Cap IV
Bienvenida
Llevaba algunos meses viviendo en mi nuevo departamento, considerablemente más grande que el que tenía en Tokio o en aquel lugar en donde nos hospedábamos. Hikari se había ido unos días a casa de su abuela en Hokkaido ya que enfermo repentinamente, dejándome con poco que hacer por aquí. Yasu y Shin eran mi salvación pero para mi desgracia ambos estaban ocupados en sus asuntos.
-¿Esta noche podrán venir?- no pude ocultar mi emoción- genial, ire por algunas cervezas y el ma… si claro que tomaremos cervezas no puedes negarte Yasu- nuestra corta carrera en el medio de la música había dejado su carrera como abogado pisoteada y muy mal parada, asi que hacia lo posible por recuperar su nombre- si, puedes traer algo de cenar.
Ahora solo quedaba esperar, ellos llegarían a las 6 y mi pequeña Hikari en 2 días, la soledad dejaría de atormentarme. Respire profundo y fue cuando me di cuenta que apenas era medio día. Tomé mi guitarra y comencé a tocar. La voz de Nana resonaba en mi cabeza ahogándome en mi desesperación, el ambiente a mi alrededor se hacia cada vez más pesado.
-Demonios- deje la guitarra a un lado con mi pulso acelerado a mil, jadeaba extenuado por el esfuerzo de detener mis lagrimas- bien ahora recuerdo por que te deje a un lado.
Salí a caminar, necesitaba despejar mi mente de este asunto, al meter las manos en la chaqueta encontré el reproductor de Hikari, me puse los audífonos y lo encendí Canon in d rezaba el título de la canción y las notas de su violín comenzaron a sonar, llenando mi pecho de una calidez que solo ella lograba despertar en mi.
Llegue a la maquina expendedora de cigarros, hacia un mes que no fumaba uno solo, ya que la voz de mi ojiazul se vería perjudicada por esto, pero ya que ella no estaba aprovecharía la oportunidad. Me senté en una banca del parque frente a la fuente que estaba al centro de todo y encendí mi cigarro. El viento se tornaba cada vez más frío y me estremecí involuntariamente.
-Vaya que forma de tocar el violín, parece que este tuviera alma- era la primera vez que lograba escuchar la música de su corazón, su presencia lo era todo para mi- debo decirle lo bien que toca en cuanto la vea.
Sentí que alguien toco mi hombro, pero cuando voltee no había nadie, regrese mi mirada a la fuente y ahí estaba con una ancha sonrisa Shin, quien cada vez que veía estaba más alto y delgado, a su lado Yasu vestido con traje como siempre y sin que los años pasaran por el.
-¡No tenias que asustarme asi!- reclamé.
-Ya san, Nobu me grita después de que vengo desde tan lejos a verlo- seguía escondiéndose detrás de nosotros, seguía siendo el después de todo.
Discutimos un rato como en los viejos tiempos de camino a la tienda, Shin cargaba su bajo, supongo que esperaba hacerme volver a tocar, pero la experiencia que tuve unos momentos antes no me dejaban ni tantito de ganas.
-Yo pago- saqué mi cartera y pagué nuestra cena y las cervezas que llevábamos.
-¿Desde cuando pagas tu?- Shin miraba mi cartera con asombro y los billetes con cautela, como pretendiendo que pudieran ser falsos- ¿en que estas metido?
-En nada- el cabello de mi nuca se erizó, la chica que nos atendía tomo a regañadientes mi dinero y cuando salimos de ahí mi cara aun me ardía de vergüenza- trabajo en los hoteles de mi padre desde hace una semana, asi que ahora tengo dinero legítimo.
Era reconfortante tener compañía y reírse de nada.
-Y dime ¿Qué tal te va con la chica Sakurada?- este calvito siempre preocupándose por todos
-Bien, es agradable y una gran chica- llegamos al viejo edificio y las luces estaban apagadas, la casera y ese molesto chico deberían estar aun de compras, entramos en el recibidor y Shin dio un suspiro de alivio al dejar de sentir el aire golpearle la cara, aunque el frío aun se sentía en ese lugar- por aquí.
Seguimos el camino a tumbos, el sol se estaba ocultando y la luz que entraba por las ventanas era poca, al llegar a mi puerta noté un bulto a un lado de esta.
-¿Qué es eso Nobu kun?- Shin se asomaba por uno de mis costados cuando noté el estuche de violín recargado cerca de la puerta.
-Hikari-le di las bolsas a Yasu y me agaché para ver que le pasaba, acaricié su mejilla y aunque estaba algo fría bajo la luz del crepúsculo pude ver un sonrojo en las mejillas, se estremecía de vez en cuando por el frío que sentía- niña tonta ¿por que no llamaste?
Le di las llaves a Shin y se encargó de abrir la puerta, tomé a mi chica entre mis brazos y la introduje a la habitación, despeje el camino con los pies y la deposite en el sillón colocando un cojin bajo su cabeza.
-¿En donde está la luz?- a tientas mi invitado buscaba el interruptor en la pared- o lo encontré- la luz se encendió y Hikari soltó un gemido- seguro que estamos en tu departamento, esta… demasiado limpio y…. grande.
Estuve a punto de gritar pero entonces se rió, lo imite y nos sentamos en la alfombra alrededor de la mesa, encendí la calefacción y empezamos a comer, pronto el tema de Hachiko salió a relucir, seguía siendo feliz al lado de el y su pequeña preguntaba por mi cada vez que tenia la oportunidad.
