Capítulo 12
La Dama de Atenas
Con la decisión tomada y el reconocimiento de la princesa como corregente del imperio hasta la muerte del emperador, ya nada había por decir. En realidad para los pretendientes europeos, esto era un alivio ya que todos sabían quien habría sido el elegido. La postergación les daba una esperanza ... especialmente ahora que el duque de Neopatria podría convertirse en un objetivo de los turcos
De pronto los papeles parecían haber cambiado. El duque Hipólito, ajeno a las risas a sus espaldas trataba de tener una audiencia con Carmesina. Vasili, el consejero imperial trataba de contenerlo
- Os ruego señor que espereis a que la princesa acepte recibirlo
- ¡Exijo hablar con ella ahora! ¡se que ella ha sido convencida erróneamente y deseo tener la oportunidad de hablar con ella para convencerla! o juro por Dios que ...
- ¿Que pretendeis decir señor duque? - la voz de Basilio, comandante de la guarnición de la ciudad se hace escuchar. Todos callan, pero Hipólito lo mira desafiante
- Que Constantinopla se arrepentirá de esta afrenta - responde sin titubear el iracundo noble
- Si pretendeis insinuar que tomareis represalias contra el imperio ... dejadme advertiros que es una pretensión demasiado grande - contesta Basilio
- ¿Acaso insinuais que vuestro pobre ejército es una amenaza para alguien que desee algo de este imperio reducido?
- Es lo suficiente para detener a un noble que no sabe contener su lengua
Hipólito saca su espada y Basilio hace lo mismo. Vasili se pone entre los dos inmediatamente
- ¡Deteneos en nombre del emperador! ¡esto no es un campo de duelo!
- Vuestra palabra no es lo suficientemente fuerte consejero - responde Hipólito
- Tal vez la mía si - se escucha una voz femenina
Carmesina aparece entre todos los presentes quienes le abren paso respetuosamente. Hipólito y Basilio bajan las espadas pero las mantienen desenvainadas
- Os concederé la audiencia que pedis, señor duque ... pero os ruego que os comporteis debidamente en mi palacio ... comenzad por envainar esa espada
La princesa se retira sin decir mas, mientras que Hipólito guarda su arma y camina detrás de ella. Alseci y Schelotto que observan la escena, se miran el uno al otro
- ¿Que creeis que pasará? - le pregunta Schelotto
- Lo que tenga que pasar ... y debemos confiar en la sensatez de ella
Enrique de Guzman habíase despertado temprano para poder conversar con el rey de Castilla. En su cabeza aún sonaban las palabras provenientes del padre Manuel, confesor del rey, en la conversación que tuvieron la noche anterior. Enrique III lo recibió en privado. El padre Manuel no estaba allí, pero si un consejero real llamado Sancho, que gozaba de gran influencia en la corte. El rey se encontraba sentado en una silla simple y apoyado en la mesa amplia pero rústica donde algunas viandas se encontraban sobre ella. Con la confianza del amigo, el conde coge una fruta y empieza a comerla
- Mi querido conde - le dice el rey - espero que habeis reflexionado sobre lo que os dije el dia de ayer
- Mi señor - responde el conde - he pensado en ello toda la noche
- ¿Habeis tomado una decisión?
- Creo que mi decisión está en aceptar los deseos del rey ... llevar su palabra y autoridad adonde vaya, sin abandonar mis ideales y principios
- Enrique - le dice el rey casi como confidencia - temo por vuestra seguridad pero también entiendo que vuestros ideales son nobles y no veo nada de malo en vuestros intereses ... pero es necesario que tengamos un poco de discreción frente a los demás ... supongo que lejos de la corte, vos podreis tener mayor tranquilidad y seguridad
Enrique mira atentamente al rey
- Mi señor ... ¿acaso me estais diciendo que debo abandonar vuestra corte?
El rey se pone de pìe y le da la espalda
- Tengo muchos asuntos que tratar aqui y hay cosas en las que debo ceder como todo soberano ... tenemos problemas con los portugueses, el cisma de la Iglesia, el creciente poder del clero en mi reino ... la exigencia que destruya a los infieles totalmente, incluso todo su conocimiento ... ingleses y franceses pelean al otro lado de nuestra frontera ... Aragón expande sus dominios hacia Oriente ... no puedo ocuparme de vos y protegeros contra los males que puedan acarrear vuestra presencia aqui
- Mi señor ... no preciso que el rey se preocupe por mi
- No me digais lo que debo hacer en mi reino, conde de Guzman ... aceptareis mi decisión y eso contentará a aquellos que piden vuestra cabeza
El rey se da vuelta y lo encara con mas firmeza
- He decidido enviaros a una misión que Sancho aquí dirigirá y os explicará de que se trata
El conde mira al consejero quien hasta ese momento no había dicho una palabra
- Formareis parte de la embajada que Su Majestad, Enrique III de Castilla ha decidido enviar a Oriente ... nuestra misión es presentar nuestros respetos al monarca conocido como Tamerlan y establecer alianza con su imperio
Carmesina pidió que la dejaran sola con el duque pese a la oposición de los varegos que no tuvieron mas remedio que obedecer. La princesa lo lleva a una habitación vacía donde solo existían adornos y mosaicos bizantinos, mas no ningún mueble. Hipólito se dio cuenta que esa habitación era para evitar "entrevistas apasionadas"
- ¿Acaso os he ofendido de alguna manera para que ahora rechaceis mi amor? - le dice el duque apenas se cerró la puerta
- No ... vuestra excelencia no me habeis ofendido y vos lo sabeis muy bien
- ¿Entonces porque ese cambio?
- Tengo obligaciones ... como vos la teneis ante vuestro ducado y ante Florencia ... mi obligación es con Constantinopla
- ¿Y con vuestro corazón? ¿he de creer acaso que no me amais?
- ¿Porque pensais eso? ¿porque creeis que os amo?
- ¿No es cierto acaso? ¿podeis mirarme a los ojos y negarlo?
Carmesina le da la espalda y el duque se le acerca sosteniéndole los hombros
- No podeis ... como yo tampoco puedo negarlo ... no es vuestra jerarquía ni este imperio moribundo lo que me interesa ... sois vos
- ¿Como podeis decir eso? ¿acaso estais dispuesto a olvidaros del trono de Constantinopla que con mi mano podriais acceder? ¿no estais aqui como los otros?
- Lo estaba ... antes de veros ... ahora no me importa mas que vos
Carmesina se aparta y sacude la cabeza
- Mi señor duque ... yo no puedo olvidar quien soy ... mi tío y el imperio me necesitan
- ¡Por favor Carmesina! ¿cuanto tiempó creeis que durará esta parodia llamada imperio? solo es cuestión de tiempo
para que los turcos se apoderen de vuestra ciudad ... dudo mucho que vuestro primo se convierta en emperador ahora que está en manos de los infieles ... vos me necesitais pero yo no necesito de vos ... puedo quitarle Constantinopla a los turcos si me lo propongo y vuestra única esperanza de salvar al imperio es una alianza con Macedonia y Florencia ... y esa alianza soy yo
- Vuestras palabras están cargadas de orgullo y de menosprecio a la persona del emperador ... no quiero pensar que mi corazón se equivocó con vos ... pero en lo que no se equivoca es en el amor a mi ciudad y a lo que representará siempre el imperio griego ante el mundo ... no es unos muros lo que pretendo salvar sino lo que representa nuestra nación y nuestra historia ... somos los herederos de Cesar, Augusto, Trajano, Constantino, Justiniano y Basilio II ... Constantinopla representa dos mil años de historia, cosa que ningún rey de Occidente puede decir ... no pretendais hacerme olvidar todo aquello para que solo piense en mi
Hipólito iba a decir algo pero se calla. La figura de la princesa parecía haber crecido y se sintió pequeño ante ella, lo que le quitó las palabras de su boca con la que esperaba poder convencer a Carmesina
- Vos ... reconoceis entonces que me amais, aunque no mas que vuestra ciudad e imperio ... ¿queda alguna esperanza para este corazón que ahora destrozais?
