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(N/A:) Versión beta, corregida y mejorada. Disfruten (:
Summary: Así como todos tenemos un héroe en nuestro interior, también tenemos un lado malvado. El que nos hace hacer cosas que jamás nos imaginamos capaces de hacer —Serias mi mano derecha, tendrías todo lo que necesitaras… y por ultimo, podrás ver a Sasuke-kun.
Pareja principal: SasuSaku.
-Secundarias y variantes:
Simbología:
Palabras/ conversaciones:
- ¡Estoy de regreso!
Pensamientos:
"Y con mucha motivación"
Disclaimer: Naruto no me pertenece, sin embargo; esta historia como la trama sí. Si ven esta historia en algún otro lugar que no sea ,
por favor háganmelo saber.
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Capitulo 5: Complicaciones
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— ¿Ibas a casarte?
La voz de sasuke me sobresaltó. No era el hecho de que fueran las no-se-que-horas, de la madrugada. Ni el hecho de que estuviera a solo un metro de distancia de su cama, o el hecho de que no habíamos cruzado absolutamente ninguna palabra desde aquel incidente, - el cual más adelante me había cobrado con una dolorosa patada a la ingle - si no sus ojos negros, que me taladraban con una penetrante mirada.
Pensé en contestarle con algo como; "No, solo tengo este vestido por que estaba jugando a casarme y ser feliz por siempre, como cuando tenia 10 años.". Pero recordé que no le debía absolutamente nada a ese hombre que tanto nos había echo sufrir. Así que simplemente decidí ignorarlo. Como había echo hasta ahora.
Por otra parte, su pregunta revivía recientes emociones. Tocaba dolorosamente una herida reciente, la cual invocaba los rostros de todos aquellos a los que hice daño. Sobre todo a unos ojos azul-verdosos que aun recordaba mientras la miraban con tristeza, al huir del altar.
Por reflejo, tomo el collar que Gaara le había dado minutos antes. El lo había sabido, supo que no sería capaz de atarme a el, y aun así, conservó las esperanzas hasta el ultimo minuto.
Mierda, en realidad la había cagado. Y había sido tan tonta. No se merecía ni un poco el cariño que Gaara, y todos en la aldea le habían tenido.
Enferma consigo misma, se puso de pie como un rayo, y fue a buscar algo de ropa en su nuevo armario. No le dio importancia, tomo lo primero que vio y fue a cambiarse, sentía que el vestido la asfixiaba.
Sasuke no reaccionó cuando sintió a sakura entrar de nuevo en la habitación. Se había cambiado sorprendentemente rápido, ahora vestía una simple camisola larga, lo que le hizo preguntarse si llevaría algo debajo... Bufo al darse cuenta del rumbo de sus pensamientos, que demonios le importaba lo que llevaba o no llevaba. Lo que en realidad le daba curiosidad, era el como ella había llegado aquí. Recordó como casi entraba en shock el momento en que la vio cruzar su puerta, como si fuera su propia casa. Al principio pensó que orochimaru la había secuestrado, y el ya estaba más que dispuesto a sacarla de ahí – incluso ya había maquinado un plan que no fallaría-, hasta que se dio cuenta de que ella estaba ahí por su propia voluntad. Lo cual, junto con su apariencia al llegar, no habían dejado que durmiera ni un poco, con cada pregunta golpeándole a cada segundo. ¿Se había casado? ¿Con quien? ¿Qué rayos hacia aquí? ¿Por qué Orochimaru permitía que le hablara de esa forma? ¿Y por que debía quedarse en mi habitación?
Demonios, la chica a su lado apenas y le prestaba atención, era como, como… nada. La chicas - en especial esta - siempre le había prestado atención, incluso más de la que quería. Y ahora…
—Te hice una pregunta. – reclamó el pelinegro. No iba a parar hasta saciar su curiosidad.
Pero no hubo más que silencio.
— ¿Acaso no escuchaste? Responde la maldita pregunta de una vez, Sakura. –Más silencio- Sakura…
— Te eh escuchado perfectamente –lo cortó-, solo que eh decidido no responderte. Ahora, si no te importa, quisiera dormir.
Bien Sakura, pensó. La clave era permanecer calmada, controlar la situación. Sasuke no necesitaba saber nada de lo que había pasado. Ni siquiera para ella debería tener importancia. Ya no más.
— Bien, haz lo que quieras. –Repuso de mala gana. Dándole la espalda.
Sakura volteo hacia la ventana, era una noche muy tranquila. Ni siquiera parecía haber rastros de viento, y el cielo estaba completamente despejado. Demasiada tranquilidad, demasiada calma.
"En realidad me eh unido a Orochimaru" se dijo para si misma, comenzando a comprender un poco más la magnitud de lo echo. Y con ese pensamiento lúgubre, sus ojos se fueron cerrando poco a poco hasta caer en la inconciencia.
