Capítulo 14
Los Caballeros de la Puerta de Oro
Los combates se sucedían uno tras otro en la Puerta de Oro entre los defensores y la vanguardia veneciana que, apoyados por auxiliares griegos trataba de quebrar la ferrea defensa de Basilio y sus hombres. De pronto, Basilio es herido por lo que se ve obligado a retirarse a las líneas de atrás, mientras piratas y bizantinos frenaban el ataque veneciano
En el interior de palacio, Manuel encaraba a su sobrino Juan quien se ve obligado a reclinarse en su asiento mientras todos los demás observaban aquella curiosa escena
- Como ... ¿como es posible que tu ... ? - balbucea Juan
- Querido sobrino ... no sois el único que es capaz de hacer tratos con Bayazid ... como veis, yo también tengo mucho de que hablar con el, cn la diferencia que soy el legítimo heredero al trono y eso es reconocido por Europa y Asia ... vos sois mas que un advenedizo de quien supe que había huido de Galatas para arrastrarse a los pies del Sultán al día siguiente que sucedió ... pero lo que menos esperaba es que provocarais un baño de sangre en nuestra ciudad
- ¡Esto no es culpa mía! ¡vuestro padre fue el que lo quiso y ese grupo de caballeros espurios que llamó a esos piratas que ensucian nuestra ciudad!
- ¡Vos provocasteis esto por vuestra desmedida ambición que habeis heredado de mi hermano Andrónico! ¿es que no habeis aprendido nada del pasado? ¿tan importante es este trono que no tiene poder tangible? habeis subordinado la ciudad a los poderes de fuera y eso nos ha debilitado aún mas y obligado a hacer tratos para salvar lo que queda ¿teneis idea de cuantas bajas esto ha provocado entre nuestras propias tropas? Si Bayazid no ha intervenido es que le divierte la idea de vernos pelear entre miembros de la misma sangre ... ahora apelo a vuestra sensatez ... declinad de esta absurda pretensión de ser el emperador y detendré este baño de sangre sin sentido
- ¿Que hay si me niego? no creo que tengais el poder de obligarme con unos cuantos turcos
- ¿No has leido la carta del Sultán? os ordena venir conmigo a Brusa y reponer el trono a mi padre ... si no lo haceis os jura abandonar su campaña de Bulgaria y venir aqui con su ejército ¿que hareis entonces? ¿vender vuestra alma al diablo para que os salve de los infieles?
Juan VII baja la cabeza ... su situación era desesperada y la fortaleza no parecía poder ser tomada inmediatamente. El emperador, Carmesina estaban fuera de su alcance y Manuel estaba frente a el con cincuenta soldados turcos
- ¿Que garantía tengo de que respetareis mi vida?
- Os doy mi palabra que vos sabeis es suficiente garantía ... además el Sultán no os quiere muerto o si no ya lo estariais
Juan volvió a bajar la cabeza y la asiente sin mirar a su tío
- Bien - le dice Manuel - ahora paraos de allí y alistad lo que habeis traido porque partiremos a Brusa hoy mismo
La masacre continuaba en las puertas de la fortaleza. Los defensores habían conseguido hacer retroceder a los venecianos pero una nueva oleada se alistaba. Vincenzo se pone al frente de sus tropas pero en ese instante un soldado se le acerca con un mensaje que Vincenzo lee con rapídez para luego mirar colérico al mensajero
- ¿Es esto una broma? ¿que ha sucedido?
- No lo se señor ... fue el mensaje del emperador ... la orden de detener el ataque ya ha llegado a los oficiales griegos y estos estan obedeciendo
- ¡Esto es inadmisible! ¡no obedeceré esto! ¡un empuje mas y tomaremos la fortaleza!
- Vincenzo - le dice otro caballero - si no tenemos el apoyo de los griegos, nos acabarán ... los defensores se están reordenando y una sola salida de ellos nos barrerá ...somos muy pocos para resistirlos
Vincenzo sacude la cabeza furioso para luego hablarle a su lugarteniente
- Lanzi ... ordena el repliegue de los nuestros ... que los arqueros y ballesteros nos cubran
- ¿Y los griegos?
- ¡Al diablo con los griegos! obedeced mi orden mientras yo voy a hablar con ese bufón de emperador
Vincenzo se retira presuroso mientras los venecianos retrocedían dejando solo a los pocos griegos que seguían combatiendo. Algunos de ellos fueron alcanzados por las flechas y otros no les quedó mas remedio que rendirse ante Basilio quien acudió presuroso para evitar que los piratas los deguellen
Todos se habían batido bien. Yazin, Mohamed y Kemal estaban juntos, atendiendo sus heridas. Schelotto, Basilio y Roger por el otro. Habían tenido fuertes bajas pero habían podido mantener la fortaleza
- Debemos reconstruir la puerta - dice Schelotto - no resistiremos otra embestida
- No tendría sentido - les dice el normando - no podremos defenderla sin perder mas hombres ... sugiero que abordeis los barcos y salgamos de aqui con el emperador
- ¿No os importa perder vuestra paga? - le dice Basilio
- El emperador Juan V es un buen botín
Antes que Basilio conteste, Philip llega presuroso tras informarse de lo que ocurría en el mar
- La escuadra pirata y la del duque de Atenas han vencido a los venecianos ... pero hemos perdido a las dos naves genovesas y una pirata ... no podremos mantener el control del mar si es que los venecianos atacan con mas barcos que tal vez estén en camino
- Lo veis amigos - dice Roger - no teneis mas recursos que convertiros en mis invitados
- No os apresureis Roger - le vuelve a decir Basilio - ¿no os parece extraño esta repentina retirada? un ataque mas y tal vez nos rebasaban ... tal parece que ha sucedido algo que no sabemos ...