-Está despertando- en efecto, Hikari abrió los ojos y miro a su alrededor, al notar que no estaba sola se sentó en la orilla del sillón y colorada pidió disculpas por su mala educación.
-En verdad lo siento Nobu- decía por cuarta vez- es que el viaje me cansó mucho y llegue y no estabas y te espere pero me quede dormida.
-Que bonitos ojos tienes oneechan- Shin le tomo las manos y le sonrió.
-Gracias- le correspondió la sonrisa- ototo.
Este se sentó a su lado y comenzó a hacerle preguntas, de donde era su familia y cosas que cualquiera consideraría demasiado personales para alguien que recién conoces pero ella respondía con gusto.
-Yasu san- dijo en cuanto tuvo oportunidad- Muchas gracias por cuidar de Nobu.
Lo tomo desprevenido pero este le contesto muy a su manera, me alegró que la aceptaran tan bien. Pronto la bebida hizo marearme al igual que a mi compañero de bebida predilecto, Yasu tardaría un poco más en acompañarnos en nuestra alegre noche y Hikari no bebía por que yo no se lo permitía.
-Deberías verla tocar el violín- una vez empezado nadie me detenía- y su voz… ¿cantarías algo para nosotros?
-Yo… yo…
-No es necesario
-Vamos calvito- le pique las costillas con el codo- te aseguro que te gustara
-Si vamos solo una canción
-Pero… yo… solo canto cuando alguien toca… no me gusta cantar sola- tomé mi guitarra sin pensarlo dos veces y Shin emocionado tomó su bajo, los conectamos y afinamos, le di a Yasu unas baquetas que tenía en un cajón
- Ahí tienes, no te dejaremos fuera- les pedí que me siguieran trabaje en esta melodía desde el día en que la conocí, ella improvisaría y los demás intentarían seguirme.
La guitarra comenzó a sonar, seguida del bajo y la pobre e improvisada batería, pronto su voz inundo la habitación.
Te
puedo ver de pie en el horizonte
Y sin notar un cambio en tu
mirar
Quisiera ser la brisa que te roza
Y escuchar tu voz al
susurrar
Crucemos por la noche tormentosa
Unidos por esta
intensa pasión
Yo rezaré para volver a verte
No puedo hallar
a nadie como tú
Noté que solo yo tocaba, entonces abrí los ojos y nuestros acompañantes ahora eran solo observadores, estaban tan sorprendidos como yo la primera vez, esa voz evocaba a Nana sin duda alguna.
Al
observar la niebla de los montes
y recordar a una estrella
fugaz
yo le pedí que fuera bondadosa
y que jamás el día
acabe ya.
Quiero tomar tus manos temblorosas
y así mirar
hacia el cielo azul
romper con el silencio que nos ata
Poder
llegar tan lejos como tú
Seguí acompañándola, no quería detener su canto que me tranquilizaba como nada.
Crucemos
por la noche tormentosa
Unidos por esta intensa pasión
Yo
rezaré para volver a verte
No puedo hallar a nadie como
tú
Crucemos por la noche tormentosa
Unidos por esta
intensa pasión
Yo rezaré para volver a verte
No puedo hallar
a nadie como tú
Nunca hallaré a nadie como tú
Cuando terminamos, nos miramos entendía la canción y ella lo notaba. No pude evitar abrazarla, tomarla de la barbilla mientras acariciaba su mejilla, la mire a esos ojos de un intenso azul y el deseo de besarla me inundó.
Me acerque poco a poco, y ella a mi, sentí mis cuerpo ligero y mi mente ausente, el calor subía hasta mi rostro y contenía la respiración, estaba a unos milímetros de sus labios, su aroma a fresa llegaba a mi, cerré los ojos sintiendo la intensidad de ese momento.
-Hmp- nos alejamos al recordar nuestra compañía, ambos estábamos rojos, olvidamos el mundo a nuestro alrededor.
-Whaaa… Nobu está enamorado Yasan… - Shin lloraba… al parecer de felicidad.
Reímos para destensar el momento, el resto de la velada fu agradable, jugamos cartas hasta entrada la noche y cuando Hikari se disponía a retirarse nos ofrecimos a llevarla a su casa, cual fue nuestra sorpresa al ver que estaba nevando y el frio era muy intenso.
-Nobu- me miró con ojos de cachorro llorosos- ¿podría quedarme en tu casa?
-Claro- miré a los otros dos- ¿les importaría dormir en el suelo?
Ambos negaron con la cabeza, nos dimos la vuelta y la cacera y el chico encargado de recoger la renta estaban ahí.
-Horaki san buenas noches- fue con ella y desaparecieron por un momento.
-¿Qué hace tan tarde Sakurada san en este lugar?
-Se quedará a dormir con migo.
La respuesta parecía disgustarle, más no se atrevía a decir nada.
-Muchas gracias- la ojiazul había regresado, se anticipo a mi falta de cobijas para todos.
Shin insistió en dormir en el sillón, Yasu se acomodó en un futón en el suelo a su lado y Hikari accedió a dormir conmigo. Cuando termine de cambiarme ella ya estaba profundamente dormida. La rodee con mis brazos y la bese en la mejilla.
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Bien pues mmm si mil años sin hacer nada, esta semana me asegurare que subiré un capitulo de cada fanfic siii… jajaja a por cierto la cancio es la de Inori de romeo to juliet y la adaptación es de Marianne… sii es tan besha bueno se cuidan.
