No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.

Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.

Un alma.

Pasemos lista.

Por: Luna "El Sol Nocturno"

Había sido torpe, cargado con algo de inseguridad... pero lo mas dulce que había experimentado nunca.

Sentado en el sillón y con solo los pantalones no hacia mas que meditar mientras observaba el cuerpo desnudo de la joven sobre la cama, unas gotas de sangre y varias marcas rosáceas en la piel de ella indicaba todo lo que había ocurrido. La había tomado. Lo había tratado de evitar por pensar que después de haberlo hecho se arrepentiría, demasiado tarde para ello la vorágine de verla tan indefensa le había absorbido provocando... provocando el que ahora ella durmiese con la espalda despejada, sabedora de todo lo que le había ocasionado con cada roce y caricia.

Y que él quisiera repetirlo.

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Volvió a pasar la vista por las sensuales curvas en que se amoldaba la espalda femenina, después suspiro mirando por el ventanal, aun era de noche, al día siguiente seria otro mas... junto a ella, pensó sonriendo.

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-U-N-A-L-M-A-

Las calles del Seilloon nocturno eran oscuras y solitarias, las plazas donde antes estaban las terrazas de las posadas ahora deambulaban los gatos en forma de sustos para el incauto, en las callejuelas estrechas se acumulaban los desperdicios de los comercios de tal forma que era fácil esconderse, u ocultar algún cuerpo en ellos. Pero eso no era nada comparado a la incomodidad de la niebla. Si es que a eso se le podía llamar niebla, lo primero que los guardias notaron era que podían ver perfectamente, como si la ciudad estuviera iluminada por miles de antorchas; en los callejones más angostos las figuras de las guardianas se materializaban en formas cambiantes durante unos segundos, luego hacían señas para indicar que todo estaba bajo control y se disolvían por una corriente de aire. Por ahora ninguna victima.

Eso era bueno.

Pero solo por ahora.

Graders lo sabia, al igual que Lina y Gaudy que lideraban otras patrullas, la suerte de ahora no seria tan buena en unas noches; Aneletos siempre era imprevisible, eso era algo que le hacia tan terrible, no sentía piedad ni remordimientos, solo odio, y eso era muy fácil de provocar en él, el hecho de que Yliana le dirigiese una sonrisa con su maestro delante sirvió como excusa para arrebatarle hasta los recuerdos agradables de ella. Cerró los ojos frente a la imagen que le asalto, la aparto sacudiendo la cabeza. Dos semanas, se recordó. Y otro cuerpo aparecería, pero eso no evitaba que los planes se hubieran adelantado.

-Avisad a los demás-susurro agachándose-tenemos un rastro fresco.

El guardia que le acompañaba miro consternado las manchas se sangre que adornaban el adoquín. La locura continuaba.

-

Rápidamente se prendieron antorchas en sustitución de las lámparas, una guardiana les siguió manteniendo un enlace con las demás, y por consiguiente, con el resto de las patrullas. Serpentearon por las calles donde la mayoría de los curtidores tenían sus negocios, en vista de que el rastro cada vez se hacia mas intermitente se aviso a los demás, sabían que los seguían, luego pasaron a las principales vías de circulación, una muy transitada por el día donde Lina y su patrulla se les unió... y entonces les vieron.

Eran dos figuras, envueltas en negro y cargando el cuerpo del pequeño con delicadeza, una tropezó con un adoquín que sobresalía haciendo que el indefenso niño soltase un quejido de dolor.

-¡Quietos!

Los dos encapuchados se enervaron e intentaron correr hacia una salida, por extraño que pareciese no abandonaron su carga allí mismo.

Antes de que alcanzasen la seguridad de una bocacalle próxima otras dos figuras aparecieron delante de ellos.

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-U-N-A-L-M-A-

Una débil llama surgió del cáliz, el ojo flamígero de Ignus hecho un vistazo para saber quien estaba en el pabellón, nada entre las sombras, se extinguió pensando en pedir unas vacaciones, estaba en su derecho, al fin y al cabo llevaba ya un milenio trabajando.