- Mucho me temo que tendremos la respuesta muy pronto - dice Schelotto señalando en dirección al palacio
Ciertamente. Una formación de soldados salía de allí y se formaba frente a la fortaleza
- Dios nos ampare - dice Schelotto - son turcos ...
Vincenzo estaba frente a palacio e impedido de ingresar por los turcos y guardias bizantinos. El principe Manuel aparece para encarar al veneciano quien se sorprende al verlo
- Maese Vincenzo - le dice Manuel - por la armonía entre el imperio con la República de Venecia os ruego que os retireis con vuestras tropas
- Príncipe Manuel ... lamento informaros que la República de Venecia reconoce como regente a Juan paleólogo quien ha solicitado nuestra presencia aqui
- Soy el heredcero al trono y no creo que Venecia quiera justificar un intento de usurpación
- Si, cuando la heredad de la cristiandad está siendo entregada a los musulmanes ... Constantinopla le pertenece a Cristo y es esa propiedad la que Venecia defenderá
- ¿Osais retar mi autoridad en mi propia ciudad?
- El respaldo que los infieles turcos os dan en este momento me permite cuestionar vuestra autoridad ... soy fiel hijo de nuestra Santa Madre Iglesia y no permitiré que su nombre sea hollado por vuestra complacencia ante el Sultán
- Pues, creo que no contais con el apoyo del Papa
- Eso está ´por verse ... en este momento, una flota veneciana viene hacia acá trayendo la bendición papal a cualquier acción que Venecia considere conveniente para expulsar a los infieles de Constantinopla ... si vos los apoyais sereis expulsado por ser indigno al trono y valerse de corsarios y mercenarios para defender vuestros intereses ... he visto su flota y sus tropas ... la hez del mundo ... sarracenos, mongoles, asiáticos, turcos, mezclados con griegos y normandos ... musulmanes, paganos y cristianos unidos para defenderos ... sois una verguenza para la cristiandad
- Teneis una visión muy estrecha del mundo, Maese Vincenzo ... pero no deseo discutir con vos porque tendriais poco argumento para defender las veces que Venecia traicionó a la cristiandad pactando secretamente con los turcos o las veces que combatisteis al Papa y tomasteis ciudades cristianas a sangre y fuego o las veces que sacrificaron la defensa de la cristiandad en beneficio de vuestros intereses comerciales ... sois el menos indicado para hablarme de honor ... pensad mejor en vuestra situación en Constantinopla ... la guarnición poco a poco está aceptando mi autoridad ... tengo tropas de refresco y nada me costaría expulsaros por la fuerza, pero quiero evitar un inútil derramamiento de sangre que es seguro será mas la vuestra que la mía ... pensad en lo que os digo y os doy hasta mañana para retiraros pacíficamente o de lo contrario no solo será esa hez del mundo, como la llamais, la que os expulsará sino todo el pueblo de Constantinopla ... vos podeis venir con vuestra flota, pero Génova también puede hacerlo, lo mismo que Bayazid con su ejército ... reflexionad y seais prudente ... adios
Manuel se da media vuelta y se retira al interior del palacio. Vincenzo aprieta los puños y se dirige a Lanzi
- ¿Quien está fuera de la ciudad con sus tropas?
- Me informan que es el Duque de Neopatria, Hipólito de la Guardia
- Despacha un mensajero lo mas pronto ... quiero enviar un mensaje al duque
El Papa Bonifacio IX se encontraba con Francesco Scorza hablando de los asuntos en Constantinopla. Los venecianos habían partido hacía dos días tanto de Roma como de Venecia para solucionar sus problemas en aquella ciudad
- ¿Que os preocupa Su Santidad?
- ¿Creeis que he hecho lo correcto?
- Sois el representante de Dios ... vos hablais por El
- Tal vez otros no lo comprendan como vos
- No podemos esperar la comprensión de todos
El Papa se pone de pie ... tenía otros asuntos mas importantes que tratar como el Cisma de la Iglesia, el desafío del Papa de Avignon y la guerra en Francia ¿porque habría de preocuparse por un imperio moribundo y una princesa bizantina?
Tal vez porque sentía la seguridad que ella representaba algo demasiado importante ... la orden que había dado a un hijo obediente de la Iglesia era en cierto modo, garantía para un futuro. Un futuro tal vez no tan inmediato pero que estaba seguro llegaría
Tan solo le preocupaba el hecho de que Carmesina Paleóloga podía ser o no ser quien los otros decían (o pensaban) que era
Después de todo, cada quien debía encontrar su propio camino
La princesa descansaba en el castillo del duque. Irene aprovechó ese momento para salir y caminar sola por la campiña. Tras un corto paseo, se detiene y sin mirar atrás se dirige a alguien
- Se que estás ahí ... puedes salir que no te morderé
La figura de Aristos surge de detrás de un arbol y camina hacia Irene
- ¿Desde cuando te diste cuenta?
- Desde que entré a este sendero ... estabas sobre un arbol mirando el castillo y bajaste apenas pasé por aqui
- Me sorprendes ... ¿no temiste que te haga daño?
- ¿No viste que se manejar la espada?
