BEHIND THESE HAZEL EYES
Capítulo 7 – Shadow
- ¡Mortífagos! – esa palabra fue el detonante.
Los gritos despavoridos de la gente se oían desde todos los rincones de la aldea. Corrían asustados intentando escapar de el mal que les acechaba.
Las chicas salieron a la calle, y subieron hacia la plaza del pueblo. Allí había ni más ni menos que unos cincuenta encapuchados lanzando hechizos de magia negra a diestra y siniestra. Uno de ellos se giró y las miró fijamente. La calavera blanca que llevaba por máscara les produjo un escalofrío a las tres. Era una calavera humana.
- ¡Chicas quedaos aquí! – le dijo Kate empezando a ser envuelta en un torbellino de agua –. ¡Yo voy a buscar a Nat! – desapareció dejando a las chicas solas.
- Primero usamos hechizos – le dijo Ashlee –. Si te ves muy apurada usa el Lotis. Será mejor que no descubran que lo sabemos usar.
- Bien – le contestó Lily dejando inundar su mente de todos los posibles hechizos que podría utilizar.
- ¿Estás segura? – le preguntó Ashlee.
- No – respondió la pelirroja –. Pero a por todas – y enseguida se lanzaron al ataque.
- ¡Desmaius! – gritaron las dos apuntando al motífago que tenían delante. Los dos hechizos le dieron en el pecho, y cayó inconsciente llevándose a otro con su caída. Al darse con la cabeza contra la dura piedra del suelo también perdió la consciencia. Con un simple hechizo los ataron para que no ocasionaran más problemas si se despertaban.
Al ver lo que habían hecho las recién llegadas, otros mortífagos dirigieron una mirada hacia ellas y dos se empezaron a acercar a la vez que murmuraban maleficios de magia oscura que se dirigían rápidamente hacia ellas en forma de haces de chispas negras.
- ¡Speculum reflexio! – gritó Ashlee alzando la varita y colocándose delante de Lily. Al instante, una esfera brillante de color azul cian las rodeó por completo a las dos y los hechizos rebotaron al chocar contra ella, como si fuera un espejo, dirigiéndose hacia donde habían venido, dejando a los dos mortífagos estupefactos. Uno se apartó aunque el maleficio le rozó el brazo, pero el otro no fue tan ágil y cayó sin vida en el suelo.
Tres mortífagos más se unieron al herido, y no paraban de lanzar hechizos sin dejar descanso a las chicas.
- No creo que la barrera dure mucho más – dijo Ashlee secándose el sudor de la cara con la manga –. Tendremos que ser rápidas.
- Eso déjamelo a mí – dijo Lily convencida –. Los encantamientos son mi fuerte. ¡Acceleratio! – murmuró apuntando sus pies y los de Ashlee. Un especie de viento empezó a rodear sus piernas –. ¡Deshaz la barrera y esquiva los maleficios!
Cuando el brillo protector se disipó, empezaron a correr enseguida. El hechizo de Lily las había hecho más ligeras y veloces, y no tenían problemas para esquivar los rayos que se les acercaban y lanzar algún hechizo aturdidor a sus contrincantes.
Pero un Impedimenta muy bien dirigido de un enmascarado, dió a Lily realentizándola y dejándola indefensa ante el siguiente maleficio que le dió en el pecho y la hizo chocar contra un árbol.
- ¡Lily! – chilló Ashlee preocupada. Entonces vió como le bajaba un hilillo de sangre por la cara –. ¡Seréis cabrones! ¡Me habéis hecho enfadar!
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Apareció en la pendiente que daba al bosque que estaba más arriba del pueblo. Nat y los Merodeadores estaban allí. Por suerte, excepto Nat, los chicos no vieron como aparecía ya que estaban de espaldas a ella. Si Sirius la hubiera visto y hubiera descubierto que ella era el ángel... menudo lío se habría montado.