- Hipólito ... cuando dos personas se aman saben esperar ... os pido tiempo y paciencia ... cuando mi primo herede el trono os prometo que os daré la oportunidad que me pedis ahora ... no os olvidaré y permaneceré fiel a este deseo de mi corazón y os prometo que vos sereis el primero en saberlo
Hipólito mira largamente a Carmesina quien se siente turbada ante el y por un instante dudo de su decisión, pero el joven duque se le adelanta
- Esperaré entonces ... aceptaré vuestra promesa pero tened presente que mi espada esta ahora a vuestro servicio
Hipólito se inclina y abandona la habitación. Carmesina tuvo el impulso de salir tras de el pero se detiene ya que de inmediato surge la figura de Irene de entre los cortinajes
- ¿Me estabais espiando? - le dice la princesa con el ceño fruncido
- Vos dijisteis que somos hermanas y mi deber es velar por vuestra integridad ... pero veo que os sabeis cuidar sola
- Tenedlo por seguro ... ¡Oh Irene! - la princesa se abraza a su esclava y llora - ¿creeis que he hecho lo correcto?
- No lo se mi señora ... pero creo que yo hubiese decidido lo mismo en vuestro lugar
Bulgaria, Julio de 1390
Bulgaria había sido durante decadas la cuna de la civilización de los eslavos (incluyendo también a griegos, armenios, rusos, cumanos y valacos). Su estratégica ubicación le había permitido estar en contacto con Bizancio y el Asia, con lo cual había crecido en poder tras sacudirse de la dominación bizantina, además de convertirse en arbitro de las diferencias de las nacientes naciones eslavas a la mano del zar Simeón a inicios del siglo XI
Tras la muerte del gran Zar Simeón, le siguió otro gran Zar llamado Samuel que encumbró a Bulgaria como gran nación europea, donde la tolerancia y el desarrollo de las ciencias tuvo en aquella nación su mejor representante por encima de los otros reinos europeos. El gran error de Samuel fue querer convertirse en zar de bulgaros y griegos, lo cual lo llevó a una guerra contra Bizancio, aprovechando la enorme debilidad del imperio que se encontraba deshecho por las guerras contra los árabes, rebeliones y guerras civiles, administrado por incapaces y manejados por la iglesia y los terratenientes. El peor momento fue cuando Samuel llega a ponerle sitio a Constantinopla que ansiaba convertirla en su capital. Fue en esos momentos críticos que subió al trono un emperador tan buen estadista como estratega militar a quien la historia conocería como Basilio II
El nuevo emperador dedicó 18 años de su reinado a luchar contra los bulgaros. Samuel era un gran guerrero, por lo que Basilio innovó las técnicas de guerra en su época, levantando el mas poderoso ejército del mundo y haciéndolo luchar hasta en el invierno además de ser rápido y eficiente. Finalmente, tras una larga guerra, Basilio derrotó por completo a Samuel aniquilando al ejército búlgaro y cegando a los prisioneros, por lo que se ganó el apelativo del "bulgarotocnos" (matador de búlgaros). El último drama de la guerra fue la entrega a Samuel de cerca de diez mil prisioneros búlgaros cuyos ojos habían sido arrancados. Aquella visión fue demasiado para el noble zar que en medio de sus lágrimas se desplomó para morir poco después. Su hijo trató de seguir adelante con la guerra pero el y su familia serían asesinados por su ambicioso primo quien se coronó zar pero acabó muerto por los bizantinos. Con ello, la otrora gran nación búlgara se convirtió en una provincia bizantina
Basilio II, pese a su apelativo, trató de granjearse el afecto de sus nuevos súbditos manteniendo el status quo de los búlgaros así como la posición de la iglesia búlgara, apoyándose en ella al mismo tiempo que debilitaba el poder de la iglesia bizantina y de los terratenientes. Basilio sería recordado como el mas grande gobernante de su época ya que recibió un imperio desmembrado, a punto de ser repartido entre árabes y búlgaros y sometido al capricho de los poderosos frente a un Estado débil y oprimiendo a los humildes. A la muerte de Basilio, Bizancio era la primera potencia europea. Había conquistado todo el imperio búlgaro y derrotado a los árabes, expulsándolos del Asia Menor, dejando un Estado poderoso con un sistema cuya autoridad era indiscutible. Lamentablemente sus sucesores no fueron capaces de seguir su obra y el imperio empezó a decaer. La debilidad de Bizancio después de un siglo de dominación hizo que el Estado Bulgaro resurgiera de sus cenizas volviendo a convertirse en un nuevo reino que pudo recuperar su independencia en 1186. La caida de Constantinopla en manos de los cruzados en 1204 cambió por completo el panorama de la región. Latinos, francos y venecianos se repartieron el territorio del imperio en los Balcanes por lo que la disputa con los bulgaros no se hizo esperar, mas aún que el nuevo emperador latino, Balduino de Flandes, reclamó a los bulgaros todos los territorios bizantinos antes de 1186 lo que equivalía a toda Bulgaria. Los bulgaros se congregaron bajo la figura del temible Kalojan, nuevo zar de Bulgaria quien, al frente de un ejército, salió a luchar contra los latinos, venecianos y francos en Adrianópolis propinándoles una aplastante derrota. Balduino de Flandes fue capturado y terminó sus días en una mazmorra búlgara. El señor de los francos Luis de Blois murió en combate junto con todos sus caballeros y el dux de Venecia, pese a que logró escapar, murió poco después de agotamiento. Todos los prisioneros terminaron decapitados y los ciudadanos venecianos y latinos en la región fueron asesinados. El imperio latino tardaría un tiempo de recuperarse del desastre sufrido
Kalojan gobernaría con mano de hierro pero su crueldad acabó por conspirar contra el mismo, muriendo asesinado, habiendo perdido antes la lealtad de sus súbditos griegos que prefirieron buscar la paz con los latinos. Tras su muerte, el reino búlgaro se tambaleó, cayendo en medio de las guerras entre griegos y latinos hasta la restauración del imperio bizantino en 1260. Bulgaria para ese entonces había consolidado sus fronteras bajo la mano del Zar Ivan Asen. Fue con el reinado de Ivan Alexander que Bulgaria alcanzaría nuevamente la categoría de potencia europea, donde las diferentes religiones pudieron prosperar a despecho de la intolerante Roma y el pensamiento renacentista se adelantó un siglo al resto de Europa. Alexander gobernaría 40 años de paz, pero a su muerte, ocurrida en 1371, se desató una guerra entre sus hijos terminando con la fragmentación de Bulgaria en el reino de Vidin, gobernado por Ivan Stratsimir, y el reino de Tirnovo gobernado por Ivan Shishman
Pero la aparición de los turcos cambio completamente el equilibrio de fuerzas en los Balcanes. Ya no cabía dudas que eran los musulmanes los que mandaban tras su victoria en Kosovo, aunque los señores búlgaros se habían declarado vasallos del Sultán, pero ya desde los tiempos de Murat, se habían propuesto a conquistar Bulgaria para poder enfrentar al enemigo mas poderoso: Hungría. Los débiles zares búlgaros no tenían la capacidad de detener a los infieles y se apoyaban en los boyardos para poder sobrevivir, provocando un retroceso en el sistema político búlgaro favoreciendo el feudalismo. Pese a los juramentos de vasallaje de Ivan Shishman, el Sultán Bayazid había aprovechado los conatos de sublevación de los boyardos para acabar para siempre con el reino de Tirnovo usando aquello como excusa, por lo que el había decidido la invasión de Bulgaria
El campamento turco era presa de gran agitación, mientras el poderoso ejército turco se alineaba en el terreno preparado ya para la marcha. Este ejército parecía una multitud de diferentes procedencias asemejando a lo que pudo ser la torre de Babel. Por lo menos era lo que pensaban los cristianos presentes, ya que habían turcos, mongoles, serbios, valacos, griegos, armenios, anatolios, árabes y hasta búlgaros. Los barcos seguían descargando hombres y vituallas, mientras dignatarios, nobles y hombres de guerra se preparaban para ser recibidos por el Sultán Bayazid. Este se encontraba ya en su tienda observando desde una rendija a aquellas comitivas que esperaban verlo. El Sultán gozaba con humillar a vasallos y vencidos y ese espectaculo le placía tanto como las batallas
- No importa cuantas campañas haga ... siempre sucede lo mismo ... gente de todas partes buscan mi alianza para evitar que los destruya como ahora destruiré a los búlgaros ... decidme Mustafá Pasha ¿el príncipe Manuel se encuentra ahora en Brusa?
