Capítulo 16

Rescate

Al día siguiente, las tropas del duque Hipólito con Carmesina e Irene continuaron camino. A mediodía ya estaban en la fortaleza macedónica donde sus guardias le dieron la bienvenida. Carmesina se dejó conducir por el duque hacia sus habitaciones seguida por la presencia de Irene quien no se despegaba de la princesa

- Espero que disfruteis vuestra estancia aquí mi señora - le dice Hipólito - debeis recordar que esto es un castillo y no un palacio digno de vos

- Lo que he visto hasta ahora de vuestros dominios me han asombrado, mi señor duque ¿no es verdad Irene?

- Si mi señora ... lo único que me extraña es no haber visto a nadie en todo el camino ¿habeis despoblado vuestras posesiones, mi señor duque?

Hipólito no contesta y besando la mano de la princesa se retira. Carmesina mira nuevamente con furia a Irene

- ¿No podreis hacer un esfuerzo de resultar agradable al duque?

- Soy vuestro lado sensato ... ¿acaso estais tan obnubilada que no os diste cuenta de lo que vimos antes de llegar aqui? vuestro duque debe ser un buen gobernante para que la gente prefiera no vivir en sus territorios ... si es que no se murieron ya

- No quiero escucharos ... sois una arpía cuando lo quereis

- Como os dije ... soy vuestro lado sensato

Irene prefirió no decir nada de lo que vió la noche anterior. Cuando llamaron para cenar, Irene se excusó en comer lo que alegró a Carmesina para evitar cualquier desagrado al duque. Irene fue a la cocina a comer allí donde unas temerosas sirvientas que apenas hablaban el griego le sirvieron. Una ruda mujer que hablaba italiano le dijo unas palabras bruscas que no entendió así que la ignoró. Tras comer, pudo saber donde se encontraban las mazmorras. Tenía intención de ir allí para conocer mas del duque "no hay mejor forma que ver a sus prisioneros ... ellos me dirán lo malo de el"

Irene se escurrió por los pasadizos. Habían pocos guardias ya que el grueso del ejército estaba en camino y estos no prestaban mucha atención. Irene consigue llegar a las mazmorras. Los sonidos que escuchó la alertaron de que había alguien mas. Pudo llegar hasta una cámara donde, desde la oscuridad, pudo ver a un grupo que hablaban y reconoció al monje Vilonga quien al parecer amenazaba a alguien ... su corazón dió un vuelco al reconocer a Philip

- ¿De que os sirve vuestro valor ahora? ¿que ganais con esta agonía? vamos caballero de Rodas ... decidme ... ¿porque vosotros estais tan interesados en la princesa? ¿es ella a quien esperabais? ¿que secretos tiene vuestra orden sobre la corte bizantina?

Philip no contesta y en eso, Vilonga coge a uno de los prisioneros y ante la vista de todos le clava el puñal en el pecho y lo abre. El hombre grita pero se mantiene vivo mientras Vilonga mete su mano en el pecho y luego la retira con el corazón de su victima en la mano

- Se ha dicho que el valor de un hombre está en su corazón ... se dice que el corazón puede transmitirnos ese valor

Vilonga mastica el corazón y lo traga. Luego acerca su rostro ensangrentado a Philip quien vuelve la cara conteniendo el asco

- ¡Jaja! no os creais tan duro ... tal vez si comienzo a matar a los compañeros que os quedan os haga mas razonable ... no creais que podreis engañarme ... conozco los secretos que tenían los templarios y que lo transmitieron a vuestra ridícula orden ... ya visteis caballero ... vuestra orden fracasó lo mismo que vos ... buscais en una vida recta el sentido a vuestra vida ... reprimisteis vuestras emociones tratando de alcanzar la virtud ... ¡jaja! y eso solo os ha conducido a este lugar ... habeis visto en vuestro camino hasta aqui que no ponemos límites a nuestro deseo ... por donde vos pasasteis vistes la muerte el horror ... ¿donde estuvo tu Dios para impedirlo? ¿que hace ahora para salvarte?

Irene observaba esto asustada. Deseaba intervenir pero ¿ella sola que podría hacer contra ellos? es en eso que una mano de hierro la sujeta del cuello y la empuja al suelo. Trata de incorporarse pero una bofetada la derriba. De los cabellos es arrastrada hacia la cámara donde un sorprendido Vilonga aguardaba pero que luego lanza una carcajada

- ¡Jajaja! vaya ... esto si que es una sorpresa ... pobre pequeña ... dudo mucho que podreis decirle algo a vuestra ama ... me temo que os quedareis aqui por esta noche ... nada mejor que dejar a los enamorados solos sin vuestra molesta presencia ... ¡encerradla! mañana veremos que hacer con ella ... y vos mi querido Philip ... agradeced a esta joven que os ha dado unas horas mas de vida

Vilonga abandona las mazmorras mientras Irene era encerrada en una celda. Alcanzó a ver al noble Philip quien colgaba con los brazos encadenados y los ojos quemados

Los guerreros provenientes de Bizancio acampaban lejos de la playa donde habían encontrado los restos del barco y en el camino los restos de los soldados. Roger ordenó a su nave alejarse al sur y guarecerse en las islas que poblaban el litoral mientras el y los demás seguían el rastro ... tras un día de marcha habían encontrado evidencias de que algo les había pasado ya que restos de armas y ropajes aparecieron con evidentes signos de lucha. Yazin encuentra un pendiente que reconoce. Lo sujeta con fuerza y mira en la lejanía

- No os preocupeis - le había dicho Alseci - las encontraremos

Yazin pensaba en eso mientras estaba sentado en el suelo en la oscuridad y miraba el pendiente de Irene. En el camino ya habían encontrado el carruaje destrozado y el olor de Irene había sido latente aún. habían encontrado a un campesino que había estado escondido como el resto de los sobrevivientes a los saqueos de las tropas del duque quien les había informado que había visto a dos jóvenes que habían sido llevadas por el duque en dirección a su castillo

Sabedores de ello, Alseci les había dicho lo difícil que sería tratar de entrar al castillo sin ser vistos. Todos estaban reunidos pero Yazin había decidido apartarse. Kajar también estaba solo y no había mostrado ni siquiera interés en su hermano

- ¿Que creeis que podemos hacer? - le pregunta Schelotto

- No lo se ... si las tropas del duque están pululando por el castillo no creo que podamos llegar sin que nos descubran

- Esperad - interviene Robert - recuerdo una historia pasada ... ¿conoceis el nombre de William Wallace?