Una parte de la pared se dividió en dos, con cautela se deslizo por las pasarelas, tenia que encontrarlos antes de que el maldito ave se diese cuenta de que alguien se había colado de verdad, lo que seria un desastre para la compleja misión que su maestro le había encargado.

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-U-N-A-L-M-A-

La pelirroja compulsiva preparo una bola de fuego, ante todo su tarjeta de visita y las buenas costumbres, claro error, los nuevos prepararon sendas lanzas de hielo, una de las figuras la lanzo para bloquear su conjuro mientras la otra atacaba a los conocidos.

Un momento.

¿Se atacaban entre ellos?

Los dos ataques elementales se bloquearon por encima de las figuras que cargaban al niño, la otra lanza congelo las piernas de uno de los perseguidos; Graders desenvaino listo para atacar a sus antiguos compañeros, si podían ganarse a dos y que les contasen los posibles planes no seria una jugada a ciegas, lanzo una estocada para pasar por en medio de ellos ahora que solo uno cogía al niño, atrás Lina convocaba una nueva andanada de magia mientras ladraba ordenes a los guardias, los refuerzos llegaban por una de las calles laterales con Gaudy y Dhamon a la cabeza.

-

Nada de eso hizo falta frente a la furia de un Dragón Ancestral.

-

Arto de estar en desventaja cuando al fin podía devolver lo que le hacían atacó, la capa negra reventó dejando salir varias plumas oscuras en el proceso, las alas se extendieron, un rugido de rabia y gozo surgió desde lo mas profundo de la larga garganta... los pobres ilusos que pensaron acabar con él se encontraron frente a una gigantesca bestia protegida por escamas negro aceradas y armada con colmillos y dientes.

Y furiosa.

-¡Agarer!

Todos los presentes se echaron hacia atrás, una cosa era lidiar con los componentes de una secta, humanos al fin y al cabo, y otra muy distinta era enfrentarse a una bestia mitológica, como lo era un dragón ancestral.

En medio del estupor la Dra-Mata y el portador de la Espada de Luz reconocieron el tono del grito, la voz era estridente e invariablemente femenina.

-¡Agarer!.¡Déjalo ya!

-¡.¿Firia?.!

El grito que dieron alerto los lejanos oídos del dragón, con curiosidad dirigió la mirada hacia abajo y tras meditarlo volvió a transformarse en humano, los otros dos no irían a ningún sitio, sus caras tenían la expresión del miedo en su estado más puro; tenia algo que atender.

-

Lina y Gaudy rodearon la cambiante forma del muchacho y se lanzaron sobre la desprotegida Firia para ver como estaba el niño, acababa de perder el conocimiento, seguramente por la impresión que provocaba ver semejante espectáculo. Dhamon mantuvo la guadaña alta para mantener a los dos encapuchados vigilados mientras les ataban las manos a la espalda.

-¿Qué hacéis aquí?

-Traemos noticias desde Katar.

-¿Cuales?

-Solo hablaremos con La Guardiana-corto Agarer.

-Tan borde como siempre, yo también me alegro de verte.

-Maldita bruja.

-¡Agarer! Tenemos que ayudarles.

El jovenzuelo de pelo turquesa arrugo el gesto, tenia la oportunidad de desquitarse por lo ocurrido con Gaarve como ya intento una vez y le frenaban, pero Firia tenía razón, primero era más urgente ayudar al pobre niño, después habría oportunidad de acabar lo demás.

Gaudy por el contrario le dio una buena palmada en la espalda, se quedo sin aire y no supo como responder.

-Me alegro de que estés bien-estalló contento.

Graders solo miro al grupo y sacudió la cabeza, tenia la impresión de estar frente a gente que era única.

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-U-N-A-L-M-A-

-Tranquilo pequeño-dijo la sacerdotisa-en nada podrás correr de nuevo.

El niño gimió por la sorpresa de ver como la herida que tenia en la pierna se cerraba bajo las delicadas manos de la mujer, un brillo azulado surgía de sus palmas extendidas y rodeaba la injuria hasta que se difuminaba. Después solo el calorcillo residual indicaba que allí había habido algo.