- ¿Qué haces tu aquí? – preguntó Sirius girándose de repente. James y Remus también se giraron –. ¿Cómo has aparecido tan de repente?
- Eso da igual – respondió ella secamente –. ¡Los mortífagos están atacando Hogsmeade! Vosotros sois muy buenos magos, adelantaos mientras hablo con Nat, ahora venimos – le hicieron caso y desaparecieron con un sonoro "plof" mientras Sirius murmuraba: "Yo pensaba que habían fuegos artificiales".
- ¿De qué quieres hablarme? – le preguntó Nat dirigiendo miradas preocupadas a las explosiones que había.
- ¡Debemos usar nuestros poderes! – dijo Kate –. ¡Ahora nos serán muy útiles!
- Pero Dumbledore me dijo que no los debía usar – dijo Nat recordando su conversación con el director –. ¡Dijo que ya me diría algo! ¡Y que sobre todo no los usase!
- ¿Y te ha dicho algo? – dijo ella empezando a ponerse nerviosa –. ¡No! – gritó como respuesta –. Así que pasa del viejito y intentemos salvar lo que queda del pueblo.
- Usemos hechizos – le dijo convincentemente –. Si vamos a mal empezamos a darles caña con nuestros poderes. Venga vamos – y desapareció como consumido por las llamas. Ella no se quedó atrás y le siguió siendo tragada por el torbellino.
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El numero de personas heridas era cada vez mayor. Y no hacía falta mencionar las muertas. El caos ya no sólo reinaba en la plaza, sino que los mortífagos se habían extendido por todo el pueblo y no dejaban nada a su paso.
Albus Dumbledore estaba en la entrada del pueblo, golpeando la nada consiguiendo sólo cortes y rasguños en las manos. Voldemort había ideado bien su plan, y había puesto una barrera antiaparición que tampoco dejaba entrar o salir a pie, volando, o de cualquier manera imaginable del pueblo.
Fawkes, su fénix, revoloteaba por encima de pueblo intentando entrar por arriba, pero sus intentos también eran inútiles.
El director estaba rodeado de gente que pertenecían al ejército que él había creado para combatir a Voldemort. Aurores de lo más capacitados, medimagos de San Mungo, expertos en todas las artes que necesitasen... personas que querían luchar en el bando de la luz para no prolongar esa guerra que estaba empezando. La Orden del Fénix.
Los gritos de desesperación y los chillidos provocados por las múltiples maldiciones Cruciatus eran oídos perfectamente por el grupo, quién no podía hacer más que esperar un milagro y sentirse impotentes.
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Nat y Kate aparecieron en un callejón lateral desierto y se dirigieron corriendo hacia la plaza. Los Merodeadores ya estaban allí, y iban defendiéndose como podían de los ataques de sus malvados contrincantes. En la otra punta de la plaza, Ashlee cogía a una Lily inconsciente del suelo.
- ¡Ashlee! – gritó Kate acercándose hacia allí, pero un mortífago se plantó delante suyo y le impidió pasar –. Apártate maldito bastardo.
- No uses ese tono conmigo muñeca – le dijo con una voz escalofriante, Kate se fijó en los dos ojos rojos que se veían a través de la mascara, y un hilillo de sangre que desde la boca, le bajaba por una parte del cuello –. Si quieres llegar hasta tus amiguitas, intenta vencerme.
- No dudes que lo haré – dijo Nat colocándose al lado de la chica –. Ve con ellas, yo me encargo.
- No lo creo... – dijo otro encapuchado apareciendo en medio de unas sombras. Los dos se fijaron en dos bultos bajo la capa negra – Dos a dos. ¿Alguna idea más para llegar hasta vuestras casi muertas compañeras? – dijo el nuevo mortífago con burla.
- Sí – dijeron Kate y Nat con voz segura –. Derrotaros.
- A ver si podéis niñatos creídos – dijeron los dos con voz grave y profunda.
- !Frigerans exarmatio! – dijo Kate apuntándolos con la varita con asombrosa rapidez.