- Si mi señor - responde Mustafá - Alejo Niceas lo escoltó personalmente hasta allá
- No me gusta ... hubiera preferido tenerlo aqui, pero no importa ... lo importante es que está en mis manos y prefiero que esté a mi servicio ... un hombre de tan peculiares dotes que impresionó hasta a mi padre es bueno conservar como aliado pero también asegurarse que no se convierta en nuestro enemigo ¿verdad Juan Paleólogo?
El susodicho se inclina ante el Sultán. Vestía ropas bizantinas e insignias que revelaban su jerarquía como miembro de la familia imperial
Juan Paleólogo era nieto del emperador, hijo del ambicioso Andrónico, cuyas intrigas causaron gran daño al menguado imperio. Trató de arrebatarle el poder a su padre, pero la vigilancia y constancia de Manuel. así como la lealtad a su padre, evitó que pudiera lograrlo. Andrónico murió recluido en un convento antecedido por su hijo mayor que debía heredar el trono. Ambos hijos habían heredado la ambición de su padre por lo que Manuel confinó a Juan en Galata para mantenerlo vigilado. Con el control que tenía en los Balcanes, solo bastó una orden de Bayazid para hacer traer a Juan a su presencia. Al igual que su padre y hermano, el aristócrata sentía un profundo odio hacia su abuelo y su tío
- Se que vos teneis aspiraciones al trono de vuestro viejo abuelo ... mas aún que desconoció los derechos de vuestro padre y hermano pese a ser el primogénito, en favor de vuestro tío Manuel
- Así es mi señor - responde Juan - desterró a mi padre y mantuvo aislado a mi hermano hasta que murieron ... a mi me mantuvo lejos de Constantinopla y ...
- Quizás porque - le interrumpe el Sultán - vuestro padre quiso apoderarse del trono e impuso después a su hijo como heredero a lo que vuestro abuelo cedió para evitar la guerra civil ... mala cosa esa ... un hijo contra su padre ... si hubiera hecho eso a mi padre, el me hubiera mandado a estrangular sin mas miramientos ... pero los cristianos son mas sensibles para eso ... pero ahora vuestra presencia aqui me sirve mas que Manuel y no es que os piense poner al mando de algún cuerpo de mi ejército ... se que vuestras dotes militares están a la par de vuestras cualidades como emperador ... así que os enviaré a Constantinopla
- ¿A Constantinopla mi señor?
- Asi es ... acabo de informarme que vuestro tío esta demasiado agotado y a nombrado a vuestra prima Carmesina como corregente ... que mejor momento que ahora para que vos os apodereis del trono ... sin Manuel allí no hay quien se le oponga y me temo que muchos en la corte no están de acuerdo que una mujer los gobierne
- Pero señor ...
- Ireis ... con una escolta griega que sacaremos de entre mis tropas y los vestiremos con uniformes de vuestro ejército ... podreis entrar a la ciudad y os hareis del control de palacio y obligareis a vuestro tío a que os nombre corregente en lugar de la princesa ... allí lo mantendreis prisionero hasta su muerte y yo me encargaré de que Manuel no salga de Brusa para disputaros la corona
Juan baja la cabeza. La idea no le gustaba, no porque no quisiera el trono, pero tenía miedo que las cosas salieran mal, pero no tenía mas remedio que obedecer. Bayazid sonríe. Hacer pelear a los miembros de la familia imperial le parecía divertido además que favorecía a sus planes ya que prefería a un incapaz como Juan en el trono que a alguien peligroso como Manuel
- La única condición que os impongo es que respeteis la vida de vuestro abuelo y vuestra tía, la joven princesa Carmesina ... Juan V merece morir dignamente y Carmesina es demasiado hermosa y valiosa para perderla en un acto mezquino de ambición ... tengo para ella otros planes que la harán mas valiosa aún, incluso para vos
- ¿Vos creeis que la vida de ambos sea importante ahora? conmigo en el trono no teneis que preocuparos mas de Roma o de algún otro reino cristiano
- Vuestra opinión no me interesa ... teneis vuestras órdenes y os aconsejo que no intenteis desobedecerme en lo que respecta a sus parientes ... lo mismo os digo en caso de que penseis en alguna alianza con los venecianos ... ahora podreis iros y prepararos para convertiros en emperador
Juan Paleologo se retira profundamente humillado pero sin capacidad de respuesta. Las órdenes ya estaban dadas y una escolta supuestamente bizantina esperaba al Paleólogo quien parte de inmediato. Mustafá Pasha se inclna ante el Sultán
- Mi señor ¿no cree que puede ser un error ponerlo en el trono a alguien que al parecer os odia aunque ahora os teme mas? pero podría ponerse en su contra si consigue la fuerza suficiente
- No ... si Manuel está en el trono, Constantinopla tendría una oportunidad ... pero con ese ... el cometerá ese error ... se creerá lo suficientemente fuerte como para desafiarme, y cuando eso suceda, será el fin del imperio ... porque no hay ciudad que yo ambicione mas que ... Constantinopla
Ya había transcurrido una semana desde la partida del príncipe y la declinación de las propuestas de matrimonio. La vida en palacio había regresado a su rutina habitual, pero la cantidad de sirvientes y guardias habían disminuido ostensiblemente. Algunos habían huido ante la invasión de Bulgaria por los turcos, teniendo la idea de que la ciudad sería la siguiente. Yazin se sorprendía al ver los pasillos vacíos donde antes bullían de gente que esperaba tener una audiencia, pero no le importaba, disfrutando las lecciones en griego que le daba Irene. El mongol era inteligente y en ese tiempo ya podía intercambiar palabras con ella y con otros interlocutores en ese idioma
Irene le enseñaba el nombre de animales y plantas cuando Yazin se pone de pie
- ¿Que te pasa? - le pregunta la joven - ¿ya te cansaste?
Yazin no pudo explicarle el porque de su reacción, pero en ese instante coge la mano de Irene y la mira fijamente
- Ve por la princesa ... tenemos que salir de aqui
- ¿Que?
