Advertencias: Moder AU, Ooc. Personajes adultos.

Pairing: Borusumi, ligero Borusara, mención de otras parejas.

Género: Drama/Romance/Familiar


»Todos, alguna vez, sin excepción

Rompemos algo que queremos, pero nos hace daño

Creyendo que también lo estamos rompiendo en nuestra mente y no, ahí sigue intacto«

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La mente de Sumire nado entre la confusión tratando de comprender la situación, «¿Ya había acabado?» bueno; no es que ella tuviera la experiencia necesaria para hacer comparaciones, pero por conocimiento general los encuentros sexuales eran un poco más duraderos que doce minutos ¿verdad?, sin contar que el clímax debían ser alcanzado por ambas partes.

—Eso...—comenzó hablar inconsciente—eso fue rápido—

Giró su rostro buscando la mirada de su acompañante, lo encontró con el rostro llameante en tonalidades rojas y los ojos desorbitados mirando el techo, gotas de sudor aún resbalaban haciendo que su rubio cabello se le pegará a la cara. Pronto se sintió apenada por sus propias palabras

—Yo.. nunca- —

—¡Esta bien Boruto!—exclamo abrazándose a él, antes de que pudiera seguir hilando palabras, pegando la mejilla contra su pecho sonriendo feliz, una fuerte calidez acariciaba su alma ¡Era realmente feliz!—yo nunca había sentido nada igual. Además según estudios las personas asexuales pueden mantener relaciones fructuosas y duraderas.—lo sintió tensarse al escuchar las últimas palabras—eso implica que el sexo no es muy importante… Boruto—le llamo al sentirlo igual de rígido.

—Esto… esto no debió pasar—

—Esta bien, no te preocupes a mí me gustó mucho—le apaciguó, creyendo que aún estaba avergonzado por su "participación", sintiéndose algo atrevida le dio un besito en los labios. A ella no le importaba aquello, el torrente de endorfinas no se lo permitía ¡Estaba con la persona que más amaba! ¿Qué más podía importar? El rubio se sentó en la cama y la ojivioleta le imitó, cubriéndose con la sabana, ahora con una presentimiento desagradable abriéndose paso en su interior.—¿Qué es a lo que te refieres?—

—Esto no debería de haber pasado Sumire, yo… perdóname. De verdad—su pecho subía y bajaba con cada palabra, se bajó de la cama buscando su ropa

¿Sumire? No "Delegada" como siempre le decía, sino "Sumire" su estómago se tenso a oírlo como un primer aviso de advertencia ¿Por qué decía eso? ¿Él se estaba arrepintiendo? ¿Era eso? Busco la respuesta y la única que encontró fue que tal vez estaba avergonzado.

El Uzumaki se colocó el pantalón, mientras sus ojos violáceos seguían sus movimientos.

—No tienes que pedirme perdón por algo que yo quería también—

Él se jalo varios mechones rubios—¡No, esto no debió pasar! —

—¿Por qué?—

El ojiazul cerro sus ojos con una expresión abatida en su facciones—Yo.. empecé a salir con Sarada—

El aire se quedó atrapado en su garganta y seguido de eso un silencio pesado se instalo en atmósfera, lo miro anonadada en medio de una larga sorpresa.

Al comprender sintió una pequeña punzada de dolor en su pecho, seguida de otra más fuerte y otra aún más, hasta que la sensación se hizo insoportable. Nunca había sentido esa clase de dolor, ¿Qué era eso? ¿el desengaño? Sus retinas ardieron, Pero no se permitió llorar. Tan inteligente que era ella y simplemente no vio venir eso, era más que obvio que algo así sucedería. Boruto y Sarada eran muy cercanos, pero también el ojiazul era cercano a Mitsuki y a Kawaki…

Rogó a cualquier deidad que fuera mentira, que todo fuera una broma demasiado vil.

No obstante no podía nada más quedarse así, debía seguir luchando; ella quería a Boruto y quería estar siempre a su lado. Pero no podía meterse en una relación. Empero… Uchiha Sarada a sabiendas de sus sentimientos ahora estaba saliendo con quién ella amaba desde pequeña ¿por qué tenía que preocuparse? ¿por qué tenía que ser ella la escrupulosa?

Con un semblante algo sombrío habló:—¿Vas a dejarla, verdad?—

Boruto paso saliva—Yo no puedo hacer eso que me pides—

—Si puedes…— musitó con ojos húmedos y un astivo de esperanza

—Sarada es mi novia y yo la quiero mucho—

Esa aseveración fue otro ataque directo, le estaba destruyendo por dentro con sus palabras, ¿por qué era tan cruel con ella, que lo quería tanto?

