No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.

Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia, vale aun no pero las tendrá.

Un alma.

El Rey soy yo.

Por: Luna "El Sol Nocturno"

Cierro mis ojos,

veo su alma.

Mi piel se enfría,

siento su calor.

Mi corazón se detiene,

puesto que viviré eternamente.

Como un cisne,

al que arrebatan lo mas preciado,

moriré.

La ultima palabra, solemne en labios del rey, fue puntuada por un sollozo agónico. Todos supieron a quien pertenecía pero nadie le miro debido al dolor que ellos no se atrevían a expresar.

Ninguno quería ver como Zelgadiss se mordía el puño para evitar llorar de pura desesperación.

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-U-N-A-L-M-A-

-Esto es "La Enfermedad del Cisne", muchos en el templo pensaban que era una leyenda...

-¿Una leyenda?

-Espere ¿Lo que le ocurre a nuestra amiga, a su nieta, es una leyenda?

-Sí, y es la peor, o la mejor, de las leyendas, se creía que el hechizo estaba perdido, que no se podía usar pero todos estamos comprobando que no es así – miro la desoladora escena que representaban la pareja de jóvenes, bendecidos con algo tan hermoso y maldecidos por algo tan ruin – lo mejor será que comience por el principio, no solo de la leyenda si no también del sello...

Todos prestaron atención, incluso la destrozada quimera mantuvo un débil contacto con lo que le rodeaba.

-... la historia de Seilloon se remonta a varios milenios en el tiempo, casi desde que Cephid lucho contra Shabranigudú y le derroto, al no tener que seguir luchando contra los mazokus la raza humana evoluciono y se crearon los grandes reinos aun existentes, pero, al descubrirse la Magia Espiritual y la Magia Blanca los demonios se percataron de que nuestra raza empezaba a poseer armas desconocidas con que derrotarlos. Empezó una nueva guerra, el joven reino de Seilloon, famoso por congregar a numerosos magos, sacerdotes, hechiceros y sus poderosísimas compañeras femeninas, casi cayo en el desastre, solo con la ayuda de numerosas almas se evito lo peor.

El sello nos fue concebido gracias a una mujer, la poderosa hija de uno de los primeros reyes, ella conocía el lenguaje de la magia en su estado mas primigeno y puro, en las despiadadas palabras o runas con las que era invocada, no con la retórica con la que es llamada ahora; imaginaos lo que seria lanzar una Bola de Fuego con solo susurrar un aghen, una Silaba-Runa de Poder, un sonido, un trazo en el aire y vuestro contrincante caería al suelo al instante, calcinado antes incluso de que terminarais de trazar el arcano símbolo...

-Alteza – susurro Laila comprensiva y con una sonrisa de dulce paciencia.

-Eh, a sí ¿Por donde iba?

-La Creación del Sello.

-Oh bien, el sello, si eso es, el Sello de Cephid – dio un trago al vaso de agua fresca que la jovencita había dispuesto para el anciano rey – la princesa rogó a Cephid por un poco de su poder, por una manifestación física que les permitiese erigir una barrera contra los demonios, sus ruegos fueron escuchados y "murió"...

-¿Pero entonces...

-... el sello?

-He dicho "murió", no murió; veréis, las mujeres son las supremas alquimistas, todo lo femenino es capaz de crear vida de la nada, eso si no excluimos la aportación masculina que va encerrada tras el placer del momento, ellas portan y dan forma al nuevo ser, lo hacen crecer y lo vuelven a dar vida en tan solo nueve meses, es El Gran Milagro que encierra su Ciclo de Sangre.

Cephid uso eso, su Ciclo de Sangre para que ella renaciera como el Fénix, el mítico pájaro que revive de sus propias cenizas, y obtuviese el poder necesario para darle al sello su "Primera Vida".