- Estas desarmada
Con un movimiento veloz, Irene extrae de su capa una espada cuidadosamente envuelta para que no se note
- No creo que esté tan indefensa ... ¿porque me sigues?
- Quería ... tener la oportunidad de hablar contigo
- Pues ... creo que ahora puedes hacerlo
- No pareces griega
- Soy esteparia del país de los rus
Aristos la mira como tratando de entenderla
- Vengo del principado de Moscovia ... Moscú ... la Santa Rusia
- Lo siento ... creo que he oido hablar de ese lugar pero no recuerdo muy bien ... ¿a cuantos días de aqui?
- A caballo ... al menos dos lunas
- Vaya ... si que esta lejos - le dice Aristos con una sonrisa
Irene se ríe. La sencilla ignorancia de Aristos le cae bien, además que le recordaba a los hombres de su aldea
- ¿Que haces aqui? - le pregunta el ateniense
- Soy esclava de la princesa
- ¿Esclava? no lo creo
- Pues, no lo parece ya que no me trata como tal, pero la realidad es la realidad ... fui vendida a la corte para servir a la princesa
Aristos pone expresión seria y aprieta los puños
- No deberías ser esclava ... nadie debería serlo
- Lo se ... pero es algo que no puedo cambiar
- Si ... si puedes
- ¿Así? vamos aldeano ... cuéntame ese secreto
- Escapa ...
- ¿Así? ¿y hacia donde?
Sin mediar palabra, Aristos la coge de la mano y corre con ella por el campo, perdiéndose entre los árboles
Los defensores se encontraban levantando barricadas mientras Ettore desembarcaba para encontrarse con Basilio y los demás quienes le dan una calurosa bienvenida. Junto con el desembarca el Conde Enrique de Guzmán
- Os agradezco vuestra intervención y os felicito por su victoria contra los venecianos
- No teneis nada que agradecerme - responde el duque - nada hubiera hecho de no ser por los hombres de Roger Guiscardo y la oportuna intervención del Conde de Calatrava, don Enrique de Guzmán, enviado del rey Enrique III de Castilla
El diálogo se había dado en francés, por lo que Yazin ni Kemal entendieron decidiéndose a apartarse de aquel grupo. Yazin le dice a Kemal
- ¿Adonde vas?
- A ver a Nestor ... debe de estar asustado ... ¿y tu?
- Voy a ver a mi prisionero
Enrique de Guzman estrecha la mano de sus interlocutores quienes le dan muestras de agradecimiento. Junto a el estaba un joven que llama la atención de los demás
- Os presento al barón Robert de Norfolk, es inglés y se ha batido valientemente contra los venecianos
- Agradecemos vuestra ayuda barón - le dice Basilio - me sorprende ver a un castellano y a un inglés juntos aqui en Constantinopla
- Venía a presentar mis saludos al emperador Juan V con quien me une una gran amistad cuando serví en los cuerpos catalanes bajo las órdenes del emperador ... al enterarme de lo que sucedía, no dudé en apoyar su causa
- Creo que el emperador estará gustoso de expresar su agradecimiento y tal vez sea hora de verlo para saber que movimiento haremos
Todos se dirigen a los aposentos del emperador, quien angustiado los recibe pero a su vez agradecido por el valor con el que habían defendido la fortaleza. Enrique de Guzmán se arrodilla ante el pero el emperador lo hace poner de pie
- Levantaos amigo mío ... me alegra de veros aunque lamento las circunstancias
- No os lamenteis ... me alegra haber desenvainado mi espada nuevamente a su servicio
- ¿Y donde están los demás? - pregunta el emperador - quisiera agraderles, especialmente a Roger Guiscardo por su oportuna llegada y a al príncipe Yazín por su valor en el combate
- Creo que Roger no es afecto a estos actos oficiales, Su Majestad ... y Yazin debe haber ido a las mazmorras
- ¿A las mazmorras?
- Me da la impresión que hay algo que no sabemos entre el y aquel guerrero con el que combatió en las murallas ... el evitó que lo mataran y procuró que sea trasladado a las mazmorras sin daño alguno
En las afueras, Roger miraba a Reynald quien tenía la mirada fija hacia donde se encontraban las hbitaciones del emperador
- ¿Os sucede algo mi buen frances? - le pregunta Roger
- Yo ... no puedo huir a mi destino ... ni siquiera llegando a Jerusalen
- ¿Porque lo decis?
- Las insignias del inglés ... son las del escudo de armas de los Norfolk
- Vaya ... sabeis mas de lo que pensaba acerca de hombres y armas ... peleaste bien contra los venecianos y los griegos ... supongo que eso se debe a algo relacionado con los Norfolk lo que no es de extrañar por que los ingleses han invadido vuestro país ... ¿conoceis al Barón?
- No ... pero si el es el barón ahora fue porque yo conocí a su padre
- ¿Como así?
