aca de nuevo..las vacaciones son lo maximo!

en fin

espero que les guste

Capitulo seis: conocimiento relativo y sorpresa.

Bella miraba el techo de la habitación como si fuese lo más interesante que había conocido en su vida. Desde hacia más de media hora que lo observaba detenidamente , analizando cada pequeño detalle, encontrando cada falla, en un vago intento por no poner atención a la presencia de Esme al lado. Ella parecía mucho más relajada, tejiendo al parecer lo que a simple vista era un suéter de color azul oscuro. El agua caía implacable sobre la casa y se podía escuchar un partido de béisbol, seguramente billy o Jacob, en el piso inferior. Bufo ofuscada.

Esme levanto la vista del suéter y le sonrió con amabilidad

-¿necesitas algo?

Bella no se atrevía a mirarla. La culpa y la vergüenza habían aumentado con cada gesto, con cada palabra reconfortante de aquella menuda mujer. Aquella mujer de apariencia tan apacible, que se desvivía por su bienestar, que la miraba como lo hizo Renée mil veces.

Finalmente no pudo más y las palabras surgieron solas.

- lo lamento.

Fue duro y difícil. Por herencia, bella era de carácter terco y soberbio.

- no te preocupes- respondió esme, sabiendo exactamente a que se refería – tiendo a sobreproteger a las personas, más en tu caso

- ¿en mi caso? –

Esme suspiro pesadamente

- si no quieres contarlo no te preocupes.- aseguro bella. Por algún extraño motivo creía que seria más conveniente no obligarla a contar lo que sea que fuera que esa mujer sintiera.

- no, no, estoy bien- aseguro – solo es que cuesta recordar cosas dolorosas. Tiendo a bloquearlas

Bella le miro expectante, esme se dirigió a la ventana y se abrazo a si misma

-a mí también me torturaron…

La frase retumbo dentro de la mente de bella, como un eco siniestro, una broma macabra que no tenía fin. La curiosidad desapareció casi por arte de magia. Torturar no conllevaba muchas explicaciones, podía variar de una forma a otra, pero el hecho era el mismo: la agresión a una persona en busca de algún fin, o solo por…

-toma cariño, ¡sabía que no debía hablarte de esto, lo siento tanto! - se auto reprochó esme, mientras le tendía un vaso con agua, que bella tomo con ansias. Un dolor ardiente que crecía dentro de ella y que amenazaba con explotar nuevamente. No quería llorar, no debía llorar.

Pero el dolor fue más fuerte y se desbordo en sollozos que no se acababan nunca, sollozos angustiados, desde lo más profundo, sollozos que provenían de dolores difíciles de olvidar…

De torturas

De pérdidas

Un aroma dulce la rodeo y unos brazos firmes la acunaron. La delicadeza de la maternidad la inundo y se sintió como en aquellos días lejanos, en los que Reneé la acunaba aun en contra de su voluntad, acusándola de su madurez exagerada que le impedía disfrutar de la vida.

"la vida a veces es corta"

Cuantas veces se lo había dicho y ella nunca le había hecho caso. Ahora se arrepentía, ¡no sabía cuánto se arrepentía! Pensaba en Charlie, su padre, pese a todos sus silencios, a todos los problemas que tuvieron, siempre le había querido, a su manera. Aunque odió Forks siempre, lo hizo por Charlie y renée , por la felicidad de ellos. Su madre con Phil, su padre con sus amigos. Había intentado ser feliz con Charlie y lo había logrado. El demostró que podía ser el padre que soñó. Con él se sentía protegida, podía volver a ser niña; aunque no supiera cocinar, siempre se preocupaba de que fuera feliz, de que no sufriera, de que tuviera amigos. A su manera.

Y ahora se sentía tan desprotegida, tan triste y sola, abandonada, como una barca a la deriva en alta mar. acaso nunca iba a acabar esta pesadilla, que una y otra vez la perseguía?.

Las manos de esme eran dulces y acariciaban su cabello con delicadeza, el aroma a flores la seguía embargando. Sus sollozos cada vez era menos fuertes y la calma aparecía poco a poco. Ese le abrazaba con fuerza y bella pudo sentir como a veces le besaba la cabeza.

Era casi como una madre.

No supo cuanto tiempo estuvo en los brazos de esme. Pero poco a poco logro calmarse. Ella comenzó a hablarle suavemente.

