No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.

Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.

Un alma.

El juego del gato y el dragón.

Por: Luna "El Sol Nocturno"

-¿Por qué no te has defendido?

Firia levanto la vista hasta los ojos del otro dragón, Agarer había arrojado el jirón de tela al suelo y permanecía de pie ante ella. Parte de su instinto se había aplacado con el sencillo premio que era una parte de la capa del mazoku pero aun persistía en sus ojos el brillo de la rabia.

También lo que había planteado era una excelente pregunta ¿Por qué no se había defendido?

Zeros era un mazoku, enemigo natural por las distintas guerras que ambas razas habían protagonizado en el pasado; entre los dragones se le conocía como "El Carnicero", no por su forma de matar sino por su manera de disfrutar con la muerte ajena, llegando incluso a torturar a algún sujeto para alimentarse de su rabia e impotencia. Y ella era una dragona, de las últimas de su raza a juzgar por los pocos dragones que aun quedaban en los territorios antiguamente dentro de la barrera, su orgullo estaba por encima de muchas cosas; y ante un mazoku como Zeros era lo único que tenía.

Bajo la vista confusa, sacudió la cabeza y se sentó en el borde de la cama que estaba tras ella. Agarer se arrodillo ante ella, preocupado por su protectora, la antigua sacerdotisa del rey dragón era la única de toda una raza que había intercedido por él, el ultimo dragón ancestral que quedaba con vida y que en sus tiempos había tratado de destruir el mundo conocido; su carácter no resultaba tan desagradable cuando se comprendía el motivo por el que actuaba así, aunque su propia impulsividad también solía complicar las cosas, incluso resultaba hermosa cuando sonreía con sencillez.

-¿Firia?.¿Acaso te ha hecho algo más?

-No.

-¿Te ha herido?.¿Ha tratado de poner en práctica algún juego perverso contigo?.¿Violarte y así alimentarse?

La joven dragona levanto la vista, la ultima frase había sido la representación de un pensamiento que le había cruzado por la mente, pero que solo el impulsivo dragón se atrevería a poner físicamente en el aire del aposento.

-No me ha hecho nada más que besarme… solo apretando los labios contra los míos…

-Pienso cobrarme esto en sangre-murmuro el dragón malhumorado.

Firia supo que eso seria lo que ocurriría tanto si Zeros se acercaba a ella como si no.

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-U-N-A-L-M-A-

Era bastante tarde cuando atravesó las talladas puertas del Nido del Fénix, había salido a dar uno de sus acostumbrados paseos en los solitarios jardines, al otro lado del lago donde se alzaban los distintos pabellones donde Amelia se había retirado tras la cena; desde el tranquilo lugar donde solía aislarse por unas horas al día había observado de forma distante como su compañera no solo de aventuras se había bañado en el pabellón correspondiente y luego se preparaba para dormir. Cuando transcurrió el tiempo suficiente para saber que ella estaba verdaderamente dormida se puso en camino usando su quimérica velocidad.

Observo que Ignus le estaba esperando en uno de los sillones cuando entro en el cuarto.

-Llegas tarde.

-Lo sé, necesitaba pensar-dejo su espada encima de la chimenea. En los ganchos para tal efecto.

-¿Sobre el estado de Amelia?

-También.

-¿Qué a sido lo primero que te ha quitado el sueño?

-Aneletos. Su forma de actuar es completamente errática, aunque mirado por otro lado también puede ser así para despistarnos.

-Entonces deja que tire la bomba antes de que te encuentres el cráter, Amelia no esta embarazada, todo fue un retraso por las ultimas emociones. Hasta mañana.

El fénix se convirtió en la acostumbrada bola de fuego y se extinguió.