- Yo ... yo lo maté
De pronto un griterío impide que Roger contesté pese a la sorpresa de tal afirmación. Un grupo de guardias bizantinos llega hasta la fortaleza escoltando a alguien que hace su ingreso a la fortaleza sin que nadie lo detenga. Mohamed, que llega de pronto, saca su espada pero Roger lo detiene
- No intervengas ... ya no es asunto de nosotros
El intruso con su escolta hace su ingreso a los aposentos del emperador ante la sorpresa de los presentes, quienes inmediatamente reconocen a Manuel quien los mira con cordialidad
- Dejad las armas mis amigos que he venido a traeros la paz
Juan V avanza hacia Manuel a quien abraza emitiendo un sollozo
Los defensores de la fortaleza salían de ella ante los sorprendidos soldados de la ciudad que no sabían como actuar. Kemal mira la escena desde lo alto
- Se han matado entre ellos ... las cosas no serán iguales
- Son soldados - le contesta Mohamed - es un oficio, nada mas ... deberán aprender a vivir con ello
Manuel observaba también la escena junto con Basilio y el emperador
- Tu fidelidad a mi padre será recompensada - le dice el príncipe
- Gracias Alteza, pero no quiero nada que me recuerde que nos matamos entre nosotros ... conocía cada rostro que atravesé con mi espada ... todos ellos estaban bajo mi mando y es algo que no podré olvidar
- Hijo mío - interviene el emperador - aún no nos explicas como es que Bayazid te envió aquí
- Lamentablemente padre, yo era su prisionero ... así que tuve que ceder, al enterarme de lo que sucedía aquí ..
- ¿Ceder? no entiendo ...
- Quiere Filadelfia, padre ... el gobernador Antonio se ha negado a abrir las puertas y se ha fortalecido en la ciudad ... acepté convencerlo para entregarla a los turcos
- ¡Alteza! - exclama Basilio - Filadelfia es nuestro último baluarte en Asia ¡No puede entregarla!
- Me temo, querido Basilio, que ya es tarde ... fue la única forma de que Bayazid accediera a que yo pudiera regresar y detener esto ... de otro modo, el propio Sultán se habría decidido a tomar la ciudad
- Hijo mío - le dice el emperador - vos conoceis a Antonio ... fue nombrado gobernador de Filadelfia justamente por su fidelidad al imperio ... el no nos ama, eso es seguro, como emperador o dinastia ... el solo ama el imperio y añora los viejos tiempos y retener Filadelfia ha sido su mérito ya que el considera como baluarte contra los turcos y la posibilidad de recuperar lo perdido en Asia ... el no aceptará entregartela asi vos vayais a pedírsela
- Lo se padre ... roguemos que no sea así
- ¿Y si es así? - le pregunta Basilio - Alteza ... ¿que hareis?
- No especulemos aún ... por ahora, es mas importante alejar a Juan de Constantinopla ... al menos, se que vendrá conmigo a Brusa
- ¿Partireis nuevamente de esta ciudad, hijo mío?
- Es el pacto con Bayazid ... debo asegurarme que Juan salga de aqui
- Alteza ... no quiero sugeriros nada, pero ya vuestro sobrino ha demostrado que es una amenaza para vuestro padre y su propia persona ... no creo que llevarlo a Asia sea algo que nos libre de el
- Lo se ... pero lamenablemente no puedo disponer de el ... Está bajo la responsabilidad de Niceas y el tiene órdenes de llevarlo a Brusa, cosa que Juan ha aceptado. Por el momento, está fuera de nuestro alcance
Los gritos llamaron su atención y fueron hacia una torre donde pudieron visualizar el exterior. Las tropas de Hipólito de la Guardia permanecían allí y montaban un terrible espectáculo. Los prisioneros griegos y turcos estaban siendo empalados ante los ojos de todos
Carmesina había echado de menos a Irene y la había buscado por la fortaleza. Su guardia se había reforzado y el padre Tomás la seguía por todos lados. No era una misión que alegrara al fraile ya que la princesa era cristiana ortodoxa por lo que no podía prestarle auxilios espirituales, pero su belleza y presencia podía afectar a cualquier varón cerca de ella y el fraile no era la excepción.
- Os ruego, Alteza que no os arriesgueis mas ... por lo último que pasó, su vida corre peligro si salis de la fortaleza
- Estoy preocupada por Irene ... no la he visto desde que desperté
- No creo que una esclava sea motivo de preocupación
- ¿Como decis eso siendo vos un hombre de Dios? El no hace distingos y mal haríamos los hombres y mujeres en hacerlo
- Mi señora ... vos sois princesa ... fue voluntad de Dios haceros diferente
- Como fue la Voluntad de Dios de que piense diferente ... os ruego no poner por delante mi condición cuando os referis a otras personas ... no me siento mejor ni peor que un campesino, aldeano o noble
- No blasfemeis mi señora ... no pretendais ser mas erudita que hombres mas sabios y de mas edad que vos que ordenan el mundo con el permiso de Dios
- Nuestro Señor Jesucristo jamás estableció diferencias y el nació entre los mas humildes ... fueron los hombres eruditos de ese tiempo los que lo crucificaron por pretender saber mas que ellos
Tomás quiso replicarle pero en ese instante hace su aparición Irene que, con paso tranquilo, se dirige a la princesa
- ¿Donde estabais Irene? estaba preocupada por vos - le dice la princesa
- Por ahí, Alteza ... solo salí a caminar
- ¿Acaso ya olvidasteis lo que pasó ayer?
- Claro que no ... es por eso que llevé esto
Irene asoma el mango de la espada envuelto en su capa. carmesina reprime una exclamación y el fraile se persigna
- ¡Que tiempos vivimos para que una doncella camine con espada como si fuera un hombre! - le dice Tomás - ¿es que la corte de Constantinopla permite estas liberalidades entre las mujeres?