—¿Y que hay de mí?—cuestiono controlando su voz y sus lágrimas apretando fuerte la tela contra su pecho, pudo sentir los martillarte pálpitos de su órgano.

—Tu eres importante para mí, y te suplico que me perdone- —

—¡Yo te amo Boruto! !No lo entiendes!—

—¡Pero yo a ti no!—

El ensordecedor sonido del silencio, fue lo único que se dejó escuchar en aquella habitación.

Los ojos azules del Uzumaki se abrieron al comprender sus propias palabras—Sumire, perdón. Yo no...—

Presa del exabrupto, se acostó lentamente encogiéndose entre las sábanas, el pesado cabello morado se movió sobre su espalda con el movimiento—Vete—murmuro al tiempo que trataba de asimilar la situación.

El tiempo, el aire, el espacio y todo a su alrededor se detuvo y perdió color quedando blanco y negro a la vez. Ella no tenía acceso a ninguna entrada en su corazón, sus sentimientos pertenecían a una única persona y esa era otra. Se sintió patética, humillada y diminuta.

El rubio se acercó a muchacha estirando su brazo, sin saber exactamente qué hacer—No tenía intención... de verdad—

—¡Que te vallas!—

Tan solo escuchar su voz le lastimaba

Pronto escuchó la puerta cerrarse y entonces se rompió. Lágrimas ácidas salieron profusamente de sus ojos y un quejido fuerte y agudo se escapó de lo más oscuro de su interior, el gritó casi rasgo su garganta, y no intento detenerse. Dolía, dolía demasiado, sus sentimientos siempre fueron solo de ella, y ahí tenía la más cruel evidencia.

Era injusto, no se merecía esa sensación tan agonizante.

Que ironía, era feliz y ahora era desgraciada, y las dos cosas fueron provocadas por la misma persona.

»Así es la vida «

Era como si el mundo se le estuviera cayendo encima, su corazón se quebraba en pedazos . Sintió la presión de un peso extra en el colchón, pero no le hizo caso. Pronto algo suave y peludo se frotó contra ella «Nue» se estremeció entre sollozos por el contacto, el animal lloriqueo en solidaridad y luego paso su lengua por su mejilla, lastimando la zona con la aspereza de esta.

No le prestó atención, el dolor dominaba sus sentidos, ya nada le importaba.

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*·•·*

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Con un semblante agotado la ojivioleta ingreso a su departamento, era un lugar pequeño, simple y cómodo; unos muebles y una mesita como sala; esta se dividía de la cocina con una silla y mesa que servían de comedor y a un lado de la sala estaba dos puertas una que daba al baño y la otra a su habitación.

Luego de haber pasado todo la noche –y gran parte de la mañana– sintiéndose a morir hasta que sus lágrimas se detuvieron, decidió levantarse usar lo primero que vio; un simple vestido manga corta fucsia y unos tacones de correa, logró medio desayunar algo de avena que tenía guardada en la nevera e ir a la farmacia por una pastilla de emergencia, pese a que la desdicha dominaba sus sentidos, aún quedaba algo de lucidez en ella, lucidez que la empujo a no arriesgarse tener consecuencias más allá del intangible sufrimiento.

Nue la recibió con entusiasmo, sonrió sin ganas acariciándolo y se movió en dirección a la cocina. Sirvió un vaso con agua, tomo la pastilla y de un solo trago la ingreso a su sistema. Tomo una respiración profunda, aún estaba lastimada. Sintió deseos de acostarse y dormir para siempre.

Camino a su cuarto tropezó con la mesita de la sala, sobre la misma se encontraba su kit de herramientas y la consola reparada de Boruto.

Quiso reírse del cruel sarcasmo que suponía.

Esa consola, anteriormente averiada, había llevado al ojiazul a su departamento y esto le brindo seguridad para confesar sus sentimientos.

«¡Que estúpida!» ¿cómo permitió que las cosas llegarán tan lejos? Una oleada de dolor atacó su pecho, se sentía tan infeliz… usada, despreciada y también traicionada. Y estaba consciente de dichas emociones era las consecuencias de sus acciones, pero esta última no podía aceptarla así de simple.

Era casi imposible de creer, incluso cuando ya lo había hecho en un principio presa del shock por la revelación. Sarada era su amiga, las amigas no se hacían ese tipo de cosas ¿verdad?