El hechizo les dió como si no intentasen apartarse y las capas negras se congelaron y se rompieron en mil pedazos dejándo al descubierto unas ropas raídas y Nat y ella pudieron ver con asombró como los dos bultos eran dos grandes alas negras que contrastaban con la blancura de la máscara que aún seguía en su sitio – Nat… – susurró la chica asustada viendo como el otro mortífago se quitaba la mascara mostrando un rostro blanco como el papel y dos ojos rojizos que hacían juego con la sangre que goteaba de su boca, donde dos finos colmillos se apreciaban en su sonrisa maquiavelica.
- ¿Qué? – le contestó él aún asombrado.
- Esto nos viene muy grande. Si son lo que creo que son... Debemos usar nuestros poderes si queremos seguir vivos – dijo con expresión seria.
- De acuerdo – le dijo él mirando fijamente a esos dos individuos que seguían mirándolos con sonrisas malvadas. El mortífago de las alas se quitó también la calavera y dejó ver su rostro moreno, no diferente al de un humano normal de no ser por esos ojos felinos que los miraban con arrogancia y superioridad.
- ¿Os habéis dado cuenta? – dijo el mortífago alado – No somos unos más de los leales súbditos del Señor Oscuro. Le costó bastante
conseguir la confianza de nuestras razas. Aunque tenéis suerte que sólo unos pocos se unieron a él... Tenemos que guardar refuerzos para las próximas guerras...
- ¿Qué quieres decir con eso? ¿Habrá más guerras aparte de la que ahora está empezando – preguntó Nat intrigado.
- Más de lo que ahora y en un futuro imaginaréis – dijo el ser alado lanzando unas bolas eléctricas hacia ellos dos. Kate alzó los brazos, y un muro de hielo hizo que las bolas desaparecieran al instante al chocar contra él.
- No es una chica normal – dijo el mortifago de tez blanca –. Y seguro que el chaval tampoco.
- Parece que esto será mucho más divertido de lo que creíamos – dijo el de alas negras –. Que empiece la fiesta – batiéndolas, se elevó en el aire dejando atónitos a Kate y a Nat.
- ¡No nos quedaremos atrás! – dijo Kate –. Les mostraremos el alcance de nuestro poder – levantó el brazo derecho y unas chispas blancas rodearon la palma de su mano, lanzando seguidamente un trueno blanco que rozó la mejilla del ser alado.
El de tez blanquecina echó a correr como si fuera una sombra escapándose de la luz. No era de extrañar: por su tez blanca, afilados colmillos, sangre en la boca y eso de "nuestras razas", daban a entender que se trataba de un vampiro.
- ¡Encárgate del otro! ¡Persíguelo! – le dijo Nat –. Éste déjamelo a mi – y miró al morífago con odio. Ése mortífago extraño, de grandes alas negras, que irradiaba una increíble maldad con esos ojos siniestros y burlones que jugaban al juego del gato y el ratón le producía una sensación que le recordaba a alguien… a él mismo.
- ¿"Éste déjamelo a mí"? – repitió el ser alado con una sonrisa –. Como si tuvieras alguna posibilidad… - dijo unas palabras en voz baja que recordaban al antiguo latín y miles de haces de luz oscuros salieron de sus manos dirigiéndose a una velocidad parecida a la de la mismísima luz hacia Nat.
El chico alzó los brazos y creó, como en el despacho de Dumbledore, un ardiente muro que tembló con el contacto de las ráfagas de magia negra y absorbió muchísima energía mágica de Nat al intentar detener un ataque tan potente y además múltiple.
- ¡Pennas magus! – gritó Nat sacando la varita y apuntándose a él mismo.
Una luz verdeazulada salió de la varita y rodeó a Nat. En su espalda se vieron sólo un momento las forma de unas alas irisadas brillantes, pero desaparecieron como si fueran humo. Alzó la vista hacia el mortífago y en un momento estaba a la misma altura que él. El hechizo que había usado le permitiría volar y así no jugaría con desventaja.
