Disclaimer:

Los personajes de yyh no me pertenecen, son propiedad de Yoshishiro Togashi; yo sólo los he usado para mi entretención y mi desarrollo. Espero les guste el capítulo.

Nota:

En este minuto paso por sentimientos encontrados, y es que apesar de estar feliz por que estoy por llegar al final pasó algo que me tiene bastante triste. Espero me dejen sus opiniones, no importa si son buenos o malos yo los recibo con gusto; pues me ayudan a mejorar en esta área y de paso me hacen reír, ¡no saben como me costó subir este capítulo!, puesto que el sistema de submit documents esta malo, me vi usando mi último recurso que fue el "copiar y pegar" en uno de los documentos que ya estaban en mi carpeta de documentos y que afortunadamente no borré.

Gracias a todas las personas que me han dejado comentarios, que leen o sólo le dan clic para agregarle a favoritos.


Matices

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"Dorado"

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Una de las cosas que me gusta hacer es mirar a Hiei cuando duerme, o cuando simula dormir. Hiei no duerme, y si lo hace es sólo después de una buena pelea o una buena entretención.

La cual se reducía a comer nieve dulce o a sexo inducido por Youko.

Si lo pienso, Hiei es como una piedra; pero no como una piedra de esas que puedes recoger en el piso de cualquier estación del metro; si no de esas a las que le puedes sacar brillo. Puesto que Hiei es como un libro entre abierto, con páginas en blanco que necesitas rellenar a tu manera.

-Kitsune, tengo hambre-

Si me lo preguntan es como una gema dorada, pequeña, a la cual debes de admirar día con día; por que de esa forma se pueden encontrar muchas cosas.

Resulta que al final, luego de decirte mil veces que conocías a esa persona-en mi caso Hiei- terminas por darte cuenta que en verdad no sabes absolutamente nada de él.

-Te traigo el desayuno-

Nunca le he preguntado cual es su comida favorita, y es que en ella no entra la nieve dulce, ni cual es su película favorita, o que es lo que le gusta de mi casa para permanecer en ella cuando no tiene nada que hacer.

Lo otro que me pregunto es por que sigue entrando por la ventana cuando le he dado la llave de la puerta.

-Me siento como un vago-

-En este momento lo eres-

Miro hacia la cama, tiene apenas tapada la parte inferior de las rodillas, el pecho esta cubierto con una camiseta que le di el día anterior, la cual por deducción le queda grande y le hace ver mega tierno.

-Métete a la ducha, ya vuelvo-

-Hn- esta raro, no tengo que ser un genio para darme cuenta de ello, lo sé por como tiene apoyada la palma de la mano en la cara, por como mira hacia el techo; por como no me presta atención ni me ha peleado cuando le he mandado a bañar.

Hiei me hace pensar en tonalidades doradas, por que puede ser tan cálido y al mismo tiempo tan frío como él lo quiera.

Y eso algunas veces duele bastante.

Me he desviado en mi camino hacia la cocina, estoy sumergido en uno de los libros que tiene mi madre en el comedor; cuando escuchó el sonido del agua cayendo sé que se ha metido en el baño.

Saco un poco de nieve dulce del refrigerador y un regalo envuelto en papel plata.

Tengo servido el desayuno, pero hay un pensamiento en mi cabeza que no me deja tranquilo, quizás fue la manera en que miraba el techo, o quizás fue el percatarme de que sus dedos temblaban.

O simplemente fue como sus ojos estaban casi sin brillo bajo su mano.

-No puedo concentrarme- tuve que subir de nuevo, me metí en el baño, Hiei se estaba mirando en el espejo, esta muy delgado; y traía una herida en el costado izquierdo del abdomen.

-¿Cómo te hiciste eso?- casi me lo lleve conmigo al piso cuando me di cuenta de aquello; que yo recuerde Hiei no había llegado con una herida en la noche, si no me habría dado cuenta de ello antes de dormir.

Por instinto me giré para admirar la camiseta, tenía una mancha roja.

Automáticamente se cubrió la zona de la herida con una de mis toallas.

-Te hice una pregunta, espero una respuesta Hiei-

-Hn- si pienso en un tono tendría que ser dorado, por que el dorado puede ser muy egoísta o muy amable, y lamentablemente ser Hiei es irse a los extremos.