- ¿El rebelde escocés? - dice Alseci - eso fue hace mucho tiempo

- El tomó una fortaleza del rey Eduardo usando uniformes de sus hombres ¿porque no hacer lo mismo?

- ¿Así? ¿y donde conseguiremos algunos?

- Estoy seguro que deben haber quedado grupos de rezagados de las tropas de Hipólito de la Guardia ... tal vez no estén lejos

- No me parece mala idea - dice Schelotto - creo que sería la forma mas segura de entrar ... si alcanzamos al grueso del ejército podremos confundirnos

- No lo se ... nosotros podemos pasar por europeos y quizás Kemal, pero dudo que Yazin y su hermano puedan engañarlos

- A propósito - dice el conde Enrique - ¿donde están los mongoles?

Tarde se dieron cuenta que ambos hermanos habían desaparecido

Yazin no había comprendido la conversación de sus compañeros pero se dio cuenta que en grupo sus posibilidades de rescatar a Irene eran muy bajas. Mejor se movería solo. Rápidamente extrae su arco y apunta a una dirección

- No eres lo suficientemente sigiloso para mi Kajar - dice sin dejar de apuntar ... de la oscuridad surge la figura de su hermano

- Lo se ... pero esperaba poder sorprenderte ¿te das cuenta que vas a cometer una tontería?

- Tontería o no, no podremos llegar todos juntos sin que nos descubran ... haré esto solo

- No pienso dejarte

- No quiero tu ayuda

- ¿Que te sucede Yazin? ¿es por la princesa o es por la dueña de ese pendiente que llevas guardado?

- Voy a ir a rescatar a mi mujer

- ¿Que? ¡Jaja! ¡si nuestro padre te oyera! uno de sus hijos va arriesgar su vida por una mujer blanca

- Deberías comprenderme ... odias a los blancos por eso

Kajar deja de sonreir ... años atrás, un ataque de los boyardos de Moscovia, sorprendió a una caravana tártara que se dirigía a Crimea. No había oro ni botín y los rus mataron a todos incluidos a los niños. En ella estaba su mujer y sus tres hijos. A partir de ese momento Kajar cambió. Abandonó la aldea y se convirtió en bandolero y mercenario. Su crueldad contra los rus lo hizo ser perseguido sin cuartel por lo que no supieron si el seguía con vida o no

- ¿Como llegaste a parar a la ciudad de los griegos? - le pregunta Yazin

- Mi banda desapareció tras un encuentro con los moscus ... huí hacia el mar y me subí a un barco que me recibió ... llegué a tierras de gente de nuestra raza y me enrole como mercenario al servicio de los venecianos ... como luché bien me pagaron por acompañar a los soldados quen irían a esa ciudad ... ahora cuéntame tu lo que hacías allí

Yazin se lo cuenta y Kajar no contiene una carcajada

- ¡Jaja! ¿así que mi hermano quiere ser un príncipe parecido a los blancos? ¿que ganas con eso? ¿que ganas ahora por buscar a una blanca?

- Eso es asunto mío ... ahora regresate

- Ni hablar ... serás estúpido pero eres mi hermano. Me necesitarás

- ¿Que te hace pensar eso?

Kajar solo levanta su arco y dispara una flecha. Un gemido les hizo saber que había dado en el blanco. Yazin hizo lo mismo y otro cayó. Ambos hermanos lanzan sus flechas guiándose unicamente por el instinto y con ello habían acabado con aquellos que acechaban. Se escucharon algunos ruidos de pies correr, pero las flechas las acallaron para siempre. Yazin se acerca a uno de los caidos y pone su rostro a la luz de la luna. El rostro bestial no había perdido su fiereza con la muerte

Carmesina terminaba de comer en compañía de Hipólito quien le había contado sobre la campaña en Constantinopla, omitiéndole muchos detalles sobre lo que realmente sucedió y haciéndole creer que gracias a el, su tío había recuperado el trono

- Os agradezco infinitamente vuestra ayuda, noble Hipólito ... ¿que puedo yo hacer por vos?

- El placer de vuestra compañía es mas que suficiente ... como veis, por lo general ceno solo ... temo que mis servidores no son buena compañía y carecen de los atributos físicos de vuestra Alteza que alegra la vista de cualquiera que pose sus ojos en vos

Vilonga se presenta de repente y murmura algo en el oido del duque quien hace un gesto de incomodidad y luego le hace una seña para que se retire

- ¿Sucede algo? - pregunta Carmesina

- Nada que deba preocuparos princesa ... este ducado es reciente y es difícil traer el orden en estas tierras donde reina la barbarie

- Esto antes perteneció a nuestro imperio ... estaba bien hasta que nos fue arrebatado

- Los tiempos cambian princesa ... ahora luchamos aqui por la fe de Cristo ... los infieles son un mayor peligro ahora pero vuestro tío y vuestro primo se empeñan en mostrar complacencia al Sultán

- Debeis poneros en nuestro lugar ... es difícil poder oponerse a los deseos del Sultán sin desafiarlo ... nuestro imperio es ahora Constantinopla y nada le costaría a los turcos sitiarla y traer miseria a nuestro ya pobre imperio

- No deseo contrariaros pero es hora de una acción decidida ... unidos podemos vencer a Bayazid

- No tenemos tropas ni aliados

- Pero yo si ... princesa, si podemos aliarnos, podremos obtener el apoyo de Florencia y del propio Papa ... si conseguimos convencer a venecianos o genoveses, dominaremos el mar ... si el imperio germano nos da apoyo, podremos acabar con los infieles fácilmente pero ninguno de ellos apoyaría a vuestro tío ni tampoco al príncipe Manuel ... ellos quieren a alguien en quien puedan confiar

- ¿Os referis a vos?

- estoy hablando de nosotros ... mi señora, vos sois corregente del imperio. Si aceptais mi ofrecimiento, podríamos tener el mando y poder obtener el apoyo de Europa que solo pide el reconocimiento a la autoridad del Papa

- ¿Pretendeis acaso que con mi mano os convirtais en Cesar? ¿pretendeis que ignore los derechos de mi primo Manuel a quien quiero y respeto?

- Se sensata, Manuel seguirá prisionero de Bayazid ... ¿creeis que lo liberará? vuestro sobrino Juan entregará la ciudad al Sultán y solo vos podríais salvarla ... os ruego daros cuenta que es necesario tomar una decisión ... vuestro tío aceptará lo que vos decidais ¿acaso no quereis salvar vuestro imperio? ¿no deseais resucitarlo de sus cenizas como lo hizo Basilio II?

