No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.
Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.
Un alma.
Toc toc.
Por: Luna "El Sol Nocturno"
Aguantar la respiración, sentir que tu cuerpo tiraba por la necesidad de oxigeno, reprimir el impulso primario de salir del agua y aspirar una bocanada.
Dos manos la sujetaron de los hombros y la levantaron haciendo desaparecer su indecisión y llevándola de nuevo hasta la realidad.
-U-N-A-L-M-A-
-Por mucho que estés bajo el agua no se convertirá en un sueño.
-Zel.
Sentándola en la repisa del estanque la envolvió con un brazo, muy próximo a ella. No parecía estar muy bien, tenia la expresión tensa por lo que había visto; por comprobar todo lo que le habían hecho al niño.
La beso en las comisuras, ella respondió de manera cansada y en el ultimo momento se apoyo en su hombro; lo quería, estar así de tranquilos, de cercanos e íntimos… hasta que se relajaba y cerraba los ojos.
…un látigo recorriendo la espalda, otro el pequeño tórax infantil, cantos y alabanzas para los padres, los nuevos acólitos…
Amelia abrió los ojos de forma brusca, su compañero sintió su respingo y se aparto dudando por si debía seguir; la princesa se mordió los labios bajando el rostro, acaricio el tórax adulto dejando que su mano resbalase. El mago bajo por el cuello abrazándola, entendía que no era el mejor momento pero se sentía a gusto tras tanto tiempo sabiendo que su cuerpo podía hacer daño, podía besarla y recorrerla, hacerla el amor… y solo recibir su sonrisa por ello.
Nada de dolor ni brutalidad.
-
Sus labios se centraron en las marcadas clavículas, suavemente fue espaciando los besos hasta reducirlos a tiernas caricias; su compañera estaba muy distante. No parecía el momento adecuado.
-¿Estas bien?
-…lo siento…
-Amelia ¿Estas bien?
Levanto la vista hasta encontrar sus ojos grises, la quimera la miraba intrigada pero no la reprochaba nada.
-No estoy bien.
-¿Me dirás por que?
-Le torturaron Zel ¡Sus propios padres! Ya no sabe lo que es el cariño ni el dolor, lo ha confundido.
-Se le podrá ayudar, verdad.
-No es tan fácil.
Zelgadiss la cogió por la cintura y la hizo resbalar hasta terminar sentada en su regazo. Apenas la dejo hacer nada que no fuese el relajarse a sus caricias. Cuando el efecto sobre ella fue tan poderoso e innegable que apenas se resistía a nada empezó a alzar un velo sutil mediante sensaciones; adueñándose de su nuca lentamente, dejando que su lengua pasease allí donde la vena latía con fuerza, rebelándose ante todo, Amelia comenzó a notar que su voluntad flaqueaba, licuándose frente a las atenciones de la quimera reposo la mejilla contra el hombro dispuesto y se limito a dejar escapar un débil traidor.
El mago lanzo una media sonrisa contra la nuca femenina y llevo sus dientes al lóbulo de la redondeada oreja, mordisqueando mientras la joven temblaba susurro.
La Guardiana exhalo un gemido largo y ronco por toda respuesta.
-
Resbalando como la primera noche bajo de nuevo hasta los senos, encontrar el rosado pezón rojo por la excitación le hizo estar seguro de que esta vez Amelia le permitiría algo así, la siguiente no estaría tan vulnerable ni deseosa. Prestando atención a la piel que cubría el esternón y que se unía con los pechos se gano más de un tirón nervioso en el pelo.
Tantos como los que se había llevado en el momento en que se enteraron de que el superviviente había sido atacado, Amelia había cerrado los ojos mortificada por esperar, por no haber recordado las argucias que se empleaban en ese tipo de casos; puede que Seilloon no estuviese habituado a este tipo de acciones pero ella las conocía de sus viajes y aventuras.
Casi al instante Zeros abrió los ojos intrigado.
Para todos los demás ese hecho había pasado desapercibido, para él no. Algo tramaba el mazoku y no era bueno. Pudo comprobar que su suposición era cierta cuando llegaron al pabellón, Zeros cogió el bastón con fuerza y mantuvo los ojos cerrados todo el tiempo, apenas hablo y el demonio que él tenia dentro de si se quedo muy intrigado cuando el sacerdote-general del Ama de las Bestias no se alimento del dolor del pequeño.
Lo siguiente había sido de agarrate y no te menees, sumando al lío ya montado por el ataque llego un guardia diciendo que la joven Miren se había suicidado a los cinco minutos de haberla dejado en el calabozo, al parecer no la habían registrado bien y se había tragado una capsula que contenía veneno; muerta en el acto no había forma de continuar por esa línea al menos de que encontrasen un buen nigromante para preguntar a su alma.
Y ni por esas Zeros había reaccionado.
-
Amelia dio un nuevo tirón cuando el mago la recostó en el suelo de mármol y empezó a tomarla suavemente, dibujando lentamente su interior, conteniéndose para no hacerla daño por su peso se doblo hasta alcanzar sus labios necesitado. La Guardiana simplemente suspiro ante eso.