- Veamos si eso es todo lo que sabes hacer… – le dijo el mortifago con una sonrisa.
Alzó los dos brazos y la mano izquierda se envolvió con un intenso brillo rojo-anaranjado y la derecho con un opaco negro resplandeciente. Juntó los dos brazos en y creó una bola negrarojiza lanzando un rayo doble que se trenzaba dirigiéndose a Nat. Él alzó el brazo y lanzó una ráfaga de fuego de un intenso color anaranjado.
El choque de fuerzas causó un explosión que hundió la tierra que les rodeaba. Pero eso no los paró. Seguían midiendo su poder, pero destacaba claramente la diferencia. El doble rayo del mortífago superaba la llamarada y iba ganando terreno para estallar y matar a Nat.
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Kate persiguió al mortífago hasta los lindes del pueblo donde le perdió la pista y, para su sorpresa, encontró a Dumbledore y a muchísima más gente intentando entrar en la villa.
- Grande es el poder de nuestro señor – siseó la fría voz del vampiro cerca de su oreja.
Con unos agudos y rapidísimos reflejos pudo esquivar el golpe que éste le iba a dar en la nuca para que quedase inconsciente. Se apartó unos metros para no tener que enfrentarse al cuerpo a cuerpo, del que no era muy buena luchadora.
- Sin un poder de los más grandes es imposible romper la barrera – dijo señalando con el blanco dedo índice hacia arriba. Kate miró donde apuntaba y vió que una esfera casi imperceptible al ojo humano rodeaba el pueblo –. ¿Usarás tu poder delante de toda esta gente? ¿Te descubrirás?
"No tengo más remedio" pensó Kate. Salvar vidas era mucho más importante que unas simples travesuras. Eso siempre lo había tenido presente, pero nunca se le había presentado la ocasión de usar su razonamiento.
Alzó su mano y le lanzó una bola de energía al vampiro que éste esquivó sin dificultad.
- Entendido – le dijo con una sonrisa, mostrando sus dos puntiagudos colmillos –. Yo tampoco me voy a contener – en un rápido movimiento, el vampiro se abalanzó sobre Kate provocándole un profundo corte en la barriga de un zarpazo.
Aprovechando que estaban cerca, Kate concentró una gran cantidad de fuerza y lanzó una gran bola azul brillante que explotó sobre el vampiro rompiéndose en mil pedazos de cortante y afilado hielo. Las raídas ropas del mortífago se rompieron aún más y en la piel blanca que se veía en los agujeros se le hicieron unos cortes de los que brotaron finos hilillos de sangre.
- ¿Crees que esto es algo para alguien que ya está muerto? – dijo con una sonrisa. De uno de los bolsillo de sus rotos pantalones extrajo una fina vara de madera. Kate se temió lo peor –. Una varita hecha con sangre de vampiro. ¿Poderosa combinación no crees? Y más si es la sangre de un vampiro mago, como yo.
Levantando el fino palo lanzó tres rayos de un pálido violeta que Kate contrarrestó con unos rayos azulados que brotaron rápidamente de sus manos. Con la explosión de los rayos al chocar, se creó una humareda que no dejaba ver nada. Justo lo que la sanguinaria bestia quería. Antes de que el humo se disipase Kate vió como miles de ráfagas de fuego se acercaban a ella y no tenía tiempo ni de crear su escudo de hielo.
Pero cuando creyó que todo estaba perdido, que iba a morir quemada y iba a dejar el pueblo a manos de esa malvada gente, el colgante con el zafiro en forma de gota empezó a brillar haciendo que los proyectiles se congelaran al instante y no tocasen a Kate. Separándose de la cadena, se elevó en el aire y resplandeció pidiendo a gritos ser usado.