Zelgadiss escucho un leve sonido al otro lado de las cortinas que dividían el pabellón; su pareja seguramente estaba despierta y había escuchado toda la conversación que habían tenido el Guardián de los Pabellones y El Portador. Se deslizo al interior sintiendo que Amelia estaba sentada en la oscuridad, tensa y nerviosa; se quito la capa y los mitones dejándolos en el armario que estaba entreabierto, sus zapatos terminaron al final de la cama junto con su ropa, que dejo sobre el baúl donde Amelia guardaba sus diarios y él algunas anotaciones de sus viajes; la joven seguía su silueta recortada contra los ventanales, apretándose las ropas de la cama contra ella. Subió por el lado donde acostumbraba a dormir, con solo la ropa interior por toda prenda, gateo hasta llegar donde estaba la joven y se sentó a su lado.

-Te resfriaras-susurro sabiendo que eso era imposible.

-No es eso lo que más me importa ahora mismo.

-¿Aneletos?-aventuro.

-¿Has escuchado la conversación?

-Prefiero escucharlo por ti.

-Tú… estabas ilusionada por el posible embarazo… yo no sabia que pensar…

-¿Por qué?

-No he conocido a mis padres, Rezo fue el que crió cuando era un niño y sus enseñanzas no son las más adecuadas para transmitirlas a futuras generaciones. Nunca seré un buen modelo de padre… por otros motivos.

-¿Asesino, mercenario, inhumano…?

-Frío, cínico, solitario, cruel en muchas ocasiones, rudo… obsesivo es una de las más comunes.

-Serias un buen padre…

-No sabes lo que dices-corto.

-Jamás permitirías que tus hijos siguiesen tus pasos-alargo una mano y le hizo descender el rostro-por eso serias un buen padre.

El mago sintió que le besaba en la sien, con suavidad la joven se separo de él y esbozo una sonrisa triste pero con esperanza.

Levanto la vista, como humano le habría resultado difícil ver en la oscuridad pero con un demonio en su interior eso no era ningún problema, observo que varias lágrimas se agolpaban en los ojos de la joven princesa que se giro parcialmente para tumbarse a dormir. Fue más rápido y la dejo atrapada bajo él.

-Zelgadiss estoy…-dio un respingo al sentir que la quimera se quitaba su única prenda.

-Y que-las manos del espadachín resbalaron por encima de su cuerpo, quitándola el camisón pero respetando su ropa interior-tu solo relájate.

-Pero… ¡Zelgadiss!

Los dedos femeninos se clavaron en su cabeza cuando la lengua de la quimera dejo un leve rastro fresco en su cuello; sonrió al sentir que trataba de separarle y llevo una mano hasta sus caderas para separar sus piernas y situarse entre ellas, su compañera dejo escapar un gemido que sonó a miedo según sus oídos. Quizás esta no fuese la mejor forma de solucionar las cosas entre ellos, pero debía entender.

Cuando sus caderas quedaron entre los muslos de la joven se levanto sobre ella.

Las lágrimas que antes se habían agolpado en sus ojos ahora caían libres, la mirada que le dirigía no era de miedo como había temido en un principio, ni de reproche que había sido otra de las opciones posibles, era de incertidumbre, de caos. Suspiro agotado, limpio las lagrimas y la beso en la frente.

-Para mi esta es una… es la mejor forma de decir lo que siento por ti.

Amelia abrió aun mas los ojos por la declaración, bajo la mano por su rostro hasta rozar los labios de su compañero en una esquiva caricia; la lengua de él asomo lamiendo lentamente las yemas de sus dedos, sujeto la mano que aun estaba en su cabeza y la llevo entre ellos, su sexo estaba relajado.

-Solo se trata de… amor…

-¡Zelgadiss!

Le abrazo con fuerza, el mago apenas tuvo tiempo de reaccionar cuando noto que estaba totalmente tumbado sobre ella, trato de levantarse y la joven enlazo las piernas tras sus caderas.

-Tienes razón-le susurro en el oído-es muy agradable el solo sentir.