-U-N-A-L-M-A-
Mas entrada la noche se movió entre las mantas; deshaciéndose del abrazo de la quimera vago hasta el sillón donde siempre se quedaba leyendo. No podía quitarse esas sensaciones de la piel, Zelgadiss había tratado de opacarlas haciéndola el amor de nuevo, dándola a entender que ella no pasaría por eso, pero alguien ya lo había sufrido, y nada mas que un niño inocente; se puso la manta por encima antes de acomodarse definitivamente en el reducido espacio, necesitaba pensar y recordar.
No la había costado entrar en la mente del niño, apenas había defensas y no había recibido la formación necesaria para ello, además las improntas del recuerdo estaban muy arraigadas en la mente infantil…
…contuvo un jadeo al verse las manos atadas, en un lugar extraño y frío, lejos de su hermano mayor y sus padres, sus vecinos y las conocidas calles cercanas al lago donde tanto le gustaba bañarse en verano…
…varias cucarachas corrieron por debajo de la rendija de la puerta precediendo la entrada de alguien…
…sus padres abrieron la puerta, asustado grito para saber que ocurría si lo único malo que había hecho era llevar un cachorro a la casa. Un bofetón le hizo llorar de terror…
-Cállate.
…la orden, seca y dura, había sido expresada por su cariñosa madre, el golpe orquestado por su paciente padre. Levantado en volandas por su hermano fue llevado hasta una sala donde había muchísimas personas, todas rezaban a otra, que subida sobre una tarima, preparaba lo que parecía ser un madero…
Amelia reconocía esos techos, eran muy parecidos a los que había en El Templo de Cephid, más antiguos y desgastados por el roce continuo contra algo, quizás el agua que se almacenaba en los depósitos subterráneos; los ojos del niño se cerraron hasta que comenzaron los primeros cánticos y un latigazo salvaje contra el suelo le aterro aun más.
…el dolor recorrió la pequeña e indefensa anatomía, se arqueo para evitar el siguiente pero estaba bien sujeto, los cánticos aumentaron a su alrededor cuando hizo ese gesto, las alabanzas a Aneletos aumentaron…
El respingo que dio en el sillón provoco una carcajada a su amigo flamígero.
Delante de ella Zelgadiss e Ignus la miraban entre preocupados y divertidos por su reacción, la quimera tenia pinta de recién despertada pero no molesta por haberla dejado sola. En cambio Ignus si estaba molesto.
-No tenéis que ser tan insistidota princesa, lo que ha ocurrido es algo bueno, Aneletos necesita más alimento, podremos cogerle antes de que haga algo más.
Zelgadiss la levanto e hizo que se sentase en sus rodillas, el pájaro de fuego se acomodo en la oreja del sillón cerca de los dos jóvenes, mientras la quimera la besaba en las sienes con suavidad, Amelia sonrió con tristeza y hundió el rostro en el cuello del mago.
-¿Seria una buena idea que le adoptáramos?
-No lo seria Zelgadiss, llegara el día en que vosotros tengáis vuestros propios hijos y seria discriminado.
-¿Y convertirnos en sus protectores?
-Yo no me opondré. ¿Y vos princesa?
-Tampoco.
-Para mí esto es lo máximo que puedo hacer por él. Pero juntos podemos hacer aun más Amelia, podemos detener todo esto, el pequeño esta a salvo, mañana haremos un conjuro que le proteja y buscaremos en la maqueta de Seilloon el lugar que has visto en tus visiones.
-¿Cómo has…?
-Aun sigues hablando en sueños-susurro con una sonrisa para ella.
-U-N-A-L-M-A-
Agarer siguió la partida de miradas, Zeros lanzaba la pelota, Filia la recibía y la devolvía limpiamente, el mazoku la paraba en seco y la dragona se comía el punto del namagomi…
-¡Deja de mirarme!
…hasta que esta se cansaba. Pero cinco minutos después todo empezaba de nuevo.
Más allá la pareja compuesta por Lina y Gaudy se peleaban por la comida, Philionell, Christopher y Eldran comentaban los asuntos que esa mañana los entretendrían, Amelia y Zelgadiss hablaban con los Sumos Sacerdotes sobre no-se-que de unos mapas de la capital.
Lo que él tenia ganas era de patear al namagomi, como lo llamaba Filia, y salir a conocer la ciudad mientras buscaba mas encapuchados.
-
-Princesa ¿Crees que seria posible el que te ayudase?
Silencio.
-Agarer no tienes por que preguntar, serás mas que bien venido, necesitamos ayuda con muchas cosas.
Pase de pelota.
-Será un honor.
¡Punto!
Dos horas después el dragón estaba frente a la puerta de la biblioteca, armado con las ganas de ayudar y de ser de utilidad para alguien. Ver un montón de libros sobre la mesa le levanto el animo y se puso a la tarea de encontrar un deposito de agua vacío y solitario donde Kaos tuviese su guarida.
Mientras todo eso ocurría, Zelgadiss practicaba, en el Templo, su escritura de Aghen para crear un sello que protegiese de manera indefinida al niño de mas ataques de Aneletos y sus seguidores, Amelia e Islandi tranquilizaban al pequeño que repentinamente se había puesto nervioso entre los brazos de la princesa, no hacia mas que hundir el rostro en el hombro de la joven y aferrarse a su ropa desesperado.