Kate sabía lo que tenía que hacer, la voz clara y tranquila que había sonado en su cabeza se lo había mostrado. Con un simple y sencillo gesto, colocó la mano debajo de la piedra preciosa y gritó tan alto que en todo el pueblo brilló la luz de la esperanza:
- ¡Adeat!
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Ashlee se acercó con rapidez a Lily, volvió a convocar el escudo y examinó el estado de la pelirroja. Parecía que solamente estaba sin sentido. Aparte del maleficio aturdidor y el Impedimenta, se había dado un fuerte golpe con la cabeza contra el árbol y un pequeño hilo de sangre resbalaba por su rostro. Ashlee se lo limpió con la manga de su túnica. Preparada para deshacer el escudo, proteger a Lily, y enfrentarse a esos cuatro mortífagos.
Cuando hubo deshecho la barrera rápidamente pronunció uno de los hechizos que había tenido que aprender para hacer de príncipe en la obra. Eran hechizos antiguos, largos, pero de un gran poder. Suerte que había logrado dominar unos cuantos.
- ¡Evocatio Valcyriarum, contubernalia gladiaria! – en un instante, aparecieron cuatro figuras exactamente iguales que Ashlee pero de un color más pálido. Las cuatro empezaron a lanzar rayos de luz a los mortífagos ya que como sólo eran unas simples copias, no pensaban y no podían lanzar hechizos, sólo rayos de luz.
Ashlee tuvo unos pequeños momentos en los que pudo convocar el siguiente antiguo y poderoso hechizo. Mientras, uno de los mortífagos había acertado a una de las duplicaciones y ésta había desaparecido en un estallido de luz.
- Veniant spiritus fulgurientes, cum fulgurationi flet tempestas austrina. ¡Jovis tempestas fulguriens! – la varita se empezó a rodear de un viento muy potente con miles de chispas y envolvió también a Ashlee que lanzó un tornado de relámpagos hacia los mortífagos y borró a los cuatro que la molestaban del mapa, junto con unos cinco o seis más.
Cayó rendida al suelo, estaba agotada y casi no tenía fuerzas para repeler a un mortífago que se acercaba hacia ella murmurando un maleficio. Delante suyo apareció de pronto una silueta.
- ¡Protego! – el maleficio rebotó en el escudo y dió de lleno al sorprendido morífago que salió despedido y cayó en las ruinas de una casa derruida muerto –. Ashlee, ¿estás bien?
La morena intentó enfocar la borrosa vista y vió que el chico que la había salvado era Sirius.
- Mala hierba nunca muere – le dijo Ashlee con una sonrisa.
- Mejor dicho – objetó Sirius –. Black repudiado nunca muere.
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Cuando Nat ya no sabía que hacer, pues el doble rayo estaba a punto de alcanzarle y aunque se apartase le daría igualmente, dos personas se acercaron a él para ayudarle.
- ¡Verdimillious! – gritó uno, al que Nat reconoció puesto que era James, apuntando al mortífago. Un relámpago verde se dirigió serpenteante hacia las alturas donde el ser alado se encontraba.
Al alzar una mano para detener sin mucho esfuerzo el hechizo, el doble rayo se convirtió en uno solamente y redujo su potencia. Ante eso Nat, que había perdido bastante altura debido a la superioridad de fuerzas del enemigo notó como un sonoro encantamiento repulsor lo apartaba de la trayectoria de ahora único rayo.
Remus, que había sido él el que lo había apartado, lo paró en el aire para que no se estrellase contra nada y lo bajó a tierra firme.
- ¿Estás bien? – le preguntaron los dos a Nat –. ¿Como has hecho eso?
- ¡Ahora no hay tiempo para explicaciones! – le gritó él –. Estamos enfrentándonos a lo que sospecho que es un demonio, y de alto rango.
- ¿Por qué se te han ennegrecido los ojos? – le preguntó Remus extrañado, pero el demonio los interrumpió.
- Malditos niñatos. ¡Está vez os voy a freír! – enfadado lanzó unas ondas negras como el ónice que impactaron en la barrera que levantó Nat.
