Capítulo 13
La Batalla por el Poder
No había pasado mucho tiempo cuando la galera papal había llegado al puerto de Ostia y luego un correo urgente había llegado a manos del Papa ... Este había leido la carta y la recomendación de Alseci sobre el de advertir a Segismundo, rey de Hungría sobre la necesidad de intervenir en la guerra en Bulgaria. Pese a la oposición de Orsini, un mensajero papal había partido secretamente enviado por el amigo de Alseci ..., mientras el Papa trataba distraía a los opositores a que la Santa Sede se involucre
Segismundo, era un hombre al que no necesitaban acicatear para darse cuenta de la necesidad de intervenir en los asuntos bulgaros. Si Bulgaria caía, su reino sería el inmediatamente amenazado y conocía muy bien el terreno que pisaba si es que se animaba por la intervención. Muy pronto un contingente de diez mil caballeros hungaros estaba listo para unirse al Zar Ivan de Bulgaria que se había decidido a luchar contra Bayazid
La situación en Bulgaria era un caos. Los nobles, quienes habían provocado la guerra al desafiar al Sultán, ahora parecían no muy decididos e incluso algunos ya habían hecho las paces con los turcos, pero Bayazid no parecía dispuesto a irse y el rey decidió enfrentarlo. No todos los nobles respondieron a su llamado y su ejército no era lo suficientemente numeroso para enfrentar a los turcos. Bayazid se mostraba confiado, pero la noticia de la intervención húngara había cambiado la situación
Bayazid estaba enterado de la desafortunada actuación de Juan Paleólogo en Constantinopla que en lugar de darle la tranquilidad necesaria para poder ocuparse de Bulgaria, ahora se encontraba mas preocupado que antes. Habíase decidido a enviar a parte de su ejército a Constantinopla para tomar la ciudad, pero la noticia de que Segismundo habíale ofrecido su apoyo a Ivan, cambiaba las cosas. No podía debilitar su ejército y mucho menos desconociendo la magnitud de las fuerzas cristianas
- ¡Maldito Juan Paleólogo! ¡debí hacerlo estrangular aquí antes de mandarlo a Constantinopla! ¡ha complicado mi situación mas de lo que me imaginaba!
La corte del Sultán estaba presente, incluso sus aliados cristianos. Mustafá Pasha también estaba presente. Bayazid era impaciente pero procuraba escuchar el consejo de los demás
- Mi señor - le dice uno de sus generales - ¡deme un cuerpo de caballería y os aseguro que tomaré Constantinopla y os traeré la cabeza de ambos emperadores!
- ¡Necesitamos a la caballería completa si es que los bulgaros hacen el primer movimiento! - replica otro
- ¿Acaso no teneis a capacidad de derrotar a los infieles cristianos con la mayor parte del ejército?
- No he dicho eso ... pero nos debilitaríamos peligrosamente ... sostengo que envieis cuerpos de los aliados cristianos con la flota y tomen la ciudad por mar
El Sultán hace un ademán llamando al silencio para luego dirigirse a Mustafá
- Y bien Mustafá Pasha ... ¿que opinais?
- Creo señor que una salida violenta a este problema no solucionará nada ... sea por mar o por tierra, sabemos que un contingente veneciano está en la ciudad pero hasta ahora no intervienen y si tratamos de tomarla lo harán
- ¿Sugieres entonces que no haga nada y deje que los cristianos tomen la ciudad en el momento que les venga en gana?
- No mi señor ... no sabemos de cuantas tropas dispondrán los bulgaros ... esta campaña no debe demorarse mas ... si marchamos a Constantinopla será con todo el ejército y nos olvidamos de Bulgaria, lo cual os humillaría ... pero si apelamos a la diplomacia, tal vez podamos salvar la situación sin afectar nuestra posición
El Sultán piensa un poco antes de ponerse de pie
- Tal vez teneis razón ... mi deseo es apoderarme de Constantinopla ... pero lo haré con mi ejército y no con un puñado de hombres ... no me desagrada que entre paleólogos se maten pero no puedo ver afectada mi campaña aqui ... acepto vuestra sugerencia Mustafá ... ahora quiero que partais
- ¿Mi señor?
- Partireis a Brusa ... con instrucciones mías que debereis cumplir al pie de la letra
Había una relativa calma en la ciudad, cual calma que precede a la tormenta. Claudianus había decidido no perder mas hombres en asaltos inútiles y dedicarse a construir arietes frente a la fortaleza para poder maniobrarlas, así como ballestas de gran tamaño con e fin de horadar los muros y puertas. Todo esto frente a los defensores que no tenían otra alternativa que mirar ya que cualquier ataque de parte de ellos era un suicidio. Basilio y Schelotto observaban en las murallas
- ¿Que opinas? - le pregunta Schelotto
- Que Claudianus podrá ser un vil traicionero pero no es tonto .. hace exactamente lo que yo hubiese hecho ... no sacrificar mas hombres y prepararse para un único y definitivo asalto, que estimo sera pronto por la velocidad que trabajan
- ¿Que hacemos entonces? ¿escapar?
