Capítulo 2.-

Unos gritos provenían del denso bosque que tenía bajo sus narices... por la experiencia, aunque era poca, supo que los gritos eran de una muchacha. Sonrío al escucharlos, pues pensó atrocidades, imaginando todo lo que su mente retorcida de demonio puede imaginar; creyó que un par de ladrones, bestias o algo peor la estaban atormentando, se imagino un reguero de sangre, muertes y quizás un delicioso banquete... la curiosidad pudo más que la misión encomendada en esos momentos y descendió hasta el bosque para presenciar lo que sucedía.

Al pisar tierra y observar la escena su sonrisa desapareció por un momento, pero luego rió con ganas.

De espaldas a él, una muchacha de unos 15 años aparentemente, de cabellos rubios y ataviada con un largo vestido sin mangas, gritaba mientras atacaba a unos ladrones que quisieron sorprenderla; utilizaba magia de bajo poder astral con tal de asustar a los bribones y bien que lo lograba. Todos magullados y cansados de esquivar los cientos de rayos que la muchacha les lanzaba pedían por favor, por un momento de descanso. Pero la joven lanzó el último rayo que hizo que los ladrones volaran por el cielo hasta caer en un lejano lugar.

- ¡¡Se lo merecen por abusadores!! – gritó y escuchó una risa tras ella; aún más enfadada creyó que uno de los bandidos había escapado a su castigo, así que dando media vuelta lanzó al personaje un rayo de mínimo poder para amedrentarlo, pero el asaltado ni se inmutó y con la diestra absorbió el poder y desapareció este de su mano. La muchacha se le quedó mirando extrañada y el demonio sólo sonrió levemente.

- Bueno el espectáculo ya acabó... – dijo y dando media vuelta iba a emprender el vuelo pero la joven le interrumpió.

- No viniste a jugar...

El mazoku se detuvo, volteó y la observó... por un momento no la reconoció, no sabía quien era, pero mirando otra vez sus ojos pudo distinguir a la pequeña niña que vio alguna vez a orillas de un lago.

- No debí haberte dado aquel objeto, no lo merecías... dijiste que te acordarías de mí cada vez que lo vieras, pero no fue así... me olvidaste...

- No puedo creer que me recuerdes... a los dragones no se les conoce por su buena memoria, sino por otras cualidades... así que hay que reconsiderar aquello...

- ¿Por qué no viniste a visitarme?... sabes, yo te esperé... si sabes lo que soy entonces sabías donde encontrarme.

- ¿Acaso aquel día no te hablaron de mí?

- La verdad no, pero eso ya no importa...

- ¿O sea que no sabes qué es lo que soy? ... – le preguntó y ella respondió con un movimiento de cabeza – Vaya eso sí que es una novedad... ¿Y no te interesa saber?...

- No... lo que cuenta es que no cumpliste tu promesa y eso me hace ver que no eres una persona leal.

- Pues ese es uno de mis tantos atributos... – le dijo y sonrió.

- Bien debo irme... pero antes quiero saber si me devolverás lo que es mío – le dijo y abrió la palma esperando que le entregara la joya.

- Me lo obsequiaste y lo que se da no se quita...

- Pero había una promesa de por medio, ese era el fin de dártelo; no la cumpliste, así que vuelve a ser mío... quiero que me lo devuelvas para así dárselo a alguien que de verdad se lo merece. – le dijo con voz grave y un asomo de desconsuelo en sus lindos ojos.

- Pues que pena, lo siento por aquella persona porque no te lo devolveré, es más creo que ahora si voy a hacerte esas visitas... – le dijo y sonrió de manera maléfica.

- No te molestes en hacerlo... – le dijo y dando media vuelta se alejo corriendo del lugar, dejando solo al mazoku.

Este la vio alejarse y desapareció del bosque para hacerse etéreo una vez más en los cielos. Miraba el bosque a sus pies y ya no se distinguía a la muchacha y trataba de recordar cuánto tiempo había pasado.

- "¿Fueron 15 o 20 años?... puede ser... nunca me di cuenta del tiempo transcurrido... no creí que aún me recordara y lo mejor es que no tiene idea de... – sus ojos se inyectaron en sangre y sonrió -... ya no es una niña... pero aún no es una adulta... creo que puedo esperar..."- pensó por último y se desvaneció otra vez.

El tiempo transcurrido avivaba aún más la venganza dentro de sus corazones; quizás tenía razón, aquella cualidad no era conocida entre ellos, pero su memoria les impedía olvidar lo sucedido. Su nombre nunca se borraría de sus cabezas, aquel día permanecería siempre entre los dragones; aquel nefasto día jamás sería olvidado. Las miles de vidas extinguidas, según dicen los rumores, por un dedo índice elevado a los cielos, nunca, ni en mil años borrarían su presencia.


Los preparativos comenzaban... faltaba reunir a las legiones, quienes estarían dispuestos y quienes no a perder la vida por una venganza sin cuartel. La ira era el sentimiento más fuerte después del amor, y aquella ira ahora vivía dentro de sus almas; No podían dar paso atrás... sólo quedaba aguardar las consecuencias...

Una pierna sobre la otra, sentada en su trono recamado en oro, esperaba por su sacerdote... el vestido de corte griego, su favorito, dejaba muy poco a la imaginación y eso le encantaba, al fin y al cabo tenía un cuerpo perfecto... y su fin era lucirlo... Cigarrillo en mano la encontró, no se inmutó por su pose sensual, ya estaba acostumbrado a ese cuerpo, lo conocía, cada rincón de él y ya no le causaba ningún tipo de sentimiento...

Unas palabras se cruzaron rompiendo el silencio y los ojos avivaron la maldad; una misión lejos de allí le esperaba al mazoku de nombre prohibido, a quien se le atribuía la muerte de miles de dragones... Su rostro pálido y sus ojos violetas denotaron su vil esencia; haciendo una reverencia desapareció del lugar.

La señora de marcada belleza sólo sonreía... no podía fallar... nunca lo hacía; su sacerdote y general era el indicado para el trabajo y no le defraudaría... Un sorbo del licor que tenía en la copa y una risa aguda inundó el silencio...

Notas notas:

¿Cuál será la misión a la que hacen alusión?... Y ¿Porqué el muchacho no quiso devolver la piedra a Filia?... en fin... se ián resolviendo esas incognitas a la vez que vayan leyendo... bueno y a la vez que yo las vaya creando :-P

Angel Natsumi )