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Cuando desperté, no había amanecido si quiera. Volteé sin querer adonde se encontraba sasuke.
Extraño. Aun seguía de espaldas a mí, como se había dormido anoche. Raro, juraría que a estas horas estaría entrenando o algo por el estilo.
"Sakura"… "Sakura-san" Me di mi tiempo para recoger el pequeño audífono, que sonaba. Por el sonido de su voz, supe fácilmente que era orochimaru quien me llamaba.
— ¿Si?
"Ah, Sakura. Veo que has despertado temprano. Me alegra, tengo una misión muy importante para ti."
— ¿Tan pronto…? ¿No necesitas otra prueba de lealtad, antes de mandarme a hacer tus recaditos sobre todo si son tan 'importantes'?- Aun recordaba lo que me hizo pasar antes de traerme a este lugar. Y el que me llamara tan pronto para una misión, era muy extraño. Y sospechoso. Ni siquiera yo me arriesgaría a hacer algo así, dada la situación.
Su maliciosa risa sonó fuerte y seca desde el otro lado.
"Eres exactamente como me dijeron, Sakura. Y si, es cierto que no te confiaría tal misión tan pronto" Lo sabía "Por eso, alguien más va a ir contigo"
Me llevo un segundo llegar a la conclusión. Suspiré.
—Déjame adivinar, y ese sería Uchiha ¿cierto?
"Normalmente lo sería. Confió en el, y se que te detendría en caso de que… algo pasara. Sin embargo, esta no es una misión en la que el deba involucrarse. Así que, te asignaré a alguien confiable."
— ¿Por que? ¿De que se trata exactamente la misión?
"¿Esta Sasuke-kun ahí?"
—Si, duerme. Ahora, quiero más detalles.
Río de nuevo.
"Sasuke-kun pocas veces realmente duerme cuando lo parece."Así que esta despierto. Le dedique una discreta mirada, pero le reste importancia. "No puedo darte detalles ahora, solo diré que irás a conseguir información de un… viejo amigo. En una hora irán por ti. Estate lista. "
Se corto la comunicación.
Me quedé ahí, de pie... pensando. ¿Qué viejo amigo? Que yo supiera, orochimaru no tiene amigos. ¿Podría ser Jiraiya? Era uno de los sannin legendarios, como él. No. Jiraiya nunca se pondría de parte de Orochimaru, completamente imposible. Debía haber otra opción. Tal vez de cuando fue un akatsuki… pero eso implicaba a todos sus miembros, y ya no siendo parte de Akatsuki sería muy improbable que alguien le ayudara. También podía ser alguien totalmente desconocido, incluso pudiera ni siquiera ser un ninja. Viendo que mis opciones se hacia infinitas, decidí que no me quedaba más que esperar más información.
Tomé algo de ropa, y me vestí. Fue difícil, ya que realmente no había nada de mi gusto. Todo eran prendas bastante reveladoras. O eran tops que dejaban al descubierto gran parte de mi vientre, o shorts cortos y ajustados, o faldas. Ninguna clase de pantalones, ni blusas manga largas. La ropa interior… tampoco le faltaba mucho para ser lencería. Me pregunté brevemente quien demonios se ocupo de mi 'guarda ropas'.
Parecía el de una cualquiera. Gracias a las clases de costura que alguna vez Ino me había obligado a tomar, supe arreglármelas de modo que me viera tan... exhibicionista. Me tomo tiempo, pero lo logré. Me vi en el reflejo del vidrio de la ventana, satisfecha con el resultado.
"Sabes lo que acabas de hacer ¿cierto?" Sonó la vocecita en mi interior.
"¿El qué?"
"Pensante en Ino, sin sentirte triste y arrepentida como lo haces usualmente."
Sí...Lo había echo. Quizás, eso era lo que debía hacer para no sentirme tan mal. Pensar en el pasado, pero convertir los recuerdos en buenos. Eso, y el haberme enfriado el corazón, ayudaba. Ya de nada servia preocuparme por el pasado, lo hecho, hecho estaba.
Salí a la pequeña cocineta que estaba fuera del cuarto, en el mismo departamento, y me preparé algo rápido. No había pasado ni diez minutos de haber terminado cuando tocaron a la puerta. Seguramente era la persona que me acompañaría a la misión que la víbora me había asignado.
Fuera cual fuera, agregué. Me apresuré a la puerta.
—Tienen que estar de broma, ¿tú? – Escupí con claro rencor. No me agradaba la chica, y claramente, yo tampoco le agradaba a ella. Había sido más que notorio a juzgar por como me trato la primera vez que me vio, sin si quiera conocerme. Pues bien, yo no sería amable con ella si ella tampoco lo era conmigo.
