No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.
Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.
PD: recomiendo leer la parte de la canción con el pedazo opening del Kingdom Hearts II "Passion – opening versión-" de Hikaru Utada, la única diferencia es que con la cancioncilla uno se emociona más. A todo esto si me pasáis un aviso os la mando por mi messenjer. Junto con el eding y el video ;)
Un alma.
Mi propia pista.
Por: Luna "El Sol Nocturno"
-...cinco encapuchados...
-Sí, después de eso, creo... bueno creemos Lina y yo que los espíritus de las guardianas se manifestaron de una forma un tanto física, acabaron con ellos...
-¿Acabar?.¡Los masacraron, Islandri¡
Casi todos los presentes arquearon las cejas al oír semejante afirmación, las dos mujeres se limitaron a temblar ante el recuerdo fresco de los ocurrido, había sido algo un tanto escalofriante el recordarlo todo.
-Por lo menos logramos traer la inscripción que había en la capa de la talla.
Tendió el papel sobre la mesa, tras la reconfortante siesta y comida que habían disfrutado las dos, Islandri lo paso a limpio antes de la reunión prevista.
Eldran cogió la hoja nueva y la comparo con el increíble anagrama encontrado tras el artesonado de la habitación de Amelia, las runas se referían a una parte en concreto del complejo conjuro; trazaban una "S" invertida que envolvía la parte superior e inferior de dos de los tres círculos runicos respectivamente, el "cisne" era dividido por la mitad, dos mitades de una misma cosa o ¿Una pareja formada por un mismo sentimiento?
Suspiro cerrando los ojos, El Recinto era camino peligroso, no se sabia si la próxima vez podían tener tanta suerte al pedir Amelia clemencia, y la biblioteca era un sendero limitado, el Aghen era transmitido de boca en boca, pocas veces era escrito dado el poder que podía desplegar al trazarse la runa.
Por ende Zelgadiss también estaba sumido en un "sueño rúnico", como habían definido al estado de Amelia, y eso ya no podía ser calificado de rumor como la vez anterior, era real, no respondía a nada, ni a las suplicas ni al dolor físico. Las dos piezas principales perdidas en un lugar donde nadie podía llegar.
Ahora era cosa de ellos el volver.
Pero mientras tanto debían ser protegidos del enemigo, las blancas habían movido esa misma mañana en la sesión de la corte, por la tarde, tras el almuerzo, las negras habían continuado la partida. Era la hora de hacer jaque mate.
Ese pensamiento, lleno de posibilidades, le hizo sudar frió.
-U-N-A-L-M-A-
... allí estaba, un chiquillo de catorce años, demasiado guapo y deseado, que le daba igual entregarse a lo que fuera con tal de que le dejasen en paz para entrenar, para tratar de no ser una sombra, de ser capaz de cumplir su ambicioso sueño.
De ser un gran espadachín.
Una sombra rojo sangre se cernió sobre el futuro del joven, acepto, ingenuo y obsesionado; y se transformó en el horrible, y desconocido, pupilo de Rezo. Varias imágenes le taladraron la mente: una mazmorra, cadenas de hierro forjado ancladas a las paredes, bendecidas con los oscuros poderes de Ojos de Rubí, dos exóticas bestias enjauladas y tapadas bajo telas, un anagrama de contención, la sangre del sacrificio tiñendo el suelo y activando el conjuro...
Su propio grito al comprender la traición...
Y unos roces calmando todo.
La consonancia de la canción se hizo mas clara, audible y tierna, alejaba los restos de la pesadilla en una niebla definida e inofensiva.
No temas, amor
somos dos.
Nunca estas solo,
pues yo cuido,
yo vigilo.
Las pesadillas
solo pueden alcanzarte
si yo lo permito.
Pero eso no ocurrirá
por que mi amor
me impide dejarte solo.
Y estoy aquí,
dándote reposo.
Vigilando que nada
te importune,
te distraiga,
te impida descansar.
Tras el viaje,
a mi corazón.
El roce volvió a repetirse colocando un mechón de pelo en la posición correcta, suspiro ante el contacto; era como había imaginado, la caricia de un aterciopelado pétalo de rosa, pero dejaba un regusto distinto, un anhelo por más insufrible.