Tomo la consola entre sus manos y camino hasta la salida.

Necesitaba aclarar bien las cosas, uso la cartera que estaba colgada detrás de la puerta y guardo el aparato dentro. Antes de irse se acercó a Nue, quien ahora estaba acostado en el sofá—Voy a salir de nuevo, vuelo en un rato. Pórtate bien, de acuerdo. —

Salió del edificio y tomo un taxi de forma automática, estaba divagando con la mente más despejada que la noche anterior, pues le resultaba demasiado extraño, Sarada sabían muy bien de sus sentimientos y también le había asegurado no tener interés romántico en Boruto.

Algo no cuadraba.

O más bien no quería aceptarlo. Tal vez lo había hecho a propósito, tal vez la pelinegra estuvo actuando a sus espaldas, tal vez… ¡No! ¡se negaba completamente a seguir esa línea de pensamientos! Tenía que ser de otro modo. Las cosas no podían ser así, tenía que haber una explicación lógica y plausible.

—¿A dónde va?—pregunto el conductor luego de rato sacándola de sus pensamientos.

—¿Puede esperar un momento?—pregunto sacando el teléfono de su bolsillo y busco un número en especial, presionó la tecla verde, no tuvo que esperar demasiado al tercer repique contestaron.—Sarada…—

—»Ah hola delegada, es Chouchou. Sarada fue al baño«—

—Hola Chochou, yo ehm necesito hablar con Sarada—se quedó mirando el parabrisas del auto mientras hablaban—¿Puedes decirme dónde están?—

—»¿Tan urgente es?«—

—No, pero si muy necesario—

—»Bueno, estamos- «—justo ahí la Akimichi se cortó para exclamar —»¡Ah mira! Aquí viene Sarada.«—escucho unos murmullos inentendibles hasta que la Uchiha atendió —»¿Delegada?«—

—¿Puedo hablar contigo en este momento?—

Casi pudo imaginar la expresión de la pelinegra— »Claro, pero; ¿de que se trata?«—

—Ya te diré cuando llegue, ¿Dónde estás?—

»Estoy con Chouchou en el local de siempre. Pero… ¿Pasa algo malo Sumire?«—

—No, nada, te veo en unos minutos—y colgó.

Le dio la dirección al chófer y en cuestión de minutos ya estaba en aquel local tan recurrente para ella y sus amigos.

Camino hasta el umbral de la entrada y una sensación de hormigueante se instalo en su interior, nervios, ¿pero nervios de qué? ¿de enfrentarse a Sarada? ¿de qué fuera cierto? , o peor; de que fuera mentira. Inhaló todo el aire que le permitieron sus pulmones y se adentro de lleno al recinto, el lugar con el paso de los años había cambiado notablemente; era más grande y más moderno, se podía notar en las mejores tecnológicas que te ostentaban las mesas para mejorar el servicio.

Localizo rápidamente a Sarada y Chouchou en una mesa junto a la ventana. El hormigueo se hizo más fuerte tan pronto llegó a la mesa.

—¡Hola Sumire!—la saludo la mulata efusiva.

—Hola—les devolvió el saludó mientras se sentaba frente a ellas.

—¿Estás bien?—cuestiono Sarada con los ojos entornados inspeccionado su aspecto mientras acomodaba sus lentes—te ve- —

Su largo cabello, generalmente recogido en una trenza, estaba suelto y algo desordenado. Sus ojos se veían hinchados y marcados por unos círculos oscuros que opacaban sus orbes violáceas.

—Estoy bien—interrumpió

—¿Qué es eso que tenías que hablar conmigo?—

La ojivioleta trago saliva con algo de dificultad, preguntas bulleron inconscientemente, ¿Qué haría de ser cierto las palabras de Boruto? ¿sí era mentira? ¿Cómo haría para lidiar con un rechazo tan sórdido?, pero es que él no tenía porque mentir, sin embargo nada le encajaba. Negó con la cabeza, estaba hecha un manojo de nervios. No quería que una zanja se abriera entre ellas, porque perder cualquier oportunidad con Boruto de esa forma era perder también a Sarada Uchiha, su amiga. Una de sus pocas amigas.

Como autómata saco la consola del bolso y la coloco sobre la mesa.