—Sí, yo. –Se irguió y meneo sus caderas dentro del lugar, sin siquiera haberla invitado. Comenzó a buscar algo sin discreción aparente. — ¿Y mí sasukito-kun?
— ¿Realmente tú vas a ir conmigo a esa misión? –Tenía que confirmarlo. Tal vez solo era una casualidad que viniera a esta hora. Probablemente solo venia a buscar a 'Sasukito-kun'.
Volteo a verme con desagrado.
—Desgraciadamente, si. No te preocupes perra, no estoy menos encantada que tu.
Perra… ¿yo?
— Creo que te equivocaste de lugar, si buscabas a una perra, ya sabes donde encontrarla. Aun que, como eres algo estúpida y probablemente no lo recuerdes… tú habitación es la de enfrente. – Miré satisfecha como se le subían los colores a la cara.
Se acercó hacia a mi amenazadoramente, con claras intenciones de iniciar una pelea. Levantó su pierna, dejando claras sus intenciones de darme una buena patada… y yo ya estaba más que lista para inmovilizarla, dolorosamente.
Pero justo en el momento de actuar… se abrió la puerta del dormitorio.
Karin salio disparada hacia el lugar, a la vez que gritaba; ¡Sasukito! Su voz me daño algo los oídos.
Yo me limité a voltear la vista, y caminar en otra dirección. No necesitaba ver su demostración de… lo que sea que tengan, si no pensar en lo que iba a pasar. Así que, aquí estaba, apunto de ir a una misión desconocida con esa perra pelirroja perra. Lo último no me preocupaba, sabía que solo sería una molestia irritante, pero nada más. Lo peligrosos era la misión, no sabia absolutamente nada de ella… solo esperaba sacarle lo suficiente a Orochimaru antes de irnos, para saber que precauciones debería tomar, antes de caminar a ciegas. Cierto, Orochimaru, tenia que verlo antes de irnos.
Me volví hacia la pareja que se estaba… besando. Sentí un leve golpe en el estomago. Ver a sasuke besando, era algo que nunca, había visto antes. Sus labios entrelazados y moviéndose rítmicamente. Cuando el beso se torno más urgido y caliente, me dieron unas ganas horribles de vomitar. No era una escena nada, inocente. Y yo estaba absorta mirándola como tonta. En cuanto me di cuenta de eso, uno de los ojos de sasuke se abrió.
Tan negro y afilado. Y me miraba. A mí, no a la zorra. Su mirada era tan fuerte, que casi sentía sus labios sobre los míos… tragué, sentina un nudo en la garganta.
¡ESTÚPIDA!
— ¿En donde esta Orochimaru? Tengo que hablar con el.
Solo así se separaron. Pero al instante Karin se colgó del cuello de 'sasukito' y me miro con sorna. Como siempre.
—No esta. Se fue hace unos minutos.- Maldije en voz alta- Ah, si…- La peliroja comenzó a buscar algo en su diminuto short, luego pareció reaccionar y se metió la mano debajo de su blusa. Sacando una carta, la cual me tendió. —Me dijo que te diera esto.
Caminó hacia mí con la carta aun extendida. La tomé. Fingiendo el asco que me provocaba el saber de donde había salido.
Suspire antes de abrirla. Ahora era seguro que no tendría mis respuestas. Miré de reojo a la parejita, para descubrir que ambos me estaban viendo; la perra no se molestaba en disimularlo, al contrario de sasuke, que volteaba a ver solo un poco. Seguro querían saber que decía la carta.
Oh sorpresa, yo no se los diría.
Rompí sin delicadeza el sobre y... no había nada más dentro. Me llevó un segundo llegar a algo que lo explicara. El mensaje estaría ahí, solo que…, levanté la tapa – que no había abierto aun, ya que lo rompí de lado-, pudiera ser que orochimaru no fuera tan tonto después de todo. Era alguien que tomaba sus precauciones. Y eso me decía algo más, el no confiaba en esa mujer peliroja. ¿Para que poner algo oculto con uno de sus sirvientes? Por que sabia que ella no resistiría la tentación. No confiaba en ella, estaba claro. Y si no confiaba en ella, ¿Por qué la enviaría a esta misión? La miré, mientras recordaba las palabras que orochimaru me había dicho cuando le pregunte si Uchiha iría conmigo:
"Normalmente lo sería. Confió en el, y se que te detendría en caso de que… algo pasara. Sin embargo, esta no es una misión en la que el deba involucrarse. Así que, te asignaré a alguien confiable."
El me lo dijo. Pero el que le pusiera protección al mensaje, decía lo contrario. Ahora, ¿Por qué enviaría a alguien en quien no confía a vigilarme? ¿Por qué pondría un seguro en la carta que solo se abriría con mi sangre? La segunda era fácil; para joder conmigo. Sabía que sospecharía de todo esto; de la misión, y desconfiaría de ella. Pero... ¿Por qué, demonios, por que?