- Esto no lo aprendí en Constantinopla ... fue en Moscú ... allí no basta con arañar a los hombres que intentan aprovecharse de las frágiles doncellas
- Basta - dice suavemente Carmesina - gracias por vuestros consejos, padre Tomas ... ahora os ruego dejarnos solas a mi doncella y a mi ... necesitamos hablar
Sin mas ceremonia, Carmesina le hace una señal a Irene para que la siga y ambas entran a sus aposentos, seguidas por una mirada de reprobación del sacerdote. Una vez dentro, Carmesina mira severamente a Irene
- No debisteis salir sin mi permiso ... y aunque no repruebo que hayais salido con una espada, no me gusta que cargueis una ... odio las armas
- Los hombres viven y mueren por ellas ... y las mujeres debemos mirar y ser parte del botín del vencedor ... me juré a mi misma que eso ya no pasaría conmigo y por eso le pedí a esa mujer china que me entrenara
- ¿Por eso pudisteis matar a ese hombre con tanta facilidad? ¿no sentis nada acaso?
- Si ... alivio ... porque cuando lo maté, vi en su rostro al tártaro que mató a mi padre, al que violó a mi madre y hermana, al que degolló a mi hermano ... vi también al boyardo que abusó de mi aquella noche y muchas noches mas ... por eso no hubiese dudado en matar a vuestro amado duque Hipólito porque en el rostro de esos hombres bestiales y acostumbrados a tomar lo que quieren veo a todos aquellos que destruyeron a mi familia y a mi vida
- ¡Basta Irene! me duele escucharos ... sois una joven demasiado llena de odio ... no me extraña que rechaceis al príncipe Yazin que ha demostrado que os ama ... así como rechazareis el amor si algún día llega a vuestra vida
- Se equivoca princesa ... cuando llegue ese día lo sabré y tened por seguro que no lo rechazaré ... no os confundais ya que los de vuestra alcurnia esperan a caballeros de brillante armadura. Por lo menos eso es lo que veis ya que por lo general traen la armadura y la espada manchadas de sangre y una cabeza en la cola de su caballo y tras de ellos el llanto de mujeres y niños, pero vos solo veis la armadura que parece resplandecer ... yo me conformo con un hombre simple, de vida simple y con un gran sentido de la justicia ... que sepa lo que es sufrir y me entienda y que no tenga las manos manchadas de sangre
Carmesina no estaba acostumbrada a ese lenguaje de una de sus siervas. Estuvo a punto de recordárselo pero recordó lo que le dijo al padre Tomás, por lo que se contuvo, pero notó algo en la mirada de Irene. Algo distinto pero a su vez revelador
El horrible espectáculo continuaba, cosa que incluso horrorizaba a Lanzi, el emisario veneciano, quien ya se había entrevistado con Hipólito. Decenas de prisioneros, atados de manos y pies, esperaban su turno, aterrados ante el atroz suplicio que les esperaba
- Señor - le dice el veneciano a Hipólito quien miraba impasible aquel acto bestial - creo que es suficiente escarmiento para los bizantinos el ver aquello ... creo que no hace falta continuar
- ¿No soportais el espectáculo, amigo Lanzi? - le dice Vilonga mientras el duque guardaba silencio - perfecto ... supongo que eso tampoco es del agrado de los que están en las murallas y esa es la idea
- No entiendo que perseguimos con esto ... solo hará que Juan y Manuel se unan para atacarnos - replica Lanzi - y tal vez el honorable Vincenzo no lo apruebe
- No necesito sus aprobaciones - le dice Hipólito - vos buscabais mi alianza ... os la doy. Conoceis mis exigencias y solo me aseguro que el usurpador lo comprenda
- Ya os dije que la princesa carmesina no se encuentra en la ciudad
- Pues, alguien la tiene ... y la quiero sana y salva ... pedí su mano y la rechazaron ... de no ser por eso, todo esto se habría evitado ... que la sangre derramada caiga sobre la casa Paleóloga
Lanzi hace un gesto negativo y se retira a reunirse con su escolta que estaba también incomoda
- He visto morir a mucha gente pero jamás esto - le dice un veterano oficial veneciano - Un soldado no merece morir así
- No podemos hacer nada ... esas bestias que tiene por soldados nos miran de mala manera y no quiero terminar empalado ... dejemos que sigan con su carnicería. Son sus almas, no las nuestras ... retirémonos de aquí y enviad un mensajero a Vincenzo para que le diga lo que sucede
El duque tampoco parecía muy conforme con lo que estaban haciendo, pero en ese momento estaba mas que exaltado por no haber podido entrar a la ciudad y Vilonga le había convencido de hacer un escarmiento con aquellos que habían mostrado complacencia con los turcos. Si quería mostrarse como el campeón de la cristiandad, debía de ser inflexible. Sabía que sus fuerzas eran insuficientes para tomar la ciudad
Vilonga, por su parte, llamaba a Tallen quien se había mantenido aparte
- Creí que ya estariais acostumbrado a estos espectáculos Tallen
- Soy soldado, no verdugo
- Pues, ahora sereis mi verdugo ... preparad a cinco hombres para esta noche
- ¿Esta noche?
- Asi es ... yo os abriré las puertas de Constantinopla y vos acabareis con el sacrílego que se refugia en su interior ... aquel enemigo que nos amenaza
En el interior de la ciudad, el espectáculo fue demasiado para Juan V que se apartó de la muralla cubriéndose el rostro
- Esto es intolerable - musita Manuel - como se ha atrevido ...