- sabes, yo me sentí sola y triste por mucho tiempo, quizás no sea el momento adecuado para hablar, pero sé que alguna vez lo necesitaras, no sé si seré yo o alguien más, pero por el momento lo único que te puedo asegurar es que nunca mas estarás sola. Todos te apreciamos y respetamos bella, muchos te queremos así que tranquila. Lo mejor será que duermas para que así puedas enterarte de la verdad cuanto antes.

Esme no se movió de su puesto y bella permaneció abrazada a ella, mientras poco a poco sentía que se hundía en un mar de aguas cálidas. Lamento haberla entristecido antes y sin siquiera saberlo se prometió que no le haría daño otra vez.

Se acomodo en ese regazo que le ofrecía el calor del que tantas veces huyo y una cortina velo sus ojos. El sueño cayó sobre ella

Otra vez ese color verde en sus sueños. Incesante y permanente. En la tierra en los arboles, se vio a si misma reflejada en un mar verde que la absorbía casi por completo, dejándola sin respiración. Muriendo poco a poco, pero de extraña manera, sin miedo alguno. Las aguas la aprisionaban suavemente, casi como una caricia. Era placentero. Se sentía segura, abrigada. Pero a la vez todo era tan distante, casi como un sueño irrealizable.

Un sueño…

Despertó un poco sudada, nunca recordaba los sueños pero el que había tenido hacia poco resaltaba por su claridad. Bella sabía perfectamente de donde provenía ese verde.

Se irguió en la cama lentamente intentando evitar un mareo. Mientras sentía como el calor era más intenso que antes .quizás debido a eso era el mar. Un intento de sofocar ese ardor…pero verde.

El rostro de Edward se dibujo en su mente de manera inmediata y sin siquiera mediarlo comenzó a sonreír de manera boba. Había sido un encuentro de lo más fuera de serie, un asesino que se deja descubrir con extrema facilidad. No le caía aun en la cabeza algún motivo para que decidiera contarle todo eso a ella. Y la escusa de la nota del bar no la convencía del todo, pero anhelaba de manera desesperada y casi sin proponérselo, que él se sintiera como se sintió ella en el callejón, en ese momento. Con esa ansiedad por tocarlo, por sentir su piel y sus cabellos. ¿Habría sentido Edward la misma emoción? Era un sueño loco y romántico, pero sueño al fin ¿no? Y en soñar no hay pecado. Era solo una extraña ansiedad.

Se levanto de la cama intentando llegar al baño, consciente del calor que la inundaba de los pies a la cabeza. Pero un mareo le sobrevino de manera monstruosa, cayendo al piso con un ruido sordo.

-¡aunch!-gimió levemente y sin poder pararse. Todo le daba vueltas. Se sentía débil y cansada con la boca seca. Sin fuerzas para moverse, quedándose estática y respirando con dificultad en la alfombra.

Le pareció escuchar movimiento abajo, en el primer piso. Suspiro cansada. Había alertado a Esme con el ruido.

La puerta de abrió rápidamente

- Tranquila Esme…solo me caí, un mareo

Intento pararse, pero unos brazos más fuertes de lo normal la levantaron en vilo, mientras una voz tibia le susurro al oído.

-debiste de haber pedido ayuda…y no soy Esme

Bella miro con confusión al frente, encontrándose con la mirada seria de Edward, concentrado en dejarla sobre la cama suavemente.

- Vaya delirio… - murmuro para sí – primero lo de Jake y ahora mi asesino.

Edward sonrió ante la mención del MI ASESINO. No era con una connotación negativa, parecía más bien que ella se hubiera apropiado de su persona, lo hacía sentir extrañamente contento. Quizás demasiado.

Llevo su mano a la frente de Bella y noto que tenía fiebre. Le miro con preocupación, con razón los ojos brillantes y las palabras un poco incoherentes que soltaba de vez en cuando.

-Espérame un momento, voy a buscar algo para bajarte la fiebre

Se levanto rápidamente y fue al baño en busca de compresas frías. Esme siempre tenía.

Mientras las buscaba no pudo dejar de asombrarse de las vueltas y encuentros del destino, del haber encontrado a la chica con Billy y Carlisle.

