Disclaimer:
Los personajes de yyh no me pertenecen, este pick fue hecho en el mes de julio durante mis vacaiones, y espero les guste.
Notas:
¡Feliz día del niño!
Gracias a las personas que me dejaron un comentario, nos veremos la otra semana si es que se puede; les actualizaré la semana del 14 enseguida, debido a que el fick esta completo y no habría razones para postergarlo tanto, a diferencia de los demás que estoy escribiendo.
Besos
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Matices
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"Blanco"
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La celda número trece del Makai nunca fue de mis favoritas, especialmente por que en ella Yomi encerraba a sus enemigos más personales.
Como a mi o al youkai que le había quitado la vista, solía irme a ella cuando no tenía nada que hacer; o cuando llegaba el aniversario de Kuronoe cada año, con un Hiei siguiéndome a toda costa para que no me mezclase con ese – como dice el- ciego que tenía un pie en la tumba si se me insinuaba; por que bastantes problemas me crea el tener a un semi dios- si se le puede decir de esa manera al ser casi un gobernante del Makai- detrás de mí cada segundo que paso en el interior de su palacio.
Una vez ingresaba a la celda colocaba un poco de música, puesto que la he adornado de tal manera que más que una prisión parece otra de las habitaciones de Yomi para sus visitas.
-¿Te quedaras mucho rato kitsune?- escuchar muchas veces la misma canción sin aburrirme era algo que me había caracterizado siempre, cosa que a Hiei le molesta por que no entiende como alguien puede escuchar melodías sin palabras.
Mirando por la rendija de la celda, me percato que esta cayendo un ventisca, me sonrío, miro a Hiei, que cree que no me he percatado de que esta detrás mío esperando por que me vaya de ese lugar, pero al girarme me doy cuenta de que ya no esta tras de mi, si no al lado, mirando también por la rendija.
-Nieva- exclama, yo sonrío.
-¿Jugamos?-
-¿A qué?-
-Se me había antojado tirarte bolas de nieve en la cara- él se molesta, bufa. Hay algo que le falta, lo sé, miro de nuevo su ropa, esta el traje negro de siempre, las botas pequeñas y la cara de pocos amigos.
No trae la bufanda.
-¿Y la bufanda?- pregunto, se me hace raro que no este ella en su cuello, le falta el tono. El color blanco de ella para hacerle juego con los mechones en forma de estrella.
-Se me cayó afuera, no la encontré-
-Vamos a buscarla, te agarrarás un resfriado sin ella-
Levanta los hombros en señal de que le da exactamente igual, pero a mi no me da igual- nunca me ha dado igual-
Al salir del palacio mi mirada se topa con un hermoso paisaje nevado hasta muy alto, los árboles tienen pequeño nubarrones de nieve, así como algunos techos de las casas que quedan cerca del palacio de Yomi. Hiei se queda con la mirada fija en un punto inexacto del cielo, yo le imito, ver caer esos copos es agradable, mas, sé que para él no es así.
-¿Ves la bufanda Hiei?- pregunto cuando él deja de mirar arriba, cierra los ojos, no me dice nada y se dispone a caminar. –supongo que eso es un no-
Me voy por el camino contrario, quizás soy el único que se sabe esa bufanda de memoria además de Hiei, quizás por que me he fijado en detalles tan pequeños o por que bordé en una de las partes de la tela su nombre para que no se le perdiese.
Mis pies siguen un camino marcado por la nieve, y miro levemente el suelo como un pequeño halcón, cuando encuentro algo con una especie de inscripción en hilo negro –cosa que para un humano pasaría desapercibido- me detengo.
-Bingo- exclamé, la levanté del suelo, estaba mojada, pero el color no se había manchado con tierra como esperaba encontrarla, por el contrario, gracias a lo húmedo estaba más limpia de lo normal; el blanco de su bufanda me recuerda al color de la nieve, pero es más brillante y resulta más calido, o es que me gusta más verla en el cuello de Hiei.
-¿Kurama?-
-Mira lo que me trajo el viento- se sonríe con cinismo, extiende la mano en señal de que la quiere devuelta. -¿Y mi premio por rescatártela de los cuervos?-
-Kurama, aquí ni siquiera hay cuervos-
-Pero están mis plantas carnívoras, y si ven esta linda bufanda seguro te la comen- la deslizo por su cuello en vez de pasársela en la mano.
Quizás lo que me gusta no es tanto el color de la bufanda, si no como se ve en el cuello de Hiei, o quizás como combina con su cinturón, el color de su cabello o la cinta de su jagan.
-¿Qué?-
-Nada- me dejé caer en la nieve, a lo que él sólo me miró.
Cuando sentí como me caía una bola de nieve en la cara ya dejo de parecerme gracioso estar en ella.
-Oye-
-Tú dijiste que querías que te lanzara bombas de nieve en la cara-
-No, era que yo te lanzara a ti bombas de nieve-
-Cállate- vi como se sonrojaba en silencio, y luego como se dejaba caer al lado mío. Sé que este tono le trae muchos recuerdos a Hiei, recuerdos de cuando era niño, de la aldea glaciar, o quizás hasta de la primera vez que tuvo el placer de arrojarme por un cerro cubierto de ella.
-Te queda bien esa bufanda- dije entre sonriéndome a lo que él volvió a apenarse, ahora que me fijaba lo que me gustaba no era tanto esa pequeña prenda, si no lo bonito que se ve el rostro de Hiei sonrojado en contraste con ella y sus ojos carmines.
Lo bonito que queda el rojo, el blanco y el rosado de sus mejillas es algo que he tenido pocas oportunidades de apreciar.
-Muere-dije con voz de niño pequeño, lanzándole una bomba de nieve, la cual terminó por caer en su cabellera, desde el flequillo que tapa en parte la cinta hasta la piel de Hiei.
-Me vengaré-exclamó, cerré mis ojos un minuto, y cuando los abrí ya no tenía la bufanda en el cuello.
-Te vas a resfriar-
-Me dejaste mojado el cuello, primero debo sacar esta tonta nieve de mi ropa-
-La nieve no es tonta-
-No, el tonto eres tú por tirármela- volví a reírme, y él se volvió a enojar, hizo un puchero con sus mejillas, y luego se dispuso a colocar la bufanda en su cuello como yo había hecho antes.
-¿Así verdad?-
-Estas anudándola al revés-
-Hazlo tu entonces genio- me levanté de la nieve, seguro tenía la chaqueta cubierta de ella, deje que mis dedos la anudaran no sin antes darme el lujo de pasarlos por la piel caliente y formada del cuello.
-¿Mejor?-pregunto, me miró con ganas de matarme, cosa que tengo la seguridad para afirmarlo; por que seguro mis dedos estaban tan congelados que estuvo a punto de sufrir un escalofrío.
-Mejor- le miré otra vez antes de dejarme caer en la nieve.
Si, lo que me gustaba no era tanto la prenda, si no como le quedaba a él la bufanda.
Continuará-
Próximo matiz: Verde
Narrador: Hiei
Gracias especialmente a:
niix erii, kitty_wolf, nejito, Suby-chan, angg y -ReScUe-CoLuPtOr-.
Besos
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…He estado deseando como cenicienta…
…Voy a escapar de aquí sin más que mi uniforme…
…La magia puede detener el tiempo…
…Antes que los villanos nos molesten…
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Romeo and cinderella
-H.J-