Lanzó mil y una ráfagas de fuego y relámpagos, ondas negras y bolas de energía, y Nat, Remus y James se estaban quedando agotados de tanto esquivarlas. Nat, con los ojos aún más negros que antes, si podía ser, se alzó en el aire, aún con el encantamiento volador en el cuerpo, y se abalanzó contra el demonio atacándole con una fuerza oscura y malvada. Con una ráfaga de fuego negro muy bien dirigida el demonio escupió una buena cantidad de oscura sangre por culpa del agujero que tenía ahora en el estómago.
- Mejor me retiro por esta vez... Nathaniel Lancaster... – se cubrió con las alas y desapareció en medio de una lluvia de plumas negras.
Eso no detuvo a Nat que siguió haciendo uso de sus poderes y destruyendo todo lo que encontraba a su alrededor.
- James, usemos ese conjuro – le dijo Remus. El chico asintió. Y alzando las varitas juntos murmuraron: –. Aer et aqua, facti nebula illis somnum brevem. ¡Nebula hypnotica!
Una fina capa de niebla amarillenta empezó a cubrir el pueblo, haciendo caer a los mortífagos que aún no habían huido en un profundo sueño.
- ¡Nat! – gritó James al ver que el chico no paraba su destrucción –. ¡Nat para!
Pero él ya no les oía. No oía a nadie.
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La brillante figura del zafiro respondió ante la palabra pronunciadas por Kate y con un brillo más azul y cegador se convirtió en un gran arco de casi dos metros. Las incrustaciones de piedras azules resaltaban sus filigranas de plata y la fina cuerda parecía hilada de algún valioso mineral brillante. Justo en el medio del arco había la gota de zafiro esperando a que el arma fuese usada.
Cogió el arco y sin preguntarse como conseguir alguna flecha, con una impulso mágico, hizo como si colocara una. Al instante, se materializó una flecha blanca con una punta hecha del mismísimo diamante. Sin pensarlo dos veces, tensó el arco lo más que pudo y lo soltó. Con un silbido, la flecha surcó el aire rodeándose de una luz azul y dirigiéndose hacia el vampiro.
Sin esperárselo, éste no tuvo tiempo de apartarse y la flecha se le clavó en el pecho. Brilló con una intensa luz blanca y el vampiro murió quemado por la luz.
Kate jadeó cansada por tal esfuerzo mágico y dirigió su mirada hacia Dumbledore. Éste le señaló la barrera, y captando en seguida el mensaje, disparó una nueva flecha hacía el epicentro de la barrera. Al chocar hubo un fogonazo y la barrera desapareció como si nunca hubiese estado.
Diciendo las palabras que habían aparecido en su mente murmuró:
- Abeat – el arco brilló y se convirtió de nuevo en la gota de zafiro.
Cuando Dumbledore hubo llegado a su altura le dijo:
- Katherine, aparécete deprisa en la plaza. Nathaniel está descontrolado – habiendo dicho esto, el director y todo el séquito que tenía detrás desaparecieron y ella hizo lo misma siendo rodeada por su habitual agua.
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Al aparecer en la plaza vieron que casi todo estaba destrozado. La gente se marchaba ahora que los mortífagos estaban inconscientes y se apartaban corriendo de Nat que, con los ojos totalmente negros, destruía todo lo que tenía alrededor.
James, Remus, y Sirius y Ashlee, que se les habían unido, intentaban hacer entrar en razón a Nat, pero él como única contestación les lanzaba llamaradas y relámpagos.
- Katherine – le dijo Dumbledore seriamente –, tú eres la única que puedes hacerlo entrar en razón.
- ¿Yo? – le preguntó Kate asombrada.