- Yo ... no lo se ... a veces deseo eso pero tambien es algo que quiero dejar ... a veces quiero alejarme de todo y no tener una responsabilidad como la que vos quereis que tenga

- Lo se señora ... y cualquier cosa que decidais, estaré allí en vuestro pensamiento ... si no deseais la corona podreis tener el amor ... el amor que yo os brindo ... os lo dije antes. Podremos dejar todo esto y ser solo Hipólito y Carmesina

- ¿Renunciarias al poder que deseais con desposarme?

- Nada es mas importante que vos ... nada

Carmesina baja la cabeza sin saber que decir. El duque se pone de pie y la ayuda a levantarse

- Estais cansada ... volved a vuestras habitaciones

Hipólito la acompaña hasta sus aposentos y la hace entrar

- No está Irene - dice Carmesina - me pregunto donde ...

La mano del duque se pone suavemente en su boca y la mira fijamente

- ¿Realmente deseais que venga? ¿acaso necesitais que os defiendan de mi?

Hipólito entra a la habitación mientras sostenía los brazos de la princesa. Carmesina cerró los ojos mientras la puerta de su habitación se cerraba con ambos juntos en el interior

Amanecía cuando Irene abrió los ojos. Philip aún seguía en su misma posición. El hedor del lugar era insoportable y la suciedad estaba presente en cada rincón, donde la sangre y las excretas se mezclaban. Irene trató de ver quienes estaban allí pero al final desvió la mirada. Reconoció a algunos miembros de la escolta pero estaban destazados o mutilados. Solo Philip, pese a su mal estado parecía estar vivo

- Noble Philip - lo llama - ¿estais vivo?

Philip, colgado de los brazos, levanta la cabeza con dificultad

- Doncella ... vos ... ¿como ... estais?

- Creo que algo mejor que vos ... lo lamento tanto

- No ... os preocupeis por mi ... ¿que sabeis de ... la princesa?

- Seguramente está en brazos del gallardo duque

- No ... no puede ser

- ¿Que tiene ella de especial? ¿porque ese monstruo del monje se interesa en ella lo mismo que ustedes?

- Vos ... no lo entenderiais

- Haced el intento ...

- Ella ... representa una esperanza para los hombres del mundo

- Me lo imagino ... por lo menos es una esperanza para el duque

- No ... no lo entendeis ... ella ... estaba profetizada ... vos habeis sufrido en este mundo ... ella representa el ideal de que sea mejor ... los templarios lo sabían ... la corte de Bizancio también ... mucha gente en el mundo también ... ella ...

Philip calla cuando la puerta se abre. Por ella entra Vilonga seguido de algunos hombres. Uno de ellos le da un puñete en la cara a Philip

- Veo que habeis pasado agradable noche ... os ruego disculpeis las incomodidades pero en las circunstancias actuales es lo mejor que puedo ofreceros

- ¿Que planeais escoria? - le dice Irene

- Vaya ... parece que la doncella no es una frágil dama de corte ... debío imaginármelo ya que vos fuisteis quien impidió que el duque tuviera una agradable noche allá en Constantinopla

- Si ... y fui yo quien mató a aquellos que enviasteis a secuestrarla ... ¿negais que ese intento de secuestro en Atenas no fue obra vuestra?

- No ... no lo niego ... pero eso ya no tiene importancia ... vuestra princesa esta aqui y en este momento comparte el lecho con el duque

- ¿Que?

- Como veis, vuestros esfuerzos que os condujeron hasta aqui no han servido de nada ... sois una esteparia ignorante y no tengo intenciones de perder el tiempo con vos ... solo me interesa lo que este caballero de la orden de San Juán tiene que decir

- Idos ... al diablo

- Veo que no habeis perdido el ánimo ... ¿creeis que no tengo formas de haceros hablar? pero ahora tengo una mejor prenda ... supongo que la muchacha representa algo para vos de todos modos ... sacadla de la celda

Los guardias lo hacen. Irene no se resiste y es puesta fente a Vilonga

- Sois una joven hermosa ... sería una lástima que perdierais esa belleza

Irene como toda respuesta lo escupe. Uno de los guardias la abofetea. Vilonga se acerca a ella y le rompe el vestido

- Tal vez una lección de humildad es lo que requiere esta joven ... es suya ... dejad que el caballero disfrute el espectáculo aunque no pueda verlo

- ¡No! - exclama Philip - ¡Dejadla!

- Regresaré mas tarde y tal vez se me ocurra algo mas agradable hasta que os decidais a hablar ... nos vemos mas tarde mi amigo

Vilonga sale de la mazmorra y cierra la puerta. Los gritos y estertores no se hacen esperar ...

En la habitación de Carmesina, el duque aún permanecía abrazado a la joven princesa quien parecía dormir. Muchos pensamientos pasaban por la cabeza de Hipólito si es que era correcto hacer lo que venía haciendo. Aspiraba el trono imperial pero también no queria perder a Carmesina ¿si ella decidía no secundarlo en sus planes y querer llevar una vida anónima? no estaba seguro de cual sería su respuesta

También estaba Vilonga. A su pesar, le temía. No tenía idea de cual eran sus motivaciones pero ya le habían dicho que Vilonga no provenía del monasterio español de donde decía venir. Hasta ahora le había sdo útil y sus consejos le habían ayudado a consolidar su posición en Macedonia y ahora lo llevaba hasta el trono de Bizancio

- ¿En que pensais mi señor? - le dice la princesa ya despierta

- En lo feliz que soy con vos a mi lado ... y en lo que pensais con respecto a lo que os dije

- No lo se ... ya os dije que no quiero desconocer los derechos de mi primo al trono ... no puedo casarme solo para sentaros a vos allí ... se que mi primo también es lo suficientemente capaz para manejar los destinos de lo que queda del imperio

- No deseo contrariaros pero ya os dije que es poco probable que vuestro primo regrese a la ciudad ... ¿no creeis que debamos tomar una decisión?

- Oh Hipólito ... mi decisión con vos esta tomada ... quiero ser vuestra, como mujer y princesa ... pero no puedo ir a Constantinopla llevándote como consorte ... mi tío se sentiría mal y vos no seriais bien visto ... dejad pasad unn tiempo ... yo convenceré a mi tío pero solo os pido que me regreseis lo mas pronto para que no se den ideas sobre nosotros

- ¿Estais segura?

- Muy segura ...

- Pensadlo mejor ... yo quería sugeriros casarnos de inmediato y que vos os quedeis aqui hasta que vuestro tío os haga llamar

Hipólito se levanta y se viste. Carmesina se sienta sobre la cama

- Es extraño que Irene no haya llegado ¿acaso vos lo impedisteis?