- Imposible ... no abandonaré a mis hombres y apenas mandemos al emperador por mar, los venecianos lo cazarán, además que Juan VII ya debe haber confiscado hasta el último bote que podamos utilizar ... solo nos queda esperar
En la sala del trono, Juan VII se reunía con el recien llegado enviado del Dux de Venecia. Su nombre era Barozutti y sabía perfectamente que era necesario afianzar el poder de Venecia en Constantinopla ya que los genoveses habían manifestado sus intenciones de intervenir. Los venecianos se habían apoderado ya del Puerto Sofía y del Puerto Eleuterio y sus naves vigilaban el mar frente a la ciudad, a lo que el emperador muy poco podía alegar
- Noble Baruzutti - le dice Juan VII - supongo que no consultareis nada con ese vil negociador de Alseci que lo único que ha hecho es amedrentar a las fuerzas de la República de Venecia con la excomunión del Papa
- Majestad ... mi papel es garantizar la satisfacción de las necesidades materiales de Venecia mas no las espirituales ... Su Santidad debe estar recibiendo una embajada de nuestro Dux para tranquilizarlo pero mis órdenes es llegar a un acuerdo con el imperio para solucionar esta crisis que a nada bueno nos conduce ... el Papa aceptará que el viejo emperador se quede como huesped ilustre de nuestra ciudad ... ya esta viejo y le falta poco y en Venecia vivirá y morirá dignamente ... necesitamos una mano fuerte en Constantinopla para acabar con el predominio de los infieles turcos y estamos seguros que sois vos
- Os lo agradezco ... pero lo que necesito es algo mas efectivo que halagos
- No os preocupeis Majestad ... os ofrezco la ayuda de nuestras fuerzas aqui, pero debemos acordar sobre algunos asuntos importantes que ya le han sido planteadas con anterioridad
- Lo se ... vosotros los venecianos sois buenos comerciantes ... no dan sin pedir nada a cambio ... de acuerdo ... os cedo Filadelfia y cuando termine esto, os apoyaré contra Gallipoli ... expulsaré a los genoveses de la ciudad y firmaremos un tratado con Venecia ... ¿satisfecho?
- Por completo Majestad ... nuestra flota estará a vuestras órdenes
Las fuerzas de Hipolito avanzaban, aprovechando que las débiles guarniciones turcas se habían replegado a sus fortalezas debido a que varios habían acudido a unirse al Sultán en Bulgaria. Las aldeas eran saqueadas y los que se opnían era asesinados. Las mujeres eran repartidas entre la tropa mientras sus esposos o padres eran obligados a ver el ultraje para luego ser degollados si alguien protestaba
Hipolito se había adelantado, presuroso de llegar a Constantinopla, pero cada vez tenía que detenerse para detener a sus hombres
- Malditos bastardos! - les grita - dejad esto! tenemos que continuar!
- Porque os apresurais señor? - le dice Tallen arrastrando a una muchacha - la tropa necesita diversión ... ¿porque no le dedica algo de atención a esta belleza?
- No me tenteis con tonterias, Tallen ... terminad rápido y seguidme u os haré decapitar!
Hipolita espolea su caballo y sigue con su escolta personal. Vilonga se le acerca a Tallen con su caballo
- El duque tiene razón - le dice mientras baja - podeis dedicaros a vuestros vicios al regreso ... ahora tenemos cosas que hacer
- Pero ... sería una lástima dejarla a ella ... tal vez no la encuentre a mi regreso
La muchacha se suelta y se arrodilla a los pies de Vilonga
- Ayudadme señor! sois un hombre de Dios! no permitais que me abuse!
Vilonga la mira tiernamente y le acaricia el rostro con una sonrisa ... para luego degollarla frente a los ojos de Tallen quien no tiene tiempo de reaccionar. El monje lo mira siniestramente
- Ahora ... ordena a la tropa y que nos sigan sin mas demora ... mata a aquellos que no obedezcan pero al primero empálalo para escarmiento de los demás ... te daré un maldito día para que disciplines a tu soldadesca y avancen como un ejército de verdad ... antes de que te marches cuelga a todos los habitantes de esta aldea ... que no quede nadie ¿has entendido? y quiero que lo hagan pensando que seran los siguientes si siguen retrasando el camino con sus excesos
- Si ...
- Ah ... y corta algunas cabezas para que cada oficial lleve una ... así no se les olvidará lo que les pasará si siguen haciendo lo que les venga en gana ... pero tu, llevaras la de esta muchacha, para que pienses en lo que perdiste por desobedecerme ... quizás la siguiente vez pierdas algo mas
Los campesinos y demás atenienses habían escuchado los rumores sobre la llegada de una doncella con unos cuantos siervos y rodeada de soldados. Nadie sabía quien era, solo que la llamaban "La Dama de Atenas". Habían pasado siete días desde sun llegada y muy pocos la habían visto. Eso era lo que intrigaba a mas de uno, el poder ver como era
El joven campesino de anchos hombros miraba aquella fortaleza donde el duque Ettore ejercía su dominio sobre Atenas. Ya atardecía y del interior sale una mujer de rostro ajado y de mirada dulce que se acerca al joven apoyado en la puerta
- Hijo mío ... entra, ya hace frío
- Ya lo haré madre ... solo espero a alguien
- Oh! yo tambien ... se que tu padre y hermano regresarán pronto de la guerra y tu hermana no tardará en traer las flores y frutas silvestres del campo, la cual le pedi para adornar la casa y recibir a tu padre y hermano ... ¿ya has ido a buscarla?
- No madre ... ya ire
- Mejor no ... no me gusta estar sola en esta casa ... siento que ellos volveran y no podré atenderlos sola ... ¿verdad que no me dejarás hijo?
