo ... por lo que tuve que escuchar a mi corazón esperando que Dios me hable a través de el ... y he decidido escucharlo ...

"Hipólito de la Guardia ... el nuevo Cesar" piensa Alseci, lo mismo que Vilonga quien sonríe

- ... y he decidido que tras la partida de mi primo, el príncipe Manuel, mi tío ha quedado desolado y el trono sin la fuerza que el príncipe daba y que había sido la fortaleza de mi tío para dirigir lo que queda del Imperio Griego ... he decidido ser yo, la fortaleza que mi tío necesita para poder gobernar, así que, después de hablar con el, he pedido ser nombrada corregente del imperio hasta el regreso del príncipe y heredero del trono ... y la petición ha sido aceptada

- ¿Que? - Hipólito se sacude como si lo hubiesen abofeteado - ¿que está diciendo?

- No puedo creerlo - murmura a Alseci a Schelotto

- Es por eso que me veo en la necesidad de declinar las ofertas de matrimonio ... pero eso no significa que rehuya mi obligación hacia ustedes. Todos los pretendientes no han dejado de serlo y daré mi respuesta final a las casas de Europa cuando mi tío sea acogido en la Gloria de Dios y el príncipe heredero sea coronado como nuevo emperador

Fin del capítulo 11

Aquellas anécdotas de Manuel de Bizancio son reales. Venecia retuvo a su padre durante su paso por Italia exigiendo que se les pague una deuda contraida con ellos. Mientras el regente Andrónico hizo caso omiso a las súplicas de Juan V, quien se esforzaría en rescatarlo fue Manuel, gesto que fue reconocido por la Europa entera y que le ganó la animadversión de su hermano y una posterior prisión. Cuando era gobernador de Tesalónica planeó una revuelta contra los turcos en Macedonia que al ser descubierta, fue abandonado hasta por su propio padre por lo que acudió a entregarse a los turcos siendo perdonado por Murad quien le dió magníficos regalos antes de despedirse. Su talento como literato también aumentaría la admiración de sus contemporáneos hacia el

Guillermo, llamado El Conquistador, duque de Normandía a inicios del siglo XI. Se valió de una promesa de Eduardo de Inglaterra de dejarle el trono a su muerte. Pese a ello, dicha promesa fue desconocida por un noble sajón llamado Haroldo, otro pretendiente al trono. Guillermo invade con sus huestes Inglaterra y derrota a Haroldo en la batalla de Hastings, donde el sajón encuentra la muerte. Guillermo se corona rey de Inglaterra dando inicio a la dinastía normanda