Balbuceaba algo parecido a por que si yo no he hecho nada malo.
-Sssssh, no pasa nada. Este es un conjuro para protegerte, así podremos evitar que Aneletos te ataque.
-¡Pero yo no he hecho nada mal!
-Por eso, es una protección.
-¡Pero ese hombre vestido de negro también lo dijo!-grito mirando a los ojos de La Guardiana.
-
Amelia miro a su compañero y bajo el rostro para besar la frente del pequeño en un gesto tranquilizador, el niño se revolvió buscando protección y comenzando a llorar de manera ruidosa. La quimera observo la reacción del pequeño, no solo estaba nervioso, estaba aterrorizado; pero esto era necesario, si le protegían contra ese bastardo ya no tendría que preocuparse de otro ataque por que las armas o los conjuros no llegarían a tocarle.
-Amelia esto ya esta.
-Entraremos los dos, no creo que dejándole a él solo se quede quieto.
-Muy bien.
-Viktor entrare contigo al círculo, los dos solos, vale.
El niño afirmo con lágrimas pero no se soltó de los hombros de la joven. Amelia le cargo en brazos y entro al dibujo rúnico, se sentó en el centro y espero a que Zelgadiss empezase a recitar.
Dulce criatura.
-
Que nada te alcance,
que nada te toque.
-
El Kaos no podrá.
Pues se encuentra con el Orden.
-
Dulce criatura,
duerme tranquila,
pues tu cuerpo, tu mente y tu alma
ya son inalcanzables para el Mal.
-
El dibujo se ilumino en tonos azulados y una criatura de ese color surgió del círculo, rodeo a los dos con la larguísima cola que los Dijin poseían y los beso en la frente, las marcas se iluminaron durante un segundo y un agradable calor se vertió en los cuerpos de los protegidos. Después el Dijin se difumino en el aire.
-U-N-A-L-M-A-
Toc Toc.
-Siiii ¿Quién es?
-Un aliado inesperado.
-¿Y que quiere ese aliado inesperado?
-Ayudar.
-¿Y por que un enviado de Cephid tiene que fiarse de un enviado del Ama de las Bestias?
-Por que mi Ama no quiere ningún mal en esta época de equilibrio.
-No intentes ningún truco, Marionetista.
Las puertas de El Nido del Fénix se abrieron por primera vez a un demonio, Zeros entro de forma cautelosa al pabellón y clavo su mirada en el cáliz donde Ignus esperaba con las llamas de gala puestas, con el color del oro liquido reluciendo por su flamígero plumaje espero hasta que el mazoku preferido de la Señora de las Bestias se detuvo frente a él.
-A que vienes.
-A hacer un trato.
-¿Quién gana?
-Todos.
-¿Tan difícil te resultaría hacer un pacto?
-Si me lo permites, prefiero evitar ese mal trago. Pero puedo hacer algo para que así sea. ¿Me guías?
-
El fénix emprendió un vuelo suave pero cauteloso, los pasos del demonio les llevaron a las habitaciones de la pareja, hasta la chimenea que empezaría a arder en cuanto alguno de los moradores se acercase por el pasillo para así verter un suave calor por los aposentos. El mazoku metió la mano por dentro y saco una criatura negra que no paraba de retorcerse.
-Un espía-murmuro de forma incrédula el ave-¿Lo has colado tú?
-No ¿No te despertaste una noche?
-Sí, sentí algo extraño pero ellos dos estaban agitados, pensé que fue cosa suya.
-Créeme amigo si te digo que esto lo ha colado un enviado de Aneletos-la criatura agito las múltiples patas ante la agonía de su destrucción-¿Con esto se da por completado el trato?
-Puede ser. Pero seguro que quieres que haga algo en retribución ¿De que se trata?
-Aneletos.
-¿Qué ocurre con él?
-Mi ama cree que esta siendo manejado por otro mazoku, no es posible que se produzcan tantos ataques y en tantos sitios sin estar planeados de ante mano. Quiero que los avises.
-¿A La Guardiana y al Portador?
-Aja.
-¿Por qué?
-Por que Amelia se pondría a cantar para comprobar si es cierto y Zelgadiss… teniendo en cuenta que hubo una vez que le engañe para conseguir una copia de la Biblia Cleir… directamente no me creerá. Y es importante que lo sepan.
-Te mereces su desconfianza. Pero por otro lado eso los ayudo a juntarse ahora. Muy bien se lo diré.
-Gracias.
-
Como un par de buenos amigos se saludaron y Zeros abandono El Nido del Fénix. A ambos les había gustado el rato que habían pasado juntos pero era conveniente no aficionarse, estaban en bandos contrarios.
DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO.
Jeje U ya se que llevo casi un mes sin actualizar pero bueno... no pondre excusas. Lo siento.
Shadir: Si, posiblemente lo sean, aqui hay un dulce adelanto de como se llevaran. Gracias por ser tan constante.
Sore wa himitsu desu.
