Notas: No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.

Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.

Un alma.

Vuelve conmigo… por favor.

Por: Luna "El Sol Nocturno"

Eran adorables.

Hermosos.

Inocentes.

Aún no conocían lo que se podía hacer con esas tiernas manitas, la vista se enfoco en las suyas, cercanas a la cunita donde los hijos de Lina, nacidos apenas una semana antes, dormían tras haber comido por cuarta vez al día. Observó las delicadas pestañas de la niña temblar, preludio de un suspiro satisfecho por los atentos cuidados que les dispensaban sus progenitores; su hermano se removió a su lado desarropándolos a ambos en el proceso y alargó la mano para poner la delicada manta bordada, regalo de su flamante abuela, por encima.

Sus dedos temblaron a medio camino.

Por un instante volvió a ver la sangre que los había cubierto unos meses antes, los llantos de otro bebe, necesitado de cariño y alimento, resonaron en su mente, el olor a sangre volvió a rodearla. Y esas palabras…

os odiareis… por haberos convertido en aquello que jamás pensasteis llegar a ser… una asesina…

Se apoyo contra la pared mas cercana, con nauseas tratando de hacerla caer al suelo, cerro los ojos, mordiéndose los labios hasta hacerse sangre, dolor, cualquier cosa que la distrajera de los recuerdos. Con un gemido de repulsión salió de la habitación atravesando el espacioso edificio y terminando en el porche trasero. El bosque se abrió ante ella, caía la tarde y parte de las brumas de la noche ya asomaban entre los árboles, tembló derrumbándose, vomitando la poca comida que había logrado ingerir a lo largo del día en un charco maloliente a sus propios pies; escucho pasos a su espalda y termino por levantarse antes de salir corriendo entre los árboles sin mirar atrás.

Agotada resbalo por la corteza de uno al azar, abrazándose para calmar los temblores que siempre seguían a los recuerdos y los vómitos; antes de darse cuenta de cualquier cosa que ocurriera a su alrededor un brazo se enrosco en su cintura y la hizo levantarse.

-¡No!

-Amelia relájate.

-¡Déjame! …sal de mi mente…

Zelgadiss volvió a suspirar cansado de todo esto, su compañera estaba recordando otra vez lo que había ocurrido en la guarida de Aneletos, concretamente en la muerte del Sumo Sacerdote de Kaos; todo había sido muy confuso y rápido para poder actuar de forma eficaz y eso era algo muy bien planeado por su enemigo, cuando había querido llegar hasta ella lo único que había encontrado era a una joven destrozada por lo que había hecho en un intento de defender a un ser totalmente inocente. Nada de lo que había tratado de hacer por consolarla había surgido efecto; esa misma noche, mientras los demás celebraban la victoria, él se había convertido en un vigilante constante de su joven compañera y su irónica condena.

Ignus había evitado todo tipo de visitas perturbadoras.

Eso no había resuelto nada, mas de medio año después Amelia seguía consumiéndose en una desesperación que conocía muy bien, y de la cual solo una persona había logrado sacarle: ella.

La tapo los ojos y murmuro una sencilla palabra de Aghen para dormirla.

El cuerpo de La Guardiana se relajo contra el suyo y respiro tranquilo en el momento en que la respiración femenina se igualo, no sabia cuanto tiempo mas podía seguir usando el hechizo antes de que presentase un serio riesgo de salud.

-¿Ha vuelto a pasar?-susurro una voz desde la espesura.

-Sí.

-No hemos dicho nada sobre Aneletos-dijo Lina saliendo por detrás de un árbol-ni siquiera hemos hecho mención a la pelea. Nada que pudiera recordárselo.

-Tus hijos-murmuro llanamente al tiempo que la apartaba un mechón del rostro, las líneas de cansancio en la pálida piel no le gustaron.

-¿Qué pasa con ellos?-soltó a la defensiva, nadie en su sano juicio se metía con sus pequeños y seguía con vida para contarlo.

-La han hecho recordar lo que ha perdido.

-Todos nosotros no hemos tenido nuestra "inocencia" mucho tiempo-comenzó a discurrir la teoría que había desarrollado durante su periodo de vacaciones forzadas-No sabemos que se siente al perderla; quizá ella, por haberla mantenido tanto tiempo, se siente como si hubiera perdido algo muy importante.

-No es eso-discutió-ella creía en la justicia, si haces algo malo debes pagar por ello, Aneletos debía pagar por lo que había hecho, en cambio ahora ya no podrá ser así; y ella es un igual a él ante sus propios principios. Eso la esta destrozando.