- Solo un demente puede hacer semejante cosa - dice Basilio - no he visto tanto sadismo ni en los mongoles
Los demás guerreros observaban también. Reynald empuña su hacha
- ¿Que esperamos? solo tenemos que salir de la ciudad y acabarlos ... no son muchos
Pero Roger se da media vuelta y se aleja de la muralla
- ¿Que os pasa Roger Guiscardo? - le dice Reynald - ¡no podeis dejar las cosas así!
- No es mi asunto ... vinimos a rescatar al emperador y lo hemos hecho ... lo demás ya son asuntos familiares y entre nobles ... esto ya terminó para nosotros
- ¡No puedo creerlo! hemos combatido aquí y ahora decides dejarlo todo
- Cuida tu lengua de campesino - le dice Roger - si ahora eres un hombre libre es gracias a mi y debeis aprender mucho y una de ellas es que somos piratas, no caballeros ni justicieros ... vine aquí por una paga y la cobraré y eso no tiene nada que ver con la justicia ... lo mismo que lo que sucede allá afuera ... no pienso sacrificar mas hombres después de haber perdido un barco y casi cien hombres ... los necesito para cosas mas redituables que evitar que empalen a unos cuantos
Roger sigue su camino y Reynald mira a Mohamed quien se encoge de hombros y sigue al normando. Lo mismo hacen los demás piratas. Reynald aprieta su hacha con impotencia y en eso una mano se posa en su hombro
- Sois valiente ... yo también quisiera hacer algo por esos infelices y quizás pueda convencer al príncipe Manuel de actuar y creo que podré contar con vos
Reynald no contesta, bastante sorprendido ya que el que le había puesto la mano en el hombro era Robert de Norfolk
Manuel no había esperado a que lo convenzan para tratar de hablar con Hipólito. Junto con una fuerte escolta y a caballo, sale de la ciudad, tras atravezarla de lado a lado, saliendo por la Puerta de Oro, por donde los emperadores desde siglos entraban o salían de la ciudad para momentos memorables y ahora Manuel lo hacía sin dejar de sentir verguenza, pero necesitaba hablar con Hipólito quien lo aguardaba tras recibir el mensaje. Multitud de arqueros protegían al príncipe pero Hipólito solo apareció con una pequeña escolta
- Príncipe Manuel ... me alegra veros con bien ¿como se encuentra vuestro padre?
- Muy mal ... pese a la distancia pudo apreciar el penoso espectáculo que nos obligasteis a ver ... habeis quebrantado el respeto que se le debe a los prisioneros, tan soldados como vos y habeis hollado nuestro territorio con matanzas y saqueos ... me cuesta pensar que es así como pagais nuestra hospitalidad de días atrás
- Vine a honrar mi palabra a Carmesina y a vuestro padre ... supe de esta usurpación del trono por parte de vuestro sobrino Juan y acudí para salvaguardar la vida de la princesa y sus derechos como corregente del imperio
- Resulta curioso, duque, que yo haya venido a lo mismo ... El usurpador se encuentra bajo custodia y la autoridad de mi padre ha sido restablecida, lo mismo que los de Carmesina y los míos propios
- ¿Lo habeis defendido tan bien que entrasteis a la ciudad con una escolta del mayor enemigo de la cristiandad? vos entrasteis como turco y ahora salís como príncipe
- Era prisionero de los turcos y tuve que convencer a Bayazid que me ayude a restaurar el orden en Constantinopla, pero los asuntos del imperio no son de interés vuestro ... como os dije, la situación está bajo control y no se requiere ni se desea vuestra presencia frente a mi ciudad ... os pido que solteis a los prisioneros y regresad a vuestro ducado
- No me iré sin ver a Carmesina ... vine aquí para defenderla y para exigir que se me otorgue su mano, en vista de que ella no puede ni debe ser protegida por amigos de los infieles
- No estais en condición de exigir nada, duque ... solo he salido para tratar de liberar a los prisioneros pero si os negais, solo me basta una salida con mis tropas y será otro quien acabe empalado frente a las murallas
- ¿Me amenazais vos y vuestro pobre imperio? no teneis las suficientes tropas para atacarme sin dejar vuestra retaguardia a merced de los venecianos quienes se están reforzando ... una flota veneciana de 50 naves se aproxima a la ciudad y ya he recibido el apoyo del príncipe Nerio de Corinto, quien se acerca con cinco mil hombres
- ¿Os olvidais de Bayazid? sigo siendo vasallo suyo y no tardará en acudir con el grueso de su ejército
- Oh ... lo lamento, pero vuestras intrigas no resultarán como pensais ... el haber provocado la intervención de Segismundo de Hungría ha hecho que el Sultán no se atreva a abandonar Bulgaria ... un retroceso sería fatal y perdería lo ganado hasta ahora ... me temo que estais solo príncipe
Manuel calla. Sabía que su situación era difícil, pero no estaba dispuesto a ceder ante el duque
- Vereis a Carmesina, pero será aqui en tres días ya que ella fue puesta a salvo antes de que mi sobrino se apodere del palacio ... solo os pido que libereis a los prisioneros
- Me temo que no lo haré, pero empalaré a diez por día y así os apresurareis a satisfacer mis exigencias ... además os concedo elegir a aquellos a quienes empalaré mañana ... como veis, soy generoso
Manuel aprieta los labios y los puños antes de espolear su caballo
- Guardaos vuestras gentilezas ... os juro, que no olvidaré esto y algún día os arrepentireis de vuestros actos ... que la piedad de Dios esté con vos, duque de Neopatria
En el interior de la ciudad, Manuel se reunía con su padre, Basilio, Schelotto, Philip y Ettore Scola para decidir que hacer. Manuel, ya enterado que su prima estaba en Atenas, pedía consejo a los presentes
- La situación es preocupante en estos momentos ... ya me han informado que el principe Nerio de Corinto viene en camino así como una flota veneciana ... hemos perdido muchos hombres en esta estúpida lucha interna y muchos otros han desertado ... la moral de nuestros soldados esta muy baja y la única ayuda que podemos recibir es, irónicamente, la de los otomanos, ayuda que no quiero ya que el que Bayazid venga hasta aqui será para apoderarse definitivamente de la ciudad
- ¿Podremos resistir un asedio con tan pocas tropas? - pregunta el duque de Atenas
- Eso no me preocupa ... las murallas son inexpugnables y tenemos suficientes defensores para tan pocas tropas atacantes ... la única preocupación inmediata son los venecianos que ya tienen tropas en la ciudad y el control de los puertos además del dominio del mar ... las galeras que tenemos son insuficientes
- Digamos que no tenemos nada - añade Basilio - Roger esta pensando en retirarse pero aún se quedara no sería rival para una flota veneciana ... no es tonto y no va a arriesgarse a ser destruido ¿que hay de los caballeros de Rodas?