Zelgadiss volvió a relajarse, cerrando los ojos y dejando que los latidos que escuchaba le adormeciesen poco a poco; giro levemente el rostro hasta poder besar una porción de piel, la que fuera. Amelia también le beso y relajo sus piernas para que estuviese mas cómodo, noto que no se separaba de ella y le llamo.

La quimera estaba dormida.

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-U-N-A-L-M-A-

-¿Amelia?

-En su pabellón-murmuro Ignus desde el cáliz, rápidamente volvió a hundir la cabeza bajo el ala buscando dormirse de nuevo.

Lina atravesó con rapidez las pasarelas, aunque tenía el suficiente cuidado de no hacer ruido; apenas hacia unos minutos que el amanecer había roto por la ventana de la habitación que compartía con Gaudy, el semielfo estaba dormido cuando abandono el lugar con una duda corroyéndola las entrañas donde moraba su descendencia, aun no se había atrevido a responder a la pregunta del espadachín por que simplemente tenia miedo. Atarse a alguien no era algo que la entusiasmase, siempre había sido muy autosuficiente en todos los aspectos pero con Gaudy no tenia la necesidad de estar pendiente de él, tras varios años juntos ambos sabían bien como pensaba el otro, se sentía cómoda junto a él.

Al fin llego al pabellón que buscaba; llamo suavemente a la puerta, con la quimera dentro no era necesario armar un escándalo para que esta despertase.

Vio como una sombra se perfilaba contra la puerta a los pocos segundos.

-Buenos días Zelgadiss-dijo como un reflejo, le corría un poco de prisa-¿Esta Amelia levantada?

-Sí, estoy levantada.

-

-¿Pero se puede saber que pasa?

Philionell y Christopher levantaron la vista de los mapas a la vez, Eldran estaba delante de ellos sujetando el bastón como si fuese una maza, lo cierto era que tras dos horas después del desayuno, en el cual solo ellos tres habían estado presentes, no había aparecido nadie más. Cosa extraña cuando se trataba de afinar los últimos detalles al plan de ataque que en esa misma tarde pondrían en marcha.

-No lo sabemos papá.

-Laila me dijo esta mañana que Filia estaba indispuesta-aventuro el primogénito-quizás Agarer este con ella hasta que se encuentre mejor y entonces venga.

-Imposible, le he visto dirigirse a los Pabellones mientras venia hacia aquí.

-¿Amelia no ha mandado ningún mensaje?

-No.

-Eso es aun más raro.

Los tres miraron hacia la puerta cuando esta se abrió lentamente, el semielfo entro por ella con cara extrañada; todavía llevaba el abrigo que usaba durante el invierno y parecía que buscaba a alguien con la mirada. Al no encontrarlo dentro de la sala donde se había montado gran parte del operativo bajo la mirada entristecido.

-¿No habéis visto a Lina?

-No hemos visto a nadie en lo que va de mañana-dijo el rey-¿Sabrás por algún casual donde están todos?

-No, pero hace un rato Dhamon vino buscándome por la ciudad para darme este mensaje.

Ve con Zelgadiss y Agarer.

Es urgente.

Amelia.

-Me canse, no pienso quedarme aquí sentado durante mas tiempo.

Eldran cogió el bastón por banda y se dirigió con seguridad a la puerta, justo en ese momento Lina y la princesa atravesaron el dintel de la biblioteca con cara de pocos amigos. Detrás de ellas dos iban Firia y Agarer, un poco mas separados de lo normal, Ignus planeo hasta posarse en el hombro de la Guardiana; la quimera había desaparecido del palacio.

-¿Se puede saber que ha pasado?-dijo el rey furioso por el inexplicable retraso-Dentro de unas mal contadas tres horas pondremos en marcha todo el plan que hemos depurado los días anteriores, no es momento para…

-No será dentro de unas mal contadas tres horas abuelo. Será ahora.