-Pero…

-Ha matado otras veces-corto tajante-no seres humanos, pero sabe bien lo que es arrebatar una vida. No trates de justificar nada Lina, esto es lo que ha dejado la muerte de ese infeliz.

"Solo lamento el que este muerto, debería haberle salvado para haber vuelto a matarle. A mi manera."

Lina hecho una manta ligera por encima del cuerpo de Amelia cuando Zelgadiss se levanto con ella en brazos, las extremidades de la quimera acabaron tapados en el proceso pero eso no pareció importarle, es mas, termino por sentarse en el porche trasero de la casa a pesar de que la noche y el frío avanzaban.

-Tengo camas de sobra.

-Lo sé, tú y Amelia diseñasteis la casa.

-Cierto, olvidaba que… que fuiste tu el que dio la orden de empezar el proyecto.

Zelgadiss bajo la mirada; ese había sido su primer mandato como miembro oficial de la Familia Real de Seilloon, darle la posibilidad a sus amigos de tener un lugar fijo donde criar a sus retoños en la frontera del reino, además de ser una de las escuelas de esgrima mas solicitadas en el interior de la barrera, pocas familias de buena alcurnia desestimaban la opción de que sus hijos fueran entrenados por el Portador de la Espada de Luz en persona. De hecho Gaudy era tan bueno como maestro que todos los nuevos cadetes a Guardia Real tenían que pasar por sus manos para ver si cumplían los requisitos mínimos, mientras tanto la tienda de Lina, su gran sueño truncado, había ido cogiendo una clientela abundante y fija en el medio año que llevaba abierta, tantos eran los beneficios que el crédito ofrecido por la Corona ya estaba pagado.

A todos les había gustado el celebrarlo.

Pero Aneletos volvía a cruzarse en medio sin que fuera invitado.

-Estaré dentro, ante cualquier cosa avísame.

El mago no respondió a la amabilidad de su compañera de viajes, estaba más ocupado en recordar una sensación muy concreta que hacia mucho tiempo ya formaba parte de él, era ese vínculo astral que le mantenía unido a la princesa y que le permitía sentir hasta que punto era de profunda la herida abierta por el Sumo Sacerdote de Kaos; Ignus había sido muy claro al respecto, hacer lo que tenia planeado podía tener unas consecuencias que no conocía. Eso le importaba bien poco.

Cogió aire mientras se centraba en esa sensación, una que le hacia saber que jamás estaba solo, y termino por cerrar los ojos.

Su cuerpo quedo laxo sobre el banco pero no soltó a Amelia.

En cambio su conciencia cayó.

-

Y se descubrió tratando de salir de un lago oscuro y pegajoso, todo a su alrededor era deprimente, no frío o cristalizado como había ocurrido la otra vez que estuvo allí; consiguió girarse hacia los pabellones y la apagada visión que ofrecían no le animo lo mas mínimo, el color se había apagado hasta un gris deslustrado y la madera-piedra que los caracterizaba estaba cuarteada, resquebrajada o destrozada.

Varios sollozos le hicieron nadar con urgencia hacia el embarcadero pero descubrió que, aunque en el espacio astral de Amelia su cuerpo fuera como otro cualquiera, el agua se pegaba a su ropa imposibilitándole todo tipo de movimientos, incluso respirar era costoso porque lo que tenia alrededor del tórax mas parecía piedra que el acostumbrado liquido elemento. Tardo unos minutos en hacer lo mismo que en unos segundos y eso solo consiguió cansarle todavía mas, al fin se sujeto al borde del embarcadero, jadeando, y deseando mas que nunca el resucitar a Aneletos para matarle a su manera una y otra vez; levantarse de semejante liquido le costo toda su fuerza pero al fin pudo ver donde estaban los cisnes por los que no había caído hasta que llego allí, la hembra estaba acurrucada en un lío de plumas temblorosas y sucias mientras el macho la mantenía tapada con una de sus delicadas alas, su cuello se curvaba sobre ella y la cantaba suavemente para tranquilizarla, exactamente lo mismo que había hecho él durante las noches de vigilia con la joven que lloraba en el interior del pabellón.

Se dio un último empujón para salir completamente del lago y se limpio cuanto pudo de la extraña sustancia negra que le cubría desde los pies hasta la cabeza, luego inspiro y abrió las puertas para internarse en la más profunda de las oscuridades humanas.

-¡NO!

-U-N-A-L-M-A-

-¿Crees que puede hacer eso? Si Amelia despierta podría quedar atrapado.

-Ni idea, Nimue esta apunto de vomitarte-susurro antes de cerrar los ojos y seguir amamantando al pequeño Serramanna, mas conocido como Serra.