Cuando eso ocurrió, cuando la impronta del conjuro arraigo con tanta fuerza en la tierra como la sangre derramada de los guerreros, llego el momento de darle forma física, así nació la actual distribución de la capital de Seilloon.

Lo que nadie pensó fue que todos los nobles, aquellos que pensaron que era mejor esperar a que otro se sacrificara por ellos, quisieran casarse con alguien a quien despreciaban por dedicar mas tiempo al caduco arte del Aghen que a las fiestas y recepciones que preparaban, que los despreciaba a su vez por su manera de vivir y por la excesiva ociosidad que demostraban. Todos querían ese poder, en su propio beneficio. – bebió otro trago, largo y refrescante, para aclarar sus gastadas cuerdas vocales – la princesa sufrió un acoso por parte de todos ellos, y al final, cansada y malherida, sin nada que ella considerase de valor a su alrededor puesto que su amado había desaparecido en extrañas circunstancias, confió su poder, las responsabilidades que entrañaban manejarlo y todo su saber a la esposa de su hermano, una persona justa y prudente, que aun habiendo nacido en otro reino amaba Seilloon como si fuese el hijo que esperaba, ella fue para muchos La Primera Guardiana del Sello; después la princesa se enfoco en la forma de poder estar junto con su desaparecido amado, así creo el conjuro que la dejo, según la leyenda, en el mismo y exacto estado que mi nieta, dormida mientras su alma se fundía con la de su amado...

Zelgadiss se tenso y encaro al rey.

-... también se cuenta que cuando la esposa de su hermano dio a luz puso a la niña el nombre de La Creadora, Amelia.

-¿Pero que tiene que ver Amelia, nuestra Amelia, con todo eso? – estallo la quimera en un claro reto a tanta sabiduría, aprendida con pasión, pero de un libro.

-"La Enfermedad del Cisne" permite a dos personas que se aman de corazón estar juntas, veras, los cisnes eligen una pareja de por vida, si uno de ellos muere, por la razón que sea el otro no tarda en seguirle. Mi nieta se muere y tú, si logras sobrevivirla, no querrás saber nada de nadie para poder traerla de vuelta, separar su alma de la tuya y demostrarla físicamente que la amas ¿O me equivoco en algo?

El espadachín se derrumbo, llorando como no lo había hecho en mucho, muchísimo tiempo, como no lo había hecho en el momento de su cruel transformación a los catorce años, al enterarse de que Amelia iba a morir...

Excepto el rey todos se acercaron para intentar consolarle pero no pudieron seguir

La forma astral de la durmiente princesa ya se estaba encargando de ello, le había rodeado con los brazos y le acunaba con dulzura, permitiendo que la estrechase con las manos en la cintura, le susurraba palabras de apoyo mientras le besaba en la frente, consciente de que todos sus intentos no hacían mas que agravar la herida.

-Amelia...

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-U-N-A-L-M-A-

El tono de voz, tan cargado de dolor como de sorpresa, solo recibió una mirada fría. Philionell se quedo estático, clavado en el lugar por una fuerza desconocida mientras la translucida princesa se separaba del espadachín, y poco a poco se difuminaba en una corriente de aire, tan inexplicable como su expresión.

Eldran se puso en pie.

Zelgadiss le miro implorante durante un segundo, no se trataba de ayuda, solo de una expresión tan distinta de la que había mostrado hace unos instantes como la noche del día.

Lina y Gaudy esperaban una señal, lo que fuera para decir de que lado estarían si se producía un choque.

Laila empezó a moverse, lentamente, como los gatos, y sin apartar la mirada de las abiertas puertas, hacia la quimera y también hacia su querida señora.

El indeseado que esperaba tras Philionell movió ficha.

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-U-N-A-L-M-A-

-Alteza, debo irme, otros asuntos requieren de mi presencia. - hizo una reverencia.

-Bien, luego seguiremos hablando.