- Pues ... pedi que la distrajeran lo suficiente ... tal vez esté por venir ... no os preocupeis por ella

Hipólito sin esperar una pregunta mas, se retira de la habitación dejando a Carmesina con un sentimiento de preocupación. Tras caminar unos pasos se encuentra con Vilonga que lo aguardaba

- Espero nque hayais pasado una buena noche, mi señor

- Ahorrate los sarcasmos ... ¿donde está la doncella?

- Está en las mazmorras mi señor ... no saldrá de ahí

- Pues ... buscad la forma de deshaceros de ella y hacerlo pasar por un accidente ... no quiero que arruine nada

- No lo hará señor ... os lo juro

Anochecía cuando Philip despierta. Había tratado de cerrar los oidos a aquello que sucedía frente a el pero no pudo hacer nada mas que insultar a los guardias quienes le contestaron con una andanada de golpes que lo dejaron inconciente. Al despertar, y sin poder ver nada, llama en la oscuridad

- ¿Irene? ¿estais ahí?

- Si .. - contesta una voz débil - no os preocupeis

- Yo ... lo lamento ...

- Ahorrad vuestra compasión ... solo estoy librando otra batalla

La mazmorra vuelve a abrirse e ingresan Vilonga con los guardias y un verdugo

- Vaya ... espero que hayais disfrutado la espera ... ahora caballero, espero que esteis convencido que no espereis nada de compasión de mi parte y lo que pasó es un anticipo de lo que sucederá en este momento a menos que me respondais

- No ...

- ¡Estoy perdiendo la paciencia! si no me decis nada ahora ... ordenaré que sigan divirtiéndose con esta muchacha ... pero esta vez será peor

Philip baja la cabeza como apesadumbado. El hubiera aguantado las torturas y la muerte, pero no podía soportar que otra persona sufriera por su silencio

- Que ... ¿quereis saber?

- Así me gusta ... quiero saber todo sobre Carmesina

- Vos lo sabeis ... es ella a quien esperamos ... ella la llamada a gobernar desde Atenas un mundo de justicia y que erradique el mal de la tierra ... ella la que debe traer la paz al mundo

- ¿Como estais seguro?

- Por los escritos antiguos ... las antiguas leyendas ... la diosa de la tierra ... la madre tierra ... "surgirá dede el imperio moribundo para reinar por siempre y evitar que el ser de horrible faz renazca" ... los tiempos, las palabras ... se aplican a ella

- ¿Quien mas sabe de esto?

- Basilio ... el Gran Maestre ... el Papa ... el patriarca de Constantinopla ... la corte de Moscú ...

- Vaya romanos y griegos unidos en un propósito ... las dos iglesias unidas por una mujer ... ¡jaja! irónico ... pero eso ya no podrá ser ... Carmesina se desposará con el duque y reinará aquí en Macedonia y yo la guiaré

- No ... ella es pura ... no podreis ...

- ¡Idiota! ella ya no es mas pura ... bastó solo una noche para que el duque la llevara a la cama ... he triunfado y vuestra orden, el Papa y todos los demás han fracasado ... solo quería estar seguro por vuestra boca y ahora no os necesito mas

- Matadme entonces ... no tiene sentido vivir

- No mi querido amigo ... estos hombres han venido a dejaros en libertad pero una vez que os hayan arrancado la lengua y cortado las manos ... en cuanto a la joven, sufrirá un desafortunado accidente que hará que la princesa no la extrañe demasiado

- Maldito ...

- haz tu trabajo verdugo ... y luego ya sabeis que hacer con la joven

El verdugo, parado en la puerta, saca sus terribles instrumentos pero en ese instante su cabeza sale volando y su cuerpo cae pesadamente. Detrás de el aparece la figura de Yazin

- ¿Que? - apenas tiene tiempo de decir Vilonga

- ¿Quien de ustedes señalará primero el camino al infierno? - dice el mongol en su lengua

- Yazin ... - musita Irene quien no podía creer quien era

Un guardia se adelanta pero en eso una flecha pasa al lado de Yazin y se le clava en la garganta. Yazin salta sobre ellos y atravieza a dos con sus espadas. Un giro de su cuerpo esquiva un mandoble y levantando su mano, corta la cabeza de su atacante. Las espadas nuevamente se cruzan y dos flechas mas acaban con los últimos oponentes. Vilonga trata de reaccionar pero en eso da un grito cuando Irene le clava un hierro en la espalda que lo hace caer pesadamente. El mongol se acerca a la joven quien lo mira con los ojos muy abiertos

- Irene ...

- Tu ... ¿como es que ... ?

- Te lo dije ... no podía perderte tan facilmente

- Deja el romance hermano - le dice Kajar que entraba a la mazmorra - debemos irnos ya

- Si ...

- ¡Esperad! ¡no podemos dejar a Philip! - dice Irene

- Yo lo sacaré - dice Yazin

- Esto es estúpido - dice Kajar - no podemos arrastrar a una doncella semidesnuda y a un moribundo para salir de aqui

- No os preocupeis por mi - dice Irene - usaré la cota de malla de uno de estos perros

Yazin libera a Philip quien apenas puede mantenerse en pie. Irene le quitaba la vestimenta a uno de los caidos y Kajar vigilaba la puerta, pero en eso lanza un grito mientras un puñal de clavaba en su espalda. Yazin e Irene se vuelven y ven a Vilonga detrás de Kajar clavándole un puñal

- ¡Maldito! - grita Irene - ¿porque no te mueres?

- ¿He de morir por la mano de una doncella deshonrada? - les dice Vilonga en lengua tártara - ¿aceptará el prícipe a alguien que ha pasado por tantos hombres?

- Basura - Yazin saca su espada

- ¿Acaso no os ha contado del joven griego en Atenas? supongo que ya tendrán tiempo de hablar

Kajar hace un esfuerzo y se suelta, momento aprovechado por Yazin para lanzarle su espada que se le clava en el pecho. Cuando pensaban que Vilonga iba a caer, este se ríe

- ¡JAJAJA! ¿realmente creen que pueden matarme? ¿a aquel que creo al guerrero que los atacó en Constantinopla?

Kajar en eso se lanza sobre Vilonga y lo derriba, hundiéndole mas la espada. Los carbones encendidos caen y al mezclarse con el aceite se encienden lasllamas que rodean a ambos caidos

- ¡Salgan de aqui! - les grita

- ¡Hermano!

- ¡Vayanse ahora! ¡estaba escrito hermano! ¡Nestor solo prolongó mi vida pero ya estaba escrito que moriría! ¡huye!