-Oh vaya, mi pelo.

Lina sonrió al escuchar la frase, clara confirmación de sus sospechas, mientras despegaba a Serra de su seno y le hacia eructar sin que le devolviera parte de la comida.

-¿Por qué a mi sí y a ti no?

-Ni idea. Pero Zelgadiss sabe muy bien lo que hace, solo preocúpate en caso de que a Amelia le ocurra algo y él no pueda hacer nada.

-¿Cómo por ejemplo?

La hechicera no respondió, era algo que no se había planteado pero la respuesta era muy sencilla, Zelgadiss haría todo lo que estaba en su mano para destruir a los últimos componentes de Kaos, que desprovistos de líder, se refugiaban en las montañas; seria capaz, conociéndole como lo conocía, de darles caza como a animales el mismo, de despedazarlos... de volver a ser el Guerrero Oscuro de forma totalmente voluntaria.

Y se había dado cuenta de que era capaz de hacer cualquier cosa por ella.

Había visto cuanto quería a Amelia de forma muy cercana.

Nada le detendría.

Termino de conseguir que Serra eructase, sin mancharla, y le acostó en la cuna doble especialmente tallada para ellos; con forma de dragón, las alas conformaban una cortina de tela protectora mientras la cabeza hacía desistir a todo tipo de seres de acercarse a los pequeños, sus impresionantes zarpas les acunaban entre sedas. Era un regalo precioso. Lo había hecho Agarer unos meses antes del consabido nacimiento, pero no dejaba de recordar la extraña expresión de enfado y alegría que tenia ese día en el rostro, por la suave sonrisa que Filia portaba que algo mas que una cómoda convivencia había vuelto a la tetería que poseían cerca de Katar.

¿Algo más?

Sacudió la cabeza y espero que el rubor no se viera gracias a su flequillo.

-¿Te ocurre algo?

-No-dejo escapar en su defensa.

-Parece que tienes fiebre-la enorme mano del guerrero se puso sobre su frente, mas abajo pensó la hechicera-pues no ¿Quieres que te prepare algo frío?

-No.

-¿Ni siquiera una compresa de agua helada?

-Estoy bien así.

La recordó al parto de los mellizos, era muy cierto el que no se debía usar la magia durante un embarazo, en los momentos previos al alumbramiento ni Gaudy se atrevía a tocarla mucho menos la partera; ella se encontraba bien, salvo por las salvajes contracciones que auguraban un parto largo y complicado, y por la chispa de magia que empezaba a marcarla en la piel que tapaba su corazón.

Misma marca que sus vástagos compartían con ella

Un rizo de fuego grabado con un color más oscuro a la tonalidad natural de la piel.

El escudo que prendía a la entrada del local.

-

La sorpresa del espadachín fue más que mayúscula cuando vio que la pelirroja se dirigía a la habitación que habían dejado de compartir desde que sus hijos nacieran, la partera le había dicho que era algo normal que una madre primeriza no quisiera contacto sexual durante un tiempo, y teniendo en cuenta el extraño parto que habían asistido, era muy probable que eso ocurriera; pero lo que no había podido saber era que ella terminase durmiendo en otra habitación.

La siguió con curiosidad, posiblemente fuera a por ropa.

En vez de eso la joven madre doblaba sus prendas interiores sobre el baúl, no había encendido ninguna de las lámparas por lo que la luz plateada de la luna bañaba su piel desnuda haciéndola blanca y su pelo con puntuales destellos rojos.

Se apoyo contra el marco de la puerta observando como repetía el mismo ritual que tantas veces la había visto hacer; la crema hidratante lo primero, repartiéndola bien sobre la piel que mas tiempo pasaba al descubierto, después el pelo, cepillándolo por mechones para desenredarlo bien antes de irse a la cama. Dejo el peine sobre el tocador, desde el espejo podía ver que Gaudy la miraba casi esperando una señal para moverse de nuevo; ni ella misma entendía su propia decisión, aun así era importante.

Sobre todo porque implicaba el compartir un cuerpo que había cambiado, y algo mas.

Se mordió los labios.

Y esa fue la señal que el Portador de la Espada de Luz esperaba.

-U-N-A-L-M-A-

Con un rugido de rabia se abalanzó contra la oscura figura que planeaba sobre la joven humillada en el suelo antes blanco del delicado espacio astral. Lo atravesó al ser solo una sombra, un recuerdo, pero eso no lo paro, si acaso lo hizo enojarse aún más.

-¡LUZ!

El grito de dolor de la princesa le llego tan hondo que temió que despertase en ese mismo instante. Por desgracia el conjuro no acabo con el fantasma de Aneletos.