Cuando llego de hablar con Rosalie, la vio tendida en la cama, exhausta y respirando pesadamente, mientras Carlisle la atendía inyectando un antibiótico. Billy la miraba con bastante preocupación y Edward no pudo quitarle los ojos de encima. Ciertamente su aspecto era menos enfermizo que como la conoció. Pero no dejaba de sorprenderle el encuentro, en el lugar que menos hubiera pensado. En un inicio sintió que ella lo estaba persiguiendo, pero desecho rápidamente esa idea al ver su estado. Billy se encargo de explicarle que la había encontrado en la calle y que por la propia seguridad de la chica, la había traído a Forks. Como un favor a un amigo, había murmurado por lo bajo. Al parecer tenían una relación que aun a Edward no le quedaba bastante clara y las dudas persistían. Había algo que el intrigaba de esa mujer, algo que lo obligaba a observarla atentamente .intentando traducir sus gestos. Sus reacciones iban en contra de la lógica común y eso, debió de admitir, le fascino en cierto grado.

Así que decidió quedarse en la casa mientras los demás salían a sus asuntos. Carlisle al hospital, Esme a comprar y Billy, con Jacob y Sam, a quien sabe donde.

Cuando Edward conoció a bella y noto las cicatrices en sus muñecas las reconoció enseguida. Cicatrices de tortura y especialmente esas cicatrices le eran mucho más familiares; eran la marca inconfundible de vulturis. Bella tenía algún pasado con la agencia y sentía de cierto modo que su vida estaba en peligro. Edward recordaba que nadie se salvaba una vez que era marcado por aro.

Un suspiro escapo de los labios de bella cuando Edward mojo con la toalla fría su frente, el calor comenzó a descender poco a poco. Y la cordura regresaba también. Fue solo en ese momento cuando se dio cuenta de que Edward la miraba atentamente y sin reparo alguno.

-¿que haces acá?- le pregunto de improviso. Edward respingo fuerte, estaba observando a bella.

- lo mismo me pregunto yo…- fue la escueta respuesta de Edward. podía sentir la confusión y en parte el miedo crecer dentro de Bella.

-¿Acaso…acaso has venido a por mi?

El miedo que antes, tantas veces había sentido, paso a ser una segunda emoción. De una manera extraña, bella sentía una profunda desilusión , que se acentuó con la mirada que Edward le dedico llena de dudas e inseguridades.

Ni una palabra salía de los labios de Edward, que de manera inmediata se había quedado estático en su puesto. Un miedo lo anego por completo, como no le había pasado hacia mucho. El solo hecho de que tuviera que herirla, de ver esos ojos asustados por el daño que le pudiera causar le producía malestar. Por su mente paso rápidamente la imagen de una bella siendo torturada, de que era dañado por alguien y apretó los puños fuertemente. Un sentimiento protector afloro dentro de el , pero ¿Por qué?

Miro dentro de los ojos color chocolate y se dio cuenta de que ella lo volvía débil

- No me tengas miedo- rogo- te prometo que no te hare daño

Bella soltó el aire que había sostenido y sonrió débilmente.

- gracias – levanto su mano y Edward respondió tomándosela dulcemente, trazando círculos en ella. Bella cerró los ojos deleitándose con el apoyo que le otorgaba sin siquiera saberlo.

- Me parece un sueño volver a verte – soltó sin pensarlo

La sonrisa torcida de Edward hizo su aparición. Bella continuaba con los ojos cerrados.

- ¿un sueño?

Bella se ruborizo, dándose cuenta de que le había dicho eso en voz alta

- ¿Por qué?- le insto a seguir Edward

- por que me parece tan irreal , nos encontramos en las situaciones mas extrañas. Todo lo que nos rodea es extraño y fuera de lugar. Además de que sentir este calor de ti, después de haberte visto en ese bar. Nunca creí que terminarías a mi lado.

El sonrojo aumento y una sonrisa se extendió por el rostro de Edward, una muy parecida a la de Bella.

- Me lleve un buen susto al verte acá

- ¿tan mal me veo?

- como un cadáver – rio Edward

Bella sonrió levemente.

- aun no me respondes, ¿por que estas acá?- insistió.

Edward saco el paño mojado de la frente de la chica y lo fue a dejar al baño. Cuando regreso estaba sentada en la cama, esperándolo. Se acerco lentamente y la arropo con las mantas, se sentó a su lado pero casi sin tocarla. Bella noto el gesto.

- Es una larga historia.- evito Edward

-creo que tengo tiempo- bromeo bella en respuesta.

Edward la miro a la cara buscando algún signo que la delatara, que le mostrara una razón para no confiar en ella, pero solo vio una sinceridad profunda. No sabía que hechizo había lanzado sobre él, aquella mujer, pero le era casi imposible resistirse a darle algo. Recordó las palabras de Kate y garret.

"es una chica…estas diferente"

¿De verdad era tan así?