Philionell abrió los ojos ante el inesperado tono de voz de la princesa, era calmado, seguro, frío… era un tono de voz mas adecuado para su compañero que para su apasionada hija. Cruzo una mirada y el ver las características llamas en sus ojos le relajo un poco.

Por el contrario su hija trataba de serenarse para su encuentro con Aneletos, quizás Zeros no fuese tan buen aliado como había hecho creer a Zelgadiss tras varias horas de refunfuños y susurros tranquilizadores; el mago jamás la levantaría la mano, se quedaría en un rincón cerca de la ventana, cabreado, hasta que ella le dijese que era solo una medida temporal y que no tenia por que ser agradable con el Sacerdote-General "eso ya lo sé… pero es un mazoku", ella le besaría y el se relajaría lo suficiente como para responderla y no dormir en el sillón. Habían quedado en que ella se quedaría en la parte trasera de la confrontación, coordinando todo junto con sus antecesoras; aunque supiese pelear sin necesidad de magia y el Aghen sirviese incluso con su menstruación presente, estaba más acostumbrada a sus hechizos que a las silabas-runa. Zelgadiss no había expresado el que no quería que corriese peligro, lo había visto en su mirada grisácea.

Pero ella pondría punto y final a esta batalla, a pesar del miedo de su compañero.

-Vamonos-pasó los mapas a Lina y paseo la mirada por la biblioteca, todos los que tenían que estar allí estaban-El Portador nos espera en la entrada del túnel.

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-U-N-A-L-M-A-

Años de practica forzosa le habían convertido en el mejor, era capaz de ocultarse entre las sombras mas espesas sin destacar, a pesar de las ropas claras que vestía; incluso si se lo proponía podía matar a la oscura figura que estaba en el estrado con una de sus preciadas dagas. Pero eso era el deber de su compañera, si es que ella se veía forzada a ello; la conocía demasiado bien, actuaba según lo que consideraba justo, jamás permitiendo que sus propias ideas entrasen en liza pero si un código preestablecido según las leyes mas básicas e igualitarias, también sabia que se resistiría a matarlo, cosa que el mismo haría encantado a la mas mínima oportunidad, pero su compañera trataría de llevarle al camino adecuado antes de acabar con él.

Eso era un error, a la más mínima oportunidad que tuviese ese tipo volvería a tratar de hacerse con el poder perdido, sobre todo si estaba siendo controlado por un mazoku. Apretó la mano en la empuñadura de su espada y cerró los ojos para controlarse, resultaba mas fácil cuando Amelia estaba cerca, se relajo y bajo de su punto de observación; pasó cerca de unos guardias, vestidos completamente de negro, que cerraron filas en el túnel principal para evitar que cualquier acolito escapase por allí; siguió por el camino hasta llegar a una cámara donde el guardia del deposito hacia sus rondas de dos semanas cuando había agua que vigilar. Observo que Amelia le miraba incluso antes de que surgiese de las sombras impresionando a todos los que estaban allí.

-Aneletos esta allí. Tiene un grupo de acólitos con él-Amelia cerro los ojos y apretó las manos contra la mesa-aun no han llevado al "sacrificio", lo están preparando todo-su compañera apretó las mandíbulas.

-Genial¿Entonces a que esperamos?-Lina se levanto de una de las desvencijadas sillas que había repartidas, se ajusto uno de sus innecesarios amuletos rojos en la muñeca y se dirigió al túnel por el que Zelgadiss había entrado.

Gaudy le corto el paso de forma discreta.

-Estamos esperando a que llegue Graders con más guardias.

-Me vasto yo sola-dijo la hechicera dando otro paso.

-No en este estado Lina-susurro solo para ella, la miro de forma sencilla, enlazando las manos con las de ella-estas embrazada y no es sano hacer muchas cosas que tu te empeñas en hacer.

La Dra-Mata bajo la vista, esto era lo que se temía desde un principio; a pesar de saber que era algo mas que no solo una hechicera no quería que se arriesgase; sinceramente, ella tampoco quería que él lo hiciese.