- ¡No hay tiempo! ¡ve por ella ahora!
No lejos de ahí, Philip corría hacia el puesto de vigilancia bizantino llamando a gritos a Basilio
- ¿Que sucede? - le pregunta el comandante
- Los venecianos ... una escuadra se aproxima aqui ... eso solo significa una cosa
Basilio no tuvo que pensar mucho y corre hacia palacio. En un lugar de Constantinopla, Alseci y Schelotto entraban a una casa donde Kemal y Nestor aguardaban
- No quisiera pensar que permanecí aqui por lo que nos dijo este niño - dice Alseci al entrar
- Debeis ir a palacio - dice Nestor sin mirarlos - ¡id ahora!
En los exteriores de palacio, la entrada principal era copada por soldados armados que desenvainaban sus armas ante los guardias que solo atinaron a arrojar las suyas y tratar de huir. Veinte hombres armados entran velozmente y se dirigen a la sala de la corte y al encontrarla vacía se dirigen a las habitaciones del emperador donde entran violentamente. Juan V estaba sobre su cama, rodeado de sus sirvientes quienes se apartan temerosos. Uno de los invasores se adelanta y se quita el casco. El emperador lanza una exclamación
- ¡Juan!
- Asi es querido abuelo ... he venido a presentaros mis respetos
- ¿Como os atreveis a entrar de esta forma? ¿es que acaso la ausencia de Manuel os ha dado las agallas para venir aqui?
- Me he enterado que vuestra salud esta cada vez peor y una muestra de ello es haber nombrado a una princesita como corregente, dejando asuntos tan importantes en manos inexpertas ... por el bien del imperio, yo tomaré la corregencia y me aseguraré que el imperio se sostenga
- Vos ...
- Tengo una fuerza que nadie puede oponerse ... el apoyo de Bayazid y los venecianos ... no os preocupeis querido abuelo que vos seguireis siendo el emperador hasta vuestra muerte
- Carmesina ... si os atreveis ...
- No os preocupeis por mi prima ... será convenientemente tratada ... Alexis ... ocúpate de custodiar al emperador y que nadie lo moleste y sus necesidades sean atendidas ... yo me ocuparé de asuntos mas importantes
Juan sale y llama a uno de sus hombres de apariencia ruda
- Busca a la princesa ... asegurate que parezca un accidente ... a veces el miedo hace cometer locuras
El ruido del exterior llama su atención y sale junto con sus hombres. Un contingente armado comandado por Basilio se aparece en la entrada. Juan palidece pero no le queda mas remedio que encararlos
- Vaya ... nuestro digno comandante ha venido a saludarnos ... ¿que deseais Basilio? no os precisamos aqui
- Vengo a ver al emperador y velar por su seguridad - responde el comandante
- No es preciso ... yo, Juan Paleólogo, nieto del emperador y miembro de la familia imperial me encargaré de eso
- No creo que ...
- ¿Os atreveis acaso a contradecir la autoridad de un Paleólogo? vuestros deberes no están dentro de palacio pero si fuera de los muros de la ciudad
- Justamente ... el emperador debe saber que los venecianos se aproximan con una escuadra de guerra
- Lo se ... ellos han venido a respaldarme como autoridad en Constantinopla ... y cuento también con el apoyo del Sultán Bayazid ... el emperador Juan V estará bien atendido y seré yo quien lo proteja y asesore en los asuntos de estado
- La princesa Carmesina ha sido reconocida como corregente y a ella juramos lealtad
- Eso demuestra que la vejez de mi abuelo no le hace pensar bien ... me sorprende que vos acepteis semejante cosa
- Si la princesa acepta vuestras exigencias no tendré reparos en aceptarlas también
- No os preocupeis ... dentro de poco no habrá necesidad de aceptar o negar nada ... marchaos
- No me iré de aqui sin antes hablar con el emperador o la princesa ... os ruego que no me forceis a marcharme
Juan vuelve a palidecer ... tenía menos hombres y su única seguridad era tener al emperador. Basilio podía matarlo y resistir a los venecianos si es que se decidía
- De acuerdo comandante ... lo verá ... esperad aquí
Mientras tanto, Irene jalaba del brazo a Carmesina que se resistía a seguir avanzando. Un grupo de varegos las rodeaban, cubriéndoles las espaldas
- ¡Por favor princesa! ¡debeis venir conmigo!
- ¡No puedo dejar a mi tío!
- ¡De nada le servireis a vuestro tío si os matan! - Yazin hace su aparición diciendo esas palabras en griego lo que sorprende a la princesa. De pronto el ruido de armas chocar llama su atención. Un contingente armado se presentaba al final del pasillo que se detiene al ver a su objetivo y de pronto levantan sus armas y avanzan a la carrera. Los varegos desenvainan las suyas y se ponen en línea dispuestos a detenerlos
- ¡Salgamos ahora! - grita Yazin quien jala a Irene y a Carmesina hacia una salida, guiados por un siervo que conocía el camino. El choque de las armas y los gritos del combate hacen palidecer a Carmesina. De pronto, tres soldados armados le cierran el paso y matan al sirviente. Veloz como un rayo, Yazin extrae un cuchillo que lanza contra uno dándole en el cuello, cayendo pesadamente. La sorpresa de los otros le permite coger la espada del caido y enfrenta a ambos soldados. Detiene la espada de uno y patea al otro derribándolo. Tras un corto combate, consigue matar a su rival pero el otro ya de pie, se lanza a su espalda. En eso Irene se le arroja encima a Yazin derribándolo evitando el traidor ataque, pero hubiese matado a Irene de no ser por que una flecha lo atraviesa. Los tres ven que un ballestero había lanzado la flecha salvadora y un grupo de caballeros llegaba raudamente encabezados por Philip
- ¡Caballeros de San Juan! - exclama Carmesina
- No hay tiempo de ceremonias mi señora - dice Philip - debemos salir de aqui ... una nave nos espera
- Pero ... mi tío ...
- Si no nos damos prisa, las salidas serán copadas por los venecianos ... no os preocupeis por el emperador ... vuestro sobrino lo necesita vivo pero a vos muerta
- ¿Mi sobrino?
- Juan Paleólogo ha tomado el palacio ... os ruego que no os tardeis mas y venid conmigo
En eso otro grupo de varegos llegan, encabezados por los cuatro caballeros rusos que habían traido a Irene
- Mi señora - le dice uno de ellos - hemos acabado con vuestros perseguidores pero hay demasiados soldados de Juan Paleólogo en palacio ... debeis huir
- Pero ... ¿vosotros?
- Mi deber es proteger al emperador ... pero cinco de mis compañeros os escoltarán a vos ... id con Dios y rezad para que el destino de Constantinopla llegue a buen fin
Carmesina es llevada a un embarcadero secreto donde un barco de los caballeros de San Juán los esperaba
El nieto mira al abuelo con desdén mientras este le devuelve una mirada inexpresiva
- Quiero que salgais y le ordeneis al comandante de la guarnición que me jure obediencia y vos debeis ratificarme como Basilius del Imperio
- ¿Porque he de hacer eso? vos os metisteis en este lío ... arreglaos solo
- ¡Escuchame viejo idiota! se que no os importa morir ya que incluso apestais a cadaver ... pero Carmesina con sus 15 años es demasiado joven aún ... ¿quieres sacrificarle también por el imperio?
El emperador se pone pálido y no atina a decir nada lo que hace sonreir a Juan
- Pues, si eso no es lo que quereis, salid de inmediato y haced lo que os digo ... ¡o juro que vuestra sobrina morirá pero antes la entregaré a los mercenarios para diversión de la tropa!