Suspiro largamente, dándose animo

-estoy escapando, yo y mi mejor amigo.- resumió

Pudo ver como los ojos de bella se abrieron de sorpresa.

-¿escapando? No es por nada, pero siempre creí que tú eras el que perseguía

-también yo- sonrió divertido ante el comentario de bella, tan poco común como siempre. Lo relajaba de una manera exquisita. Ella se dio vuelta apoyándose en un costado mientras le miraba, instándole a que continuara - pero al parecer ya no somos de mucha utilidad o sabemos demasiado. Ya intentaron matar a mi amigo y por poco muero yo, por eso decidí venir a ver a Carlisle. El es uno de los pocos que puede ayudarme

- ¿estás herido?- pregunto inesperadamente Bella. Edward la miro con confusión

- no, ¿Por qué?

- es que como vienes a ver al doctor, creí que necesitabas ayuda médica- susurro

Edward en ese momento supo que bella no sabía del todo en que lugar estaba. Prefirió no decírselo aun.

- yo no soy el que necesita ayuda médica, Jacob tiene amnesia y Carlisle posee ciertos conocimientos sobre la enfermedad que podrían sernos útiles.- se excuso- Si escapo con el en ese estado es un objetivo fácil y no quiero abandonarlo, el no lo hizo conmigo.

Bella había dejado de escucharlo apenas el pronuncio el nombre de Jacob. Sus pensamientos se volvieron confusos y una luz comenzó a crecer dentro de ella. El por que Jacob la había salvado… por que la lejanía de sus cartas y el corte repentino de sus relaciones…

Porque él era uno de ellos.

Por eso sabia donde encontrarla y…

- bella, ¿estás bien?- la voz de Edward era un murmullo lejano

- conoces a Jacob- no era una pregunta, era una afirmación

El rostro de Edward era un poema. Las palabras de bella calaron hondo en su cerebro y se miraron frente a frente. Vio reflejada la misma sorpresa en el rostro de ella.

-¿lo conoces?- pregunto con cuidado – el también está aquí –agrego como si eso respondiera a su pregunta.

El murmullo de bella fue rápido

-sí, lo sé. El es mi mejor amigo

Edward la miro con confusión

"los caminos de los predestinados siempre, siempre tendrán un hilo conductor "

-el me salvo, cuando iba a ser asesinada.

Edward se levanto rápidamente y comenzó a pasearse por la habitación tomándose el tabique nasal con fuerza.

No podía estar ocurriendo eso.

Pero estaba pasando

La chica a la que Jacob había salvado. La amiga de la infancia de la que le había hablado, su primer amor, A la que habia rescatado de la agencia. La chica con la que comenzó todo.

Era ella

La miro con preocupación

Bella continúo

-el me salvo y me encontró. Mi viaje lo comencé por que necesitaba saber de él, si sabía algo de mi padre, de los que lo mataron, cualquier cosa. He pasado vagando en su búsqueda durante meses, hasta que ese día en que nos encontramos en el callejón vi el auto de Billy Black. Los intente seguir pero los perdí. Sin embargo una hora después me los tope de frente. El me reconoció y me vine con ellos. Luego desperté acá, donde estamos ahora. Pero cuando necesitaba hablar con Jacob, cuando lo tenía frente a frente, lista para resolver mis dudas no he podido, el tiene amnesia. Y no me recuerda ni a mi ni a nada que nos relacione- tomo aire y miro a Edward con miedo- todo esto es tan confuso.

Edward la miro, apoyado desde la puerta de la habitación.

-¿Cómo se llamaba tu padre?- pregunto tenso

Bella tirito levemente

-Charlie Swan, era jefe de policía en Forks.

Charlie Swan. Victima numero 5, caso de infiltración de información y peligro para la corporación. debe ser eliminado junto con su familia, vigilancia y eliminación de su hija.

Edward miro a bella con espanto disimulado.

Ella era la chica que debió de morir. Y a la que Jacob no pudo matar, como le confeso después, antes del accidente. Ella era la clave de muchas cosas. De casi todo

Del porque de la persecución

Del porque del atentado a Jacob

Era la única forma de poder salvar su vida y la de Jacob.

Porque el destino está escrito, como una marca invisible, que nos persigue hasta el ultimo día. Algunos están destinados a la grandeza, otros a la miseria. Pero una cosa es clara. El destino nunca se evita.

Edward miro el rostro confuso de la chica. Sus mejillas se veían rojas por la fiebre contenida y con el pelo desordenado se veía adorable.

Pero bella debía de morir.