Yazin sostiene a Philip ayudado por Irene saliendo los tres de la mazmorra. Yazin no pudo ver mas a su hermano, ya que las llamas se habían elevado hasta el techo

Tras unos minutos, Yazin sostenía al desfalleciente Philip dentro de un almacén. Al parecer nadie se había dado cuenta de lo sucedido pero Irene sabía que tenían poco tiempo

- Debo buscar a la princesa

- Yo vine por ti ... no por ella - le dice el mongol

- Yazin ... no puedo dejarla ... ella es importante

- ¡Y mi hermano también lo era y ahora está muerto! ¡No dejaré que su muerte sea en vano!

- Lo ... lo lamento ... era lo que menos esperaba ... ¡era lo que menos quería! ... por favor Yazin ... déjame ir ... no llamaré la atención pero no huiré dejándola

En eso se abre la puerta y alguien entra. La sorpresa duró un segundo. Quien entraba era una servidora de palacio. Irene velozmente la golpea y la derriba, dejándola inconciente

- Rápido ... ayúdame a ponerme su ropa ... puedo llegar a las habitaciones de la princesa

- Pero ...

- Por favor ... ayúdame

Yazin obedece y poco después la joven sale vestida de sirvienta y velozmente se dirige a las habitaciones de la princesa. Pasa por grupos de soldados y servidores que no le prestan atención. Al llegar ingresa y ve a la joven princesa sentada sobre su cama

- ¿Irene? ¿donde estabais? estaba preocupada por vos

- No hay tiempo de discusiones princesa ... debe venir conmigo ahora

- ¿De que hablas?

- Debo ... debo de mostrarle algo ... por favor ... venga conmigo

- ¿Que haceis vestida así?

- se lo explicaré en el camino ... por favor, no hay tiempo

Carmesina obedece y sale de la habitación siguiendo a su doncella. No tardan en llegar al almacén y Carmesina casi grita al ver a Philip y a Yazin, pero Irene le tapa la boca y la empuja contra la pared

- ¡Lo se todo! - le dice Irene con rostro furioso - ¡se muy bien sobre vos y vuestro amado duque! y mientras vosotros teníais vuestro romance, a Philip le sacaban los ojos en las mazmorras del duque ... no os cuento lo que hicieron conmigo pero si que le debo la vida a Yazin ... y ¿sabe por que? ¡por vos! ... ignoro que tontería es lo que os hace importante para el duque y para los caballeros de Rodas pero lo que se es que debemos de salir de aquí ahora ... lo que planea el duque es apoderarse del trono y vos sois un instrumento

Carmesina la mira con ojos asustados

- No ... no es cierto ... Hipólito no ...

- No sea idiota princesa ... la han estado usando ... Philip es la prueba de que todo es mentira ... ¡vealo! vea en lo que lo convirtieron para que os deis cuenta que clase de hombre es vuestro duque ... pero no voy a perder mas el tiempo ... saldremos con o sin vuestro consentimiento ... si vos os quereis quedar alla vos, pero yo sacaré a Philip de aquí y no dejaré que maten a Yazin ... si no nos ayuda será nuestra rehen y luego podrá regresar a los brazos de vuestro amado duque

Sin esperar respuesta, Irene la sujeta del brazo y la jala. Yazin ayuda a Philip y los dos ven que el patio estaba a oscuras y solo habían grupos de soldados conversando entre ellos

- Hay caballos allí y el portón está abierto ... si podemos pasar a los soldados, podremos salir - dice Yazin

- Yo ire por los caballos - dice Irene - controla a la princesa ... espero mi señora que no nos obligue a amordazaros

- No me trateis así - dice Carmesina - no os traicionaría

- Permitidme que dude princesa ... mientras vos teniais vuestra noche de amor con el gallardo duque ... a mi me abusaban sus sucios guardias sobre un suelo cubierto de excremento y sangre ... no espereis de mi comprensión ahora ni tampoco respeto

Irene sale cubierta por una manta y pasa entre los soldados para alcanzar los caballos. Coge tres de ellos y los jala hacia la puerta del almacén. Los guardias no parecían prestarle atención

- Deberemos salir rápido - dice Irene - noble Philip ... ¿podeis teneros en pie unos instantes para no dar sospechas?

- creo que si ...

- Pues salgamos ...

Los cuatro salen y Philip se sostiene del caballo. En eso, un grupo de soldados los rodea y los apuntan con sus lanzas. Un oficial se acerca

- Alteza ... os escoltaré a vuestras habitaciones

- Yo ...

- Os lo ruego señora ... regresad a vuestras habitaciones ... no me obligue a forzaros

Carmesina es apartada del grupo dejando a Irene, Yazin y Philip solos. El oficial los mira inexpresivamente

- Vosotros habeis cometido un crimen contra el señor duque de Neopatria ... arrestadlos

Un soldado se adelanta y sujeta el brazo a Irene. Yazin saca su espada pero en eso se detiene. Irene mira fijamente a su captor cuyo rostro se asomaba por el casco

- Vos ... duque Ettore ...

- ¡A la carga!

Los espadazos que provinieron de soldados con insignias del duque de Neopatria, quiebran las corazas de los soldados quienes no atinaron a reaccionaral verse atacados por sus supuestos compañeros. El oficial cae bajo la espada de Schelotto mientras Roger y Reynald se encargaban de los que acudían a la llamada de auxilio

- ¡Pronto! ¡Subid a los caballos! - grita Alseci quitándose el casco

Robert de Norfolk acude jalando varios caballos y todos, incluso Carmesina, suben a las monturas y se lanzan a galope. Un diestro flechazo de Yazin mata a quien acudía a cerrar el portón y luego otro flechazo corta la cuerda que sostenía la reja que cae estrepitosamente cuando el último sale del castillo, impidiendo que los soldados del duque vayan tras ellos. El duque Hipólito acudía ya con sus guardias

- ¡Traed caballos! ¡abrid ese portón o todos serán empalados antes del amanecer! ¡Una bolsa de oro a quien regrese a la princesa!

Minutos después, cerca de cien jinetes encabezados por el duque salían del castillo persiguiendo a los fugitivos

Los caballeros cabalgaban a todo galope sin detenerse en medio de la oscuridad, confiando en los caballos para guiarse en la oscuridad.

- ¡Giacomo! - Schelotto le dice en medio de la cabalgata a Alseci - ¡no tenemos idea adonde nos estamos dirigiendo! ¿que se supone que debemos hacer?

