No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.
Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.
Un alma.
Como salvar varios pellejos,
a la vez.
Por: Luna "El Sol Nocturno"
Eldran disfrutaba viendo la expresión de la quimera.
Zelgadiss evitaba mirar hacia abajo, o hacia cualquier otro lugar comprendido entre sus brazos ¿Cómo se había dejado enredar?
Mientras sus compañeros rebuscaban en los bajos de la cama algún papel con el anagrama del posible hechizo, y el anciano revisaba unos documentos respondiendo a un asustado Christopher, Él, que debería estar revisando los pocos diarios que faltaban, se dedicaba a hacer de improvisada almohada. No le desagradaba, es mas, tenia tales ganas de pedir que los demás se fueran que le costaba morderse la lengua.
Los rasgos infantiles habían
desaparecido, en dos años la pequeña belleza que era se
había transformado en una tan arrebatadora y feroz como un
felino; los labios antes rosados ahora eran rojizos, las pestañas,
largas y espesas, invitaban a rozarlas para descubrir si eran tan
sedosas como la piel, incluso estaría dispuesto a cometer el
pecado de besar algo tan indefenso como era la dormida joven.
Lo reconoció, quería
emular el cuento favorito de la jovencita Amelia, uno bastante
antiguo y que creía que había sido el nacimiento de la
leyenda alrededor de la cual se había completado "La
Enfermedad del Cisne", La Bella Durmiente.
"Despertar a base de besos no seria desagradable"
Miro hacia abajo y se fijo mas
detenidamente en los labios, seguro que serian tan suaves como los
pétalos de una rosa; hacia años que él era
incapaz de sentir esa suavidad sin dañarla pero aun así
la rememoró, el primer roce aterciopelado contra las yemas de
los dedos, los escalofríos que producía la simpleza de
semejante belleza... la calidez que llegaba producir tan sencillo
contacto...
Seguro que besarla seria igual.
-¿Zelgadiss? Tengo que irme, hay algo que no me termina de convencer en este tratado ¿Los controlas?
-Le avisare si hay novedades.
-Muy bien, hasta dentro de un rato.
Por suerte solo él vio el guiño de complicidad.
-U-N-A-L-M-A-
-Date prisa.
-¿Qué pasa?
-Noto algo raro... algo, o alguien se acerca, y no es amigo.
-Terminé.
Como si fuese el pistoletazo de salida varias bolas de fuego estallaron contra el techo, una parte del complejo se derrumbo y tuvieron el tiempo justo de apartarse, cada una por su lado intentaron descubrir que o quien las había atacado.
Fue entonces cuando las sombras
del pasillo, la única forma de entrar o salir se definieron,
encapuchados, casi cinco personas las habían seguido y no
tenían muy buenas intenciones cuando todos gesticulaban
conjurando el mismo hechizo.
Mas magia negra en forma de
hielo.
Islandri pensó rápido,
solo ella tenia los apuntes de la escultura, si la atrapaban no
habría forma de ayudar a la princesa y si los partía en
dos solo una parte del conocimiento alcanzaría la luz
brillante del sol, saco el papel que la había sobrado y se
dispuso a copiar en un tiempo record.
Lina por el contrario estaba
ideando un plan para reducir al grupo sin destruir la dañada
estructura del palacete, era difícil dadas las reducidas
medidas y la fragilidad de la antigua construcción, y entonces
tuvo una idea.
La Suma Sacerdotisa maldijo al pasarla rozando una de las lanzas de hielo, invoco un escudo pero antes de bajarlo completamente una figura de pelo rojo se estrello contra ella.
La Dra-Mata tenia los ojos brillantes, y no era por el miedo...
-
-Señor Darent, nos falta mirar bajo el suelo.
-Bajo... las cosas siempre están bajo el influjo de otras... ¡Apartad la cama!
-¿También el artesonado de la pared?-Laila le miraba con la frase "esta loco" pintada en la cara.
Zelgadiss les miro y supo bien que quería el anciano, influjos, pero la pared no emitiría el influjo hacia abajo sino hacia la cristalera... ¿Y enfrente de la cristalera que solía haber?
Un amplificador.
El espejo de cuerpo entero de la habitación, el hechizo rebotaba y se concentraba solo en la figura de la princesa, es más, la daba de lleno y solo la abarcaba a ella, haciendo mas efectivo el poder del hechizo. ¿Quizá una manera de acelerar los acontecimientos?
-Laila, vigílala-dejo a la princesa sobre el sofá-Yo moveré el artesonado.
-
-Protégelos a ellos, pero cuando yo te diga.
-¿Qué?
Se lanzaron al suelo tras el improvisado parapeto que era un trozo del techo, cada una con uno de los pergaminos mientras una mezcla de fuego y hielo pasaba tan cerca que notaron la combinación de calor y frió, los listillos estaban donde la hechicera quería.
Se lo iba a pasar de miedo.
-
Tras varios tirones logro moverlo sin destrozar nada, un pergamino, tan grande e impresionante como un mapa, cayo al suelo con un siseo, Darent lo cogió y abrió la boca en una muda exclamación. Era el anagrama más complejo y caótico de Aghen que había visto nunca, los significados más inverosímiles e increíbles se juntaban con los más sencillos y previsibles, toda la definición de la magia rúnica se alteraba creando una mucho mas refinada y culta. A simple vista podía distinguir tres círculos, uno de unión, otro de distancia y el mítico "cisne", la leyenda cobraba sentido...
-
-¡Ahora!