- He enviado un mensaje al Gran Maestre - dice Philip - pero aún acepte ayudarnos, no tenemos suficientes barcos para desafiar a los venecianos ... sugiero que nos comuniquemos con los genoveses
- Lo cual sería tan riesgoso como entregarle la ciudad a Bayazid - dice Manuel - pero quiero intentar una medida desesperada ... quiero a Carmesina de vuelta
- Sería una locura traer a la princesa aquí, Alteza - dice Ettore - está segura en Atenas
- ¿Estais seguro de ello mi buen duque? cuando Hipólito se entere donde está, enviará tropas a buscarla y dudo mucho que pueda resistirlo con sus escasas fuerzas ... ella estará segura aqui porque nadie entrará a la ciudad, además quiero que vea con sus propios ojos lo que su amado duque pretende hacernos usándola como pretexto
Ettore, con reservas, acepta e inmediatamente su navío estaba listo para zarpar
Yazin entraba a las mazmorras junto con Kemal. En una de las celdas, un prisionera aún quedaba. Mientras los otros, en su mayoría griegos, habían sido liberados, este aún permanecía allí
- Saludos Karjan ... es un gusto volverte a ver
El prisionero mira al mongol y sonríe
- Yazin ... heredero del khan de Crimea ... no esperaba verte peleando por los cristianos
- ¿No hacías lo mismo?
- Me pagan por matar cristianos ... y eso vine a hacer
- Queria saber si podía soltarte y que te portes bien
- No te garantizo nada
- Entonces te quedarás allí y dejaré tu destino en manos de estos cristianos a quienes tanto odias
Yazin se da vuelta y Kemal le pregunta
- ¿Lo conoces?
- Si ... nos criamos juntos en la tribu ... es ... mi hermano mayor
El asedio a la ciudad continuaba. Schelotto no sabía nada de Alseci y todo el tiempo debía de escuchar los gritos de dolor de los prisioneros empalados quienes morían lentamente mientras la estaca les desgarraba las entrañas. Diez mas habían sido sometidos al suplicio frente a la ciudad. Al segundo día, los reclamos de una acción contra Hipólito ya se hacían escuchar, pero Manuel sabía que los venecianos aprovecharían ese momento además que las tropas de Hipólito eran bien entrenadas y sus soldados bizoños y de moral baja no podrían enfrentarlos sin tener fuertes pérdidas y lo que menos quería Manuel era perder mas hombres
La nave ya había atracado en El Pireo. Philip iba en ella ya que sabía que la princesa confiaría en el. Tras una corta espera, pudo ver a Carmesina, quien con suma preocupación trató de saber lo que había acontecido en Constantinopla. Suspiró aliviada al saber que su tío estaba a salvo pero le sorprendió mucho el inesperado regreso de Manuel, no por ello sintió menos alegría. Lo que le extraño era el repentino pedido que regrese a la ciudad. Carmesina lo comprendió bien ya que deseaba estar con los suyos
- ¿Cuando partimos? - le pregunta Carmesina
- Ahora mismo Su Alteza
- Debeis darme un poco mas de tiempo para alistar todo
- No os preocupeis ... alistad lo mínimo y partiremos ... el mar puede ser peligroso si esperamos mas tiempo
- Irene ... hay que avisarle
- ¿Donde se encuentra?
- No lo se ... creo que ha salido al pueblo
- Ocupaos de vuestras cosas y yo me encargaré de buscar a vuestra sierva
Philip sale del castillo y tras recorrer un corto trecho y preguntar a algunos labriegos que caminaban por allí, estos le indican donde encontrar a la joven doncella de la princesa ... Philip la encuentra cerca a un riachuelo donde remojaba sus pies pero no estaba sola. Un joven labriego estaba con ella. El caballero duda en acercarse, pero la premura del tiempo lo obliga a llamarla, justo en el preciso momento en que el muchacho la toma de la mano para ayudarle a salir de allí. Irene se percata de la presencia de Philip quien aparece ante ellos. Aristos lo recibe fríamente y con cierta acritud en su mirada
- Caballero Philip - le dice Irene algo sorprendida
- Irene ... he venido para avisaros que partimos de inmediato a Constantinopla
- ¿Que? ¿acaso todo ha terminado?