- Aprovechar la oscuridad ... es nuestra única esperanza de sacarle ventaja al duque

- Los caballos no resistirán mucho tiempo

- Debemos arriesgarnos ... debemos salir de territorio macedonio y tratar de llegar a una población amiga

- Sugiero ir a la costa - dice Roger - solo así podremos embarcarnos y salir de aqui

- Eso es lo primero que hará el duque ... estoy seguro que habrá enviado tropas a interceptarnos en la costa ... solo nos queda seguir hacia el norte, tratando de llegar a Salónica

- ¿Porque no llegar a mis territorios en Atenas? - interviene el duque - mi castillo nos protegerá y tengo suficientes tropas para defendernos

- Es demasiado lejos y ya seguramente Hipólito debe haber mandado mensajeros a Nerio de Corinto ... nos interceptarán antes de que hagamos la mitad del camino ... nuestra única esperanza es tratar de ir al norte y luego buscar refugio

No se detuvieron y siguieron a caballo por un trecho mas hasta que siguió la luna. Irene se adelanta hacia Alseci

- No podemos seguir ... Philip no resistirá mucho ... al menos debemos dejarlo descansar

- No podemos detenernos

- ¿Deseais que muera? ¿vale su muerte nuestra salvación?

Alseci hace una seña y todos se paran

- Bajaremos por este sendero ... solo nos detendremos por unos momentos para que los caballos descansen y atender a Philip ... apresurémonos

Todos bajan y bajan a Philip a quien atienden inmediatamente. Carmesina había permanecido silenciosa hasta que se decide acercarse a Alseci

- Maese Alseci ... no lo entiendo ... ¿que está pasando? ¿porque este rescate? yo ... no quiero creer que el duque Hipólito nos haría daño

- Alteza ... nosotros decidimos venir a rescataros ya que el peor lugar donde puede estar es el castillo del duque

- ¿A que os referis? el me aseguró que nos ayudaría contra los infieles ... me dijo que ayudó a devolver a mi tío al trono

- No se si lo que hizo fue ayudar ... el apareció cuando ya la revuelta había sido controlada ... hizo prisioneros y los empaló frente a las murallas ... cuando el príncipe Manuel le pidió detenerse lo desafió y exigió que vos le seais entregada y para ello se alió a los venecianos que habían apoyado a vuestro sobrino ... luego se retiró

- No ... no lo creo

- Creedlo o no princesa ... nada mas os puedo decir mas que la verdad de la que fui testigo ... no se que se trae entre manos el duque pero no es nada bueno para vos y para el imperio

Carmesina se deja caer al suelo cubriéndose el rostro con las manos

- ¡No! ¡No puedo creerlo! ¡no es cierto!

- Princesa ...

- ¡Yo lo amo! ¿no lo comprendeis? ¡lo amo! y ... el me ama

Alseci no quiso decir nada y los demás eran mudos testigos de todo. El duque de Atenas baja la cabeza y se retira. El sacerdote la sujeta suavemente del brazo y la hace levantar

- No podemos arriesgarnos princesa ... dejad que el tiempo aclare las cosas ... lo mejor ahora y os pido que confieis en mi, es tratar de alejarnos de el ... si no es por vos misma, hágalo por nosotros ... vea a Philip ... mataron también a toda su escolta y eso es lo que nos espera a nosotros si no nos ponemos en lugar seguro

Cabalgaron haciendo paradas, durante toda la noche. Al despuntar el día, ellos se dan cuenta que están bastante alejados de la costa. Sus caballos estaban cansados así que su avance se tornaba mas lento y necesitaban agua

- No podemos seguir - dice Enrique de Guzman a Alseci - debemos buscar un refugio para reponer fuerzas y alimentarnos ... amigo mío ... si seguimos Philip morirá

- Se que teneis razón pero si nos detenemos corremos el riesgo de que nos alcancen

No terminó de decir eso cuando un grupo de jinetes aparecen llevando los estandartes del duque de Neopatria. Inmediatamente, Alseci ordena una posición defensiva

- ¡Colocaos en guardia! ¡un círculo alrededor de las mujeres!

- ¡No necesito que me defiendan! - dice Irene - ¡dadme un arco!

Le dan uno y se pone al lado de Yazin y Kemal quienes lanzan sus flechas. Tres jinetes caen y luego otros tres. Los diez que llegaron se enfrentaron al acero de los caballeros. Tras un corto combate, los jinetes del duque mordían el polvo, sin ninguna baja de los caballeros

- ¡No podemos detenernos! - dice Alseci - ¡debemos seguir!

Pero se enmudece al ver un grupo mas nutrido de jinetes que surgían de una elevación. Todos se quedan quietos sin atinar a decir nada. Al frente de esos jinetes estaba un caballero con brillante armadura. Era el duque Hipólito

- No podemos huir ahora - dice Schelotto - son demasiados

- No nos queda mas que intentarlo ... ¡a galope!

Todos se lanzaron a galope y el duque da la orden para lanzarse a la persecución. Carmesina se acerca a Alseci

- ¡Maese alseci! ¡dejadme aqui! ¡es a mi a quien quiere!

- ¡Eso no lo detendrá! ¡nos matará y lo hará con vos lejos! ¡no nos retraseis mas y seguid la marcha!

Los caballeros del duque van acortando distancias. Yazin a galope lanza sus flechas y acierta a cada disparo. Pero eran demasiados. Alseci levanta la mirada al cielo esperando el milagro

El milagro sucedió. Del otro lado de una colina, aparece otro grupo de jinetes que, lanzando un grito de guerra, se lanzan al ataque. Los jinetes del duque se detienen ya que la caballería recien llegada debían sumar cerca a doscientos. Desde otra dirección se veía otra humareda que revelaban que otro cuerpo de caballería se aproximaba. Alseci se sorprendió al ver sus estandartes

- ¡Sipanhis! ¡son turcos!