Tras recitar un Mata-dragones en toda regla había gritado la señal, el grupo de encapuchados había levantado su propia barrera pero entonces entro en juego el poder de una Suma Sacerdotisa de Cephid, su barrera era mucho más grande y poderosa.
La débil protección de los magos se combo sobre si misma, reventó hacia ellos y los fuegos artificiales se quedaron en juegos de críos, la estructura tembló pero no cedió a pesar de que hilos de polvo cayeron del techo. Entonces empezó la verdadera locura...
Los nichos brillaron con una luz fantasmal que poco a poco se fue intensificando, se concentro en el centro de la cámara, justo donde el pequeño infierno particular había estallado y se fue intensificando; varios gritos de ira, rabia y venganza surgieron de las maltratadas esculturas.
-
Y figuras vestidas con la misma
ropa y armadas con espadas se lanzaron contra los desvalidos
encapuchados.
-
Zelgadiss cayo al suelo al notar que algo salía de él con fuerza, era como si le arrancasen el alma¡El alma! Pero no era la suya, algo había pasado para que ocurriese esto, para que Amelia deshiciese la unión que se estaba formando entre ellos de una forma tan repentina, dejo escapar un grito de rabia al no saber que ocurría y por puro miedo. Giro el rostro hacia el sofá donde la joven dormía.
Por un instante creyó ver que Amelia abría los ojos.
-U-N-A-L-M-A-
Mientras las cosas no pintaban mejor para ninguno de los que estaban ayudando, Darent, Gaudy y Laila habían sido sorprendidos por un grito proveniente de ningún sitio y de todos, el pergamino había comenzado a calentarse sin llegar a quemar, pero eso no evito que el Sumo Sacerdote lo soltara, y las letras empezaran a arder sin consumir el papel...
Lina e Islandri solo podían mirar sobrecogidas como las espadas subían y bajaban ¡Sin nada de sangre! los gritos de venganza y tardía misericordia reverberaban en los muros ampliando la sensación de que la matanza era a conciencia; lo único que alcanzaban a ver entre las borrosas formas de vestiduras plateadas eran convulsiones allí donde se hundía una espada, brazos alzados pidiendo piedad no sufrimiento... un encapuchado cayo al suelo, muerto al fin, con tajos de los que no salía sangre abiertos, varios alaridos de salvaje victoria se alzaron; entonces supieron que nadie de los que había entrado e intentado profanar el lugar de descanso saldría con vida de allí.
Las dos se miraron asustadas e intentaron escabullirse por el despejado pasillo...
-
La fría y dura presencia de una mujer las detuvo en seco, era alta y tenia el pelo dispuesto en un recogido que después se alzarlo generaba una cascada azabache a sus espaldas; sus rasgos aunque translucidos eran algo conocidos, se repetían con mayor o menor acierto en todas las esculturas de los nichos, poseían la altivez de una reina, el orgullo de un guerrero y la serena sabiduría de alguien "que sabe", "que entiende", todo ello hacia patente su madurez. Los ojos de un azul profundo miraban la "carnicería" de forma ausente, como si supiese que esto tenia que ocurrir.
Después se fijo en ellas dos y desenvaino...
-U-N-A-L-M-A-
-¡No! por favor...-Amelia se arrodillo ante la otra mujer, interponiéndose ante las sorprendidas extranjeras.
Su impresionante interlocutora bajo la espada hasta el suelo.
-Han entrado en El Recinto, han interrumpido nuestro descanso...¿Qué mas pruebas necesitas?-sentenció.
-Vinieron buscando una solu...
-¡Despierta entonces!-no era furia, era dolor ante lo que ocurría con la joven-El Portador te espera, ya llego hace unos meses, en la época en que las tierras empiezan a morir para renacer...
-...lo sé... desde el principio del otoño...
-¿También sabes que el documento que se firmo no es legal? La tradición seguirá, y a través de vosotros, nuestro linaje-se acuclillo y la levanto el rostro con la ternura propia de una madre-Alza las alas pequeño cisne, déjate envolver por las de tu compañero que, aunque pesadas, son las más livianas que he visto jamás. Entenderás mis palabras cuando el sendero empiece a completarse.
Las dos se levantaron con un movimiento fluido, el resto de las mujeres las rodeo tras acabar con el ultimo de los hechiceros, eran tan parecidas que nadie habría dudado de que todas pertenecían al mismo linaje atemporal.
Amelia las miro y antes de que todas las figuras translucidas se terminasen de difuminar sonrió.
-Nos vemos en palacio...
-
La sensación de dolor disminuyo, no supo si fue por que todo a su alrededor era negro o por la visión de una conocida mujer que se refugiaba en sus brazos, solo supo que le gustaba la sonrisa que veía y que no quería que acabase nunca.
-Mi amor, al fin puedo estar junto a ti.
DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO
La Bella Durmiente original era un cuento de los hermanos Grimm, siento hacerle esto a una de las historias con las que crecí y que, a mi parecer, Walt Disney pervirtió robándola su autentico sentido, pero creí oportuno hacer la referencia de esa forma. Gomen nasai para esos dos pedazos de autores que fueron los hermanos Grimm.
Shadir: Corte-gallinero hasta ahí todo correcto, ahora, El Recinto-¿Inclasificable? Creo que me pase con la escena Ups!
Sí, Misao de Shinamori a vuelto y esta dispuesta a controlarme, Un aplauso por el intento! Niña no sabes donde te metes.
Sore wa himitsu desu