—¿Puedes entregárselo a Boruto?—pido empujándolo hacia ella, el hormigueo se había ido y fue reemplazado por un nudo en su abdomen—él sabe que ya está reparado—

Los ojos ónix de la Uchiha miraron el aparato con una confusión que fue evidente para ella—Es la consola de Boruto, tenía entendido que se la llevaría a Denki—

—Me habló ayer, me dijo que Denki estaba ocupado. Solo quería recuperar la memoria, pero lo reparé completamente—sentía su corazón latir a mil por hora y luchaba por mantener la calma—llegó a mi casa y conversamos mientras lo arreglaba, pero luego… se fue, olvidó llevárselo —

—¿Y por qué no se lo entregas tu misma?—

—Yo no puedo hacerlo, además necesito preguntarte una cosa—

—¿Qué cosa?—se miraba curiosa.

—Cuando Boruto estuvo en mi casa—trago saliva, era difícil —yo quise aprovechar el momento y le hable de mis sentimientos…—confeso yéndose por las ramas

La ojiónix abrió la boca de asombro.

—¡¿Qué?!—el grito de la Akimichi, quien hasta ese momento estaba ausente comiendo sus papas, atrajo la atención de los demás clientes del local—¡¿Enserio lo hiciste?! ¿Y que te dijo? Ojalá hubiera estado ahí—menciono con un gesto dramático.

—Me rechazo—los latidos estrepitosos y el nudo en su estómago no eran una buena combinación —por ti Sarada, me dijo que estaba saliendo contigo—miró nerviosa y expectante a la Uchiha, esperando por su respuesta, pero ella solo estaba muda y congelada en su lugar.—eso… ¿es cierto?—

Los segundos pasaban lentos y el ambiente fue tan pesado que casi sofocaba.

Los ojos ambarinos de Chouchou estaban abiertos como como una lechuza y Sarada… ella estaba igual que una estatua de hielo; fría e inmóvil. Su expresión no distaba mucho de la de su amiga al lado suyo, estaba igual de perpleja; pero la incredulidad no era protagonista en el rostro de la ojiónix, al menos no de la misma forma. El nudo se subió a su garganta cuando unió los puntos, ¿cómo era posible aquello? Ella era su amiga, una de las pocas personas que… ahogó un sollozo, decepcionada hondamente, sus pulmones apenas y podían hacer esfuerzo por cumplir su función.

Aún así algo en su interior se negaba hacerle frente, no podía perder a su amiga también, no quería aceptarlo.

—Sarada… ¿es verdad?—estaba angustiada, necesitaba escuchar su afirmación o mejor su negación.

—Es verdad—

Su lento respirar se vio interrumpido, casi se arrepintió de querer escuchar de sus labios esa revelación; quedó atónita y su corazón malherido sufrió otro embiste, una puñalada que se clavó milímetro a milímetro hasta que tocó el fondo.

Y entonces se despertó, como si de un instinto se tratara, un rencor que ardía como fuego, ella habla guardado de cierta manera la contradictoria esperanza de que las cosas no fueran así.

—Que ovarios los tuyos—incluso ella misma se sorprendió de sus palabras y del tono hiriente que uso, busco su mirada y encontró una llena de azoramiento y ambivalencia.

—Sumire escucha, pasamos mucho tiempo juntos y yo…—declaró con obvio nerviosismo queriendo explicarse— yo me enamoré sin entenderlo y cuando al fin reaccione, me di cuenta que no podía seguir solo siendo su amiga…—

La declaración de la Uchiha le dejo bastante claro que su corazón todavía podía seguir recibiendo heridas, ya no quería seguir oyendo nada. Algo insano estaban tomando rebelo, una mezcla de odio, frustración y tristeza.

La amargura, que sensación más mala, le quemaron los ojos en consecuencia.

Sarada pudo haber actuado de otra manera, a sus ojos tenía ahora el papel de alguien desleal, quiso lastimarla, sacarse ese cuchillo y apuñalar sus sentimientos también, y por un instante paso la idea de contarle lo sucedido realmente con el rubio, pero no quería humillarse más.

Escogió dejarse en evidencia, soltar su frustración, reprocharle—Nunca espere esto de ti, eres una hipócrita ¿Cómo pudiste hacerm- —

—¡Ya frena tu carro Sumire!—vocifero Chouchou quien hasta eso momento se mantuvo como mera espectadora—Entre Boruto y tú no había nada, y Sarada también tiene el mismo derecho de luchar por su felicidad que tú—

—¡Si, pero ella es mi amiga! sabía de mis sentimientos—señalo rabiosa y exasperada mirando a la Akimichi, y pasando sus ojos hasta los de Sarada, casi gritó llena de adrenalina: —¡tu lo sabías, sabías que lo amaba. Incluso te pregunté si sentías algo y lo negaste!—

Todos en el local las miraban disimuladamente, pero ellas no parecían notarlo.