- No madre ... entra, descansa ... yo me ocuparé de la cena
La mujer entra y el joven, quien no era otro mas que Aristos, suspira, como tratando de encontrar algun consuelo en la desgracia d etener a su madre loca y haber perdido a toda su familia. cuando dos hombres aparecen en el camino, Aristos no quiere esperar y va a su encuentro
- ¿Tienes alguna noticia? - les pregunta Aristos
- El duque ha partido a Constantinopla ... no sabemos mas, y la joven que está en el castillo es una mujer de alcurnia ... solo eso hemos podido averiguar
- ¿Nada mas?
- Bueno ... ella ha salido de palacio a recorrer los campos. Por primera vez desde que vino aqui que sale
- ¿Cuantos la acompañan?
- Dos soldados y una dama de compañía ... se han dirigido por el camino norta
Aristos sonríe y por primera vez parecía estar mas animado
- Excelente ... reune a los hombres que puedas
- Aristos ... ¿no estaras pensando en ... ?
- Si es lo que crees si ... debe ser la prometida del duque ... el me quitó a mi hermana, a mi padre y hermano ... mi madre perdió la razón y yo ya no puedo mostrar mi espalda en público ... ahora es mi turno de quitarle algo
- Pero ella ... no tiene la culpa ...
- Mi familia tampoco ... es hora que el duque pruebe algo de lo que da a los demás
- ¿Acaso no te has puesto a pensar en lo que pasará? ¿Que crees que haga el duque si algo le pasa a su prometida?
- No me importa
- Pues a mi si ...
- ¡Pues no me sigas si no quieres! ¡nadie esta obligado a seguirme! ¡lárgate si quieres!
El hombre lo mira por un momento antes de dar media vuelta e irse. Aristos mira al otro
- Xanpio ... ¿estas conmigo?
- Si ...
- Reune al resto entonces ... nos veremos en el camino
Las tropas se empezaban a congregar frente a la fortaleza, a la vista de los escasos defensores. Basilio ordena alistar arcos y ballestas y con la mitad de los hombres se colocan en las murallas. la otra mitad se pone abajo y vigilando las zonas menos accesibles
- Se están acercando - le dice Philip
- Atacarán ahora - responde Basilio
La orden se da. Los soldados cubiertos de escudos van acercando los arietes, pero Basilio no da la orden de ataque
- ¡Cúbranse! - el sonido de los arcos disparados y el sonido de las flechas cruzando el cielo hace que los hombres de las murallas se protejan ... Basilio mira a Philip por debajo de su escudo - dispararán por turnos para no dejarno contestar y así podrán llegar a las murallas
- Dejadlos - le dice
- Dejarán de disparar cuando lleguen a las murallas ... en ese momento responderemos ... que los arqueros disparen a los arqueros de Claudianus ... dame a los ballesteros ... están demasiado cerca para tenernos a tiro pero disparar de arriba hacia abajo es mas fácil que de abajo hacia arriba ... son blanco fácil
Y fue así. Cuando las escalas y el ariete llegan a las murallas, los arqueros dejaron de disparar y los soldados empezaron a trepar por la escaleras de asalto. Inmediatamente Basilio ordena responder y hace que los arqueros lancen las flechas hacia los otros arqueros. Yazin se une a ellos y sus flechas empiezan a segar vidas. Philip ordena en ese momento el ataque con los ballesteros quienes atacan a los que ya trepaban las murallas y a los que manejaban el ariete. Yazin le pide a Basilio un grupo de diez arqueros para ordenarles el
- ¿Que piensas hacer?
- Ellos están a corta distancia ... será mas fácil acertar a sus arqueros y ballesteros desde otro lugar sin estar a su alcance
Y fue así. La destreza de Yazin acababa con mas atacantes de lo que esperaba cualquiera. Claudianus ordena golpear con el ariete y llevar escalas hacia esa parte de la fortaleza para neutralizar a los arqueros. En la muralla defendida por Basilio y Schelotto, daban cuenta de los atacantes que no podían llegar a la parte alta y caían pesadamente por las flechas, lanzas y piedras
- ¡Usen el fuego griego! ¡ahora!
Los lanzallamas empiezan a funcionar. Algunos soldados quedan presas en llamas mientras las flamas trataban de llegar al ariete. Los atacantes retroceden, pero en eso una escala consigue llegar hasta la torre defendida por Yazin. Un soldado, cubierto de escudos alcanza a trepar y mata de un lanzazo al defensor mas próximo y de un salto consigue llegar arriba. Dos soldados desenvainan sus espadas, pero este guerrero con su lanza los despacha a ambos. Yazin saca sus dos espadas y corre a su encuentro cuando mataba a dos mas. El choque de la espada con la lanza se escucha pese al griterío y los soldados se quedan expectantes. yazin ordena que nadie intervenga y se produce un nduelo que deja a todos impresionados. La maestría del guerrero de la lanza era contenida por Yazn quien se bate en una serie de golpes y movimientos que sorprenden a todos. De pronto, el atacante lanza un golpe con la lanza que Yazin esquiva y con un giro alcanza a detener la lanza con el pie en el suelo y con el otro, la rompe. El guerrero se protege con el escudo parando la espada y saca la suya volviéndose a producir un duelo espectacular. Finalmente, Yazin se agacha y hiere en la pierna a su rival y aprovechando eso, lanza un mandoble que hiere el cuerpo del guerrero quien suelta su espada y gira dando la espalda. Yazin lo golpea con el mango de su espada en la nuca y el guerrero cae pesadamente
Los vitores no se dejan esperar y los defensores cobran animos y lanzan desesperados nataques conteniendo a los soldados. Yazin no tiene tiempo de celebrar su victoria ya que en eso se escucha el grito
- ¡Barcos! ¡naves venecianas se acercan!