Los jinetes florentinos se retiran en desbandada pese a los gritos del duque de que se preparen. Este se da cuenta que es imposible superar a los turcos por lo que decide retirarse junto con sus hombres. Se detiene un momento y levanta su espada

- ¡Carmesinaaaaa! - lanza un grito antes de desaparecer del lugar

Los turcos se lanzan a la persecución de los fugitivos. Alseci se detiene cuando el comandante turco se acerca y este lo reconoce

- Alejo Niceas ... vos

- Así es mi amigo ... yo ... por lo visto llegué a tiempo

Carmesina había llegado a Constantinopla en el mas completo mutismo de la cual no la pudo sacar nadie. Irene ni siquiera lo intentó. Los turcos los escoltaron hasta la costa donde Mohamed los aguardaba ante la sorpresa de Roger que no se esperaba que el sarraceno decidierá ir a buscarlo. Alseci se enteró que Niceas había actuado sin conocimiento del Sultán lo que le extrañó pero que al final agradecía. Al día siguiente estaban ya en Constantinopla

La situación en la ciudad era caótica. Basilio había tenido que sacar patrullas armadas para que mantengan el orden de la ciudad. La salud del viejo emperador se había complicado. Solo una pequeña escolta esperó a la princesa en el puerto y ella, sin decir nada, va hacia palacio. Irene no la sigue y se queda en el puerto junto con los demás. Philip fue llevado ante los médicos griegos para que sea revisado, aunque había mostrado una leve mejoría

Carmesina llega a palacio e inmediatamente se va a encontrar con su tío. Juan V no puede pararse pero si abraza a su sobrino con gran fervor, mientras la princesa derramaba lágrimas

- Os crei perdida ... juro que aquellos que te protegieron serán recompensados

- Tío ... hay tanto que contar ... tan solo os pido que me comprendais

- ¿Que es mi niña?

En los exteriores, Alseci se preparaba para despedirse de todos. Los apretones de manos no se hicieron esperar.

- ¿Que hareís amigo mío? - le dice el conde Enrique

- Regresaré a Roma ... supongo que el Papa quiere verme ... ¿y vos?

- Seguiré mi camino ... tengo que ir a Samarcanda a dar un mensaje al emperador Tamerlan

- ¿Tamerlan? ¿es que Enrique de Castilla busca una alianza con los mongoles?

- Tamerlan es un gobernante poderoso ... tal vez sea la mano que necesitamos en contra de Bayazid ... que mejor forma de hacer amistad con el

- No lo se ... lo que se de el es que tiene un gran poder pero es ambicioso y cruel con sus enemigos ... escuche que persiguió a un príncipe hasta la India. Cuando lo venció, ordenó arrojar a sus hijos al río ... y eso no es todo. Ha destruido ciudades y matado a sus habitantes

- ¿Somos muy diferentes acaso?

- No ... no lo somos ... desgraciadamente no ... espero que Dios esté con vos y tengais un viaje que llegue a buen término

- Estoy seguro que nos volveremos a encontrar ... nuestros destinos estàn unidos después de lo que hemos vivido

Roger estaba con Reynald quien se mostraba abatido y miraba el mar

- ¿Aún piensas ir a Jerusalen?

- No lo se ... el es mi hermano ... yo ... no lo se

- Tal vez Dios te está dando la oportunidad de hablar con el ... dile quien eres

- El está buscando venganza ... venganza contra mi por haber matado a nuestro padre

Robert de Norfolk los mira y se acerca a ellos ante la alarma de Reynald

- ¿Os ireis como piratas aún? - les pregunta

- No lo sabemos señor - dice Roger - le he dado mis naves y mis hombres a Mohamed ... tal vez vaya a Jerusalen

- ¿Buscais el perdón de vuestros pecados? si haceis eso me gustaría acompañaros o mejor dicho que nos acompañen al conde y a mi ... vamos a Oriente y hemos decidido pasar por Jerusalen

- Se que vais a buscar al mongol Tamerlan ... ¿quereis visitar los Santos Lugares?

- Asi es ... es una oportunidad que ningún cristiano puede dejar pasar ... ¿que dicen?

Roger mira a Reynald quien no sabe que decir y el gigantesco normando sonríe

- Creo que mi compañero y yo os acompañaremos en vuestra aventura ... los designios de Dios son inexcrutables

Al día siguiente, Roger y Reynald habían partido con el conde español y el barón inglés rumbo a Jerusalén. Alseci y Schelotto habían partido, no sin antes despedirse del emperador. La princesa no estuvo presente

- Disculpad a mi sobrina - dice Juan V - los acontecimientos la han agotado en extremo

- Lo entendemos Majestad ... solo le deseamos lo mejor a ella y a vuestro trono

- Mi deuda con vosotros es incalculable ... me habeis devuelto mi trono y salvado la vida de quien considero mi hija. No se como pagaros

- Considerad la oferta papal ... no busqueis la alianza con Tamerlan y apóyese en la cristiandad ... la actitud del Papa es favorable a vos

- Lo tomaré en cuenta ... llevad mis parabienes a Su Santidad

Alseci nota muy decaido al emperador pero se cuida de hacérselo notar. Tras intercambiar las últimas palabras, se inclina ante el emperador y se retira junto con Schelotto. Una hora después abordan la galera papal y abandonan la ciudad. Alseci se preguntaba cuando duraría el imperio y el emperador ya moribundo

Kemal y Nestor se habían despedido ya de Alseci y Basilio los habìa conducido a su casa dándoles habitaciones. Mientras Nestor se acomodaba, Basilio llama aparte a Kemal

- Aqui estareis seguros ... si es cierto lo que nos dijo Yazin sobre Vilonga, creo que hemos ganado una primera batalla

- Asi es, pero la guerra continua ... y no hay lugar donde estemos seguros

Yazin se encontraba sentado mirando el mar. Irene no se animaba a decirle nada pese a que estaba profundamente agradecida con el mongol y sus sentimientos hacia el ya habían cambiado, pero no podía amarlo como el hubiese querido y no sabía como decírselo, además que en ese momento, Yazin se despedía de su hermano hablándole al viento y dejando partir a su espíritu

- ¿Pensativa muchacha? - la figura del duque Ettore se presenta ante Carmesina

- Mi señor duque ... ¿regresareis a Atenas?

- No tengo nada que hacer aqui ... quería deciros que fuisteis muy valiente

- Gracias ... vos también

- ¿Habeis pensado lo que le direis al príncipe Yazin?

- No lo entiendo ..