-Ahora venimos.

La quimera asintió previendo el que ambos quisieran estar solos durante un rato antes de la batalla. Fue hasta donde su compañera y deslizo la mano por su espalda al pasar a su lado, ella le miro y apretó su mano en la cadera tratando de reconfortarla sin necesidad de tener que buscar un lugar solitario.

Amelia asintió y trato de sonreír, él lo hizo por ella.

-¿Ya habéis terminado?-dijo el rey-me encanta veros así de juntos pero tenemos que patear un culo pomposo-todos los que estaban en la habitación sonrieron tratando de no reír ante el comentario de su alteza-ahora que ya estamos todos algo mas relajados ¿Terminamos de pulir los detalles que esta mañana no hemos podido?

-Ya esta hecho Su Alteza.

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-U-N-A-L-M-A-

-Puede que sea mejor hechicera que espadachina, pero se manejar un arma. Esa será mi tarea tras hablar con Amelia.

-¿Por eso no estabas conmigo cuando me desperté?

-Sí, quería decírselo y mirar si se podía cambiar el plan, la conté tu propuesta-Gaudy se tenso-soy una mercenaria, mi paciencia tiene un límite muy cercano y solo se de los niños lo más básico: corren, gritan, enredan, que son caprichosos, pesados, dejan todo desordenado, siempre llevan lo más increíble que puedas imaginar en los bolsillos…

-A mi me encantan, y se como cuidarlos.

-Lo sé…

Lina agito la cabeza haciendo que la poca luz que entraba por el túnel fuese reflejada en su pelo ¿Por qué resultaba tan difícil decir ESA palabra? Se habían dicho cosas aun más vergonzosas por la noche o cuando nadie les podía molestar. Levanto la vista sintiendo que las manos del espadachín aun estaban en su cintura, eso representaba un serio impedimento.

Gaudy sintió que la tristeza le embargaba cuando su compañera, Lina La Asaltadora, hacia que soltase su cintura. No espero el que acto seguido ella se lanzase como una loba a sus labios.

-Sí-susurro antes de exigir otro beso.

-

Agarer reprimió un gruñido cuando vio que los dos acólitos se llevaban al bebe de apenas unos meses, llorando por el frío y la falta de comida, a la sala principal donde Aneletos esperaba su alimento. Cuando escucho que el bebe chillaba aun mas alto, quizás por algún tipo de abuso contra él no pudo mas…

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-U-N-A-L-M-A-

El rugido fue tan brutal que las paredes del deposito temblaron, Amelia se tambaleo y Zelgadiss se puso tras ella para cogerla con un brazo y su cuerpo, Eldran fue sujetado por sus hijos y alguno mas, solo uno de los guardias termino en el suelo cuando se rompió la silla donde estaba sentado. Varios gritos de terror se extendieron por el túnel.

-Agarer-Firia salio disparada por el túnel. Amelia trato de seguirla pero el brazo del mago se afianzo en su cintura.

-No vallas.

-Puedo usar el Aghen.

-Sigue siendo peligroso.

-Toda batalla lo es-Eldran se deshizo del agarre de sus "rescatadores" y se puso en cabeza-vamos, las riñas de enamorados podéis dejarlas para después.

DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO

Shadir: Con las ganas de que? Veamos le di de mas a la cocktelera y salio eso, ahora haber como salgo de esta, por que tengo a un dragón furioso y un mazoku buscando gresca por la casa. Por suerte el festival de bebes no es tan divertido... aun.

Anais Cefiro: Esta un poco controlado, aun asi es uno de esos personajes que no sabes por donde va a tirar por que en la serie te deja mas que atontao con sus sore wa himitsu desu , pero tratare de hacerle mas acorde con su personalidad, si es que la tiene... No te preocupes hay veces que me pasa, significa que la musa y yo estabamos mas ocupadas en pelearnos que en escribir.

Sore wa himitsu desu.