Desde una esquina Amelia miraba sin ver

Se había levantado antes que Zelgadiss, deseando no hacerlo, pero la llamada de Ignus sobre lo que había pasado por la noche no la podía eludir mas tiempo, una victima viva, un superviviente. Ahora que estaba en los Pabellones de Curación echaba de menos el cuerpo duro y fresco de su amante, sonrió ausente, recordando la manera en que ella había terminado abrazada a él mientras se movían incansables, enseñándose, buscándose entre los jadeos, la forma tan fácil en que podía gemir si le rozaba las orejas o la espalda... las manos le temblaron y las mejillas le ardieron, un escalofrío la recorrió y tragó saliva nerviosa.

-

Desde atrás una mano enfundada en un mitón la hizo apoyarse contra el cuerpo que añoraba a su lado.

-¿Cómo esta?-susurro refiriéndose al niño.

-Estabas dormido.

-Me desperté cuando te fuiste, sabes del efecto que tienes sobre mí.

-Esta mejor-se sonrojo al notar que se pegaba aun más a su espalda-ya tiene casi todas las heridas curadas.

-¿Y tú?

La joven cerró los ojos al sentir que los azulados dedos resbalaban sobre el fajín y se enlazaban con los suyos suavemente.

-Bien, descansada.

-¿Ninguna molestia?

-Ninguna-apoyo la nuca en el hombro de él.

Zelgadiss simplemente permaneció así un rato, estaba bien, el ángel con el que había pasado la noche estaba bien, después cerro los ojos y dejo la barbilla sobre la frente de ella.

Cuando la sacerdotisa se levanto no se separaron, avanzaron como una persona hasta llegar donde el pequeño había pasado la noche, una cama grande y mullida mientras le devolvían la cordura con hechizos y le hacían descansar sin sueños. El pequeño devoraba un copioso desayuno como si nunca hubiese comido, o se lo hubiesen permitido, parecía agotado pero su estomago le ganaba, eso era bueno. Se repondría.

-Hola.

El niño lanzo una mirada desde el borde del tazón de leche, al no ver que ninguno de los que estaban allí eran un peligro devolvió el saludo tímidamente.

-Moja los bollos en la leche, están mejor. Saben más dulces.

-Empalagosos-susurro Zelgadiss siguiéndola la corriente.

Los miro durante unos segundos y mojo el bollo, luego se lo comió con lentitud. Sonrió y le dio otro mordisco.

-¿Mejor?

Asintió tragando y fijando la vista en el rostro de la quimera.

-¿Ocurre algo?-murmuro molesto, no lo podía evitar, solo Amelia y sus amigos tenían ese extraño privilegio.

-No, es solo… usted me cogió cuando me caí en la plaza, hace unos meses. Gracias.

-

-Vaya Zel ¿No sabia que le conocieras?-murmuro una voz burlona.

-Cállate-replico a la loca del pelo rojo.

-Buenos días, siento no haber podido acompañaros.

-Ni tu ni él ¿Por cierto que tal la noche?

Fue instantáneo, los dos se sonrojaron y respondieron cada uno con su estilo.

-No es asunto tuyo.

-Tenemos algo que hacer Lina.

-Por ejemplo saludarnos.

Amelia se puso de pie sonriendo, la antigua sacerdotisa dragón la abrazo y dejo paso al anteriormente pequeño del grupo, Var Agarer.

La quimera por el contrario les saludo con una inclinación de cabeza y una levísima sonrisa, luego paso lista mientras arropaba al agotado niño.

-

Dos más y estarían todos juntos, de nuevo. Y eso solo hacia que las cosas se complicasen.

La guardiana le tranquilizo con un apretón de dedos, sabía bien en lo que pensaba. Su cara transmitía más de lo que creía.

DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UNA ALMA: AMOR VERDADERO.

Shadir¿Decidirse? Eso ya lo tenían, lo malo es convencer a la quimera, por algo es el cabezota oficial XD

Maldrake: Curioso, eres un o no una a, bien eso me biene genial, con respecto a todas las demas que sepas que lo primero que hize fue colgar una en la sección de Angel Sanctuary, deja review aqui tambien XD

Sore wa himitsu desu.