Cuando el Lord se hubo ido todo volvió a una relativa tranquilidad, la tensión se podía seguir cortando pero ya no era algo tan evidente, Laila había desaparecido alegando que iría en busca de más agua para el rey, los demás se acomodaron, más preparando un silencioso plan de ataque que buscando una posición cómoda en los mullidos sofás.

Ninguno hablo hasta que Laila sirvió los vasos y se retiro a la recamara donde estaba la princesa, cerca de Zelgadiss que estaba apoyado en la columna delimitadora.

-Siento haberme puesto así – susurro.

-Señor, mucho debe quererla para haber llorado sin importarle nada más, no se preocupe, pero Su Alteza me pidió que le diese los diarios por algo, quizás dejo pistas...

-Las más evidentes ya las hemos visto.

-U oído – recalcó la chiquilla.

-Como te has atrevido – la calidez propia de un abuelo orgulloso de su nieta había desaparecido, solo quedaba frio.

-Padre... yo... – dejo la significativa carpeta blanca sobre la mesa – tengo pruebas de que Amelia le entrego el brazalete a Graders.

-¿Una baratija de cristal y raso¿Eso te parece a ti un brazalete de chalzen!

Lina y los demás se quedaron de piedra al ver que el anciano le levantaba la voz a Philionell, nadie en su sano juicio haría eso conociendo sus arranques, la respuesta más inmediata habría sido un bocinazo acompañado de un crujido de la mesa, pero en esta ocasión el maltrecho padre guardaba silencio.

-Has obrado de una manera que no esperaba: has engañado a tu propia hija, diciéndola que ya sabias quien era el que tenia su brazalete y presentándola como su futuro esposo a alguien que odia, me has engañado a mí, al Rey¡Y te has atrevido a preparar un documento nupcial sin mi permiso! - Zelgadiss se tenso mirando al príncipe - yo soy el Rey y este documento es ilegal, jamás desde que La Primera Guardiana se caso por lo que le dictaba su corazón se ha quebrantado esa tradición, algo tan sagrado como pueden ser los hechos de amar o crear vida no se pueden utilizar para obtener poder. ¿Quieres saber quien de verdad tiene el brazalete? No mires en la Corte, ese nido de víboras que lo único que saben hacer es codiciar, mira aquí, en la habitación de tu propia hija, ha venido de muy lejos para ayudar y sufre como solo un desgraciado amante puede hacerlo. ¡Hazlo Zelgadiss Greywords, muéstrale al ciego de mi primogénito la verdad.

Envalentonado por las miradas de sus amigos y por un simple susurro que solo él pudo escuchar se arremango la túnica, el brazalete de chalzen azul y suave seda rosada, su talismán personal, regalo de la persona que había tenido el valor suficiente de reconocer algo que él escondía luchando contra mazokus, quedo al descubierto.

No pensaba entregar a la joven durmiente a las manos de un déspota, de alguien que solo la veía como el acceso a un trono hasta hace un tiempo justo, si ella estaba dando, literalmente, la vida por él y su amor ¿Qué hacia él hay parado sin hacer nada¿Lamentarse por la decisión e ir a terminar sus días al borde de la locura por que la muerte no llegaba aun?

¿O luchar por un posible futuro?

DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO

Misao de Shinamori: XDDDDDDD Ains(lagrimilla d la risa) Dice que soy una sadica? Pa que lo sepais todos Amelia me cae muy bien pero Zel es un poco tonto, Quien dice que no a la princesita? Zelgadiss "piedra andante" Greywords. Ademas las bodas interrumpidas dan un juego... Y el brazalete... ya ni te cuento. YA LO SÉ! matar a los malos, buenos no, malos si. OIDO BARRA.

Shadir: El Word y Fanfiction tienen una guerra entre ellos, en origen iban diferenciadas pero es dificil con las pocas opciones, mejoraré.

Ah se me olvida, si no llego a los CINCO review por cap secuestro los demas hasta conseguirlos.

Sore wa himitsu desu.