Ya en el embarcadero secreto, los caballeros de Rodas embarcaban a la princesa y a los demás. Cuando le tocaba el turno a Yazin, este se queda inmóvil al borde del embarcadero
- ¿Que esperas? - le dice Irene - ¡no hay tiempo! ¿acaso no te gusta el agua?
- No voy - responde lacónicamente el mongol
- ¿Que dices?
- No puedo irme Irene ... el emperador me recibió y me trató como nadie lo había hecho antes ... debo ayudarlo
- Pero ...
- Ya no tienes deudas conmigo ... me salvaste la vida hace un rato y estamos en paz ... cuidate
Yazin se da media vuelta y corre, subiendo las escalinatas a toda velocidad
- ¡Yazin! - Grita Irene y trata de saltar pero Philip se lo impide
- Yo iré por el ... Gustav, Raymond ... venid conmigo ... los demás vayanse ahora
- Pero Philip - dice uno de los caballeros
- No repliqueis Michelotto ... vos quedais al mando ahora ... ¡idos ya!
La nave abandonaba Constantinopla con la princesa Carmesina, Irene, los caballeros de Rodas y los tres varegos. La princesa pone su mano sobre el hombro de la esteparia quien miraba la ciudad donde se quedaba Yazin
- Se que el lo logrará - le dice
- Yo también lo espero ... hubiera querido tener la oportunidad de decirle que no lo creo un bárbaro
- Se que el ya lo sabe
Sabedor ya de que Carmesina había escapado, Juan estaba furioso y mas aún al saber que habían varegos y caballeros de Rodas que resistían a sus hombres
- ¿Que esperais? - dice Juan a sus hombres - ¡empalad a esos perros! que lo hagan en la plaza principal!
- Yo que vos no haría eso - la voz de Alseci se hace escuchar
- Quien se atreve a oponerse a los deseos del Basilius del imperio? - exclama airado Juan
- Yo ... Giacomo alseci, enviado de Su santidad el Papa Bonifacio ...
- Maese Alseci ... había oido hablar de vos pero no esperaba que os atrevierais a venir a palacio ... ¿acaso no sabeis que vuestra cabeza podría ser un buen presente para el sultán?
- Supongo que si, Alteza ... pero se ganaría la enemistad de Roma y eso sería ganarse la enemistad de todos los reyes cristianos
- Tras lo de kosovo, eso ya no tiene importancia ... guardias, arrestadlo
Los soldados se acercan pero Alseci sigue con una postura tranquila
- ¿Eso también lo piensan vuestros amigos venecianos? no me imagino lo que dirían si encontraran mi cabeza adornando la puerta del palacio
- Lo que no saben, no les importara
- lo dudo dignisimo basilius ... mientras vos os apoderabais del palacio, envié mi galera con el sello papal y una carta poniéndome bajo la protección de Venecia ... los venecianos son leales hijos del Papa y mi vid es ahora su responsabilidad ... tal vez vos esteis dispuesto a afrontar la colera de la cristiandad, pero no los venecianos ... ¿osareis enfrentaros a ellos tambien?
Alseci sabía que el dinero de venecia era vital para Juan Paleólogo si quería mantener el poder. Juan también lo sabía como el que los venecianos le daría la espalda si osara contrariarlos. Lo primero que haría el comandante veneciano sería preguntar por Alseci. La postura arrogante del regente cambia
- No nos precipitemos maese Alseci - dice sonriente - por supuesto que no tenemos que llegar a extremos si podemos ser amigos
- Lo se, por eso os pido licencia para permanecer en la ciudad y poder reanudar las conversaciones cuando hayais reafirmado vuestra autoridad
El romano se inclina y se retira para poco después, Alseci y su comitiva abandonaban palacio y acudían a unirse a los venecianos que se aparecían frente a la ciudad. Alseci llama a un lado a Schelotto antes de recibir a los venecianos
- ¿Creeis poder hacerlo? - le pregunta a su amigo
- Vos sois la cabeza visible Giacomo ... quedaos con los venecianos y convencedlos de que una alianza con el Paleólogo es inviable ... yo debo ayudar a los que permanecen fieles al emperador
- Id entonces con Kemal ... necesitareis su espada ... yo hablaré con Basilio si es que aún esta vivo y veremos la forma de echar a ese usurpador
Alseci también sabía que de permanecer el nieto en el poder, pondría Constantinopla a los pies del Sultán si es que no la hundía antes. Como embajador de Roma y por sus propias convicciones era algo que no podía permitir si es que su sueño de un nuevo Imperio Romano tenía algún futuro
Horas mas tarde, un grupo se reunía en la casa del comandante Basilio. Las capuchas iban descubriéndose dejando ver los rostros de los allí reunidos. Basilio presidía el grupo donde se habían presentado. Estaban Schelotto, Philip, Kemal, Yazin, Boris el comandante varego y otros entre griegos y latinos así como caballeros de Rodas
- Como vosotros sabeis - comienza a decir Basilio - el emperador se encuentra prisionero en sus habitaciones ... si bien la princesa y otros miembros de la familia imperial están ahora a salvo, algunos consejeros y dignatarios de confianza ya han sido asesinados ... yo he sido relevado de mi mando y se ha puesto como nuevo comandante a Claudianus, hombre vil y leal a Juan Paleólogo por el oro que le da ... el usurpador ha llegado cargado de oro turco y veneciano para comprar al ejército y la mayoría de oficiales ya han jurado lealtad al nuevo corregente
- Tal parece que Juan vino bien preparado - añade Philip - ¿creeis poder reunir hombres suficientes para hacer algo en contra de el?
- Tengo hombres de mi confianza ... pero no son muchos. Podría conseguir hombres de la tropa que no han sido comprados aún
- ¿Y el pueblo?
- Lamentablemente sin la presencia del príncipe Manuel no hay hombre capaz de despertar la simpatía del pueblo para que nos apoye ... solo el patriarca Teodopulus pero ya ha sido puesto bajo custodia y otros miembros del clero ya están pactando con Juan ... todos los demás prefirirán permanecer neutrales
- La única posibilidad - dice Schelotto - es poder reunir la mayor cantidad de hombres, rescatar al emperador y resistir hasta que Manuel vuelva con tropas y restablezca a su padre
- Si esto ha sido preparado por Bayazid - le dice Basilio - dudo mucho que pueda regresar ... tal vez hasta haya sido asesinado
- Confiemos en que no ... pero olvidemos que el nos ayude si no tenemos la seguridad ... solo queda pedir apoyo de mercenarios u hombres leales a Juan V
- Entonces - vuelve a decir Schelotto - solo tenemos posibilidades en Occidente ... uno de ellos es el Papa
- Alseci se está encargando de convencer a los venecianos ... el Papa le ha dado la autoridad para hablar en su nombre
- Tenemos a los caballeros de Rodas - dice Philip - mi Orden está con el emperador legítimo
- Si no podemos convencer a los venecianos - dice Schelotto - podríamos acudir a los genoveses ...
- Los corsarios normandos también son una opción - dice Basilio
- ¿Corsarios?