-… basta… por compasión… basta…

La translucida sombra río a carcajadas antes de descender ligeramente y sujetarla por el pelo hasta levantarla el rostro surcado de lágrimas.

-¿Por qué debería tenerla? Me mataste. Me asesinaste-recalco.

-Tu trataste de matarla antes-hablo al comprender la situación; Aneletos era una manifestación de la mente de Amelia, la recordaba su falta-solo se defendió.

-¡No interrumpas!

Una energía que no debería haberse manifestado allí lo hizo, se vio lanzado contra una de las paredes, que desapareció antes de que pudiese tocarla, y aterrizo en el lago de putrefactas aguas de nuevo.

En esta ocasión se hundió de la misma forma que haría al caer en un lago de verdad.

-

Abrió los ojos de golpe al saberse expulsado de un lugar que ya no era como recordaba. La joven todavía dormía y eso le hizo tomar un camino que jamás debería haberse planteado. Volvió a buscar ese punto de unión con ella, adentrándose en su oscuridad con la misma convicción que había tenido ella hacia años al hablarle con la misma soltura que a cualquier otra persona.

-¡Aléjate de ella!-rugió una vez que logro entrar de nuevo en el pabellón.

-Fuera de aquí.

La extraña sensación de que algo no cuadraba se volvió a manifestar cuando la energía del Sumo Sacerdote de Kaos le golpeo de nuevo, en esta ocasión su cuerpo astral no cayo al agua, cosa que sorprendió a su contrincante, y pudo devolverle el golpe.

Al instante la sombra que planeaba sobre Amelia se abalanzó sobre él.

Transformándose hasta tener un parecido asombroso con el emblema de los seguidores de Kaos, el guerrero solo extendió los brazos a ambos lados de su cuerpo, esperando un golpe que llegaría en cualquier momento.

-Solo vuelve-susurro dirigiendo la vista más allá de su atacante.

-

El grito de agonía de un cisne reverbero en la atmósfera.

-U-N-A-L-M-A-

Amelia despertó con la sensación de haber estado aletargada demasiado tiempo, no era la misma que había experimentado al deshacerse el "Hechizo del Cisne", la sensación de surgir de un sueño demasiado profundo y placentero como para desear volver a la realidad que la rodeaba.

Esta era mucho mas pesada, como si una losa de grandes dimensiones se retirase de ella.

Un destello rojo la obligo a mirarse las manos, estaban limpias, si acaso las uñas un poco descuidadas pero nada que no se pudiera arreglar en un ratito mientras que su cuerpo se sentía cansado y hambriento, cosa que la llevaría un poco mas de tiempo solucionar. Un quejido la hizo levantar la vista hasta ver algo que jamás había podido imaginar.

-

Un demonio que la resultaba vagamente conocido atravesaba de parte a parte a Zelgadiss.

-

Su compañero la miro con incredulidad durante un segundo antes de sonreír con dulzura, y cierta satisfacción, y dejarse caer al suelo como un peso totalmente muerto.

Sus ojos perdieron la luminosidad que poseían de forma lenta.

-

-¿Por donde íbamos?-dijo el demonio al girarse.

-Por tu muerte.-dijo de forma feroz al ponerse de pie.

La imagen de Aneletos volvió a aparecer riéndose de la incredulidad de la joven, tenia demasiado poder sobre ella, y eso era algo que Maldrake le agradecería en demasía, su cuerpo estaba muerto pero su alma todavía no; aún tenía una oportunidad de hacer arder Seilloon hasta los cimientos.

Hasta que se dio cuenta de que el espacio astral de la Princesa de Seilloon, Amelia Will Tesla Seilloon, relucía con colores demasiado vivos para su gusto.

-…imposible…

-Fuera de mí.-ordeno levantando una mano temblorosa, trazo una serie de runas-silabas haciendo honor al poder secreto e inmenso que encerraba el Aghen haciendo que Aneletos desapareciera con un grito de ira.

Amelia se lanzo contra el cuerpo destrozado de su amante. Apartándose las lagrimas del rostro y el pelo del de él a partes iguales le levanto la cabeza hasta acunarla contra su pecho.

-… Zelgadiss… vuelve conmigo… por favor…

-

El latido de energía casi logro tirarlos al suelo, ocupados como estaban en mecerse el uno al otro camino de otro delicioso final no cayeron en la cuenta de que podía ser hasta que recordaron que no estaban solos en la casa.

-Oh, no-susurro el espadachín al darse cuenta de quienes podían ser.

-Están bien-dijo de forma enigmática.