- Digamos que ya no es menester que la princesa permanezca aquí ... me pidió que viniera por vos
- Pero ...
- Irene - interviene Aristos - tampoco es necesario que vayas ... no tienes que ser una sierva toda tu vida
- Aristos ... lo lamento, pero por ahora no puedo dejar a la princesa
- ¿Acaso has considerado el marcharte de todos modos? ¿que hay de lo nuestro?
- Yo ... regresaré ... hablaré con la princesa ... estoy segura que me dará mi libertad
- No lo creo
- No dudes de mi ... lo prometo ... volveré, pero ahora, mi deber es estar al lado de ella, no porque me obligue sino porque ella me necesita
- Irene ...
- No te preocupes ... solo ten paciencia ... solo eso
Las manos de ambos fueron lo último en separarse. Aristos la ve darle la espalda y caminar hacia Philip quien le cede el paso y en eso Aristos hace un ademán pero Philip se detiene cerrándole el paso. Ambos intercambian miradas y mientras la de Aristos era fúrica, la de Philip era inexpresiva. Cuando Irene se alejó, Philip le vuelve la espalda y va tras la doncella. Aristos lanza una exclamación y golpea el agua con su puño. Por un momento Philip siente un estremecimiento. El agua se levanta mas de lo normal por ese golpe lo que lo hace llevar instintivamente su mano a su espada pero tras unos segundos, el continúa su camino
Tras una hora de espera, el barco nuevamente leva anclas y parte rumbo a Constantinopla llevando a ambas mujeres quienes se despiden de Atenas a su manera. En el alto de una roca, Aristos observaba
Ya era la vispera para que se cumpliera el plazo dado por el duque de Neopatria a la ciudad. Hipólito observaba el crepúsculo mientras pensaba que si estaba equivocado o no. Había nuevamente desafiado el poder de los turcos y amenazaba ahora a la misma Constantinopla. Junto a el se agrupaban venecianos y florentinos cuya fuerza unida podía hacer temblar al infiel. El tener a la princesa le daría la legitimidad que necesitaba para alcanzar el trono, pero en realidad se daba cuenta que eso no era lo que quería. El la quería a ella. Una vez que la tuviera, sentiría que ya habría alcanzado lo que necesitaba
Vilonga continuaba con sus planes. Ya era de noche cuando el, junto con Tallen y cinco soldados se acercan a las murallas de la ciudad que daban directamente a la fortaleza. Tallen tenía miedo pero eso se convierte en asombro cuando Vilonga toca el muro y este parece abrirse a su vista formando un agujero por el que podía pasar
- Esto ... es hechicería - dice uno de los soldados
- En cuestiones de hechicería, ustedes son unos ignorantes - replica el monje - ve Tallen ... ve y traedme la cabeza de ese pastorcillo
- Pero ...
- ¡Id de inmediato!
Tallen ingresa junto con sus hombres y recorre las calles de la ciudad antes de entrar a la fortaleza. Los guardias que estaban en su camino fueron velozmente muertos
Nestor descansaba en aquel camastro bajo la mirada de Kemal. De pronto abre los ojos y se sienta
- ¿Que te sucede? ¿una pesadilla? - le dice Kemal
- Si ... pero esta es real
En las mazmorras, Yazin y Kajar hablaban. En eso, el mongol prisionero mira a su hermano
- Debes de dejarme salir
- ¿Porque? pero ...
- ¿Lo sabes verdad? pero debes creerme que me necesitas
Yazin sin decir mas abre la puerta de la celda y le tiende una espada a su hermano
- Espero que no te equivoques ... ni yo
- No ... no lo haces
Kemal se pone en alerta cuando escucha unos gemidos afuera. Rápidamente saca su espada y se vuelve a Nestor
- No te muevas de allí
- No salgas
- Debo ver que pasa
Kemal apaga la luz y abre lentamente la puerta. Cuando sus ojos se acostumbran a la oscuridad, pudo ver en una de los corredores, un cuerpo caido. En eso, un golpe de espada va hacia su rostro que consigue parar pero la violencia del ataque lo derriba pero alcanza a gritar
- ¡Huye Nestor! ¡hazlo ahora!
El joven pastor salta de la cama y corre hacia la puerta trasera. No se detiene pero en eso siente que hay algo adelante y pudo distinguir una silueta cuando la luna empieza a asomarse por entre las nubes
- No entiendo porque ese monje se preocupa de un muchachito como vos y además poco inteligente ... sabía que vendrías por aqui
- ¿Eres el verdugo?
- Quizás puedes llamarme así ... ahora no hagas escandalo y no te resistas ... te dolerá menos
Tallen avanza espada en mano hacia el muchacho a quien coge de los cabellos y levanta la espada pero cuando va a dar el golpe mortal, siente que la espada se hace muy pesada y los brazos no le responden, viéndose obligado a soltarlo. Fue en ese instante, al dar un paso atrás, que ve que el muchacho parece brillar en la oscuridad y a su pesar, esa visión lo hace trastabillar
- No puede ser ... el monje ... tenía razón
Apenas tiene tiempo de levantar su espada parando los golpes que le cayeron encima, salvando así su vida. En la oscuridad, habían dos siluetas frente a el. Eran Yazin y Kajar
Fin del capítulo 14