Ciertamente, surgiendo por el recodo de aquel estrecho, cinco naves venecianas aparecen con soldados a bordo y catapultas. Evidentemente Alseci ya no había podido contenerlos mas tiempo
- ¡Rápido! - exclama Basilio - ¡alisten hombres que refuercen ese sector! ¡no descuiden la defensa de la puerta!
Kemal junto con los varegos que quedaban y veinte soldados van a reforzar las defensas marítimas, mientras otros alistaban las catapultas y el fuego griego
- ¡No dejen que tomen el embarcadero! - exclama Kemal, mientras las piedras y flechas de los venecianos comienzan a caer sobre la fortaleza. Ela riete de los bizantinos comienza a golpear la puerta mientras nuevas escalas comienzan a desplegarse sobre las murallas
Los venecianos, al ver la escasa resistencia comienzan a enviar botes con soldados para tomar el embarcadero, única vía para entrar a la fortaleza. Una piedra de una catapulta de los defensores logra hundir uno de los botes y sus tripulantes caen al agua y se hunden con el peso de sus armaduras, pero otro logra llegar, mientras las flechas caían sobre los venecianos de los otros botes. Inmediatamente, los soldados comienzan a desembarcar
- ¡Abrid la puerta! - grita Kemal - ¡tengo que salir! ¡no dejeis que los barcos se peguen a las murallas! ¡ese sector no está defendido!
Kemal sale con dos espadas curvas y se lanza contra los venecianos que salían del bote. Cuatro defensores se le unen pero dos cae abatidos por las flechas, pero kemal, desafiando los disparos, embiste al grupo de atacantes y acab con lso dos mas cercanos. La estrechez del camino impide que los venecianos hagan valer su número y al maestría de la espada del armenio, va cegando las vidas de los atacantes. Una flecha le da en la pierna, mientras sus otros dos compañewros caen. Kemal se protege con su escudo de las flechas, mientras dos barcos venecianos se acercan a las murallas y con ballestas grandes, lanzan garfios que se afianzan a las murallas y por ahí comienzan a trepar soldados
- ¡Que no toemen la muralla! - grita Kemal, cuando otro bote veneciano se acerca con soldados y el armenio se prepara a recibirlos. lanza un venablo que mata a uno de sus arqueros e inmediatamente se pone en guardia. Mas botes venecianos comienzan a poblar el agua
Los que ya trepaban la muralla d epronto caen. Yazin y sus arqueros ya estaban allí y lanzaban sus saetas con gran precisión matando a los trepadores. Solo uno llegó pero fuen inmediatamente muerto por el mongol, quien, ante la sorpresa de todos se coge de uno de las sogas y se desliza hacia abajo, cayendo sobre cubierta de uno de los barcos. Antes de que pudieran reaccionar, Yazin mata a los servidores de las ballestas y luego las inutiliza con golpes de espada
- ¡Matad a ese pagano! - grita Baruzutti quien comandaba el barco. Yazin se lanza dando gritos y hace dudar a los venecianos quienes retroceden, pero unos recobran el ánimo, saliendo a enfrentarlo. Yazin mata a dos, antes de que un golpe de espada lo lastime pero aún así mata a su atacante. Ante la sorpresa de ser abordados por un solo hombre, Baruzutti descuida el mando de la nave y esta choca con las murallas. Al ponerse al alcance de los lanzallamas, los artilleros aprovechan y rocian con fuego griego la nave veneciana que comienza a incendiarse. Los venecianos entran en pánico y Baruzutti coge una ballesta
- Tu ... ¡maldito mongol! - Baruzutti lanza la flecha, pero Yazin se tira y saca su arco, lanzando la flecha que atraviesa el cuello del veneciano que cae pesadamente sobre cubierta. Yazin luego se tira al mar, tratando de alcanzar la fortaleza. Kemal se mantiene firme, aunque herido, rechaza solo un nuevo desembarco. El incendio de su nave capitana sorprende a los venecianos, pero de pronto pasa algo que los sorprende mas
- ¡Naves se aproximan! - grita el vigia y todos se vuelven al horizonte. Las velas desplegadas iban apareciendo rápidamente ... aún nadie pudo identificarlas a excepción de Basilio quien reconoce la nave que iba al frente
- Robert Guiscardo ... que a tiempo
En aquella nave, el gigantesco normando empuñaba ya su hacha de batalla y ponia su pie sobre la proa de su nave
- Muy bien, mis piratas ... la gloria y el botin nos esperan ... ¡al ataque!
Ajena a todo lo que sucedía en Constantinopla, la joven princesa Carmesina, en compañía de Irene, caminan por la campiña ateniense, observando los campos y disfrutando del paisaje. Dos soldados las seguían de cerca observando el movimiento de ambas doncellas. Carmesina parecía mas sosegada, pero el mrostro sombrío de irene opacaba aquella sonrisa
- ¿Seguís preocupada por Yazin? - le pregunta a su dama de compañía
- Os mentiría si os digo que no
- Pensé que estariais mas tranquila
- ¿Como pensais eso? no deseo que muera
- Me refiero a que os liberó de la obligación con el ... no puede obligaros a casaros
- Eso es lo de menos ahora, señora ... el debe de estar peleando ahora ... ¿eso no os preocupa?