- Tengo tratos con ellos ... solo así puedo asegurar abastecimiento para Constantinopla en caso de guerra ... puedo enviar un mensaje a su jefe y estoy seguro que nos ayudará
- Hay otro que no hemos considerado - dice Philip
- ¿Quien? - Pregunta Schelotto
- Alguien que nos debe un favor ... y estoy seguro que nos ayudará con gusto ... El duque de Atenas
La nave de los caballeros de Rodas, escoltada por dos navios genoveses, recala en el puerto de El Pireo. Aunque muy venido a menos, era el único puerto seguro al que podían llegar ya que el Egeo y el adriático estaba plagado de naves venecianas y piratas tratando de dar caza al navío que llevaba a la princesa bizantina, por lo que les fue imposible llegar a Rodas y ponerse bajo la protección d ela orden
El puerto lucia casi abandonado y solo unos cuantos soldados los esperaban, conjuntamente con el duque de Atenas. Ettore se encontraba nervioso y mas aun al ver sobre la cubierta a Carmesina quien es la primera en descender de la nave y ante la sorpresa de todos se arrodilla ante el duque quien tambien se inclina para impedirlo
- Por favor princesa ... soy yo quien debería arrodillarme ante vos
- Por favor mi señor duque! mi tío, el emperador, se encuentra prisionero en manos de mi primo aliado de los turcos y venecianos y yo me encuentro exiliada de mi propia tierra, estando mi vida en peligro ... os ruego que me brindeis protección
- Lo se Alteza ... un mensajero llegó ayer con la infausta noticia ... mas bien vuestra demora me causo preocupación por lo que envié a galeras genovesas a que os busquen ... ellos son enemigos de Venecia y no ven con buenos ojos que ahora se afinquen en Constantinopla ... se han ofrecido a ayudarnos
- ¿Ayudarnos? ¿Que quereis decir señor duque?
- No reconoceré a vuestro primo como emperador ... he pedido ayuda al principe Nerio de Corinto que ha ofrecido una partida de caballeros que se nos uniran en un ataque contra la ciudad para poder rescatar a vuestro tio ... os ruego paciencia y consideraos señora de mi castillo porque os quedareis aqui hasta que hayamos expulsado al usurpador del trono
El conde Enrique de Guzman hacía ingreso a la ciudad de Siracusa. La forma mas rápida de llegar a Oriente era por mar, no exento de peligros por la actividad pirata pero podría llegar a Sicilia donde tenía amigos, súbditos de Aragón y de allí contratar un barco que pueda llegar a Constantinopla donde podría entrar en contacto con gente mas relacionada con oriente. Sabía que su misión solo prepararía el camino a otra mas grande que seguramente se preparaba. Enrique III tenía mas visión que cualquiera de los otros soberanos contemporáneos y el crecimiento del poder de los turcos le hizo ver la necesidad de buscar alianzas mas sólidas que no hallaría en Europa. Tras tres días de viaje ya estaba a mitad de camino a Constantinopla y un barco ya lo estaba esperando y la tripulación se encontraba lista para zarpar
- Mi señor - le dice un rudo marino - estamos listos para partir cuando de la orden
- ¿Sois el capitán? ¿cual es vuestro nombre?
- Soy Rodrigo Alvear, mi señor y ...
El capitán se calla al ver a un joven que se aproxima quien se pone a un lado del noble español
- ¿Vos sois el conde Enrique de Guzman? - le dice en francés
- ¿Quien sois vos joven?
- Deseo viajar en su barco ... se que os dirigis a Oriente ... os pagaré bien
- No soy un mercader, joven ... no fue eso lo que os pregunté ... así que buscaos otro medio
- Es imperioso que parta en vuestro barco ...
- Ya escuchaste francés - le dice rudamente el capitán - largaos
El capitán lo empuja pero el joven le contiene el brazo y lo aparta. El marino hace el ademán de sacar su espada pero el joven hace lo mismo. Al verlo mejor, el conde los detiene
- Esperad ... vos no sois francés ... sois ingles
- ¿Como lo supisteis?
- Reconozco la insignia en la empuñadura de vuestra espada ... es de la casa de Norfolk ... ¿sois acaso pariente del barón de Norfolk?
- Si conocisteis a mi padre ... os diré que soy su hijo y ahora legítimo Barón de Norfolk ... en su nombre os ruego que me dejeis acompañaros
- No me rogueis en su nombre nada, Barón ... u os arrojaré al mar ... vuestro padre y yo combatimos en los campos de Castilla cuando los ingleses nos invadieron ... ahora ¿me podriais decir porque un noble ingles viene a arriesgar su cuello aquí?
El conde suaviza su mirada al ver los ojos vidriosos del joven. Era obvio que las palabras dirigidas contra su padre lo habían afectado, pero con el suficiente orgullo para no flaquear por lo que sigue encarandolos a todos
- Yo ... yo necesito ir a Jerusalén ... por favor
- ¿Jerusalen? ¿porque?
- Vos creo que lo sabeis
- ¿Que si lo se? Por Dios que si lo se! ¿acaso no todos buscamos el perdón de los pecados? pero mi destino no es Jerusalén ... es Constantinopla
- Lo se ... pero os ruego que ne dejeis acompañaros ... pagaré por ello
- Te costará caro inglés - le dice el capitán
- No capitán - le interrumpe el conde - no recibireis nada de este joven ... el es mi invitado a partir de ahora
Podría decirse que el plan era sencillo. Tras siete dias de su toma del poder, Juan Paleólogo, que ahora se hacía llamar Juan VII, se sentía mas tranquilo, aunque tenía asuntos que resolver con los venecianos a quienes esperaba expulsar de Constantinopla lo antes posible para evitar que Bayazid se tomara a mal la presencia de sus adversarios mas enconados, junto con genova, del control del Mediterráneo Oriental. Las negociaciones eran difíciles ya que los venecianos ponían una serie de condiciones que Juan VII se veía obligado a conceder, entre ellas, la entrega de Filadelfia como puerto libre para los venecianos, ayuda para conquistar gallipoli, en poder de los turcos, y el arrebatar Esmirna a los genoveses y caballeros de Rodas, asi como derechos comerciales exclusivos en Constantinopla lo que significaba expulsar de la ciudad a los comerciantes genoveses, florentinos y de otros lugares. Pese a que el imperio no tenía ya ninguna autoridad real sobre aquellos territorios, la tenía nominalmente y ni el propio Papa la contradecía por lo que una concesión del emperador era sumamente valiosa para cualquiera que quisiera poseerla
Sabedores de esto, Basilio había conseguido infiltrar entre la guardia a hombres leales a el. Schelotto se mezcló entre ellos y así pudieron llegar al emperador cautivo. En pocos segundos, el y sus hombres eliminaron a los guardias y sacaron a Juan V de su habitación y llevarlo rápidamente a las puertas de palacio. Pero la imprevista aparición de un destacamento leal al nieto dio la voz de alarma
- ¡A las armas! ¡se llevan al emperador! - fue el grito del soldado antes que una flecha lo acallara para siempre. Yazin y Kemal con los caballeros de Rodas y los varegos sobrevivientes se lanzaron al ataque consiguiendo aniquilar al grupo. Inmediatamente se dio el aviso de lucha y lso leales a Juan V se tranzan en un furioso combate con los leales a Juan VII. Los diferentes cuerpos de subordinados a Basilio consiguen agruparse y abrirse camino, pero inesperadamente, un contingente veneciano se une al combate a favor de Juan VII, lo que impide que puedan llegar a los embarcaderos por lo que se abren paso entre una lluvia de flechas y lanzas para poder llegar a la fortaleza de San Juan de Studios cercana a la Puerta de Oro, tomada ya por los leales a Basilio. Junto con cien hombres consigue poner a salvo al emperador, mientras las fuerzas de Juan VII se lanzaban al ataque
- Esto no será fácil - dice Kemal
- La guerra no es fácil - contesta Yazin - pero puede ser divertida
Los intentos de tomar la fortaleza fracasan estrepitosamente. Las flechas, piedras y fuego griego, disuade cualquier ataque de los inexpertos soldados que se lanzaban al ataque sin convicción. Los venecianos no participaron gracias a la presión de Alseci quien convence al comandante que no se involucre para que Venecia no se mancha las manos con la sangre de un emperador bizantino. Juan VII dirige personalmente los ataques, pero la solidez de esa fortaleza no permitió cumplir su objetivo. Basilio, Schelotto y Philip se reunen con el viejo emperador, mas muerto que vivo
- Estamos atrapados aqui - dice casi como un murmullo el emperador
- Majestad - le dice Basilio - tenemos comida y agua para resistir un asedio ... no os preocupeis
- Por cuanto tiempo creeis que resistiremos?