—¡Pero el tiempo pasa!—exclamo devolviéndole la misma intensidad en su voz— yo cambié, tu cambiaste. Boruto cambio y nuestros sentimientos también lo hicieron —

—¡Los míos no! ¿por qué tenías que hacerme esto?—

—Yo solo quería tener esa felicidad… —

—Pero no a costa de la mía, Sarada—musito al borde del llanto—¿sabes cómo me sentí cuando Boruto me rechazo porque estaba saliendo contigo?—

—Perdón…—

¿Perdón? ¿Eso era lo único que le diría? Con su deslealtad la había traicionado al punto de herirla, respiró hondamente intentando calmarse y sus lágrimas aprovecharon para rodar libremente, se las limpio con molestia.

Tal vez en algún momento podría entenderla, pero ahora lo solo podía centrarse en una cosa.

Pronto sus rasgos se vieron transformados en una máscara de parquedad, armando un barricada en su mente para protegerse.

Tenía que ordenar sus ideas, aún no podía actuar racionalmente. Miró la largamente antes de ponerse de pie, su relación con la Uchiha ahora era hielo quebradizo y le dolía tanto.

—Esta bien—

Se sentía tan desgastada, con pasos lentos salió del lugar, sus tacones rasguñaban el piso haciendo un ruido agudo. Necesitaba irse a cualquier lado, y morirse, sus ojos dolían de tanto aguantar las lágrimas, pero no lloraría, no tenía porque seguir rebajándose más.

—¡Sumire!—el indiscutible timbre de Sarada la detuvo.—no quería lastimarte, lo juro—

—Pero lo hiciste—mencionó con voz inexpresiva. No se giró para mirarla, no porque no quisiera verla, sino por querer ocultar el resto de sus lágrimas —Si hubieras sido sincera conmigo, no me sentiría traicionada, tan dolida. Te desearía lo mejor Sarada.—

Respiro con profundidad y continúo su camino, su largo y pesado cabello se movía con su pasos.

En un espacio de veinticuatro horas, su vida se fue agua abajo.

Sus pies la llevaron al parque cercano, miraba la gente feliz con su familia, algunos otros con sus amigos y otros más en plan de pareja. Ellos no sabían lo traicionera que eran las personas, en un momento eran tus amigos y al segundo siguiente… Estaba perturbada y no se daba cuenta.

El caleidoscopio de emociones la lleno de paranoia.

Como si fuera un animal herido, se preguntó quién más podría atacarla

¿Denki? Moviendo sus influencias para hacer que perdiera su trabajo, ¿Inojin? Denigrándola públicamente con sus satírica forma de ser, ¿Kawaki? Haciéndole daño físico como cuando la conoció ¿Mitsuki…?

De solo pensar todo el estómago se le puso pesado, la bilis se le subió a la garganta de puro asco, reprimió lo más que pudo la arcada, corriendo hasta el primer bote de basura que encontró. Vómito abruptamente sosteniéndose de los bordes; la avena que desayuno esa mañana ahora estaba regurgitada sobre la basura, la sola imagen le hizo expulsar lo último que le quedaba dentro.

Respiró agitada con la sangre fría, sintiendo el sabor ácido en su boca. Fue entonces que se fijó en la gente que la miraba con exaltación y desagrado.

Limpió su boca como el dorso de su mano aguantando la masacrante vergüenza y huyó de ahí.

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Gracias por leer

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Nota : El Borusumi está coronada en el primer puesto de mis Shipp favoritas de esta generación.

Está idea surgió de un comentario donde decían que de Sarada hacerse novia de Boruto, quedaría muy mal parada ante Sumire por esa escena donde ambas hablan sobre Boruto.

No sé que caracteres tendrán los personajes ya de adultos, por eso las advertencias. También quiero advertir que voy a repartir bashing parejo a todos los personajes.

Quiero aprovechar y agradecer a "Emi Val" por animarme a publicarla está historia. "𝔾𝕣𝕒𝕔𝕚𝕒𝕤 𝕡𝕠𝕣 𝕝𝕖𝕖𝕣 𝕞𝕚𝕤 𝕗𝕚𝕔𝕤"