La cantarina risa le hizo abrir los ojos al reconocerla.
-¿Se esta bien?
Los chispeantes ojos azul profundo le miraban desde arriba pero no de frente, sino desde atrás. Entonces comprendió...
Como almohada tenia el regazo de Amelia, su cuerpo descansaba en una cama blanda, espaciosa, cubierto por una manta de suave y cálido armiño teñido de azul cielo; la habitación estaba decorada con lujo y gusto delicado, era parecida a la de Seilloon pero imperaban los aéreos arcos que soportaban techos altísimos, al fijarse mas detenidamente se dio cuenta de que la estancia real era octogonal, con grandes espacios divididos por paneles que representaban las partes que se verían si fuesen retirados, estos serian un gélido lago¡El pabellón donde estaba había sido construido sobre las aguas! Tenían tal pericia que un ojo inexperto no podría diferenciar la realidad de la ilusión.
Levanto una mano para frotarse la frente y noto que la temperatura bajaba unos grados al sacarla del cálido capullo que era la manta.
-Es invierno, te espero fuera para que te vistas.
La curiosidad fue mas poderosa y levanto la manta asustado al cerrarse la puerta, rápidamente la bajo azorado al comprobar que estaba desnudo. Miro en rededor buscando su, repentinamente, preciada ropa.
Curiosamente el único armario que había en la habitación tenia toda la ropa que le podía interesar.
-
Amelia sonrió al verle salir, sabia bien que ahora era el momento mas crucial de toda su vida, o se cumplía la leyenda y quedaban juntos pero también eternamente separados o emparejados como los bellos cisnes que nadaban en el lago en ese mismo instante; entonces, y por las palabras de La Creadora, su sendero empezaría a completarse.
La quimera se armo de valor, pero aun así, prefirió mil veces el estar frente a Shabranigudú de nuevo; la perspectiva de fracasar, o no encontrar mas que palabras hirientes, le hacia sentirse de una forma que ya ni recordaba, asustado hasta el punto de querer huir por cualquier medio de allí.
-Hola.
-¿Has dormido bien?
-Sí, siento el retraso, no encontraba que ponerme.
Mentira, se recrimino, tenia la ropa decidida desde que abrió el armario; una camisa blanca bordada en su totalidad con arabescos blanco nácar, de mangas amplias pero ceñidas en los puños y cuerpo también amplio, las pequeñas chorreras del abierto cuello y muñecas tenían el mismo y exacto bordado que el resto de la prenda, esta vez en plateado, los pantalones de cuero negro combinaban a la perfección con la camisa pero marcaban demasiado el contorno de su cuerpo para su gusto personal, el atuendo lo completaban unas botas por las rodillas y un cinturón, también de cuero negro, donde había prendido una espada de excelente manufactura.
-Parece que te has defendido bien-dijo con una sonrisa.
-No me terminan de convencer los pantalones-se sentó en el sillón más cercano que encontró tratando de ocultar el repentino temblor de piernas-en caso de lucha no me permitirán moverme con libertad.
-Entiendo...-susurro, para ella estaba más impresionante que nunca y él pensaba en la lucha ¿También lo haría en un posible viaje?
Por Cephid ¿Qué acaba de decir? La sonrisa se había apagado a la misma velocidad que una vela ante una ráfaga de aire, al instante.
-Yo... lo que trataba de decir es... que no estoy acostumbrado a este tipo de ropa... nada más. ¿La elegiste tú?
-Sí
-Entonces procurare no mancharla.
-Gracias.
La sonrisa volvió a brillar. De golpe la perspectiva de hablar y decir todo le pareció una tontería, era más importante observar como la felicidad hacia el día más interesante.
-¡.¿Me dirás por que duermes?.!.¡.¿Por qué me siento tan vivo junto a ti?.!
-U-N-A-L-M-A-
Lina se adentro con una bandera blanca ondeando en la punta de una vara, tras descubrir que sus amigos estaban en el mismo estado la decisión de descubrir quien era el causante la hacia ser temeraria, hasta el extremo, de volver a un lugar donde no quería poner los pies en lo que la restaba de vida; jamás reconocería que tenia miedo pero prefería evitar alguna masacre innecesaria, sobre todo si era su propio pellejo lo que estaba en peligro.