- Os seré sincera ... no mucho ... desde niña he visto pelear a los hombres ... por el trono, por el emperador ... por mi ... una llega a acostumbrarse
- Ahora sois vos quien mostrais frialdad ... esos hombres mueren por los reyes ... e inocentes tambien para que los reyes tengan sus victorias y las princesas, sus caballeros ... no es justo
Carmesina prefirió no replicarle a la joven. Sabía de su amargura hacia la condición real y eso por lo general la deprimía
- ¿Que pensais del duque de Atenas?
- Pues ... solo de cuanto es lo que le quita a los campesinos y cuantas mujeres atenienses deben de divertir a sus hombres
- ¡Por Dios Irene! ¿no hay nada que veais noble en nadie?
- Es curioso llamar noble a gente de poca nobleza ... los boyardos de Moscú hacen lo que quieren con la gente y se hacen llamar nobles y obligan a los popes a tocar las campanas cuando entran a los pueblos y a los campesinos a descubrirse la cabeza a su paso ... los que desobedecen se les clava el sombrero en la cabeza ... los popes son azotados con el knut
- ¿Creeis que todos los nobles son asi?
- Mostradme a uno a quien no reprocharle el abuso al débil ... tal vez vos lo considereis normal ya que nacisteis princesa pero yo naci entre los que sufren ... los boyardos se hacen admirar por su lucha contra los tártaros y exigen que no miremos sus abusos ... ¡ellos son ahora peores que los propios tártaros y para controlarlos tendrá que surgir alguien peor!
- Basta Irene ... no quiero escucharos
- ¡Pero me escuchareis! ahora ... en este momento, los caballeros que se quedaron atrás deben estar muriendo por proteger a vuestro tío y a vos por un trono que no vale nada ... y otros deben estar muriendo para que vuestro sobrino se siente en el ¿que lógica hay en esto?
- Dije que basta ... ¿porque buscar una lógica?
- Porque estamos en Atenas, princesa ... soy instruida ... aqui surgió la filosofía ... después de 2000 años ¿en que cosa se ha reducido? una villa miserable con gente oprimida que se ha olvidado de pensar ... eso es lo que ha hecho vuestra nobleza que tanto defendeis
- ¡Ya os dije que no quiero escucharos!
Carmesina se aparta e Irene la queda mirando ... por unos segundos la odió ... por ella estaban muriendo gente ¿acaso valía la pena?
Irene escucho el gemido e inmediatamente se dio vuelta. Los soldados eran acuchillados sorpresivamente e inmediatamente volvió hacia la princesa. Dos hombres que surgieron de la espesura, la sujetaban y amordazaban. Antes de que pudiera reaccionar, una mano de hierro la sujeto del cuello y la arrastró tirandola al suelo, siendo aplastada por el peso del hombre
- Mátala y vámonos - le dice una voz en un idioma que la chica no entendió - tenemos lo que buscamos
- Vamos jefe ... ¿acaso no es una pena desperdiciar tan buen botín?
- Nosotros nos vamos ... alcanzanos después
- Muy bien ... vaya conejita ... tu y yo la pasaremos bien antes de que ...
El gemido los sorprende a todos. Una tosca lanza de madera se clavaba en la espalda de uno de los atacantes. Unos hombres surgen de la espesura, armados de lanzas rústicas, azadones y cuchillos
- Sucia escoria - dice el jefe sacando su espada - ¿como se atreven a ... ?
El gemido lo hizo volverse. Irene había extraido un estilete y se lo clavaba en la sien de su atacante. casi al mismo tiempo, otros campesinos salían de la espesura y uno le clava un cuchillo al que sostenía a Carmesina. El otro reacciona y hiere a uno que trata de atacarlo, pero la superioridad numérica lo hace sucumbir. Un trinche le atraviesa el vientre cayendo pesadamente. El jefe mantiene a raya con su espada a los otros que se le acercaban, pero en eso Irene, cogiendo la espada del caido, se pone frente al bandido
- Muy bien ... ¿os considerais valiente? ¿podreis pelear con una mujer?
- Contigo y cien como tu ... perra
El bandido lanza un mandoble pero Irene lo esquiva y trata de darle una estocada, haciendo retroceder a su rival. Un espadazo también hace retroceder a la joven quien contesta el ataque pero el soldado la para y le sujeta el brazo, pero sorpresivamente, la joven se tira para atrás y levantando las piernas lanza a su oponente hacia atrás de ella, cayendo pesadamente ... el bandido trata de ponerse de pie con rapidez pero en eso Irene lanza un mandoble que le cercena el cuello a su rival quien cae sobre si mismo, manando abundante sangre ... tras unos estertores deja de moverse
Carmesina ya había sido desatada e Irene camina hacia ella con tranquilidad sosteniendo la espada
- ¿Os encontrais bien? - le pregunta a la asustada princesa
- Vos ... lo matasteis
- Si ... y mate al otro también ... deberiais entrenaros en defenderos ... así no os atraparían tan fácil ... pero dad las gracias a estos hombres ... nos han salvado a las dos
El que sostenía a la princesa era Aristos. Tenía su vista fija en Irene quien nota algo extraño ya que los hombres sostenían sus armas con fuerza y en guardia, pero con mirada asustada. Ella también se tensa pero de pronto Aristos hace un ademán para que sus hombres bajen sus armas
- Lo lamento - le dice a Irene - lo que pasa es que no estamos acostumbrados a ver a una mujer peleando como lo hicisteis
- Pues ... lástima ... si fuera así tal vez Atenas seguiría siendo Atenas ... os lo agradezco ... creo que podreis soltar a la princesa
Aristos duda pero al final lo hace. Carmesina mira a todos y todos se sienten impresionados por su belleza y no pueden evitar inclinarse
- Soy Carmesina de la dinastía Paleóloga ... princesa de la corte de Constantinopla ... me encuentro como huesped vuestra debido a los problemas que se han presentado en mi ciudad ... os agradezco haberme salvado y os prometo que sereis recompensados
- ¿Vos sois Carmesina de Constantinopla? - le pregunta Aristos
- ¿Habeis oido hablar de mi?