-¿Esperas que me quede sin hacer nada?- me lo llevé arrastrando hasta la pieza fuera del baño, no me hablaba.

-Kitsune, deja-

-Olvídalo- exclamé, se sonrojó cuando le arranqué la toalla que cubría su torso, ni que fuese una gran novedad el verlo desnudo.

La herida no era muy profunda, parecía más bien una especie de rasguño, la primera reacción que tuve fue querer arrancarle a preguntas quien le había hecho ese rasguño, pero imaginé que de todas formas no me lo diría.

-Con eso estará- miré la herida, le había colocado una especie de venda en todo el abdomen.

Hiei sólo miraba y recorría con un dedo la venda, ni que fuese tan dolorosa como para querer sacársela.

Se metió a la cama de nuevo.

-Hiei, háblame-

El dorado puede usarse en muchas ocasiones, como Hiei que tiene muchas personalidades.

No puedo saber exactamente cuando algo le molesta, o le gusta, ni tampoco cuando quiere hacer algo o no tiene ganas de hacer simplemente.

No puedo saber cuando quiere venir a mi casa o irse al Makai, o cuando se siente incómodo con Yusuke o Kuwabara.

En serio que se parece al dorado.

Cuando combinas el dorado con plata obtienes un color perlado, entre claroscuro que te da la sensación de querer usarlo en una fiesta de graduación, cuando simplemente lo combinas con negro es por que lo usaras en un tributo a alguien en su aniversario.

-Fuiste tú-

Esconde la cara en la almohada, vislumbré como dejó salir un suspiro de fastidio.

Si pienso en el dorado, pienso en Youko, en el color de sus ojos, o en el jagan de Hiei.

Si pienso en el dorado me imagino un Hiei que quiere tratar de hacer todo, para que yo no le ayude o no me pida ayuda; o un Hiei que quiere evitarme malos ratos, y aunque cualquiera estaría agradecido de ello a mi no me gusta.

Por que cuando hace eso pienso que me toma por un humano común y corriente que no puede soportar que le digan las cosas.

-¿Anoche?-

-Anoche te transformaste en Youko genio-

Me quedé callado, no recordaba haberle rasguñado de tal manera como para que se enojase tanto.

Hiei puede guardarse muchas cosas, así como el dorado puede mimetizarse entre muchos colores, pero Hiei no puede ocultar lo que le pasa si miras sus ojos, y ese color no puede pasar totalmente desapercibido por el brillo que desprende.

-¿Me pediste que no lo hiciera cierto?-

-Hn-

Me metí en la cama, le abrace, su cuerpo estaba tibio gracias al calor que había en el baño, pero estaba tenso ante el contacto con mis manos.

-Prometo no volver a transformarme en Youko cuando lo hagamos, suele ser algo bruto-

-Yo diría que animal- eso fue un golpe bajo.

-¿Amigos?-

-Idiota, no somos amigos-

-¿Y qué somos según tu?-

-No sé- esa es otra cosa que me gusta de Hiei, y es que simplemente dice en códigos lo que quiere decir, cuando quiere decir helado dice nieve dulce, cuando quiere decir que esta aburrido conmigo me rueda los ojos.

Y cuando quiere decirme que soy importante para él, simplemente se me queda mirando.

Si, definitivamente un día le regalaré algo de ese color, por que cuando sólo tienes el tono es para dejar en claro que eres mejor que el resto, y que deben de admirarte.

Y es que ser Hiei es estar por sobre los demás.

Continuará-


Próxima semana último capítulo: índigo

Narrador: Hiei

Con amor especialmente a:

-ReScUe-CoLuPtOr-, Kitty_wolf, angg, Ana, Sakura-chan05.

Petición al fandom:

¿Prenderías una velita para mí?; en mi prophile encontrarás la respuesta a esta pequeña petición, espero, si gustas al menos lo pienses; siempre escribía de esto pero no me había tocado vivirlo, Amor en rojo habia sido un invento bonito para una historia de amor; pero vivirla, quizás sin ser mi amor, sino mi amigo duele de todas maneras.

Y duele harto.


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…No pido que todos los días sean de sol…

…No pido que todos los viernes sean de fiesta…

…Tampoco te pido que vuelvas rogando perdón…

…Si lloras con los ojos secos…

…Y hablando de ella…

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-La tortura-

Shakira & Alejandro sanz