- He hablado con Philip ... soy lo suficientemente viejo para saber que no se puede mandar en el corazón de una muchacha sea princesa o sierva, así que no os diré nada ni abogaré por el joven mongol. Solo os digo que el se merece al menos unas palabras

- Lo se ... solo que también se que el se merece algo mas que una negativa ... se que en vuestra forma de ver, el ha hecho suficientes méritos para ganarse un lugar en mi corazón y es cierto ... lo tiene, pero solo es un pequeño espacio el que ocupa

- Pues ... ve y decidselo ... además si deseais yo os puedo llevar conmigo a Atenas

- Yo ... no se que decir ... pero mi destino pertenece al emperador

- Hablaré con el si lo deseais ... yo haré eso mientras vos haceis lo correcto ... hablad con Yazin

El emperador recibe al duque obsequiosamente pese a que no pudo levantarse del trono. Los cortesanos habían sido retirados ya que el emperador no confiaba en ellos debido a que muchos se habían puesto al lado de su sobrino. Ettore se inclina ante el emperador

- Levantaos amigo mío ... soy yo quien debería inclinarse ... vos auxiliaste a mi sobrina y luchasteis valientemente por mi imperio

- Majestad ... solo hice lo que consideré correcto ... me alegro que todo haya terminado para bien y ahora regresaré a mis tierras

- Esperad duque ... se que vos os malquistasteis con Florencia y con Nerio de Corinto quienes apoyan al duque de Neopatria ... habeis quedado en una posición peligrosa frente a la República quien podría quitaros Atenas y entregársela a Hipólito

- Aunque no lo crea Majestad, eso no me importa mucho ... si debo defender mis derechos lo haré pero no quiero mas muertes ... si eso decide Florencia, entregaré lo que se me dió y me retiraré a mis posesiones en Europa

- Mal premio para alguien que defendió una causa justa ... Duque Ettore, quiero haceros un ofrecimiento ... vos vinisteis aqui como pretendiente de mi sobrina Carmesina ... si bien, ella decidió no dar una respuesta, creo que es hora de tomar una decisión ... quiero reconoceros como prometido de la princesa Carmesina Paleóloga y futuro Cesar del Imperio

Para Ettore, aquellas palabras sonaron como un trueno a sus oidos. Tardo mucho antes de reaccionar

- Majestad ... yo ... no lo entiendo ... ¿porque?

- Vos habeis demostrado ser verdaderamente digno de emparentarse con la familia imperial

- Pero ... el duque Hipólito

- El duque Hipólito ha demostrado mas bien ser indigno para aspirar a ser Cesar ... su comportamiento ha sido despreciable no solo con la ciudad y mi persona y la de mi hijo ... vos sabeis a lo que me refiero y se que en las circunstancias actuales os estoy pidiendo demasiado ... sois vos quien nos haría el favor frente a nuestra deshonra. Os ruego por favor que acepteis lo que os pido

Ettore baja la cabeza. Lo sucedido era demasiado obvio y el tenía orgullo, pero sentía que realmente amaba a la princesa ¿como lo tomaría ella?

- ¿Que es lo que dice la princesa?

- Ella ha manifestado aceptar lo que os propongo ... esto, mi querido duque, no lo hago solo por nosotros y por vos ... lo hago por ella. Si hay alguien que le puede dar felicidad sois vos

Ettore mira al emperador y asiente

- Es un honor que me otorgais Majestad ... solo os pido dos cosas ... que me dejeis hablar con ella ...

- ¿Y lo segundo?

- Eso dependerá de lo que resulte de lo primero

Hipólito de la Guardia estaba sentado sobre aquella especie de trono con la mirada perdida. Nadie había osado dirigirle la palabra y durante ese tiempo no había probado alimento. Miles de confusas ideas desfilaban por su cabeza cuando una voz lo sacó de su ensimismamiento

- No debeis estar tan abatido mi señor ... una puerta se cierra pero se abren otras

Hipólito levanta la cabeza y ve a alguien frente a el. Inmediatamente levanta su espada sobre la figura

- ¡Vilonga! ¡maldito seais! ¡vos me condujisteis a esto! ¡vos ...!

Hipólito se calla y la espada se le cae. El rostro de Vilonga estaba destrozado por las quemaduras pero en medio de aquel horror se dibujaba una sonrisa

- Pero ... no puede ser ... que es esto ...

- Mi señor ... esto es el precio que pagué por mi descuido ... pero no os preocupeis ... mi apariencia externo no me preocupa ... en estos casos, nuestras vidas son secundarias

- ¿A que os referis?

- Seguidme señor y os lo mostraré

Vilonga guía al joven duque por escalinatas que lo llevan hacia abajo. Extrañamente, Hipólito no recordaba esos pasajes dentro de su castillo. Al llegar al final de ellas, Hipólito no tenía idea de cuanto habían descendido ni donde estaban. Vilonga abre una puerta y dentro de ella ve a gente que no conocía quienes al verlo hicieron una reverencia

- ¿Donde estamos? ¿quienes son ellos?

- Ellos os aguardaban señor

- No entiendo ...

- Os hemos aguardado señor ... os preguntabais de donde venía ... pues, de aqui ... aqui os aguardaba y aqui estoy para serviros

- ¿De que hablais? ¿que es este lugar? ¿acaso es la entrada al infierno?

- No mi señor ... el infierno está alla arriba ... aqui no hay límites a nuestros deseos ... aqui el único precio a pagar es la luz ... luz que ahora reclamamos y que vos nos traereis

- No se de que se trate esto ... pero lo que traeré aqui son mis guardias y acabaré con vosotros ¡abominaciones! y vos ... ahora comprendo ... vos vinisteis a martirizarme y a alejarme de la mujer que amo ... fuisteis vos y os haré pagar

Hipólito se va hacia la salida pero se sorprende al no ver ninguna puerta. Trata de encontrarla pero se topa con un gigantesco hombre de armadura que lo cubría totalmente. Hipólito trata de empujarlo pero este lo sujeta y tras un forcejeo le arrebata el casco y nuevamente se queda horrorizado. Aquel rostro, pese a sus deformidades era inconfundible

- ¡Tallen!

- Asi es mi señor - dice Vilonga - el estaba deshecho ... así lo encontré tras caer de los muros de Constantinopla y ahora es mas fuerte que antes .. lo mismo que yo ... el fuego no me pudo matar y ahora vereis el momento de la resurrección

Todos se apartan y le muestran una mesa de piedra donde yacía un hombre también con parte del cuerpo quemado. Hipolito se siente empujado por unas manos invisibles que lo obligan a acercarse a aquel cuerpo y lo ve claramente. De pronto, aquel cuerpo deshecho abre los ojos y estira las manos hacia el duque quien retrocede horrorizado

- Quiero ... ¡quiero salir de aqui! ¡no quiero nada con vosotros, seres degenerados! ¡dejadme salir!

El crujir de una puerta alerta a Hipólito que ve la puerta que no había encontrado y que lentamente se abre lo que lo hace correr hacia ella. Nadie impidió su paso

- Sois libre de iros señor ... pero regresareis ... vos y nosotros sabemos que será así ... hemos aguardado por milenios ... que importa unos días mas

Hipólito regreso poco después con decenas de soldados pero pese a lo mucho que buscó, aquella puerta había desaparecido

Fin del capítulo 16