Aristos no contesta y se inclina, para luego levantar la cabeza y clavar su mirada en Irene quien se la devuelve y le sonríe ...
Los soldados bizantinos forzaban la puerta de la fortaleza y el choque del ariete provocaba un sonido aterrador para aquellos que lo escuchaban. En el interior, los soldados apuntalaban la puerta, pero se notaba que no podía aguantar mucho tiempo.
- ¡Aliniense frente a la puerta! - ordena Basilio y junto con Schelotto, ordenan a los arqueros
En el mar, las naves piratas entraban al estrecho, tratando de cerrarle el paso a los venecianos. Estos decidieron salir de allí ante la evidente superioridad numérica, ya que tres naves mas aparecían con los estandartes del ducado de Atenas. Ettore, con tres naves que le habían facilitado los genoveses, lanzaba su ofensiva.
La nave de Mohamed es la primera en adelantarse y consigue cerrarle el paso a una nave veneciana, trenzandose en un combate feroz. En pocos segundos, los sarracenos abordaban la nave veneciana. Esta había desembarcado varios de sus hombres, que trataban de tomar la puerta anterior de la fortaleza, pero Kemal y Yazin resistían con unos cuantos hombres. Muy pronto, la menguada fuerza de defensa debía de tratar de refugiarse en el interior, pero en ese instante, el fuego cunde en la nave veneciana que comienza a ser abandonada por sus hombres. Los soldados venecianos comienzan a abordar los botes para alcanzar las naves que se declaraban en franca huida. Mohamed y sus sarracenos comienzan a llegar al embarcadero siendo recibidos por Kemal
- Alá sea contigo, hermano - les dice el armenio, revelando su condición de musulmán - agradezco su llegada tan oportuna
- Puedes guardar los saludos de Alá - le responde Mohamed - no los necesito ... pero debo reconocer tu valentía al defender este lugar
Kemal iba a contestar, pero el estruendo del interior le hizo temer lo peor
La puerta había cedido, y los soldados bizantinos de Claudianus entraban a la fortaleza derribando al puerta. Solo cincuenta defensores los recibieron a flechazos, pero eran demasiados y la fuerza numérica se impone sobre los defensores. Schelotto y Basilio defiende el ala este a punta de espada y por el otro lado, Philip, apoyado por sus caballeros de San Juán y los varegos que quedaban, atacaban el flanco de los invasores. La habilidad de los defensores alcanza a contenerlos pero no puede hacerlos retroceder
- ¡Proteged al emperador! - exclama Basilio, cuando un grupo de soldados se lanzaba contra los refugios, buscando el emperador, chocando contra los varegos y los caballeros de Rodas quienes hacen férrea defensa. Los soldados atacantes seguían entrando y los defensores de las murallas las iban dejando para unirse a los pocos compañeros que quedaban en pie. Los primeros atacantes empezaban a apoderarse de las murallas
El grito de guerra sorprende a todos pese al griterío y el choque de las armas. Un grupo de soldados comandados por Kemal aparecía de improviso, embistiendo a los rivales. Detrás de el iba Yazin, al lado de un guerrero de cimitarra. Mohamed y sus piratas se unían a la refriega. Esta vez, Claudianus y sus hombres se ven obligados a retroceder ante el feroz empuje. Otro grupo mas de piratas se unían a los defensores. Gigantes y temibles, era evidencia de quienes se unían a los defensores eran normandos, donde destacaba un gigante de hacha que hacía estragos en las filas enemigas. Era Roger Guiscardo y a su lado estaba Reynald
Juan VII observaba todo desde el palacio y la ira se iba apoderando de el. La aparición de los piratas había cambiado el curso de la batalla, pero no estaba dispuesto a ceder. A su lado, el jefe de los venecianos observaba todo. Su nombre era Vincenzo y había decidido prescindir de Alseci y neutralizarlo, poniéndolo bajo custodia
- Vincenzo ... ¿es que acaso dejareis que piratas y genoveses os arrebaten el triunfo y vuestros derechos en Constantinopla?
El comandante veneciano no supo que responder ... había perdido dos barcos y a duras penas se salvaron los tres que quedaban. Sabía que la situación no era favorable pero una derrota sería peor. No solo perderían sus influencias en la ciudad a favor de los genoveses, sino además perderían Filadelfia, Gallipoli y su hegemonía en el Mar de Marmara y posiblemente en el Egeo. No le quedaba mas que arriesgarse. Rápidamente se dirige a su lugarteniente
- Lanzi ... ordena al capitán Ginetti que use a todos los lanceros que tenga y refuerce a los atacantes de la fortaleza y despacha a alguien que reclute a los que pueda en el barrio genoves ... que todo aquel que pueda coger una espada sirva a las tropas para que reemplace a quienes vigilan el barrio genovés ... luego ordena al comandante de la escuadra que una a los cinco barcos que quedan y lance un ataque contra los piratas ... nos jugamos el todo por el todo
Vincenzo no dice mas y saca su espada mirando al emperador
- Nos equivocamos en apoyarlo ... pero el honor de venecia quedará intacto ... saque a ese incompetente comandante suyo y yo tomaré el mando de las tropas ... lanzaremos un ataque antes de que la flota se lance contra los piratas ... eso los distraerá y yo estaré al mando y tomaré la vida del emperador y de todos aquellos que defienden la fortaleza
Los defensores habían conseguido desalojar a los leales a Juan VII y se combatía duramente en las puertas, haciendo un gran esfuerzo por cerrarlas. En el interior, Basilio y Roger se estrechaban la mano
- Os agradezco vuestra ayuda Roger ... aunque os esperaba antes
- No tuve buen viento, además no quise quitaros la emoción de este momento ... ¡Jaja!