- La ayuda viene en camino - le dice Schelotto - solo debemos resistir y aguardar, Majestad ... podemos lograrlo
Mientras tanto, los combates se reanudan en el exterior. De todos modos, Schelotto sabía que no resitirían mucho
La furia de Vilonga parecía intimidar al rudo mercenario alemán quien a su pesar le temía a aquel siniestro monje, cuyos ojos parecían provenir de algún lugar innombrable y que te sumergía en la mas abyecta oscuridad. Tallen da un paso atrás cuando el monje se acerca hacia el
- ¡Maldito Juan Paleólogo y máldito Sultán! ¿es que acaso no pueden ser eficientes ni en sus ambiciones? ¡debieron matar al emperador y apoderarse de la princesita bizantina!
- No creo que a Bayazid le convenga un emperador muerto y un idiota en el trono
- Tus opiniones no me importan Tallen ... ¿acaso le habeis informado ya al duque?
- No ... seguí vuestras órdenes de informaros primero a vos
- ¿Que se sabe de la princesa?
- Está en ... Atenas
- ¡¿Que?!
- El duque les ofreció protección y ...
Tallen se pega contra la pared sin animo de coger su arma cuando Vilonga con los ojos desorbitados lo arrincona
- No ... eso no puede ser ... ¿porque no lo impediste?
- Pero ¿que podía hacer yo? estaban por mar y yo no soy marino, además solo supe cuando llegaron y ...
Tallen calla al darse cuenta que Vilonga no parecía dirigirse a el ... Vilonga hacía ademanes y gesticulaba en otra dirección
- ¿Porque no lo impidieron? esa niña insensata no debe de estar en Atenas ... sabemos porque ... lo sabemos ... no es mi culpa ... pero trataré de remediarlo
Tallen se da cuenta que se dirige a las sombras y zonas oscuras de aquella habitación. Sintió sus pelos erizarse cuando le pareció que dentro de aquella oscuridad algo se movía. Vilonga se acerca a el y lo mira con sorna
- ¿Me temes Tallen?
- Si ... le temo ... y le odio
Vilonga sonríe y mira maliciosamente a Tallen
- Eso está muy bien ... esta muy bien ... ve con el duque ... y dile que algo ha sucedido y espere mi llegada ... debo esperar a que me digan que hacer
Tallen sale corriendo de aquel lugar. En su precipitada salida trató de todos modos de no pisar ninguna sombra
Reynald observaba la agitación sobre cubierta del barco donde ahora era tripulante. Cuatro galeras piratas se estaban reuniendo en aquel punto del Mediterráneo y los barcos iban tomando posición de marcha con la orgullosa nave de Robert Guiscardo a la cabeza. Las órdenes dadas en un idioma que no entendía solo le hizo dedicarse a sus labores habituales. Una pesada mano se posa sobre su hombro y ve a Guiscardo mirándole
- Vuestro viaje a Jerusalen tendrá que esperar, francés
- ¿Señor? ¿adonde nos dirigimos?
- Recibí un mensaje de un viejo amigo ... debo acudir en su ayuda y ...
En eso se calla al ver aparecer un barco en el horizonte lo que hace sonreir al normando
- Mohamed ... como siempre tarde ... pero será valiosa su ayuda y el botín mas abundante
- ¿Señor? - vuelve a decir Reynald
- Tendreis vuestra primera oportunidad de demostrar lo que valeis ... nos dirigimos a Constantinopla a luchar contra un usurpador ... habrá acción y de la buena
En Macedonia, el duque Hipólito miraba a su consejero Vilonga y al siniestro Tallen quien aguardaba las órdenes del noble quien parecía sorprendido por la noticia
- ¿Estais seguro de lo que decis?
- Completamente seguro mi señor ... los leales al viejo emperador están sitiados en la Puerta de Oro, con pocos hombres y rodeados por los soldados que sirven a Juan Paleologo
- ¿Que sabeis de la princesa?
- No sabemos nada mi señor ... algunos dicen que ha huido de Constantinopla y otros que permanece en la ciudad tal parece que esto último es lo mas probable
Hipólito paseó nerviosamente por la habitación como decidiendo que hacer
- ¿Que me sugerís, Vilonga?
El monje lo miró servilmente, haciendo una reverencia
- Atacad mi señor ... id por la princesa ... actuad como un libertador y venced a los enemigos del emperador. Una vez hecho eso, el viejo Juan V no podrá negaros nada ... esta es vuestra oportunidad
El duque se quedó mirándolo sorprendido sin saber que decir
- No dudeis mi señor ... recordad a vuestra princesa ... os aguarda en Constantinopla
- Y ¿los turcos?
- El Sultán está demasiado ocupado con los búlgaros ... no intervendrá
Hipólito pensó mucho antes de dar una respuesta
- Teneis razón ... Tallen ... preparad al ejército ... quiero mil hombres listos para partir ahora ... Vilonga ... ordenad que me traigan mi armadura
Los dos se inclinan y salen apuradamente a cumplir las órdenes. Ya en camino, Tallen le dice a Vilonga
- ¿Porque le mentisteis al duque? La princesa está en Atenas
- Porque lo prefiero en campaña contra Constantinopla que persiguiendo a la chiquilla bizantina ... esta es la oportunidad de tomar el trono para el y no de estar de amoríos
- Pero ¿que sucederá cuando se entere que ella no está edn Constantinopla?
- Porque cuando eso suceda, ella estará aqui ... comisionadme a sus hombres de confianza ... serán enviados a Atenas
El asedio a la Puerta de Oro continuaba. Juan VII había colocado a 500 hombres frente a la fortaleza, con los cuales lanzaba continuas flechas a los defensores quienes solo se cubrían. El autoprocalamado emperador, rabiaba en colera ya que sus hombres eran incapaces de tomar la fortaleza. Los dos intentos anteriores habían fracasado y le daba la impresión de que Basilio se había encerrado con los mejores hombres de la guarnición de la ciudad
- ¡Maldito seais Claudianus! os puse en ese puesto para tener resultados y solo he obtenido decepciones! ¿porque no lanzais un ataque definitivo contra esa fortaleza?
- Señor - responde el nuevo jefe - no tenemos máquinas de asalto y estamos tratando de construir escalinatas lo suficientemente fuertes para poder usarlas. Las que usamos improvisadamente no resistieron el peso y perdimos hombres al romperse
- Derribad los muros!
- ¿Con que? no tenemos arietes y las catapultas son demasiado grandes para poder moverlas hasta cerca de la fortaleza ... solo podemos confiar en las escalinatas que podamos construir
- ¿Es que acaso no contais con suficientes hombres para someter a solo cien que están escondidos en una fortaleza?