Suspiré, lentamente. No llegaría a ningún lado haciéndome preguntas. Había que actuar.
Me guarde el sobre en la pequeña mochila que llevaba, juntos con otros instrumentos.
— ¿No vas a leerlo?- pregunto la pelirroja.
— ¿Qué? –Me burlé- ¿Eso fue decepción?– solté una carcajada seca, sin emoción.-Es mió, y puedo leerlo cuando quiera. Además, pensé que teníamos una misión.
Hizo un puchero infantil, y vi como sasuke reía. ¡Reía! Él, sasuke-cubo-de-hielo-uchiha, se reía.
Demonios, a el enserio le gustaba ella. Suspire. Pero a mí que más me daba. Podían tener hijos si querían. Da igual, no estaba aquí por él.
Tenía que seguir ignorando a Sasuke. Si, eso, ignorarlo. Completamente.
Karin se volteó hacia el, primero le dio una miradita cómplice, y le dio un ultimo beso –desesperado- en los labios. Y el lo correspondió, deslizando sus manos por su cuerpo. Yo, decidiendo que no quería ver más de la enfermiza escena que continuaba, tomé el pomo de la puerta, y salí del lugar.
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—Haruno-san…
— ¿¡Qué!? –rugí. Sorprendiéndome a mi misma por mi tono antipático y gruñón de; ¿quien quiere joder ahora?
—Oh… veo que alguien se levanto con el pie derecho esta mañana. – Sonrió torcidamente el peliblanco. ¿Cómo se llamaba… Suigetsu?
—Izquierdo. –Conteste perezosamente.
— ¿Qué?
—Se dice; "selevanto con el pie izquierdo", no el derecho. El derecho significa 'bien' en ese dicho, mientras que el izquierdo es lo contrario. - ¿Qué Sakura? Ahora decidiste hacerte maestra. ¡Estas haciendo una tontería!
—Oh, cierto…
Pareció avergonzado. Y yo estaba sorprendida, esperaba un comentario sarcástico o lleno de veneno.
—Escuche que tienen una misión. –Añadio después de un corto silencio. A lo que yo conteste con un seco 'Sí'.- Y, bien... Orochimaru me dijo que te informara sobre la carta…
—Se como abrirla. –leerla.
— ¿En serio?
—Si, levantarme con el pie izquierdo no afecta mi inteligencia.
Lo escuché reírse, y sin quererlo me uní a el. Pero aun así mi mente seguía maquinando, procesando la situación con rapidez.
Entonces si me había creído lo suficientemente tonta como para creer que no lo sabría, y enviarme a alguien a decírmelo en ese caso…. Gracias a eso, ahora sabía dos cosas más. La primera: Suigetsu, era alguien en quien orochimaru sí confiaba. A diferencia de Karin. Y la segunda, era que lo que sea que dijese en ese sobre, era algo que definitivamente debía saber antes de ir a la misión... y para mi bien, esperaba.
Las cosas cada vez se ponían más complicadas.
En ese momento la puerta se abrió, dejando ver a la misma persona por segunda vez. Solo que esta vez acompañada de una más.
Nuestras risas se desvanecieron.
Entendía el por que de la mía, pero ¿y él? ¿Por qué se miraban los tres con tanto odio? Al Parecer no eran del mismo grupo, como yo creía.
—Pececito.- Sentencio sasuke, sus rasgos afilados y su voz grave quito el tono infantil que adquiría la palabra con un diminutivo como ese. Sonaba agresivo y… peligroso.
—Sasuem --
— ¡No te atrevas a llamarle así a sasukito!
¿Sasuem… qué?
—Ah, la perra desagradable… -chasqueó su lengua- deberías de aprender un poco de modales, y cambiar de guardarropas. Tal vez así dejes de parecer una cualquiera. Oh, espera... –le dio una mirada de arriba abajo- No, ni siquiera así – Le saco la lengua. Un gesto que encontré infantil, pero muy divertido.
—Eres un hijo de… ¡Oye, espera rosita! ¿A dónde vas?
Rosita.
Déjalo pasar…
—Tenemos una misión, por si no lo recuerdas…- saque un kunai y lo sostuve horizontalmente con los dientes. — Y…- murmure mientras deslizaba mi muñeca sobre el filo del arma, comenzando a sangrar. Con mucho cuidado, deslicé mi muñeca sangrante contra el papel de la carta, que había sacado anteriormente —Yo ya no puedo esperar.
Después de todo, llevaba mucho tiempo sin salir a una misión. Sin sentir la adrenalina correr por mis venas… Y algo me decía… que esta seríaúnica.
—A eso, perra desagradable, le llamo tener carácter.