Aún se combatía en las murallas, pero poco a poco, eran muertos los atacantes. Los gritos de guerra y el empuje nuevo de los atacantes los hizo reaccionar a todos. Basilio, Schelotto y Roger suben a las murallas casi liberadas y en eso ven la embestida de los lanceros venecianos, trayendo máquinas de asedio de pequeño tamaño
- Venecianos - dice Basilio - parece que quieren jugársela el todo por el todo
- ¡Cubríos todos! - grita Schelotto
Pocos alcanzaron a escucharlo. ballesteros venecianos lanzan una lluvia de flechas sobre las murallas ya que rápidamente se ponen a tiro. Bizantinos de uno y otro bando caen, mientras los lanceros venecianos consiguen llegar al portón para evitar que lo cierren
- ¡Alisten el fuego griego! - grita Basilio
- Demasiado tarde - le dice Schelotto
Los venecianos echan aceite sobre la puerta y lanzan flechas incendiarias que comienzan a hacer su trabajo. En pocos minutos, la puerta ardía en llamas siendo los esfuerzos vanos por apagarla. El ariete es lanzado con fuerza, justo cuando catapultas y ballestas de asalto son disparadas contra la fortaleza. La puerta se quiebra y tras su caida. los venecianos tratan de entrar con ímpetu, pero son frenados por los defensores con Roger, Philip, Yazin, Mohamed, Basilio, Schelotto y Kemal a la cabeza
En el mar, las 8 galeras venecianas se habían reunido frente a la escuadra pirata. Ettore de Atenas había enviado una comunicación a los capitanes de las otras naves, pidiéndoles el mando de la escuadra
"No nos conviene estar divididos frente a los venecianos, ni tampoco dejar que nos encierren en el estrecho. os ruego, hombres de mar, que me dejeis dirigiros en este combate. Vosotros contais con pocos hombres ya que muchos luchan en la fortaleza. Junto a mi están excelentes capitanes genoveses y ellos os piden que formeis una cuña al lado de nuestras tres naves y os abrais a mi orden"
Sin la posibilidad de reforzar la guarnición de la Puerta de Oro ante el riesgo de ser aplastados por los venecianos, los piratas aceptan. La formación en cuña sale al encuentro de la escuadra veneciana, que no alcanza a cerrarles el paso y debiendo aceptar el combate a mar abierto. Ettore ordena abrirse a los piratas para rodear a las naves venecianas, pero los venecianos no eran tontos. Ellos adivinaron el movimiento y sus naves trataron de extender su linea para evitar ser rodeados, mientras las naves capitanas se embistieron la una a la otra. El ataque de los venecianos se centró en las naves genovesas. El capitán veneciano resultó mas experimentado que Ettore y sus cuatro naves principales fueron a atacar a los venecianos mientras que las otras cuatro a hacerle frente a los piratas. Sabía que si los piratas veían sucumbir a los genoveses, preferirían huir, además que también sabía que tenían pocos hombres ya que muchos combatían en la fortaleza. La táctica dió resultado y pronto, una nave genovesa ardía en llamas, mientras los piratas no se decidían a atacar a barcos que los superaban en número de hombres
Ettore ordenaba febrilmente a sus hombres que no cedan. La otra nave genovesa alcanzaba a espolonear a una veneciana, pero otra la espolonea a ella y las dos naves venecianas se lanzan al abordaje. El duque de Atenas se ve rodeado por las dos naves venecianas restantes. En eso, se da cuenta que los piratas del flanco derecho atacaban a los venecianos, pero también ve que una nave desconocida había entrado en la lid y con esa superioridad, los piratas confiados, atacaban. la nave pasó de largo y se dirige en auxilio del duque de Atenas
En las afueras de la ciudad, una formación de caballería se acercaba. Los vigías corren a avisar a Juan VII, pero en eso ven a otra columna de polvo nque se levantaba, símbolo que otra fuerza se acercaba. Al aviso, Juan VII sube al torreón para ver lo que sucedía. ya para ese entonces, las fuerzas desconocidas habían sido identificadas
- Mi señor - le dice un oficial - son tropas del duque de Neopatria que se acercan por el lado Oeste de la ciudad ... los otros es un cuerpo de Sipanhis que ondean los símbolos del Sultán y al parecer piden que se les abra las puertas
Juan VII pensó ... era evidente que ese cuerpo trae un mensaje del Sultán. No eran mas de 300 y no parecía ser una avanzada del ejército. Lo del mensaje no importaba por el momento ya que las fuerzas de macedonia representaban un peligro ya que eran evidentemente mas numerosas y no le eran desconocidas las aspiraciones de Hipólito por su tía Carmesina. Tal vez las fuerzas turcas definirían la batalla en la fortaleza y las murallas exteriores contendrían a los florentinos
- ¡Enviad un cuerpo de infantería que les cierre el paso a los de Macedonia! ¡Dejad las puertas abiertas para los enviados del Sultán!