Claudianus suspiró ... toda su vida había servido al emperador Juan V en su largo reinado, pero había visto demasiadas intrigas y traiciones para sentir alguna lealtad por la Casa de los Paleólogos. Su espíritu mercenario le había llevado a sentir mas atracción por el oro que por la lealtad a alguien y se reía de aquellos que demostraban fidelidad ciega a sus señores. Eso no le quitaba que era un veterano de muchas campañas y por un momento se sintió como aquellos veteranos romanos del antiguo imperio cuando veían el imperio en manos de incapaces que trataban de enseñarles como es la guerra
- Señor ... con todo respeto ... recordad que la Puerta de Oro fue construida justamente para casos como estos ... los emperadores en problemas sabían que podían refugiarse allí y resistir con unos cuantos hombres contra ataques de cualquier ejército ... su ubicación impide poder asediarla con muchos hombres y máquinas de asalto ... aún lograramos poder colocar alguna catapulta, no tendríamos suficiente ángulo como para asertar un solo disparo
Juan apreto el puño ... sabía que tal vez el Sultán ya estaba enterado de lo sucedido ... esperaba someter a su abuelo antes de que algún enviado llegara, o peor aún, apareciera el personalmente con su ejército
- ¿Que sugeris entonces?
- La única forma es hacerlo por mar ...
Juan volvió a enrojecerse ... no tenía barcos de guerra que pudiera disponer. La armada bizantina había sido garantía para la subsistencia del imperio en sus mejores épocas y su baluarte en casos de guerra. Desde que un emperador tuvo la triste idea de venderle su seguridad marítima a las repúblicas italianas, esa garantía dejó de existir. Esa fue la causa de la caida de 1204. Cuando su ancestro Miguel recuperó la capital, armó una flota que le dió un dominio marítimo, pero su hijo Andrónico volvió a alquilar los servicios de venecianos y genoveses cosa que no cambió en los siguientes cien años
- Los venecianos se niegan a apoyarnos en un asalto por mar ... Giacomo Alseci los ha convencido que esperen el permiso del Papa
- Debeis de convencerlos señor ... un asalto por mar es la única posibilidad de poder tomar la fortaleza ... solo así podríamos escalar las murallas con escasa resistencia
- ¿escalar? ¿y los arietes? ¿como es posible que no tengamos un solo ariete?
- Señor ... desde hace casi doscientos años, el imperio no ha asediado ni una sola ciudad ... no podemos tener lo que ya no usamos, igual que una flota
- No os necesito para recordarme lo que no tengo ahora Claudianus ... ve y prepara un asalto ... no debemos darles tregua y quiero que useis mas de los 500 hombres que estais usando ahora
- No puedo usar mas señor ... el espacio no me lo permite y vos teneis a 500 hombres mas para vuestra protección
- ¡Idiota! ¿es que acaso no teníamos 5,000 hombres en la guarnición de la ciudad? ¿donde está el resto?
- Cien están con vuestro abuelo en la fortaleza ... hemos perdido mas de cien hombres en los asaltos y tenemos a trescientos heridos ... vos hicisteis ejecutar a 50 oficiales lo que no ha agradado a la tropa y cerca de 300 han desertado junto con otros 50 oficiales ... tenemos a mas de mil hombres dedicados unicamente a vuestro cuidado y al asalto de la fortaleza ... hay una guarnición de mil hombres que está en el exterior de la ciudad para enfrentar a cualquier ataque de afuera ... el resto debe proteger las murallas, controlar al populacho, vigilar a los venecianos y controlar motines y mas deserciones
Juan se arrecuesta sobre su trono poniéndose una mano a la frente ... se preguntaba si lo hecho hasta ahora era lo correcto ...
La noche había caido sobre Constantinopla. Una noche sin luna sumergía a la ciudad en la mas densa oscuridad lo que permitía a aquellos que deseaban encontrarse en secreto. Amantes furtivos se visitaban y se entregaban a lo que odian considerar una de las últimas noches ante la amenaza de la llegada de los turcos, rumor que se hacía incesante. También permitía el encuentro para conspirar y negociar
Uno de ellos era Schelotto, quien junto con Philip, Basilio, Yazin y Kemal estaban en aquel embarcadero secreto. Una luz se ve a lo lejos y Schelotto enciende una antorcha y hace una señal que es respondida por aquello que se acercaba sobre el agua. Yazin saca su arco y lo alista
- No os preocupeis principe - le dice Schelotto - es Alseci
- Cualquiera puede agitar una luz en la oscuridad - responde el mongol
- No de esa forma ... es nuestra señal secreta ... la hemos usado por años
Ciertamente, cuando el bote estuvo lo suficientemente cerca, se pudo ver a dos personas en el bote. Una de ellas era Alseci
- Giacomo ... me alegro de veros - le dice Philip
- No podemos hablar mucho tiempo - les dice el monje guerrero - no se cuanto tiempo podré contener a los venecianos ... Juan VII les está aceptando las condiciones que quieren ... les entregará Filadelfia y oro si lo ayudan a atacarlos a vosotros por mar ... si se acepta lo demás, no les importará la opinión del Papa y lo ayudarán
- ¿Que alternativas tenemos? - le pregunta Basilio
- Si los venecianos los atacan, solo será cuestión de tiempo para que tomen la fortaleza ... necesitamos refuerzos y la ayuda de Dios para vencer ¿esperais aún respuesta a vuestro pedido de ayuda?
- Estoy seguro que responderán
- Pero ¿cuantos? - interviene Philip - necesitamos a muchos hombres si queremos vencer a los venecianos ... pero eso tampoco importará si Bayazid decide aparecerse con su ejército
- Bayazid esta demasiado ocupado con los bulgaros - dice Schelotto
- Si decide que Constantinopla es mas importante que los bulgaros cambiará lo que decis - dice Basilio
- El Sultán no se movera de Bulgaria si algo lo convence a quedarse - dice Kemal
- Confiemos en que Mustafa Pasha esté con el y pueda evitar que haga ese movimiento - añade Philip
- Caballeros - dice Alseci - todos teneis razón pero he tratado de adelantarme a los acontecimientos y al iniciarse todo este drama, me apresuré a escribirle una carta a Su Santidad explicándole la situación y mi consejo que impida que los venecianos intervengan
- Vos dijisteis que si Juan VII acepta las condiciones venecianas, la palabra del Papa no importará
- Si, pero en la carta coloque algo mas ... algo que tiene que ver con lo que han dicho Philip y Kemal ... la necesidad de mantener a Bayazid en Bulgaria y la única forma es que considere que si bien, Constantinopla es un trofeo apetecible, no le conviene descuidar sus espaldas
- ¿Que quereis decir? - le pregunta Basilio
- Que roguemos a Dios de que el Papa acepte mi pedido de convencer a la única persona capaz de hacer que Bayazid prefiera quedarse en Bulgaria que intervenir en asuntos familiares en Constantinopla ... estoy hablando de Segismundo, rey de Hungria
Fin del capítulo 12
Existen muy pocos datos de los acontecimientos de esa época. Mientras algunos consideran el levantamiento de Juan como algo sin importancia, otros si lo consideran como un hecho trascendental en la vida del imperio
Otro dato a tomar en cuenta es que Manuel estuvo presente durante el levantamiento y se refugió ern la fortaleza llamada La Puerta de Oro, pero luego pudo escapar y regresar con refuerzos para sacar a Juan de la ciudad. En la historia preferí considerar que Manuel ya era rehén de los turcos cuando se dió el golpe de estado de Juan Paleólogo