Le beso levantando una pierna sobre sus caderas y envolviéndoselas. Gaudy jadeo y se olvido de sus compañeros de andanzas; la mujer a la que acababa de recuperar era demasiada distracción para sus sentidos.

-

Amelia dejo escapar un grito de sorpresa al sentir una mano que, teniendo que estar exánime sobre el suelo, la acariciaba en la espalda. Se aparto del cuerpo de la quimera mientras esta la sonreía.

-Jamás he pensado en irme.

La sujeto de la nuca y la hizo descender hacia él en un beso profundo e implacable.

La joven Guardiana respondió de forma tímida, disfrutando la sencilla alegría de tenerle a su lado en vez de muerto en su abrazo; después cayo en la cuenta de sus propios pensamientos. Zelgadiss debería estar muerto y no sentándola sobre su regazo para poder besarla aún mejor.

-Zel…

La quimera metió las manos bajo la ropa para comprobar si de verdad estaba tan herida como le había parecido: al no encontrar nada más que piel enterró el rostro en su pecho y respiro contento por ello. Amelia le rodeo sintiendo como las manos de él la apretaban contra su cuerpo.

-Deberías estar muerto.

-Aquí no puedo morir.

-¿Por qué…?

-Por una vez usare la frase de ese estúpido mazoku de Zeros-susurro levantándose mientras tiraba de ella para hacer lo propio, la tumbo sobre la cama al empujarla suavemente y empezó a quitarse la túnica con una sonrisa muy especial.

-Sore wa himitsu desu-susurro al tumbarse junto a ella.

-U-N-A-L-M-A-

-Esto me ha parecido excesivo.

Una mano blanca movió una de las fichas del ajedrez hasta dejarla frente a una con forma indudablemente femenina pero del juego contrario: la reina negra. Pareció meditar y convirtió al simple peón blanco en otra reina, esta vez blanca.

-¿Me estas escuchando?-dijo Ignus claramente mosqueado por la forma en que le trataba.

-No-dijo con sinceridad-estaba viendo como han cambiado las cosas, tras la última acción del mago.

-Se llama Zelgadiss Greywords y han estado apunto de morir. Según creo recordar Cephid.

-Ninguna de nosotras lo habríamos permitido.

-No es que hayas sido de mucha ayuda Amelia.

-He cumplido con lo que me han dicho Ignus, me he sentido angustiada pero he tratado de soportarlo.

-Ja-dijo el fénix antes de desaparecer en una bola de fuego tan luminosa como molesta.

-En parte tiene razón-murmuro la diosa meditando el siguiente movimiento.

-Jamás le reconoceré al viejo plumas churruscadas que la tiene.

-Es tu problema-alargo la mano y añadió tres peones más a su campo mientras en el de su invisible contrincante aparecían dos más.

Y una pieza extra de color gris.

DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UNA ALMA: AMOR VERDADERO

Shadir: Sí, lo sé. Por cierto el review se quedo a medias pero me puedo imaginar lo que pondria, que odias mucho muchisimo a Aneletos y que quieres que Amelia se recupere cuanto antes. Pregunta tonta ¿Lo ha hecho lo suficientemente rapido?

Jessiai: Creo que si, a mi parecer es interesante saber quienes mueven los hilos, quienes se cabrean en las sombras y las nuevas lineas argumentales. Aun me acuerdo de tu pareja favorita, no estara desatendida.

-

Lo de siempre.

El once de febrero del 2006 fue cuando colgué en esta página Una Alma, no fue uno de mis primero fics en colgar ni en escribir, todavía busco ese primer lemon manuscrito que escribí con unos catorce años para poder colgarlo, pero ha sido uno de esos fics tan especiales que una recuerda con cariño como se sentaba acurrucada en el sillón para agarrar las hojas manuscritas y empezar a escribir mientras su familia no dejaba de otear por encima del hombro dando ideas y opiniones.

Hace tiempo que dejé de escribir a mano pero tengo muy claro que Un Alma a crecido gracias a los reviews, ideas o comentarios de la gente, algunas críticas extremadamente mordaces y tiempo. Mucho tiempo.

Lo que empezo en su origen como un fic de cinco hojas, sencillo y poco desarrollado, se ha convertido en toda una aventura sin finalizar aún.

El primer capítulo de la segunda parte lo estoy pensando todavía, aun así, en diciembre de este mismo año, la vereís aparecer por entonces.
Sore wa himitsu desu.

Desde el frente.
Luna Sol Nocturno.

A todos los que lo habeís leido,
a todos los que lo leereis.

A todos los que lo habeís puesto como favorito,
a todos los que tuvisteís un ojo encima.

GRACIAS