-Entrad sin miedo.
Trago saliva y se encontró con La Creadora, al menos con todo aquello que podía encontrar teniendo en cuenta que era un fantasma.
-Vengo a por los cadáveres-susurro refiriéndose a los cuerpos del suelo-quizá podamos saber de quien se trata y nos proporcione una pista.
-¿Tratáis de saber quien quería evitar que la pequeña guardiana despertase?-mas que una pregunta era una afirmación¿Sino que hacia allí?
-Exacto.
-¿Ves este símbolo?-levanto parcialmente uno de los cuerpos con la mano, mostrando el enganche de la capa-Solo un hombre lo lleva voluntariamente sobre su corazón.
Se acerco cuando la translucida mujer se separo.
La capa del desdichado estaba prendida por un dije sumamente extraño: representaba una cabeza de demonio o algo por el estilo, era un cráneo de largos colmillos y cuernos monstruosos, sonreía de forma diabólica.
-
Islandri y Darent pasaban las hojas a una velocidad pasmosa, sabían lo que buscaban; la biblioteca privada de los Sumos Sacerdotes era una de las mejores y solo permitían a los acólitos mejor preparados indagar en ella, La Guardiana era una excepción, ella entraba siempre que quería o lo necesitaba, la información allí guardada era la más antigua que existía sobre el reino, aun así los tratados sobre Aghen eran escasos. Pero hoy no buscaban eso...
-¡Lo tengo!
Apretó el libro contra la mesa mostrando un dibujo, el dije del cadáver, al lado había varios textos que describían el culto al que se refería.
...Aparecieron al poco de establecerse la paz, eran nocturnos, cazaban futuras presas de su abominable culto al abrigo de las sombras, si eran parejas o matrimonios ya establecidos los obligaban a deshacerse de los niños(...), había mañanas que las calles aparecían recubiertas de una espesa sustancia roja y los vecinos alborotados por unos extraños gritos (...) prolongados durante la noche.
Querían hacerse con el trono (...) juraron que aunque desterrados lo conseguirían...
-¿Viene algún nombre?
-Kaos
Lina y Gaudy se miraron con sus acostumbradas expresiones, suerte que Phill solo les pidió que viniesen por que a Amelia le ocurría algo extraño, que sino...
-U-N-A-L-M-A-
Amelia alzo el rostro ante esas palabras, el espadachín casi las había gritado harto ya de ser deliciosamente débil ante su presencia, se había levantado y ahora esperaba ante ella sonrojado por no haberse podido controlar.
-Yo... solo sé que el conjuro nos permitiría estar juntos, por eso duermo... lo segundo... no... no lo sé.
Se vio levantada, antes de poder hacer nada o replicar por el extraño comportamiento su compañero la elevo el rostro haciendo que solo pudiese mirar sus pupilas, vio perfectamente la incertidumbre y el miedo que tenia, y los muros que caían.
Eso la dio valor.
Y a él una extraña seguridad.
-
La primavera estallo con toda la fuerza del beso, mientras se concentraban en devorarse los labios, apretarse y respirar de forma entrecortada en breves instantes, un torbellino surgió y se fue extendiendo, primero por la habitación y después por el singular paraje donde estaban, alejo los colores fríos, la nieve, el hielo de los ventanales... cascadas de rosas y violetas, fuertes hiedras, delicados nomeolvides... todo tipo de flores y colores surgieron como el agua en las fuentes, las ropas invernales fueron sustituidas por sedosas prendas veraniegas
Un dulce canto de sirena, proveniente de los cisnes los adormilo.
DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO
Me moria por saber vuestras opiniones y no pude esperar al pago, no os quejareís, dos capitulos por el precio de uno. Alé, ahora a la tecla de reviews y soy la mujer mas feliz del mundo.
PD: En el proximo capitulo las cosas se complican para mi persona, por que tras publicarlo Misao de Shinamori se dedicara a buscarme para matarme. No pude hacer caso de que los buenos tienen que vivir. Gomen Nasai.
Ahora es cuando tras cinco reviews se desvela el gran misterio. Y más cerca queda el primer lemon ;)
Sore wa himitsu desu.