- Su poder es negativo, oscuro – dijo mirándolo –. Por eso le dije que no lo usase. Si lo hace, la raíz de su poder se apoderará de él – dejó de mirar al chico y la miró a ella –. Tu poder es puro, de un bien increíble, más de lo que crees, y por eso debes acercarte a él y tocarlo con tu poder. El bien que hay en tu interior volverá a encerrar la maldad en el fondo de su corazón.
- Pennas magus – dijo Dumbledore apuntándola con la varita. Al igual que Nat, Kate pudo elevarse en el aire y se dirigió hacia el chico.
Esquivando sus ataques y proyectando algún escudo para protegerse, se acercó a él, y haciendo una perfecta finta, se colocó detrás suyo dejando que su poder fluyera hacia el exterior. Cuando estuvo totalmente rodeada de una luz blanquecina, rodeó a Nat con lo brazos y el aura oscura que lo cubría se disipó, y sus ojos volvieron a ser del color índigo habitual.
- Gracias – murmuró antes de quedarse inconsciente.
Kate lo cogió para que no cayese y lo llevó al suelo dejándolo recostado sobre un banco medio derruido. Mientras los demás se iban acercando para ver como estaba, Brittany salió de debajo de una casa con el techo caído.
Las Barbies se habían escondido allí para que los mortífagos no las encontrasen y Brittany había hecho un sencillísimo hechizo silenciador a las rubias para que no chillasen. Ahora, al ver a Nat sin sentido, salió del escondite para ir con él.
Por una callejuela desierta que daba a la plaza se acercaba un mortífago, uno de los pocos que habían logrado escabullirse de la niebla somnífera, escondiéndose de las miradas de los presentes, para intentar matar al chico que casi había quitado la vida a un demonio al servicio de su todopoderoso señor. El malvado siervo del mal sabía perfectamente que en su estado, a un pequeño paso de la muerte, no podía lanzar un Adava Kedavra, ni siquiera un maleficio potente para matarlo, pero sí podía usar un simple hechizo de uno de los tipos flecha mágica.
Brittany, que estaba cerca de allí, vió como el mortífago alzaba la varita y apuntaba a Nat, empezando a pronunciar un sencillo hechizo.
- Sagitta toxica – murmuró. Pero en un abrir y cerrar de ojos, Brittany se había puesto delante de Nat y la morada flecha de punta afilada que cruzó el aire con un objetivo determinado acabó clavándose en el pecho de Brittany.
Por suerte, no se le clavó en el corazón, pero el veneno de la flecha empezó a esparcirse por el cuerpo muy, muy lentamente, de una manera más dolorosa.
- ¡Brit! – chilló Kate al verla. Lanzó un rayo al mortífago y éste cayo al suelo –. ¿Por qué lo has hecho?
- He sido una tonta... – dijo cerrando los ojos –. Todo este tiempo.
Los demás se acercaron. Ashlee venía apoyada en Sirius, el cuál cargaba a Lily, aún inconsciente. Remus y James venían por el otro lado un poco magullados.
- ¿Qué les ha pasado? – preguntó James sorprendido –. ¡Lily! – dijo asustado al verla. Sirius se la pasó y James la confió con fuerza. Esa pelirroja sólo le daba dolores de cabeza.
- Chicos – dijo Dumbledore muy preocupado –. Debemos llevar a la señorita Snow al castillo. Tiene un veneno muy corrosivo circulando por sus venas – hizo un moviendo de varita y señaló una gran piedra, que había sido anteriormente parte de una casa, murmurando: –. ¡Portus! – seguidamente los miró a ellos –. Tocad todos la piedra, os llevará a mi despacho. Yo ya vendré dentro de un rato. Katherine, lleva a la señorita Snow a la enfermería. Ayuda a Poppy en lo que necesita y luego ve al despacho.
- ¿Y Nat y Lily? – le preguntó Kate.
- Sólo están inconscientes. Después de hablar irán a la enfermería. ¡Deprisa, la vida de esta chica pende de un hilo!