Mientras tanto en el exterior, Hipólito encabezaba sus tropas ante la vista de Constantinopla. No tardó en ver a la caballería turca que se acercaba a la ciudad. Ordeno que se les cerrara el paso pero en eso, columnas de soldados salen de la ciudad y cierran el paso a su caballería, mientras un mensajero cabalgaba hacia ellos
- Por deseos de su majestad imperial Juan VII, os pide que deis media vuelta y os retireis, duque de Neopatria
- No reconozco la autoridad de usurpadores que abren las puertas de la ciudad a los infieles ... apartaos vos y vuestros hombres o juro que no dejaré a nadie en pie
En eso, un mensajero turco llega a todo galope. Se acerca al duque y sin hablar entrega un pergamino que Hipólito abre y lee. La expresión de su rostro muda a un asombro tremendo y le lanza el pergamino a Vilonga
- ¿Esto es una broma? - le dice Hipólito al mensajero quien no contesta - ¡no puedo creer esto!
- Es un truco mi señor ... es inconcebible ... atacad ... ¡envíad vuestra contestación con la cabeza del mensajero!
A la orden de Hipólito, el turco es capturado y decapitado. Su cabeza es enviada en la cola de su caballo dando la señal de ataque. La caballería arrolla a los infantes bizantinos quienes de todas maneran tratan de contenerlos mientras que cincuenta jinetes turcos van a reforzarlos, desarrollándose un feroz combate, donde la superioridad numérica de los macedonios es decisiva. Las puertas se cierran cuando los turcos y los pocos sobrevivientes consiguen entrar
Los combates se van haciendo cada vez mas sangrientos. Los venecianos son contenidos por los defensores quienes solo pueden proteger la puerta ante la imposibilidad de cerrarla. Las flechas caían sobre ellos y ya varios mordían el polvo. Casi sin arqueros, no les quedaba mas remedio que protegerse mientras las escalas volvían a poner hombres en las murallas. En el mar, Ettore se bate con las dos naves venecianas. La última nave genovesa se hundía junto con una veneciana, mientras los piratas atacaban a los venecianos del flanco derecho y rápidamente una nave veneciana y otra pirata se hundían y la otra se declaraba en franca huida. Las otras dos naves piratas restantes cierran el círculo permitiendo escapar a las otras dos naves venecianas que se desconciertan, mientras la nave desconocida se lanzaba al ataque contra la otra nave veneciana. Eso le permitió a Ettore espolonear con su nave a la capitana de los venecianos y pronto el mismo se lanzaba al abordaje junto con sus hombres, caballeros de Rodas y los genoveses a su mando. pronto, la nave capitana estaba incendiada y los pocos sobrevivientes eran capturados, lo mismo que la otra nave, destruida por los misteriosos atacantes. Las cuatro naves venecianas restantes, deciden huir ya que estaban en evidente inferioridad de condiciones
Ettore consigue llegar a su nave mientras la veneciana se hundía. El barco desconocido se va acercando y Ettore reconoce las insignias de los aguerridos soldados y al viejo que, espada en mano, estaba en cubierta
- Duque de Atenas - le dice el hombre de edad - os felicito por vuestra bravura ... vine aqui a saludar a mi viejo amigo el emperador Juan V y al ser informado de lo sucedido decidí ayudaros
Ettore sonríe y agita la mano en señal de agradecimiento
- Os agradezco, mi buen conde Enrique de Guzman ... erais vos a quien realmente menos esperaba veros tan oportunamente
- No esperabais que los soldados castellanos miraran de lejos un combate ... ¡Que viva Castilla!
Mientras aún se oían los gritos de batalla, Juan VII recibía nervioso a la delegación turca que entraba precipitadamente, presidida por Alejo Niceas a quien Juan reconoce
- No esperaba veros por aqui Niceas - le dice Juan VII seriamente
- Yo tampoco, Alteza ...
- ¡Majestad Imperial debeis decirme, Niceas! soy el nuevo emperador por decisión de vuestro propio Sultán
- Vos lo habeis dicho y tal así que os puede despojar de vuestro mando ... no era lo que esperaba mi señor de esta usurpación de poder ... vos os comprometisteis a hacer valer vuestros derechos como varón Paleólogo como corregente y no convertiros en emperador y mucho menos con la ayuda de los venecianos ... el Sultán esta muy disgustado con vos ya que habeis puesto en peligro su posición en Bulgaria y desprestigiado sus buenas intenciones con Constantinopla
- ¿Como os atreveis a hablarme así? vos sois un renegado cuya palabra no tiene valor ni como mensajero de Bayazid ... ¿Creeis que he llegado hasta aqui y a un paso del triunfo voy a dejar el trono? soy el legítimo heredero y vos debeis respetar eso
- para que eso sea así, el principe Manuel no debería de existir - responde Alejo
- El no está aqui para discutir eso
- Yo no estaría tan seguro
No fue Alejo quien lo dijo. Un sipanhi se había adelantado poniéndose al lado de Alejo y se despoja del casco. la corte reunida lanza una exclamación y Juan VII se deja caer sobre el trono, aterrado
- Manuel ... - alcanza a decir el ursurpador al verse frente a su tío, el principe Manuel
Fin del capítulo 13
Los sipanhis eran la caballería ligera otomana que fue decisiva en numerosas batallas