Kate hizo una seña a Ashlee y ésta, aunque estaba muy cansada, lanzó un hechizo a los tres Merodeadores y éstos empezaron a rascarse los ojos sin poder ver nada. Sin pensarlo ni un segundo más, Kate desapareció en medio de la corriente de agua que se la tragaba.
Cuando Ashlee hubo desecho el hechizo, los cuatro se acercaron a la piedra. James seguía sosteniendo a Lily, Sirius se subió a Nat a la espalda y Remus ayudaba a Ashlee a caminar. James cogió la mano de Lily para tocar la piedra y Sirius hizo lo propio.
Lo último que vieron después de tocar la piedra fue como Dumbledore y algunos de los que tenía detrás desaparecían con un sonoro ¡PLOF!. Luego sintieron un tirón en el ombligo y fueron tragados por un torbellino de color que los apartaba de la gran sombra que empezaba a cubrir el mundo.
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Sí, sí, sí... podéis echarme todas las maldiciones que queráis, pero eso no arreglará nada. Además, yo pedí llegar a los 100 revis, y llegué hace dos días! Así que ese es otro motivo por el cuál no he actualizado.
Bueno, os prometo que el próximo capi lo pongo dentro una semana, semana y media como mucho. Pero quiero muchos revis durante esta temporadita. Lo tengo casi acabado así que no os preocupéis. Palabra de "Lladruc" xD.
Por cierto, estoy muy contento porque mi fic está en 25 listas de favoritos y 14 de alertas pero lo flipante es que muchisimas de las personas no me dejan revi! Venga, sed buena gente y dejadme vuestros comentarios que los aprecio mucho!!!
Weno, ahí van los revis anónimos:
catorcchp: gracias! ¿Pero tan bonitas son las cosas que escribo? La verdad es que lo paso muy mal escribiendo las escenas románticas, soy más de la risa xD ¿Tan viejo soy ¬¬? Weno, aunque haya tardado (y mucho) espero que te haya gustado. ¡Nos vemos!
Julie Black-8: Opa! Ribi-ribi ra... Opina!!!! Espero que t'hagi agradat el capi!!! Weno... ya parlarem quan començem l'insti de nou (bua!) ale xiketa k ya vuras kina sorpresa portare al insti xD Xitus!
Peke Salti: Fa falta que contesti aquest review?
Ökô Stue Stevenson: ya no se ni si mires si actualitzo xo weno... ale ÖKÔ (si, Ökô, i no Max, k la doble personalitat existeix, k el Max es el malo i tu Ökô ets el bo) espero k t'hagi agradat i tal!!! Ale, dili al te yo oscuro k no m'insulti tan!
Lemon candii: bueno... he tardado mucho lo se. ¿A que fic se parece? A ver si me lo habrán plagiado... xD espero que no. Weno adiós!
Andrea Tonks Krum: Gracias!!! Espero que sigas dejando revi xD que me ilusionan mucho y me dan fuerzas para escribir! La intriga seguirá, así que intenta que en el fondo sea positiva . Hasta la próxima!
Andrea Lupin Galbatan: A mi me gustan muchas de Hilary . aunque tengo una amiga atolondrada que la odia. Abrazos!!!
l\/l /\ l? & /\: oix, oix... no podria escriure simplement Maria? xD una altra catalana!!!! Quina ilusió!!! Wenu wenu aki tens el cap, espero que t'hagi agradat. Arew .
Agatha-potter35: Si, lo sé, no muy mal, ¡fatal! Me alegro de que te guste la historia y Kate (yo la adoro :D). Nos vemos!
Bueno... hasta aquí... sólo queda decir la canción y los avances.
La canción es "Shadow" (Sombra) de Ashlee Simpson.
Avances del capi 8:
- Se dirá "I Am Me"
- Lily necesitará encontrar pareja. Sabremos por qué y quién será (lo imagináis, ¿no?)
- Dumbly hablará muy seriamente con todos.
- Sabremos si Brittany muere o no.
Hasta el próximo cap!!!!
Lladruc
